domingo, 16 de junio de 2013

LA CHICA QUE EN VERDAD ME GUSTA

Hoy me doy cuenta que puede tener recursos  para resolver cualquier situación, menos una: “como conquistar a la chica que me gusta”. Es que en verdad, de todas las experiencias que me ha dejado la vida; ninguna hablaba de ella, nadie ni nada me enseño que hacer para cuando conozca a la chica de mi vida. Quise recurrir a algún sueño o una imaginación; pero ellos tampoco hablan de qué hacer con ella, de cómo conquistar su corazón, de cómo evitar el ponerse nervioso al  conversarle.
La pura verdad, jamás intente conquistar a una chica. En mi imaginación y  en  mis mejores deseos  decía que si lo haría, que sería capaz de confesar lo que siento ante la chica que me gusta. Pero a la hora de la hora me olvidaba de hacerlo. Hoy llego el momento en que tengo la necesidad de contarle lo que siento a la chica de la cual me enamorado perdidamente. Ahora si  la flecha de Cupido me disparo; estoy enamorado de ella, ella me ha pintado la vida, esto lo veo con seriedad. Estoy seguro que no es una obsesión o capricho; es el verdadero amor porque  fantaseo con que sea mi esposa, con vivir con ella todos los días de mi vida y seguir amándola aun después de muerto. Tal vez chica en quien antes pensé no era la mujer de mi vida. Ahora se por alguna razón que se hace difícil  de explicar, que ella sí lo es porque simplemente la veo y sé que por el amor que le tengo  seré un esposo responsable, ejemplar y hogareño. Ella  es la persona con quien siempre soñé, con seguridad la persona de quien siempre estuve tras su pista. Es la primera vez que no quise ni quiero esconder este sentimiento. Por eso en toda ocasión le he demostrado  que  me gusta, que tengo interés en ella, que quiero que sea mi mujer. He dejado todo ese temor a expresar lo que siento, el milagro lo hizo ella, la quiero mucho. Tal vez tenga temor a que ella no sea mía, que no sea la mujer con quine estaré toda mi vida. Son los riesgos de confesar el amor que uno lleva dentro. Lo cierto es que busco  no   ser un perdedor y  renunciar a lo que quiero, por eso seguiré detrás de ella. Aunque a veces el estar enamorado de ella me llena de dudas, no sé si reír o llorar: “no la tengo,  no sé si será mía; eso me entristece. Pero verla sonreír, verla tan linda; me alegra”. Pero rescato que  por fin en mi floreció el verdadero amor, siento que debo luchar por ella, debo seguir viajando en este barco que si tiene un punto de llegada: “conseguir su amor, el amor que siempre busque”. A veces me desanimo, veo tan oscuro el panorama como para no decirle nada.  Pero quiero embarcarme hacia la alegría, continuar hasta llegar a donde debo llegar: “la felicidad, esa que solo la conseguiré cuando este con ella”.
Ella  ya sabe de lo que siento, de lo que hay en mi corazón. Solo falta que le confirme, que lo formalice; y escuchar  por amarga que sea, su respuesta. Respuesta que si es positiva me convertiría en el hombre más feliz de la tierra, una verdadera felicidad. No esa que es  producida por mentiras piadosas, esas que conociéndola  jamás las dirá. Sera franca conmigo, eso es lo mejor que me puede pasar. Para mí este es un mundo real, ya deje de lado las ilusiones y las historias colores de rosa. Estoy dispuesto a saber la verdad, a asumirla así no sea la que yo espero. Toda esta actitud que he adoptado  es  gracias a que conozco a la verdadera mujer, ella a  quien siempre busque.
Hoy es domingo; no sé como terminara la semana, no sé si lograre verla en estos siete días. Tengo miedo a no cumplir con lo planeado, pero no hay manera de evitar eso. Ojalas el destino quiera que nos podamos encontrar, ojalas el destino ya tenga escrito ese encuentro, ese momento en que pueda pedirle que sea mi enamorada, con camino a ser mi novia, y luego mi esposa.
Desde anoche estoy preparando el discurso que le diré en ese probable encuentro. Este fin de semana  he sentido esa tristeza de no estar cerca de ella, he llorado y gritado su nombre. La angustia me termina venciendo, pero no tanto como para evitar que le diga la verdad.
 Los mensajes por teléfono no son suficientes. Algunas veces contesta a los míos, otra no. En esos momentos es que entro en la duda, entro en la desesperación; ahí está la fuente de mi tristeza, de mi preocupación. Destino, no me dejes así; de una vez que se produzca este encuentro, la paciencia se me agoto, he llorado mucho, he perdido muchas esperanzas. No sé si será mía, lo único que sé  es que  si vuelvo a verla temblare de emoción pero no dejare de hacerle esa pregunta que quiero hacerle hace tiempo. Aquí parte de lo que he venido escribiendo en un borrador, desechando hojas, recuperándola del sesto de la basura, inventando palabras que no existen. Pero en fin, todo lo necesario para conquistar su corazón:

No me he querido enamorar porque no sabía que existía alguien como tú. Deseos que me des besos toda la vida, estar junto a ti hasta los últimos días de mi vida. Vamos a matar la infelicidad, vamos a cantar una canción de amor. He visto muchas chicas guapas pero jamás a la chica más guapa del mundo, a esa que tiene dibujada la sonrisa que solo la vi en uno de mis mejores sueños. Tú te vuelves cada vez más importante en mi vida, eres el sol que ya no aparece en estos días de invierno. Yo te veo, y es como hablarle a ese Ángel que una vez imagine. Ese Ángel que me hacia sonreír, que me hacia  confiar en que  un día sería feliz. Y ese día es hoy, porque te vi, te conocí y he evidenciado que te quiero, te quiero mucho. No importa la vergüenza, no importa si soy cursi. Solo quiero conquistarte, que seas mía. Con eso basta, ya gane el cielo, ya encontré la felicidad en la vida. Lo demás puede venir con calma. En conclusión, cuando te conocí me sentí tan diferente. Eras la luz que alumbra mi oscuridad. Puedo seguir palabreando, llenándote de románticas frases.  Pero solo sé que te encontré   y que  ahora quiero ser feliz. Adiós a las tristes melodías, ahora solo sonaran esas melodías que me darán alegrías. Quieres estar conmigo?......................”


pAnChO

domingo, 12 de mayo de 2013

VOLVER A ESCRIBIR


He vuelto a escribir porque  tengo un compromiso y lo tendré con los pocos  o muchos lectores de este portal, blog o como quieran llamarlo; a los cuales les debo aun una explicación del  motivo por el cual tanto tiempo deje de llenar esta columna con historias algo  o nada interesantes. He vuelto a escribir porque no encuentro otra forma de poder aliviarme de todo lo que llevo dentro, de poder evacuar mis frustraciones que muchas veces me hacen entrar en una crisis emocional. Por último, he vuelto a escribir porque  amo este oficio, esta actividad  que - aunque nunca me resulto rentable- fue, es y será siempre placentera  practicarla a  cualquier hora del día  y sea el lugar donde me encuentre. Nunca renunciare a esto, estoy seguro.
Hace 6 meses llegue a esta ciudad, su cálido clima me hacía presagiar que duraría más tiempo del  que pensé. No me fue fácil venir aquí, después de haber estado en  casa por casi 3 meses, tiempo en el cual   tuve la alegría de poder  volver a  estar con mis padres, de compartir almuerzos y paseos con ellos- cosa que poco o nada había hecho durante los casi 2 años que estuve viviendo fuera de la ciudad-. Sin embargo, acepte embarcarme en esta aventura. Deje de lado mi reencuentro  con las paredes de mi habitación, con el recuerdo aquellas frustraciones  que vivía  ahí  cada noche  echado sobra la cama mientras miraba el techo  de esta  para  concluir  que aun había mucho más por vivir. En mi ropero encontré todas esas canciones que escribí por tantos años, esas líneas que fueron inspiradas en tantas personas de las cuales  ahora ya no sé nada. Y  si lo supiera, solo me quedaría  aceptar que están casadas, alegrarme por ellas y desearles un feliz matrimonio
Hace mucho tiempo yo acepte esta vida,  esta del estar fuera de la ciudad donde  nací, crecí y viví tantos años. De volver a casa menos de una semana  por mes para sentirme un extraño o un visitante en la misma cuadra donde viví tantos años. Siempre fui consciente  que algún  día volvería a sonar esa alarma  para avisarme  que el recreo acabo, que el cuento de felicidad de estar siempre al lado de la familia  termino. Que despertaría de ese hermoso sueño para preparar maletas y enrumbarme a una nueva ciudad, a conocer nuevas costumbres y  entender que cuando ya me encuentre adaptado del todo al lugar donde me toque llegar, otra vez  deba de partir hacia otra ciudad. Dificultando una vez más el asentarme  en un solo lugar. Quizás por una mejora económica, o simplemente porque ya no me quieren por esos lares donde voy, es que emprendo el viaje inesperado, esa mudanza que me pone los pelos de punta. He aceptado con hidalguía la profesión para la cual estudie. Sé que soy un gitano, un espíritu errante que jamás tendrá la oportunidad, ni menos las agallas de establecerse en un solo lugar. Puede que ahí este el sentido de mi vida:” el del pensar que un día me quedare en una misma esquina, formando una familia o al menos intentando eso”. Mientras no llegue ese momento, aun habrá ánimo de seguir luchando-aunque sea con poco entusiasmo- para vivir en un solo sitio. Desde que llegue aquí, una sonrisa y unos ojos que jamás olvidare se ha convertido en  mi perdición, en el motivo del porque todas las noches pienso tanto en quedarme un buen tiempo en este lugar, en retrasar mis salidas a mi ciudad de origen. Para quedarme  aquí y seguir contemplándola. Creo que esta en ella mi  presente, mi futuro. Pero sobretodo, mi última oportunidad para ser feliz. Espero esto no se convierta en una  lamentación mas en mi historia,  en caso  que no hago nada desde ahora.
Cada vez que regreso a casa tengo la felicidad de reencontrarme con los míos, pero también tengo la tristeza de saber que estoy lejos de ella, de aceptar que un día el destino nos  llevara por lugares distintos, que un tarde pensare en ella sin saber por dónde anda. Y probablemente ella tampoco sepa nada de mí. Le he contado a papa de ella; por primera vez le hable al de la preocupación que ha nacido en mí por la posibilidad de quedarme solo en la vida. Pero también le he contado  del cariño que crece cada día en mí  hacia ella. Quizás lo que le he querido decir a papa, es que al fin ya encontré a la persona con quien quiero estar toda la vida. El me ha pedido que  la próxima vez que vuelva a casa de visita, le cuente las buenas nuevas. Que le comunique lo que he hecho por mi felicidad, si hubo algún intento por parte mía. Yo le asegurado que voy a hacer todo lo posible para ser feliz con ella.  
Esta vez siento que soy un hombre con suerte, un hombre con una fortuna única. No porque sea mi pareja- algo que sería como sacarse el premio mayor o haber alcanzado el cielo- sino porque al fin conocí a la persona a quien siempre andaba buscando. Ahora solo me queda esforzarme, el hacer un buen plan, el investigar si siente algo por mí. O más fácil, intuirlo, presentirlo cuando ambos hablamos frente a frente.
Volví a escribir, eso es cierto. No sé si  la mejor manera de reaparecer es hablando de estos temas. Pero puedo asegurar que no hay nada más en mi mente, que su rostro y la desesperación por hacer de todo para conquistarla.

pAnChO.

domingo, 23 de septiembre de 2012

NOTICIAS DE FIN DE SEMANA


Tome unos chocolates de la caja que estaba sobre la vitrina de la sala. Fui a comprar  al bazar de la avenida principal, cerca de casa, una  rosa de plástico. Volví a casa, me bañe, peine y perfume.  Antes de salir, puse cuidadosamente los chocolates y la rosa en  una bolsa. Tome el bus que iba para ese lugar, me deslice el  pasillo de este sin ver ningún asiento libre. En fin, encontré un lugar para viajar parado sin maltratar ambos regalos. Iba asustado, temía por mi billetera. Por primera vez esta contenía billetes, pensaba invitarla a cenar, a brindar. Cuando estaba cerca de llegar al lugar temía no encontrarla.


Estaba sentado en la segunda fila, el ambiente mejoraba. 4 bellas siluetas me decían que no debía irme, que todo seria mejor. A pesar de eso, sentí pánico por algún contratiempo. En ese sótano estábamos todos contentos  pero no a salvo de cualquier intervención municipal. Me pare para ir al baño a echarme un poco de agua. Volví, la vi bailando,  me volvió loco como siempre  lo hace ella cuando esta frente a mí. Sentí ganas de raptarla, la contemple hasta el final de su actuación. Todo quedamos idiotizados ante tanta belleza. Espere a que salga de sus camerinos, salió y se dirigió al baño. Yo hice lo mismo al de caballeros, al pasar por ahí vi a través  puerta entreabierta que se lavaba las manos. No lo dude ninguna vez, ingrese raudo ahí, la salude, le di un beso en la mejilla. Se recordó de mi , por eso no se molesto de mi atrevimiento. Lucia como una verdadera Diosa.


Alce mi cabeza, venia caminando ella a lo lejos con una amiga. Mi perro me jalaba hacia otro lugar. En un domingo de primavera no podía ser que no me encontraría con ella cara a cara. El juramento que me había hecho yo mismo de declararle lo que sentía por ella cuando nos encontremos, no se cumpliría. Trate de acercarme, mi perro empezó a seguirme, se hacía fácil el caminar. Llego hasta el centro del parque, se despido  de su amiga. Iba con los audífonos  puestos, no escucho que grite su nombre para que me viera. Doblo hacia la  la izquierda, se dirigía a su casa. Mi perro me gano en fuerza y me llevo hacia otro sentido. De igual forma no la hubiera alcanzado.


Era como una misión imposible la que yo mismo me había encomendado. En fin, es para mí bien, quiero ser feliz. Nunca he sido tan imaginativo, pero lo puedo ser. Solo es cuestión de pensar mucho, de buscar un pretexto para poder conversar con ella. Quizá el saludarla sea una buena idea, quizá me lleve una decepción al ver que no me conste. Aunque a  estas alturas del partido creo que no hay mucho que perder, pero si mucho que ganar. Entonces esperare por  ella, me hare el encontradizo, calculare  la hora exacta para caminar por esa vía por donde ella vendrá en sentido contrario. No me desanimare como otras veces, tampoco seré muy elocuente. Hare todo con inteligencia, hare un esfuerzo por no emocionarme y echarlo todo a perder. Si Dios quiere en una semana ya debemos estar conversando y  preguntándonos tantas cosas.


pAnChO

lunes, 27 de agosto de 2012

MIL DISCULPAS


No puedo hasta ahora diferenciar entre las palabras  “disculpar” y “perdón”. Sin embargo, prefiero extender mis disculpas en caso, y como  siempre sucede en  cualquier humano, cometa un error que puede ofender o perjudicar a alguien. De pequeño aprendí, y no sé si equivocadamente, que  perdón solo se le pide a Dios; por eso es que siempre se lo pido cuando le rezo todas las noches. He concluido  que en esta vida donde todos hablan de “justicias “e “injusticia”, si debería creer en esta dos palabras – cosa que hasta ahora no lo hago- me debo considerar alguien bastante  injusto porque no se disculpar, no puedo hacerlo; siempre llevo rencor para ese  alguien que se porto mal conmigo; quizás veo todos los pequeños detalles que hubieron detrás de esos actos o palabras  que terminaron  perjudicándome y ofendiéndome. Claro, que si se trata de un familiar o alguna persona que demuestra que lo hizo sin la mayor intención, todo está solucionado. En verdad lo puedo olvidar, tengo la plena seguridad que si se disculpar. No soy Dios ni Santo para juzgar a los demás, pero pienso que nací con el ‘don’ de saber quien hace las cosas conociendo  que las está haciendo mal, y  a pesar de eso sigue haciendo daño. Y lamentablemente para mi  clavario, también puedo ver quien está verdaderamente arrepentido; y a pesar de todo eso se me sigue haciendo aun más  difícil el disculpar. Ya que  en mi balanza donde sobrepeso ‘el cometer un error’ y ‘el estar verdaderamente arrepentido’ gana por kilos de  diferencia lo primero. Por eso ahora que ya han pasado varios años,  reconozco  que a ella siempre le mentí, ya que fingí que la había disculpado del tremendo error que cometió hace algunos  para conmigo. Pero en mi mente y mi inconsciente nunca la disculpe, y sé que nunca lo podre hacer.  En ese entonces creí que era mejor mantenerme sereno y fingir que la disculpaba, que ya todo estaba olvidado, que nuestra amistad estaba intacta. Pero en realidad siempre fui consciente que no olvidaría lo que me había hecho, que siempre estará en mi mente. Es que en verdad, no quería perder su amistad, y en mi tonta cabeza también la posibilidad de volver a compartir con ella una relación, debo reconocer que aun la quería. Sin embargo, ahora veo que es evidente, demasiado notorio - y todo lo reconozco con orgullo -en mi que nunca la disculpe y que no pretendo hacerlo porque simplemente me hirió el corazón, y sentí ese dolor como nunca creí podía sentirse. Hace ya 8 meses todo salió a la luz, en una conversación le dije  sin mayores rodeos   todo lo mal que se había portado  conmigo y lo cuan molesto que estaba con ella; hable demás – pero con mucha educación-, hable por la herida, hable lo que tenía que tenía guardado dentro por  mucho tiempo, y después de todo eso me sentí como si  me había sacado un peso de encima. Estaba liberado, parece que esa mochila llena de enormes rocas que siempre lleve había desaparecido de mi espalda. Desde ese día, las cosas están más y más lejos de ser como antes para nosotros. Ya nada será igual a  aquellos tiempos cuando nos conocimos, cuando  nos hicimos  grandes amigos y posteriormente  me sentí animado a declararle mi amor con la seguridad que recibiría un ‘sí’ como respuesta. En fin, ahora las cosas están claras, yo ya no quiero ser su amigo, y ella tampoco quiere serlo de mí. La comprendo, es lógico que no quiera tener la amistad de alguien que le mintió, que fingió disculparla para un día previo a la ‘noche buena’ hacer explotar en su cara esa bomba de tiempo que ella misma había activado con su actitud. Y si otra vez regreso a esos dos conceptos aun no permitidos para mi diccionario “justicias” e “injusticia”, yo por justicia me siento convencido que tampoco quiero tener como amiga a una chica como ella: alguien quien me mintió de la peor manera, que no le importo ilusionarme y así seguir incrementando mi cariño hacia ella, para luego terminar con el corazón lesionado-  y no en sentido figurado, ya que sentí dolor en ese musculo-, para luego expectorarme con una patada en las cuatro letra como si fuera un muñeco de trapo o más   bien un verdadero idiota. Esa ultima noche que nos encontramos,  y en la cual lance todos mis dardos contra ella, sentí que por fin pude decir lo que antes no pude hacerlo, que por fin dejaba de ser un idiota para ser una persona con dignidad, esa dignidad que perdí cuando me enamore de ella, y por la cual aguante que ella haga todo lo que se le dio la gana. Pero volviendo a ese sentimiento en mi de no poder disculpar, y en cierta forma gozar de eso, sentirme algo aliviado de ver como aquella muchacha  que me fregó parte de mi vida ,que me perjudico, que creyó que era un  perfecto imbécil  por aguantar todo eso y sonreír,  espera con angustias que el otorgue eso que no lo hare; y  lamento que nunca lo podre hacer porque he llegado a comprobar con el pasar de los años que yo no puedo disculpar, que me es imposible, que es parte de mi personalidad. Quizá todo esto sea una  patología en mi  – aunque dudo un psicólogo pueda cambiarla- , quizá  me iré hasta la tumba sin haberla podido disculpar. Pero siento que hago lo correcto, y eso vale. Como dije anteriormente, no con todos me pasa eso: con la familia y personas más cercanas, o quizá aquellos que demostraron que en verdad se equivocaron sin intención, si los disculpo de corazón. Y no de esa manera tan mentirosa como lo hice con ella.
Cuando uno se enamora suele perder el sentido de las cosas, suele ser dulce y creer en los cuentos de hadas. También  ver  la máscara de la caperucita roja en el rostro de esa persona que cuando menos lo esperas  aprovechándose  de tu amor te engañara y se acostumbrara a tratarte como un tonto.  Veras que no le dará ni la mas mínima importancia a que te esta ilusionando y creando en ti una falsa expectativa, ella seguirá viviendo con la mentira por muchos días más, quizá meses para después de la manera más cobarde mediante  un correo electrónico decirte que ya no pasa nada, que no quiere seguir contigo, que todo fue un error. Y yo comerme ese  mal momento, aunque por dentro sentir la tranquilidad de haber conocido su verdadero rostro para decidir jamás tener este tipo de amistades. Recuerdo que pensé en algún momento que no podría vivir sin ella, que en la distancia me daba cuenta que mas la quería. Pero felizmente ahora he comprobado que  a pesar que si la ame de verdad, que le hable de tantas cosas interesantes con sinceridad; puedo darme cuenta que no es la persona de quien uno puede confiarse, que es uno de esos seres equivocados que van caminando por el mundo fregándole la vida a los demás, que ocultan  con mucho esmero su infelicidad  pensando que pueden hacer infelices a otros  para así posiblemente pensar que ellos  pueden dejar de serlo. Al final  de todo esto, llega  un momento en que provocan lastima, aunque nunca la suficiente como para obtener mi disculpas. No lo digo por decepción, ya que creo aun en el amor, creo en la fantasía de las relaciones sentimentales, creo  que existirá en mi vida esa chica a la cual hay que regalarle rosas, la cual te abrazara y te dará todo el apoyo en el momento que lo necesite. Pero para mí no  existe esa persona a quien uno cataloga “la mujer de mi vida” de buenas a primeras, eso solo puedes decirlo después de conocer bien a la persona. Existen tantas mujeres, y una de ellas puede ser la persona que busca en verdad, nunca dejare de creer en el amor. Por ahora yo solo busco la tranquilidad, olvidar este mal momento y seguir encontrando  las razones por la cuales no le daré  lo que ella busca en mi , mis disculpas.


pAnCho.

martes, 14 de agosto de 2012

DE REGRESO A CASA, CUAL????

Llevo tres semanas en lima, y siento que ha sido tiempo suficiente para reencontrarme con la familia, con algunos o muy pocos amigos-conocidos-, con mi casa, con  las fachadas de cada vivienda de mi cuadra y muchas cosas que han cambiado en este año que estuve fuera, y en el cual solo venia 6 o 7 días, siendo muy pocas las oportunidades  como para captar cada detalle  que hace pensar de  cómo han cambiado algunas cosas por aquí. Viví casi toda mi vida en esta ciudad, necesite mucha voluntad para animarme a salir de aquí. Sin embargo, hoy me siento extraño en este lugar, me siento como un visitante que ya desea  el volver al lugar donde reside, donde vive diferentes aventuras y en donde lucha cada día por sobrevivir como Dios manda. Jamás dejare de sentir felicidad por venir a esta ciudad, por estar en casa, por compartir con papa y mama  el desayuno, almuerzo y cena. Y saber que los tengo cerca, algo que casi siempre me  es imposible. Pero creo que uno hace su vida en donde el destino lo ha planeado, nadie escoge el camino que desea caminar para llegar donde uno supone debe hacerlo. Si se pudiera decir  que un día de mi vida  fui un guerrero, si lo fui: “intente muchas veces el hacer todo lo posible para residir aquí. Pero siempre encontré señales que me decían que mi vida no era para desarrollarla en este lugar, que ninguna historia que debía de contar para el futuro sucedería en esta ciudad” Por eso aquella tarde tuve que armarme de valor  para decidir por el irme del todo. Estando allá soñaba con volver, no solo en plan de visita como lo hago todos los meses, sino para siempre.  Pero  con el correr de los días, la vida  me fue enseñando tantas cosas, me fue poniendo un párale a mis locos sueños. Y terminé entendiendo que solo volvería a lima para visitar a los míos; pero que  existían miles de motivos que me ataban allá,  a mi nueva ciudad, a mi nueva casa .Y que por ende, debía pensar en volver a donde ya pertenezco. Hoy debo decir con un poco de incomodidad y no tanta alegría  que después de  más de 15 días otra vez en lima, he comprobado que esta ya no es mi ciudad; que si no fuera por mis padres  capaz ya no le hubiera encontrado el sentido para estar tanto tiempo aquí. En verdad, no deseo partir cuando veo las sonrisas de papa y mama por estar juntos de nuevo. Pero ellos mismos saben  que mi nueva vida está lejos de aquí y de ellos. Que  esta  es la vida que  marca la profesión que estudie. No hay más que decir: debo volver, debo de pensar que esa maleta que empecé a alistar la semana pasada pronto será otra vez colgada en mi hombro para apersonarme a una  estación o aeropuerto para emprender el viaje que me lleve de vuelta a la vida cotidiana, a mi hábitat. La vida puede ser extraña, los días que te tocan vivir pueden ser repetitivos. Pero siempre hay sorpresas que te hacen creer que el destino tiene preparado para ti innumerables pasajes en la vida  que nunca serán predecibles. Por ese motivo no veo las horas para partir, me siento mejor allá,  creo que ya no soy  un miembro de esta ciudad.
Nací en lima como muchos lo hicieron, crecí  en esta ciudad  a la que adoro. Pero  la  vida se encargo de incorporarme a otra ciudad, de una manera antojadiza un día amanecí lejos de aquí y comprobé que ahí soy feliz. Me acostumbre  ahí sin darme cuenta, descubrí la tranquilidad que hay allá, quizás  muy acorde con mi forma de ser y de vivir. Aprendí a combinar la soledad con la compañía, a enfrentar miles y miles de problemas teniendo la seguridad que saldría airoso para  en la noche volver a mi guarida a escribir, escuchar música mientras me tomo una taza de café celebrando la tranquilidad y paz que solo puedo sentir ahí. Aquí en mi ciudad de origen he vivido muchas historias, episodios que merecen ser recordados siempre. Hubieron personas que marcaron mis días, 3 muchachas a las cuales estuve convencido de entregarle mi vida, mi dedicación a ellas, mi corazón. Pero el destino otra vez apareció ahí para señalarme que ese camino no era mi verdadera ruta, este  se encargo de mostrarme que  existe otro lugar donde posiblemente debía un día confesar mi amor, expresar todos esos versos que nunca los pude decir aquí porque me quedaba siempre  con ellas a mitad de camino. Aquellas tres muchachas siempre han demostrado poco interés por mí. En esos días en que note eso sentí que el mundo se acababa, que esta era la única vida que me esperaba: la de vivir resignado a no poder conquistar a ninguna de ellas. No creí que saliendo de esta grande y moderna ciudad, había un lugar donde existían muchas chicas mostrándome  cierta esperanza en mí para  ser feliz, quizás esas personas que son compatibles contigo y que uno siempre ando buscando y no encontró. A pesar de todo, en estos días en que he vuelto de una manera transitoria a vivir aquí  he querido  retomar esa labor que hace mucho  tiempo realice con mucho empeño y con resultados poco alentadores. Esta vez estaría más días aquí, ya no sería como cuando venia 5 días y me marchaba. Sino que podía hacer un seguimiento para volver  intentar el lanzarme sobre una de ellas, y quizás encontrar un motivo por el cual quedarme aquí. Las cosas ya no eran las mismas, esos más de 12 meses que estuve viviendo fuera  habían pasado realizando cambios que no eran de los mejores a mi parecer. La chica que mas me gustaba, con la cual siempre me cruzaba e intercambiábamos una sonrisa, paseaba  con su joven enamorado por el parque dónde casi todas las mañanas suelo ir. Sus ojos denotan el amor que siente por él, esos bellos ojos ya no me miran, es la realidad que ya no me afecta tanto. Las otras dos chicas están en los suyo: una de ellas me regalaba una sonrisa cada vez que venía a lima de descanso y decidía pasear con bicicleta pasando  por su casa. Pero no es motivo suficiente como para creer que sienta algo por mi .Es definitivo que ellas no serán para mi, entonces creo yo que con eso  se agotan todos los motivos del porque seguir aquí. No existe ni un solo instante en que no se me cruza por la cabeza el querer partir. Pero también tampoco no existe un solo sueño en el cual no me veo otra vez lejos de papa y mama, algo que me preocupa y me provoca tristeza. Hay que ser prácticos en esta vida, no se puede luchar contra el destino, este me  muestra en cada minuto que yo ya no pertenezco aquí, que mi vida esta allá. Que  cada  sonrisa que me es negada por estos lares, en la ciudad en donde resido  se muestra a diario  siempre para mí. Los horarios, hábitos y ambientes de esta casa los conozco a la perfección, tengo mil anécdotas aquí. Deseaba siempre el poder tener unos días mas para explorar algunos cajones  de mi cómoda que no revisaba hace más de una año. Felizmente en este viaje si lo pude hacer, encontré escritos que realice, y de los que no recordaba haberlos hecho. Un día viví aquí y fui feliz, pero creo ya no hay más que hacer. Esta ciudad no será nunca parte de mi pasado, siempre vivirá en mi presente .Hoy es cumpleaños de mi hermana, y estoy feliz de poder pasarlo con ella. Casi todos los  últimos cumpleaños de los miembros de aquí de la casa los he pasado lejos, sospecho que no son muy  alentadoras para mí las posibilidades de poder estar con ellos en  los próximos . Pero hay que celebrar cada oportunidad que se presenta para estar con la familia. Que viva el cumpleaños ¡¡¡¡¡¡ Dejare para mañana el comprar mi ticket de regreso a mi cuidad.

pAnChItO



domingo, 20 de mayo de 2012

MATRIMONIO?????


Era feliz, que todos  lo acepten, estaba a punto de unirme a la mujer más hermosa del mundo. Me sentía motivado aquel día, tenía el atrevimiento de gritar por todos lados que iba a ser el mejor esposo de la tierra. Sabía que iba a terminar cansado por tantos tramites  por hacer  y otras  actividades que iba a realizar durante esos próximos días. Pero en realidad, nada de  malo tenia eso. Es un sacrificio  a hacer en nombre de la felicidad. Ambos habíamos decidido hacer una ceremonia pequeña, algo muy privado y lleno de amor. Aunque esta unión iba a ser  muy especial e inédita porque repartiríamos las dos ceremonias a realizar (civil y religiosa) en cada uno de nuestros países. Sonaba a una locura, pero era la verdad, nos casaríamos en dos continentes. Papa y mama viajarían conmigo para la ceremonia  religiosa que se realizaría en su país, y sus padres vendrían para la civil  que la realizaríamos  aquí en mi continente americano.
Le podría  haber prometido “el oro y el moro” para conseguir que me diera el sí. Sin embargo, solo le prometí hacerla feliz, hacerla sonreír cada día y resolver ambos como pareja  cada uno de los  problemas que se nos presentarían en la vida. Esa había sido la formula que use para conquistarla y para lograr que ella  acepte casarse conmigo, nada más.
 Sobre la ceremonia: seria sencilla, no gastaríamos mucho dinero en tantos preparativos. Hemos pensado en  alquilar un buen equipo de sonido.  Ya que si contratáramos una orquesta nos saldría más cara, y además que se corre el riesgo   de dejarnos con las ganas de seguir bailando cuando  ellos se marchen. Estaba nervioso, no todos los días uno se prepara para el matrimonio. Me comunicaba con ella vía telefónica: “me contaba que ella allá también estaba preparando hasta el mínimo detalle para que salga como lo esperábamos”. Estaba decidido, el matrimonio religioso se realizaría en su lejano y hermoso país; el civil se realizaría aquí (también lejano para ella y su familia). Iba a ser un arduo trabajo el trasladarnos de un sitio a otro, el subir a los aviones y hacer las respectivas colas en los controles de migraciones de cada aeropuerto. Pero  el amor había triunfado, había superado las fronteras. Y eso significaba un sacrificio  mas para obtener el premio mayor para mi, el  de  estar unidos para siempre.
A veces hay momentos en la vida en que uno piensa que ya está todo perdido, que no  encontrara el amor anhelado. Y en caso de encontrar a alguien, tener el temor de no llegar a nada con esa persona, de quedarse a medio camino  rumbo hacia la felicidad.  Ahora yo  todo lo veía diferente. La había encontrado a ella hace 2 años y recién acababa de saber que era la mujer de mi vida. Antes de eso  desconocía que era la verdadera felicidad, o que era ser feliz cuando conoces por fin a  la persona que te acompañara toda la vida. Pero  después de pensarlo tanto ya me  sentía preparado a pesar de ser joven, bueno no tan joven  para estar junto a ella todos los días de mi vida. Los días pasaban e  iba resolviendo las cosas que tenía que hacer. Ella hacía lo mismo allá. Nos encontraríamos aquí antes del día del matrimonio. Ultimaríamos detalles, nos romperíamos la cabeza para decidir cuál sería nuestra ciudad de residencia. Pero eran pequeños problemas que no impedirían estar así tan entusiasmados esperando el día de nuestra unión. Aquella noche que ella llegaría seria para mí el inicio del momento más importante de mi vida. Llego ese día,  me encontraba desde temprano en el  aeropuerto, aun faltaba una hora para que ella arribe a la ciudad. Se había comunicado conmigo desde el lugar donde hizo el trasborde. Me dijo que había mucho de que conversar. Me sentí por un instante confundido por lo que me hablaba, pero sospeche que todo saldría bien, que nada podría malograr toda esta agradable situación que estaba viviendo. Dormía en  la silla de la sala de esperas del aeropuerto, compre un par de tazas de café para poder mantenerme despierto y ya estar listo para verla salir y abrazarla .Cuando todo estaba por salir bien, cuando salía por la puerta de llegadas internacionales y   estaba a punto de acercarse a mi; escuche un claxon de auto que termino con toda mi expectativa. Me desperté  y  vi mi reloj; eran las 5:30 de la mañana, hora de levantarme.  Volví en sí, acepte la realidad, todo había sido un sueño. Era un día normal como cualquiera. Aunque una mañana mas fría que los otras. Había que ganarle tiempo al tiempo. El desayuno de seguro en el comedor ya estaba preparado, algunos e incluso ya estaban saliendo al trabajo por eso ese claxon inoportuno que termino con mis ratos felices. Como me mortificaba el saber que  en mis sueños estaba a punto de tener a la mujer a quien quiero para toda la vida, que viviría conmigo y me abrigaría en esta estación de fuerte invierno aquí, y en la realidad no tenía a nadie. Inmediatamente acepte que sigo solo aún, que no existe una mujer a mi lado. Que esa supuesta relación entre la chica de mis sueños y yo ni siquiera existía. Que ella ya me había olvidado, que había dejado de  pensar en mi hace mucho tiempo y  que incluso no le importaba que era de mi vida por estos lares con temperaturas tan bajas. Entonces  estaba lejano o casi inalcanzable  ese  matrimonio. Pero este maldito sueño me dejo claro que aun sigo enamorado de ella y que posiblemente lo esté por mucho tiempo más.
 Siempre los sueños han sido peligrosos. Si caes en ellos corres el riesgo de salir decepcionado de ti mismo. Pues no siempre  andas con la misma dicha como te ves ahí.  E incluso en los sueños te puedes ver  amenazado por un peligro y  hasta correr el riesgo de perder la vida.
Ya no tengo las mimas  ganas de antes de soñar. Tampoco tengo esperanzas con ella, ya  se olvido de mí. Y eso es suficiente a mi parecer para creer que las ilusiones  son dañinas, te intoxican el cuerpo y sacan lo peor de sí cuando te das cuenta que nada de eso se cumplirá. Si habría que sacar algo bueno de esto, es que mi imaginación en sueños puede ir mas allá de lo que yo mismo pienso. Que  en sueños tú  puedes ser tan feliz como si estuvieras en el paraíso, quizás tan feliz como nunca lo serás. Ya dije que no quiero soñar, pero tampoco quiero dejar de vez en cuando de  ser muy feliz en mis sueños.


pAnChO

sábado, 5 de mayo de 2012

LO QUE FUE YA NO SERA


Te buscaba siempre con cualquier pretexto, trataba de ser lo más elocuente contigo. Te invite un par de veces a salir a cenar y  tres o cuatro veces a ir al cine. Deje aflorar en mi ese entusiasmo que odio tener cuando estoy enamorado. Todas las tardes contemplaba tus fotos e imaginaba que un día serias para mí. Jure que si me rechazabas no te tendría rencor, y lo he cumplido y lo cumpliré. Cada vez que tengo la oportunidad de preguntar por ti o, de alguna u otra forma, saber como estas, lo hago. Me olvido que también prometí olvidarte, que prometí dejar de pensar en ti. Pero las promesas muchas veces no se pueden cumplir, nos dominan y nos convierten en esclavos de reproches hacia nosotros mismos por no llegar a cumplirlas. Si  no te hubiera conocido ese día, no hubiera tenida esa ilusión que tuve; si no te hubiera llegado a contar lo que siento por ti, como lo hice aquella mañana, jamás me hubiera dado cuenta que aun tenia las ganas de ser feliz con alguien. En el fondo,   lo mínimo que te pedí,  fue  que seas mi amiga. No te puedo mentir, aun me vuelves loco, aun sigo pensando en ti y hasta hace poco confié en que un día íbamos al menos  a volver a ser amigos. Recuerdo  espere toda la noche buena para recibir tus saludos, para leer tu respuesta a mi carta de “Feliz navidad” que te escribí. Una tarde antes de regresar  a esta ciudad donde vivo, mire tus fotos y decidí no llevarlas conmigo. Pensé que así  podía olvidarte. Un día de lluvia torrencial aquí, caminaba e imaginaba hacerlo  contigo; los dos bajo ese paraguas que pude observar en una foto tuya que alguna vez me mostraste.
Los primeros días después que me dijiste que ya no querías saber nada de mí,  no pude dormir; pensaba en ti, me preguntaba el por qué la vida me quitaba tu amor y tu amistad. Los días siguientes comprendí que al menos tenia la conciencia limpia . Pero  seguía soñando contigo, eran sueños raros, bastante inexplicables:” estaba contigo y luego ya no. Aparecías y desparecías de mi vida”. Un día en medio de una mañana calurosa en Lima me desperté, le dije a mama que saldría a dar una vuelta por el parque. Pasaron por mis  costados miles de chicas que siempre me gustaron, estaban más hermosas de cuando las dejé de ver ,antes de mudarme aquí, algunas me  sonrieron y  otras no, pero todas me saludaron. Yo a ellas les respondí con mucha seriedad y sin mostrar interés hacia ellas. Nadie me hacia olvidarte, ninguna belleza te sacaba de mi mente. Desorientado  caminaba por el parque, mismo  idiota pensaba en ti sin fijarme en lo que sucedía cerca de mí. Alguien desde una banca me miraba, alguien quizás me leyó hace tiempo la mente y sabía que muchas veces cuando venía a correr aquí  pensaba en acompañarla a que tome su autobús para ir a trabajar.  Pero  ese día tu imagen me nublo, me entorpeció y perdí las ganas de conversar con ella: “no pude acercarme a esa chica, no pude proponer el acompañarla y darle un beso en la mejilla antes de que tome su autobús”. No me importaba nada en ese momento mas que tu. Era un tonto al tratar de recuperarte a pesar que sabía que ya no sentías nada por mí o  que quizás nunca lo sentiste. Camine alrededor del parque una vez más y me marche.  Con un frió ducha pensé que se pasaría en mi  toda esa  calentura que tenia por ti en ese momento y que sospecho hasta ahora aun la tengo. No quería ver tus fotos, pero mis manos terminaron por vencerme y cogieron  unas cuantas donde luces espectacular, como siempre. Confieso que  tenía ganas de encerrarme contigo en mi habitación, de demostrarte que te quería, que te amaría por toda la vida. Esa mañana tome un buen desayuno con papa y mama. Ese día pensé en buscarte y encontrarte. Pensé también, en pedirle dinero prestado a mi hermana para comprar  un ticket de avión e irme a donde estas, en tocar la puerta de tu casa  y decirte que eres la mujer de mi vida y  que quiero  ser feliz junto a ti. Al final, me desanime en viajar. Hace unos meses pensé en pedir vacaciones adelantadas en el trabajo para viajar hacia donde estés, para visitarte y decirte lo que siempre he sentido por ti. Otra vez no lo hice, decidí esperar que el tiempo pase, que las cosas por si solas se resuelvan. Ya ha pasado mucho tiempo, ya te esperado un montón. Nada de nada, aun estas lejos de mí; y sospecho que  siempre lo estarás. Siempre viví así: enamorándome, ilusionándome y pensando que sería feliz con una persona como tú. Siempre quise escuchar de ti, , de tu boca esa frase que me haría por fin acabar con esta búsqueda que nunca encuentra fin: “yo también te quiero”. Hoy te escribo después de mucho tiempo, quizás después de esto no vuelvas a saber de mí. Ya no pienso escribirte, y  no por rencor,sino porque creo es hora de mirar hacia otro lugar, es hora de aceptar que uno no necesariamente tiene que ser correspondido a sus sentimientos.
 Las palabras que algún día te dije creo te gustaron, las palabras con que me echaste de tu vida hasta ahora las estoy odiando. Pero a ti no te odio, amiga. Ojalas pudiera estar seguro que aún somo amigos. Ya nada importa, no  me veras mas. En esta ciudad donde vivo ahora  es poco probable nos encontremos. A tu país no iré. Mejor sera el aceptar lo que  no piensas de mí, y saber que contigo  nunca estaré. Mejor es evitar encontrarnos, saludarnos por obligación- en tu caso- y  preguntarnos por cómo nos va cuando en verdad ya poco nos importa del otro. Es verdad, a estas alturas mi corazón se ha endurecido, mas no ha perdido las esperanzas de ser feliz. Pero el ahora   mira con más cautela  estos enredos de la vida y reconoce que a pesar de todo ,no pierde las ganas de amar.

pAnChO