domingo, 6 de marzo de 2016

LA ESTRELLA QUE ME ILUMINARA

Anoche, en un sueño, me di una escapada  de la tierra.  Ya en el espacio, quise convencer a la Luna para que nos alumbre todas las noches en que estemos ella y yo juntos en la Tierra. Buscaba una respuesta positiva de este Satélite, pero no escuche nada. Me senté en ella esperando  que me diga que sí, pero nunca me dijo nada, y eso podía entenderse como un NO Volví decepcionado en mi nave de papel. Apenas aterrice  en tierra, empecé a ver la forma  de alumbrar todas mis noches junto a ella; si, esas noches clandestinas en que jugamos a que nuestro amor es permitido y goza de futuro. A pesar que sus ojos son un par de luceros que ya alumbran mi vida, hace falta una luz que nos guie y nos alumbre para sacar lo mejor de nosotros, y así  poder sobrellevar este amor que se vuelve complicado cuando choca con la realidad.
El camino de nosotros, por las noches, no es tan fácil: duendes, pumas y miradas indiscretas quieren espantarnos, pero hasta hoy no lo han logrado. Nunca han podido dejarnos a mitad de nuestro encuentro de amor. Pero vale la pena ser precavidos y tomar el control de la situación.
Al día siguiente, programe viajar hacia las estrellas. Este camino se  anuncia ser muy largo, casi imposible y con probabilidades de terminar achicharrado. Pero solo al pensar en ella, en querer que nuestro amor sea de la mejor, con una par de estrellas iluminándonos, me dio el valor para viajar hacia allá. Entonces fue que llegue hacia donde habían millones de estrellas; solo quería conquistar dos para que nos iluminen para toda la vida. Esas dos estrellas, también, eran difíciles de convencer. Parece que su negativa era inminente. Al escuchar la respuesta, de la cual sospechaba, no insistí, pues, literalmente me estaba  quemando vivo.  Tras mi segundo fracaso, decidí realizar el viaje de retorno hacia la tierra para otra vez, con mis ánimos caídos, buscar   una forma de poder sustituir esa Luna y  dos Estrellas, con las cuales soñaba para  iluminar nuestro paisaje de encuentro de amor.
A pesar de esos dos reverses que se presentaron por conseguir la mejor  iluminación  para nuestra escenografía, continúe buscando lo que pocos han logrado encontrar para su historia de amor: la luz eterna. Los malos resultados se siguieron presentando en aquellas búsquedas. De seguro en el cielo podría encontrar alguna luz para los dos, pero ya no quería  viajar más; por lo que recordé de una linterna que tengo en casa, de luz muy potente. Entonces, por qué no poder reemplazar a la luz de la luna? También, recordé que en casa guardaba un pliego de papel plateado  y tuve  la idea de montar  una escenografía: un par de estrellas y la luz de la luna. Cogí las tijeras y corte dos trozos de papel en forma de estrella. Y la linterna como la luna. Ya teníamos las tres luces que me fueron negadas.
Al final, llene la escena con todos los elementos para que sea una gran noche romántica. Mi vida estaba ahí. Era el premio a tanto esperar.
Cuando la sentía abrazándome, besándome y  yo temblado de emoción, desperté. Otra vez, todo había sido un  buen sueño. Medio soñoliento, pensé que de repente el sueño era como una recomendación de mis familiares desde arriba o de Dios para poder ligar con la chica que tanto quería, y con quien siempre soñaba. Entonces, me levante de la cama y  baje rápidamente a buscar la linterna que tengo en casa, y  me percate que se encontraba descargada. Luego me dirigí hacia el patio de la casa y  busque en el pequeño deposito, debajo de la escalera, por ese papel platino que mis padres guardaban ahí. Solo vi un par de bolsas vacías de cemento; pensé rápidamente que con ambas podría hacer un par de montañas. Por la tarde compraría una par de baterías para la linterna y dos pliegos de papel plateado. Pero caramba, olvide que durante todo el día  debía de realizar unos trámite para mama. Creía que todo se había venido abajo. Tome rápidamente el desayuno, me duche, leí rápidamente los titulares de unos diarios  y salí de casa, no sin llevar unas tijeras para recortar las estrellas durante el camino. ¡Estaba loco¡ Al subir al ómnibus miraba a todos lados, preguntándome donde podía estar  la chica que protagonizaría mi historia. No era  un alentador  día, las largas colas que se hacen para realizar trámites y  los vaivenes de gente encargada de informarte pero que están más desinformadas que tú me ponían de mal humor. Estuve tramitando documentos  durante casi todo el día. Al fin pude terminar con todo lo que estaba pendiente. Salí y me encontré con una muchedumbre en el paradero del bus que me llevaría a casa. Resignado, me coloque en la columna que se formaba  para abordar el bus de transporte. Durante la cola, empecé a conversar con una linda chica, que se mostraba  tan tierna y bondadosa. Esa tarde ya con pinta de noche se llenó de ilusión, porque a pesar de  que ella no era la chica de mis sueños, nuestra conversación se hizo tan amena que decidimos  abordar juntos el ómnibus que la llevaría a su casa.  Caminado hacia su casa, le sugerí tomarnos una taza el chocolate caliente, acompañándolos con unos alfajores.

 Luego de una gran conversación, salimos del  restaurante y mientras nos reíamos, las luces de los postes en la calle nos alumbraban como su fueran la luz de la luna. Unos vendedores ambulantes ofrecían todo tipo de figuras de material de felpa. Fue que  decidí comprar dos en forma de estrellas; si bien  estas no alumbraban, si eran alumbradas por el alumbrado público; además que al obsequiarle una de ellas, su rostro se ilumino y yo era feliz viendo  su sonrisa. Mi estrella también alumbraba. Fue así que me  di cuenta que tenía todo el paisaje que soñé. Cuando llegamos cerca de su casa, la despedí  y le dije  que  quería volverla a ver. Empezó a llover y yo rápidamente aborde un ómnibus. Llegue a mi destino y camine hacia casa. Entre a mi habitación y  saque de la maleta mi estrella, la mira y me dije  que siempre estaría conmigo.



pAnChItO.

sábado, 6 de febrero de 2016

APRENDICES DE LA VIDA

Sentía que la vida me era esquiva. Todo era un desastre porque veía una combinación de malos eventos en mí día a día; y a todo esto se sumaba un dolor de estómago que de seguro era producto de la preocupación y la ansiedad de que las cosas mejoren. Aunque debo de reconocer que siempre he cometido el error del comer un montón y en desorden. Con aquella dolencia física y mi dolencia en el alma trato de sobrevivir día a día y en las tardes, la situación  es peor: es ahí donde empiezan a morir todas las posibilidades en que las cosas mejoren. Otro día se terminara sin ninguna novedad.
Después de tanto tiempo en esta situación, he empezado a sobrellevar las cosas de la mejor manera, pero hay momentos en que me siento mal y trato de envolver en esto a alguien o a muchos, para así  poder arremeter contra ellos. Es cuando empiezo a cuestionar  a todas aquellas chicas que nunca me habían hecho caso y rechazaron  el tener alguna relación seria conmigo;  ya que creo que si alguna ellas estarían a mi lado en estos momentos, las cosas serían más llevaderas; porque vería en su rostros tanto amor y tanta esperanza en que las cosas mejorarían. Pero como yo soy un hombre que cree mucho en el destino y en los designios de Dios, al final  acepto todo lo  que me sucede, incluyendo la falta de compañía para estos malos ratos.  No me queda otra que repetirme una y otra vez la frase: “Por algo suceden las cosas”. Y es cuando acepto que  con nadie debo de desquitarme por lo que no  sale como yo quiero.
Lo que más me molesta de todo esto es  que esta historia se volverá a repetir el día de  mañana y yo volveré a maldecir al destino para luego aceptarlo y terminar hablando con la luna, antes de acostarme, en  que un día las cosas cambiaran. Después de todo, ya lo sé: “El destino es caprichoso”.
Ya he vivido mucho de esto y sé que hay cosas que no puedo cambiarlas, pero aprendí de ellas. ¡Quizá algo valioso en medio de todo! Hoy ya se lo que debo de hacer y lo que no debo de hacer para la próxima vez en que me encuentre en una mejor posición en esta autopista, la cual es la vida, en la que aún  no encuentro algún vehículo que me quiera movilizar  hacia el lugar deseado. Debo de reconocer que esta sorpresa que me preparado el destino no me la esperaba, por eso de mi enfado en demasía. Fue un error de mi parte en pensar que todo lo que uno consigue en la vida es seguro y duradero. Otra enseñanza que jamás olvidare.
Cuando las cosas empezaron a verse más complicadas y sin solución, reconozco que tuve que bajar el rostro, pero luego me di cuenta que no había cometido ningún delito, y esto le puede suceder a cualquiera. No me fue tan fácil el comprender que no debía perder el brillo de los ojos a pesar que las cosas no andaban bien, y sin fecha de que estas mejoren; hasta el día de hoy todo sigue igual, pero yo hago mi mayor esfuerzo para no dejar de sonreír.
En todo ese proceso de aceptar las cosas como son, era inevitable el desear haber sido el otro, ese quien siempre soñé ser  y no quien soy, pues pensaba que por ser así, no conseguía lo que quería; o más bien, no buscaba nuevas alternativas para mejorar. Siempre lo he tenido claro: yo soy un soñador que gusta de vivir escribiendo todos los días y con la idea de que un día las cosas que se me vienen a la mente se volverán realidad. Pero también, acepto la realidad: "me aferro a la tierra, por lo que siempre que salgo a volar, nunca desato la cuerda que me ata al piso". Sin embargo, muchas veces me alejo bastante de lo real, como hace algunos días en que imaginaba que en este nuevo año estaré  presente en la Feria del Libro de mi ciudad  presentando mi Opera Prima, firmando autógrafos y departiendo cafés con grandes escritores. Pero no puede ser así, porque  lo mío es otra cosa y  el  tiempo que invertiría en tanto arte  crearía un conflicto con mi verdadera profesión. A estas alturas de la vida ya sé que no puedo perderme en el camino, que las cosas ya están marcadas en la vida de cada uno, y es mejor seguir aquella ruta que nos trazó el destino y Dios. Muchas  actividades pueden acelerar los latidos de mi  corazón, pero yo sé que lo mío va por otro lado. Al final, uno entiende que la vida es una cuestión de descifrar las cosas que nos suceden, esas evidencias que marcan las oportunidades que debemos de aprovechar. Yo fui  un descuidado en todo aspecto de mi vida académica y laboral,pues nunca supe que era lo bueno para mí, ni  lo que en verdad era importante para mantenerme en lucha. Hoy  las cosas ya están hechas, no hay vuelta que darle, pero, al menos, he aprendido un poco a descifrar las cosas. Hay días en que me despierto como el hombre más feliz de la tierra, eso me preocupa porque yo creo que nadie es feliz del todo, sino  la vida ya no tendría sentido. Además, en los últimos meses no he tenido motivos verdaderos como para amanecer con tanto entusiasmo, pero es buen síntoma que uno amanezca así. Otras veces me levantaba  con la moral por los suelos, con una sensación que nada mejorara y que yo voy de mal en peor. Pero como he vivido muchos años y he ganado experiencia, me pongo a pensar que las  cosas no pueden ser tan malas del todo. Muchas veces me sentí derrotado, perdí la ilusión porque las cosas mejoren, pero siempre me cuide de no mostrar aquella imagen. Hoy ya no tengo que ocultar nada, pues no me siento derrotado ni he dejado de creer que vendrán mejores momentos. E inclusive, en las relaciones afectivas cada día descubro motivos para no preocuparme ¿Por qué extrañar a alguien quien nunca estuvo aquí? La vida es así, las cosas suceden porque tienen que suceder. Uno conoce a muchas personas, tiene interés por ellas,pero llega un momento en que uno debe de expresar sus sentimientos,y ello no implica que la otra persona sienta lo mismo. Es un   alivio en haber tentado suerte con alguien, en haber expresado tus sentimientos y el haber sonreído por un posible resultado positivo con ella.
 Si, en general, las cosas no cambiaran para bien, yo  podría hacer algo para cambiar en cierto punto todo esto. Eso sí, sin  dejar de lado el tener paciencia, porque  la vida es la misma que estaba escrita para cada uno y  las cosas se presentan cuando les toca presentarse: “ni antes, ni después”. Si habrá que mejorar, mejorare.No me sentiré mal por lo que sucede o lo que no sucede. Sé que no debo de recrear tanto el destino, que nunca viene mal un poco de realismo y eso sí, nunca ausentar de mi rostro la sonrisa. Soy y seré la misma persona, suceda lo que suceda. Yo seguiré aprendiendo de la vida; porque  lo  mejor que he aprendido de todo esto es que todos seremos siempre  unos aprendices de la vida.


pAnChItO.


domingo, 17 de enero de 2016

Se rompen ilusiones, pero broches también.

Era el primer sábado del año y decidí salir a correr a pesar de las  flojera post- fiestas, y  que mi estómago aún lo siento lleno por todo lo que comí en las dos últimas semanas. Cuando me iba  a poner el canguro tipo correa  a la cintura, descubro que  uno de los broches estaba roto. El plástico había reventado. No entendí que paso. De seguro subí de peso  en estos últimos meses y este pobre broche no aguanto más la presión que hacían sobre mi  hinchada barriga. ¡Debo de bajar de peso!-me dije-. El problema era que no podría  llevar mi teléfono móvil conmigo-ya que siempre lo llevaba dentro del canguro-  para responder a aquella llamada telefónica que me podrían hacer. A pesar que había esperado meses por aquella llamada sin ninguna novedad, seguía teniendo esperanzas en que me la harían para empezar bien  el nuevo año. Al no poder llevar mi teléfono, me  hice la idea que si estaban por llamarme, no lo harían justo en un día como hoy, que era el primer día laborable del año. No puedo dejar de escuchar música, menos cuando voy a correr, por lo que lleve  mi reproductor de música. Como no lo usaba hace ya medio año, estaba  bajo de baterías. No sabía  cuánto tiempo aguantaría. Otra preocupación para empezar el año. funcionando. Parecía que esa mañana no era la mejor para mi, porque las cosas no me salían bien. Llegue al parque, donde suelo trotar por más de media hora, y  mientras trataba de cambiar mi mal humor, observo a un hombre con su  joven hija y su mascota trotando con calma. No pude evitar el  mirar a tan linda chica. Yo desaseaba  que su papa no este, pues ella era mi tipo. Cuando hacía unos ejercicios de estiramiento, antes de empezar a trotar,  observe que aquel hombre corría solo, ya no lo acompañaban  su hija ni su perro. Trate de divisar alrededor del parque para saber  dónde estaban ellos, y al alzar la  mirada vi que ella venia por la vereda ,cerca  hacia donde estaba. No lo podía creer, era más bella de como la vi a la distancia. Era joven, pero  mayor edad; lo más importante para mí. Me miraba de lejos. No sé  por qué lo hizo, de repente de temor. Decidí el  hacerme el interesante y empecé a hacer los ejercicios de estiramiento con rigurosidad  para dejar en  evidencia mi buen estado físico. Quise  lucir como  casi  un chiquillo de su edad, aunque  los ricos platos y licores que había degustado por  la celebración del Nuevo Año me empezaron a cobrar factura, pero yo quería impresionarla. También le pase la voz a su perro con un silbido amigable. A pesar que su mascota me miro con curiosidad, ella lo  jalo de su correa y ambos se fueron. No podía ser tan evidente y  seguirla, pero disimuladamente con mi mirada la perseguí. En eso su padre termino de trotar,  y ellos parecían marcharse. Pensé que no la volvería a ver, por  lo que  empecé a trotar suavemente hasta acercarme a ella. Se percataron de mí  y decidieron irse por medio del parque para así darme paso. Yo seguí trotando sin dejarla de mirarla disimuladamente. Parece que su padre, un hombre ya de edad y con muchos años de  experiencia, sospecho de  algo y me miro con seriedad. Luego los vi de  lejos a ambos salir del parque. En ese momento ya no solo tenía roto una de los broches del canguro, sino, también, estaba rota una ilusión; esa ilusión que nació al mirarla y sentirme atraído por ella. En fin, debía seguir trotando, aunque mi estómago lo sentía pesado para poder realizar cualquier tipo de exigencia física. Cuando volví a casa estaba decidió a solucionar el problema del canguro. No volvería a salir otro día sin llevar el teléfono móvil conmigo. ¡Hasta donde había llegado!, vivía pendiente de una llamada telefónica, y no  una realizada por una mujer, sino por algún noble empresario  que me hiciera una oferta laboral. Cuando entre a mi habitación y revise el teléfono, ahí observe una llamada perdida. Inmediatamente revise de quien se trataba. Imaginaba que de seguro seria la que tanto esperaba, pero no fue así: había sido una llamada de Vania. En ese momento, algo de alegría invadió mi ser, aunque yo seguía resentido con ella. El año que paso no fue bueno  entre  Vania y yo. La bella y dulce chica que conocí, hace ya casi 6 años en su ciudad, se desdibujo para mí por completo cuando llegue a su país  y, a  pesar que ella misma me había convencido de hacer ese viaje para visitarla, nunca me recibió ni se dio el trabajo de salir conmigo a pasear por la ciudad. No contesto ninguna de mis llamadas que le hice desde aquel frió hotel, donde me hospede  esos 5 días que son para el olvido. No sé qué sucedió para que se comporte así, pero yo había invertido tiempo y dinero en viajar hasta aquel lugar  que me encanta  hasta hoy, pero que  en aquella oportunidad  no me hizo tanta gracia al andar, el  almorzar y cenar sin su compañía. En todos los restaurantes,donde yo comía, veía que delante mío muchas parejas  se sonreían y terminaban besándose. Esas tardes y noches  que pase ahí  fueron muy tristes y aburridas. No había nada que hacer en aquella ciudad, donde tenía pocos amigos pero buenos, hasta que casi todos empezaron a  formar sus familias, y con ello llegaron las  obligaciones y responsabilidades y ya no tenían tiempo para salir conmigo. Mi amiga la actriz, que en años anteriores siempre me recibía con mucha cortesía e inclusive me invitaba al teatro, andaba en provincia de gira  montando una obra teatral. Un compatriota, quien hace muchos años vivía ahí ejerciendo su carrera de veterinario, se encontraba destacado en una región muy lejana; por lo cual no podía venir cuando me comunique con él por teléfono para tomarnos un par de cervezas e ir a aquellos centros nocturnos, como lo hacíamos en Lima. En  las tardes para  combatir el aburrimiento, leía diarios de la ciudad y luego de tomarme un café  en el restaurante del hotel, cuyos precios eran elevados, ya que los acompañaba con una  empanada o alfajor, salía a pasear por la ciudad y siempre terminaba  en un ‘Cyber Café’ mandando emails, leyendo diarios de Lima y escribiendo muchas de mis columnas. El tiempo se hacía corto y  había que pagar la renovación de la hora del alquiler, la cual, por cierto, costaba una fortuna. En una de esas  tardes me entere que mi equipo favorito de fútbol, de ese país, jugaría; así que fui a comprar una entrada pero ya estaban agotadas, y si las quería conseguir tenía que pagar hasta el triple de su costo; no me anime a hacerlo. Fue estando  en aquella boletería que  a los lejos vi a Vania. Se que el mundo es pequeño y esa ciudad que es grande, en ese momento se hacía pequeña. No sabía qué hacer, pero reaccione rápido y me voltee y luego entre a un restaurante cercano .Me sentí mal por qué la veía tan feliz  por la compañía de un grupo de amigos, a sabiendas que yo me encontraba en su ciudad. Aquel viaje lo había hecho por ella, porque la quería y estaba dispuesto a todo para  empezar una  seria relación. Pero viéndolo bien, no fue una buena idea el haberla venido a visitarla. Ella nunca me dio cara, ni siquiera por educación me llamo por teléfono para saber cómo había llegado. A parte del todo el gasto que hice en ese viaje, más me dolía el no haber podido disfrutar esos 5 días con ella, sobre todo que la vi preciosa en aquella oportunidad. Cuando volví a Lima, olvidándome de lo que me hizo, le escribí un par de e-mails, de los cuales ninguno los  contesto. Para mi cumpleaños nunca me escribió; por lo que  entendí el mensaje: “Quería que me olvide de ella y le dejé de escribir”. Eso hice y  no le volví a escribir, ni siquiera  por las fiestas de fin de año. Ella sabía que llegue a viajar porque cuando compre los pasajes (ida y vuelta) se  lo comunique en esa misma noche, pero igual no le importo. Por todo eso, esa llamada perdida de ella  me sorprendió. No sabía que es lo que quería: si pedirme unas disculpas o quizá algún favor.
 Hasta ese momento no había entendido del  por qué se rompió el broche de mi canguro, pero cuando vi su  llamado perdida, comprendí que el destino quería que no vuelva a hablar con ella. Siguiendo aquellos designios de Dios,  decidí no devolverle la llamada.
Ya recuperado de todo lo que me había sucedido en aquella mañana de sábado, fui a  un  Sastre para que me  cambie  el broche del bendito canguro. Salía más barato el mandarlo a remendar  aquel canguro de correa que el comprar uno nuevo. Era una tarde soleada y mientras esperaba que  me lo cosieran, me compre un helado para disfrutarlo sentado y  mirando hacia la calle; y  fue cuando vi pasar  por la acera de al frente a  aquella  chica que trotaba en el parque con su padre  por la mañana. Fue ahí que  comprendí que el día estaba destinado para volverla a ver. También comprendí que hay casualidades que son muy buenas. Ella  estaba más linda que antes. No pensé el  volver a ver a esa chica, de quien no sabía su nombre, pero lo iba a saber  porque me llene de valentía y fui tras ella.


pAnChItO.

jueves, 31 de diciembre de 2015

FELIZ NUEVO AÑO!

Y otro año está por acabar. Como siempre sucede, un nuevo año empieza y, con él, nuevas esperanzas. Para estas fechas, siempre nos hacemos tantas promesas  a nosotros mismos y no falta  la alegría y fe que todo lo que planeamos para esos 12 meses, que se vienen,  lo realizaremos. Hoy, en las últimas horas de este año, es inevitable el recordar los deseos que tuvimos en los primeros minutos de  este y no podemos dejar  de afligirnos por lo que no pudimos cumplir. Son 12 deseos los que mucho seleccionamos- de los tantos que tenemos- y que deberíamos de  hacer realidad en cada mes del nuevo año. Se estila el comer 12 uvas minutos después de que haya comenzado el nuevo año, mientras le pedimos  a Dios y al destino nuestros deseos. Todos somos  optimistas y nos sentimos muy seguros que las cosas saldrán  como queremos. Es lógico, en ese momento, el no pensar en todas las dificultades que se  nos pueden presentar en ese largo camino de 365 días, ni  en aquellas circunstancias en que las cosas no dependen del todo de nosotros, sino de otra persona más. Por lo cual, no todos nuestros deseos quedan en nuestras manos para hacerlos realidad. ¡Para tenerlo en cuenta! Pero un año nunca pasa en vano, y en este largo  recorrido hemos aprendido tantas cosas que muchas veces no las recordamos, pero  que fueron de mucha importancia para nosotros porque nos dejaron una enseñanza para toda nuestra vida; y así, en muchas ocasiones decimos: este año no fue bueno, no avance nada. La vida es una sola; y por tal, cada día, mes y año que  pasa  tiene de  por sí mucho valor para nosotros, para nuestro desarrollo personal y para todo lo demás. Solo es cuestión de darse cuenta por todo lo que hemos pasado, por cada vivencia, así sea la más pequeña  y concluiremos que siempre hemos avanzado; no sé en cuanto, pero no nos encontramos en el mismo punto.  Y es sabido que uno  nunca retrocede, siempre sabe o conoce algo más que antes,  eso es lo mejor de todo: eso es vivir.  Ya sabemos que no podemos retroceder el tiempo, no se puede dar una vuelta atrás, sino es para contemplar lo que ya sucedió; y muchas veces optamos en  vivir lamentándonos por lo que dejamos de hacer. Un minuto es un minuto, eso no vuelve a ser nunca. Y el arrepentirse solo  podría ser positivo si es un sentimiento momentáneo y del cual podríamos aprender de los errores. Mas no es bueno, si se convierte en una lamentación, en un achaque a nosotros mismo y en una causa para terminar deprimidos y perdiendo oportunidades en el presente y otras  que podrían labrar el futuro. Que nos queda? A mi parecer,solo nos queda el aceptar, por si aún no lo hemos hecho, de que el mundo sigue girando, que nada se detiene y que siempre empieza un nuevo día, un nuevo mes y un nuevo año para hacer algo nuevo, algo que si bien debe de tener una finalidad, una meta; no debe de convertirse en un asunto de vida o muerte por si  al final del tiempo pactado con notros mismo, no es como  lo pensábamos.
Todos hemos luchado en miles de batallas en todo nuestro tiempo de vida y no podemos negar que cada una de ella que empezaba nos asustaba, pero decidimos el enfrentarlas y, muy aparte de si ganamos o las perdimos, la vivimos y tratamos de salir lo menos lastimados de ella.
Nuestros doce deseos no tienen que cumplirse necesariamente, puede que se cumpla uno de ellos y puede que se cumplan otros en que no pensamos al comer las 12 uvas. Nada nos debe parecer poco, siempre hay cosas que hemos logrado, y que son importantes y significan un paso más adelante.
 Nunca olvidar que el  año está lleno de logros,  ya sean pequeño y grandes. De repente, hasta de tamaño  intermedio, pero son logros que todos hemos experimentado;  muchas cosas se consiguieron en estos casi 365 días. Y si, también experimentamos derrotas. Si llegaste al día de hoy vivo, y puedes leer esto, puedes abrazar a un familiar querido, conversar con un amigo o simplemente ver el cielo en su amanecer y atardecer,  ya has logrado mucho. No anheles más, suficiente para darse por satisfecho en este año, que ya se va. No sé cuántas enfermedades nos atacaron en este año, pero estoy seguro que a muchas le hicimos frente y si hubo una que por desgracia aun le estamos dando batalla, que le vamos a hacer, así es la vida. Lo importante es que vivimos cada episodio de nuestra vida, que es única y que nunca, por  nada del mundo, debemos de cuestionarla. ¡A cada uno le toca vivir algo distinto!
Personalmente no tengo muchas ganas de recibir el nuevo año  haciendo el mismo rito del comer las 12 uvas de la suerte, pues las cosas no salen como uno quiere y las decepciones sí que duelen fuerte. Aunque  si soy algo justo, en años anteriores se cumplieron muchas de mis deseos mencionados mientras  comía las uvas. No se cumplieron todos, pero recuerdo que en  algunas ocasiones hasta se cumplió un 70 % de lo que pedí. Este año me toco que no se cumplan ni la mitad de los deseos que me dije a mi mismo, pero  ya no hay lugar para el lamento: otras cosas conocí y aprendí; por lo cual me doy por bien servido. A pocas horas de terminar el año, es poco lo que  se pueden cambiar. Entonces, por eso es que no veo el por qué no probar con las uvas otra vez, pero sin tomarse las cosas muy en serio. Además, el comer uvas-según médico y expertos- ayuda a retardar o prevenir muchos tipos de cáncer. ¿Saludable, no?
 No hay mucho que decir de un nuevo año, salvo aquellas clásicas palabras que son muy ciertas: mucha salud para cada uno, ya que con la  salud se puede hacer todo, e inclusive el poder sobrellevar las derrotas y tener las fuerzas necesarias para emprender nuevos proyectos que nos hagan sentir muy bien.
Una vez más, el agradecerle a todos ustedes, mis lectores, por haberme leído en cada semana y haber apreciado estas líneas.
Ya saben que, como siempre lo digo, no soy un especialista en cada tema, pero creo que  aporto lo poco o mucho que he aprendido en todos estos años de vida.
Un Feliz Año 2016 para todos! Que la salud y  el buen ánimo sigan siendo nuestros aliados para cada batalla del día a día y que  siempre nos acompañe el  buen humor y las sonrisas en cada segundo de nuestra vida!


pAnChItO.


jueves, 24 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD!

La Navidad es la fecha perfecta para sonreír, para abrazarse con los demás, para conversar con todos-así durante todo el año no lo hagamos- y para expresar nuestros sentimientos a las personas que queremos. Si bien no todos la celebran como muchos lo hacemos: preparar una cena familiar, comprar un regalo para un  familiar o amigo y quedarse despierto hasta la medianoche para recibir ese día, sí que todos guardan respeto por estas costumbres; así sean de otra religión. Y en ese día, existe la particularidad de que   nadie se niega a entregar una sonrisa, sobre todo si es un niño quien está frente a ti.
Debo de contar que con el paso de los años   fui creciendo  y  perdiendo algo de la magia que hacia efecto en mi la Navidad. Además que  con todos los problemas y dificultades que se nos presentan a todos-sin ninguna excepción- quise perder todas las costumbre de la Navidad e, inclusive, implantarme a mí y a mis familiares una celebración algo más pausada, calmada y poco entusiasta de esta fecha , bajo el pretexto que en el hogar ya todos somos adultos. Pero fue ese ambiente festivo que muestra la gente alrededor, empezando por mis seres queridos, lo  que me envolvió  el espíritu para otra vez creer que este es un día especial, así las cosas no estén del todo bien.
No creo que existan muchas reglas que rijan al mundo, salvo la ética moral y el sentido común, pero me animo a decir que la ‘Regla de Oro’ para esta fecha es: sonreír, ser feliz y sentirse que merecemos  en este  día, el  despreocuparnos de todo y  del mejor regalo que nos puede dar la vida, una oportunidad para practicar la alegría.
La Navidad es una fecha de celebración y dedicada a los niños, en la cual ellos reciben obsequios, sean chicos o pequeños, pero que dibujan en su rostro una sonrisa que provoca el imitarla, así seamos adultos con un montón de problemas encima. Entonces en ellos encontramos el sentido de la Navidad y un ejemplo de que nunca debemos dejar de sonreír; porque siempre habrá, sea cual sea, un obsequio para nosotros, el cual es entregado en cada día de nuestra vida.
Esta fecha esta tan  cargada de amor, de compañerismo y amistad, reuniones de camaradería e intercambio de muestras de amor, que muchos terminan por deprimirse al no tener a un ser querido cerca o al no haber cumplido alguna meta. Solo puedo decir que esta es la fecha perfecta para inventar cualquier locura e ir a buscar a un vecino o a ese alguien para invitarlo o para  participar con él en una conversación  o celebración espontanea. Para mi es la fecha perfecta para expresarle mis sentimientos a aquella persona a la cual, en otros días del años, no encuentro el momento indicado para expresarle todo lo que siento.
La Navidad es la felicidad; para mí este es  el día en que hago una excepción y dejo de creer en la ‘casi, casi felicidad’ para creer en la felicidad en todo el sentido de la palabra.
Por eso y por muchas cosas más, ahora estoy feliz y contento y espero que todos  ustedes, lectores y demás personas- quienes de repente por casualidad  se detuvieron a leer esta columna de pasada – pasen una Feliz Navidad y que también traten que la Navidad de quienes están a nuestro alrededor y un poco más allá , sea de la mejor.


Feliz Navidad!




pAnChItO.



  

lunes, 7 de diciembre de 2015

A punto de alcanzar La Tierra Prometida. ¡No lo dudes, así sera¡

 Pienso que  lo que  está  sucediendo ahora se va a  solucionar, es casi seguro. Esto es  importante, pero no tanto como   lo que se viene: algo que será bueno pero no duradero sino le prestamos el  interés necesario. Si se pierde esta última oportunidad, quizá las cosas serán más complicadas de lo que son hoy  y ya no existirán nuevas ocasiones para alcanzar la tranquilidad que posiblemente esta vez si llegara. Nadie era aún consciente de esto hasta ese día en que las cosas empezaron a salir mal y se tomó la decisión de  apuntar todas nuestras miradas   hacia otra dirección, y ese nuevo punto indicado jamás existió, y lo estuvimos  buscando  por mucho tiempo; y lamentablemente  esta búsqueda aún no ha terminado. Tanto es, hasta hoy, el tiempo transcurrido  que está durando la búsqueda que muchos están al borde de la locura, ¡pero no se volverán locos, créanme! Muy alejado de lo de ser optimista y ver la vida con la mayor esperanza en que todo saldrá bien, hay que tener presente que mucho de lo  ‘no tan bueno’ que nos suele suceder, podría hacer su  aparición en cualquier instante. Pero esta vez  podríamos  evitar alguna desagradable aparición  y hacer  que  las cosas buenas duren.
Esta vez se sospecha y se tiene la casi, casi certeza que aquel lugar tan buscado se hallara en los próximos días. Pero como la vida no es solo un momento, más bien  es la suma de tantos momentos, se pronostica que los malos momentos podrían volver a llegar. No sé cuándo, ni cuánto tiempo demoraran para aparecer, pero de seguro llegaran. Y para ese entonces debemos estar mejor preparados y con circunstancias a nuestro favor, circunstancias que irán de la mano de nuestro esmero y dedicación en lo que hacemos. Así, estaremos en la capacidad de hacer   que aquellos tiempos indeseados se retrasen o no sean tan devastadores como lo son hoy. /Aún no se ha solucionado esto y yo ya hablo como si ya encontramos el lugar deseado y ahora nuestra misión es el conservarlo para no vivir lo que hoy estamos viviendo. A pesar que odio la palabra optimista: estoy pecando de ser así /
Si alguien aprendió la lección? Yo diría que todos. No me atrevería a decir que aún existen individuos que piensen que la suerte volverá a azotarnos en el momento, como hoy, que ya creemos que estamos por hundirnos en el medio del mar. Me atrevería a decir: que en la próxima vez,  no   llegara el momento inevitable en que estemos por ahogarnos; ya que todos hemos aprendido  a nadar.  Algunos optaron por llevar un curso intensivo de natación y  ortos lo aprendieron por la práctica y observando a quienes estaban en su alrededor y ya lo hacían. Nadie quiso quedarse de brazos cruzados. Hubo mucho tiempo para el aprender a nadar, ya que esa disciplina siempre nos será de utilidad. Por lo menos, estamos tranquilos y sabemos que ya nadie morirá ahogado.
Hubo otros puntos que quedaron pendientes, que no se resolvieron por simple postergación causada por la desidia. Felizmente no son de vida o muerte, pero al tener el nombre de ‘pendientes’ deberán de resolverse a la primera oportunidad que nos encontremos más aliviados del problema principal, este que sospecho está por resolverse.
Nada fue tan fácil ni muy difícil en todo este proceso de búsqueda de aquel lugar. Aunque, a estas alturas, me animaría a decir que fueron momentos más difíciles que fáciles, los cuales vivimos hasta el día de hoy. Creo que si hay algo positivo que se pudo rescatar de esto- aparte de la enseñanza que nos dejó en ser más conscientes de lo que tenemos, y el valorarlo- es que nadie dramatizo tanto esta desagradable  situación que nos ha tocado vivir. Puede que algunos en su interior  pensaron lo peor, pero siempre mostraron una sonrisa como de cierta esperanza en que las cosas mejorarían. Hubo días en que se tuvo que hacer todo lo posible por escapar de la realidad, pues ella nos mataba en cada instante que nos era adversa. Y aunque nunca es bueno el evadir lo  que  le está  sucediendo a uno, si fue bueno el hacer todo lo posible por no darse cara a cara con la desesperanza y dejar  que esta nos cause  un impacto tan negativo  que hubiera traído consecuencia trágicas.
Ha sido un viaje largo, en el cual siempre se pensaba que cuando menos lo esperemos veríamos esa luz que hasta el día de hoy no la hemos visto, pero que pareciera a la distancia que ya está por aparecer. Muchos aprendieron a mirar el calendario y el aguantarse a gritar de rabia  por los días, semanas y meses que se pasaban en la oscuridad. Me apoyo en una certeza de que pronto veremos la luz. No tengo mucho fundamento técnico en  como sucederá el milagro de encontrar lo que deseamos, pero si mucha intuición en que ya no falta mucho para ver  con mayor claridad todo. Sé que estoy jugando un juego de  bastante riesgo al pensar así y-en caso-  de no conseguir lo que se busca, podría caer  el fracaso total. ¡Me la juego por esta esperanza!
En estas ocasiones, a veces, no es bueno el atormentarse tanto con lo  incorrecto que hicimos y con lo que no supimos cuidar. Ya todo está perdido y no hay vuelta que darle. Hay que guardar críticas y malas experiencias  para cuando otra vez estemos en la posición en  que estuvimos y que hoy deseamos volver alcanzar,  y ahí  recordemos  que nada dura para siempre. En estos días hay que actuar de lo más tranquilos que podamos. Sé que  la tranquilidad total no existe: hasta el hombre más exitoso la  pierde por momentos. Pero sé que podemos tratar de estar lo menos intranquilos que podamos. No nos queda otra, la depresión no es una buena alternativa bajo ningún contexto.
Exactamente no se a cuantos metros estaremos, pero presiento que ya estamos cerca de la tierra que tanto estamos buscando. Me animo a sugerirle a todos preparen maletas para desembarcar e instalarnos ahí. Quizá es muy pronto decir, pero no estaría mal el pensar que esa estada, en ese nuevo lugar, será más prolongada de lo que pensamos.
No me pregunten a mí que es lo que me mueve al pensar que esto se solucionara. Solo confié en mí, nos queda poco tiempo de búsqueda.
Gracias por este viaje. Fue un placer el compartir tantas cosas con ustedes. También fue una obra de arte  el maquillar, con el mayor descaro posible, los malos ratos que vivíamos, los cuales nunca fueron reflejados hacia el exterior. No sé  si merecemos aquella nueva oportunidad, que presiento nos llegara. No sé si me habré vuelto loco en este trayecto. Solo sé que al igual que todos, he aprendido que lo que fácil uno lo obtiene, fácil lo pierde. Esta vez la tuvimos difícil y si conseguimos lo que nos viene a tocar, lo cuidaremos con uña y dientes.
Solo me queda agregar algo que aún me cuesta decirlo con seguridad, pero sé que así debe de ser : “Gracias a Dios que estamos por llegar sanos y salvos”



pAnChItO.



martes, 1 de diciembre de 2015

REAPARECIENDO

Hace muchos años decidí el escribir, y desde ese entonces  nunca deje de hacerlo. Qué bueno esto de la Internet , donde uno puede escribir y a través de los Blogs u otras Redes Sociales dar a conocerlo esto  e inter-actuar con los demás sobre sus opiniones de lo que uno publica. Me siento contento porque en este Blog he llegado a escribir, desde Marzo, todas las semanas sin parar. Antes se me hacía muy complicado el escribir una columna semanalmente porque había tantas cosas que hacer de trabajo, otras obligaciones y, también, otras  muchas veces porque no me organizaba bien en el tiempo  y no conseguía escribir nada nuevo  o algo que sea de interés de todos ustedes, lectores. El último mes de noviembre, decidí tomarme un descanso y dejar de publicar una columna semanal. Nunca deje de escribir, pero me di un pequeño descanso  y continúe en este ejercicio de contar tantas cosas, pero  lo hice sin ninguna urgencia prepararlo casa semana. A pesar que siempre hay buenos temas de los cuales escribir, era necesario el descansar un poco y pensar en reaparecer en este último mes del año.  Espero que los pocos que me leen siempre sigan fieles a esta columna y se les agradece por aquellos e-mails que me enviaron, donde  me preguntaban qué había sucedido conmigo.
Quienes  leen ocasionalmente este Blog, espero que se decidan  leerme siempre. Para mis lectores, para los que están de pasada y para los futuros, siempre habrá algo de que escribir; nunca se publicara aquí  algo por urgencia o porque él tiempo apremia. Siempre se busca que cada columna sea de bastante utilidad para todos o al menos que sea  para entretenerlos.
Bueno,terminado el descanso arrancamos esta semana con una nueva columna  y comprometiéndonos a seguir así para el próximo año. Ustedes ya  lo sabe, siempre aquí podrán  leer algo  DE TODO PARA TODOS.


pAnChItO.