viernes, 28 de agosto de 2015

NO TE RECUERDA, NUNCA LA OLVIDASTE... MEJOR OLVIDAR DEL TODO

Cuando alguien  te recuerda, es porque significaste algo importante en su vida; sea para bien o para mal, de preferencia para bien. Pero si alguien no te recuerda y, así, haciendo el máximo esfuerzo, no lo puede lograr; es que no significaste alguien para él o ella. Así lo quiso Dios, no hay otra explicación, hay que aceptarlo y recordar que hay millones de personas en el mundo y el destino se encargara de unirlas. Si te desborda mucho optimismo por toda tu mente, intentaras seguir haciendo recordar a esa persona del día en que se conocieron; pensaras en cada detalle que recuerdas de alguna situación o anécdota con ella. Quizá, el hacer ese ejercicio de recordar todo y preguntarle si lo hace también, no sea lo más indicado y más recomendable; pues estarás gastando energías y fatigando a tu mente en un trabajo que no te será de nada provechoso. Pues, lo más seguro es que ella o él te muestra silencio, indiferencia y poca importancia a lo que pretendes hacer. Y entrar así al juego del amor, es  nada alentador, verdad? Esa es la señal en que esta no es la aventura en la cual puedas soñar con la posibilidad de que algo se haga realidad. Y se sabe que  el sentido de la vida es vivir y disfrutar con una persona que muestre interés, también, por ti. Si las cosas no son así, mejor es empezar de cero con otra persona que te demostrara que las cosas funcionaran bien y que si por cosas del destino, dejarían de verse, en un reencuentro, habría cosas de que conversar y él o ella te miraría con tanto entusiasmo como tú también a ella, porque siempre hubo algo en su mente y corazón y, quizá, es el momento que se afiancen ahí. Y todo esto no solo debes de aplicarlo para cuando te reencuentras con una persona en quien tuviste interés, sino, también, cuando conoces  a alguien. Pues generalmente en esos momentos en que ves a una persona por primera vez, la cual  te llama la atención,  piensas, puede  erróneamente, que es la persona con que siempre  soñaste toda la vida; e invierte tiempo y esfuerzos en querer complacerla. Sin embargo, siempre hay indicios o señales que te muestran el poco interés que esa persona tiene por ti; y es ahí cuando uno debe de retirarse de la manera más elegante y sin hacer mucho ruido, pues él o ella tampoco está obligado a sentir lo mismo por ti. Y así, de la manera más natural,  mantendremos la misma mentalidad  cuando no reencontramos con alguien y si  sucede, como antes lo escribía, que ellos no te recuerdan, tu no te sentirás afectado ni desilusionado.

Si no se opta por eso, siempre seguiremos comiendo desprecios, decepciones y palabras sin ningún tipo de compasión. La vida es simple cuando se le encuentra la maña, el truco  y la frialdad suficiente para poder pasar los días de la mejor manera sin hacer daño a nadie, pero tampoco dejar que algo nos los haga.



pAnChItO.

jueves, 20 de agosto de 2015

POR SIEMPRE EN MI MENTE, PROFESOR !

Y ayer por la noche recibí una mala noticia: el profesor de educación física de la primaria, Paco  había fallecido. A principios de este año, yo que estoy poco en contacto con mis ex-compañeros del colegio, recibí de ellos la noticia que le habían detectado cáncer. Nunca supe a donde, solo me imagine que de seguro aún era  el principio de esta enfermedad y que todo saldría bien y con un tratamiento todo saldría bien. Recuerdo que aquella tarde estando fuera de la ciudad, pedí el deseo que tenga pronta mejoría y salga airoso de esta batalla que empezaría. El profesor, Paco siempre será uno de los profesores que voy a recordar, del Colegio Primario o de toda mi vida escolar, con mucho cariño. Fueron 3 o 4 anécdotas que recuerdo   de  él conmigo, las  que lo convirtieron para mí en un gran  profe y en un  buen amigo. Recuerdo la primera vez que llegue al Colegio donde estudie toda mi primaria y secundaria. Era el colegio más caro y con mejor infraestructura de toda la zona. Papa y Mama deseaban que yo fuera ahí; pase los exámenes respectivos y obtuve una vacante para aquel prestigioso colegio,que  mis padres pagaron con mucho sacrificio. Ese día que  empezaban las clases, estaba nervioso; era la primera vez ahí: un colegio grande, lejos de casa y en donde no conocía a nadie. Todos éramos nuevos, empezábamos el primer año de la primaria. A pesar que mis padres me habían despedido en la puerta del colegio, para mí tranquilidad seguía escuchando sus voces afuera del aula a la  hora que empezaron las clases. Ya estando ahí dentro, vi por primera vez la profe Paco; ahí  estaba vestido con el buzo de educación física que usaría también yo por todo el tiempo de mi etapa escolar primaria. El cargaba las cajas de bebidas gaseosas pequeñas que la directora del colegio había comprado para todos quienes empezábamos el colegio, como un acto de bienvenida. Esa mañana de hace veintitantos años, me sentí mejor porque veía a el profe, Paco, de quien aún no sabía su nombre, entrar con mi bebida gaseosa favorita. Los días pasaron y llego el primer día de clases del curso de educación física. Ahí, el profe hizo su aparición, se presentó con cada uno de nosotros. Y lo que siempre recordare  de  él , en los 4 años que me enseño el curso de Educación Física  , fue que hacíamos solo 20 minutos de ejercicios básico y después dejaba que nosotros, los varones jugáramos  fulbito y las damas, voleibol. Que tales días con el profe Paco  y sus cortas clases de educación física! Fue ahí, con los compañeros del primer grado que ya empezábamos a conocernos, que formamos dos equipos de fulbito. Nunca voy a olvidar cuando me escogieron para jugar como defensa central. Yo que siempre había sido miedoso para jugar al fulbito en la  inicial porque había sido sometido a una operación  apenas cumplido el primer año de vida, así que estaba contento jugando en el primer año de la primaria. Que tales partidos nos jugábamos! recuerdo que lo hacía bien y  el arquero confiaba en mí. Y fue así que todas las clases de educación física siempre era yo elegido como defensa de uno de los dos equipos. Fue así que un día el  ‘profe’ Paco se acercó a mí y  me dijo que me veía muchas condiciones para el fútbol. Así, transcurrieron las clases de educación física, pasamos al segundo año, al tercer año y llegamos al quinto año de la primaria. En ese año fue que en la hora de educación física con 2 o 3 compañeros, quienes ya no jugábamos al fútbol, por cosas del destino, hablábamos de música y también de los dibujos animados que pasaban por ese tiempo en la tv. Así que  casi las 2 horas del curso de Educación Física las  pasábamos haciendo eso. Y el profesor, Paco  siempre mirándonos de lejos, y  con una sonrisa cómplice nos  indicaba  que comprendía que así la estábamos pasando bien, por lo que no era necesario el interrumpirnos. Al año siguiente por políticas del Colegio, relacionadas a los diferentes atentados terroristas, propios de la época, los mayores  pasamos a estudiar al turno tarde; y fue ahí que el ‘profe’, Paco dejo de enseñarme el curso de  Educación Física.
No volví a saber nada de él, salvo que para las actuaciones del colegio siempre lo veía de lejos; hasta  que para una entrega de  la libreta  de notas, cuando andábamos en el tercer año de la secundaria, llego junto a un profesor quien nos enseñaba matemáticas. Él se acercó al grupo de los pocos alumnos quienes habíamos ido con nuestros padres para recibir las notas del colegio, como nos conocía desde pequeños, nos llamó a cada uno por  nuestros nombres e  intercambiamos saludos. Sabía que el salón andaba mal,  que estaba en el último lugar en disciplina y organización de las 5 secciones del tercer año de secundaria. Nunca voy olvidar lo que nos dijo en esa ocasión, para mí el mejor consejo que pude escuchar en ese entonces: “chicos, todos tiene un bajón en esta vida. Pero recuerden que así como todo baja, también con esfuerzo puede subir’
Luego ya no lo volví a verlo. Como ya estábamos en los últimos años de la secundaria, ya no asistíamos a las kermeses o actuaciones que realizaban en el colegio. Los años pasaron y hace 7 años, cuando recién había salido de la  universidad y los días no eran muy  buenos para mí, ya que  acababa de aplicar para un empleo en donde  más que el salario  que ganaría me importaba el adquirir experiencia en aquella grande y transnacional  empresa  que me convoco entre sus candidatos  y  al final, luego de varias entrevistas, las cosas no salieron; por lo que  creo que mi papa no  se enojó, pero si  se decepciono de mí; pues le conté que tuve algunas fallas en el proceso de selección ; es así  que ambos caminando  por una avenida principal del distrito donde vivo,  fue  que  nos cruzamos con el profesor Paco. Yo lo salude  y  él se detuvo para estrecharme la mano y también la de  papa. Habían pasado tantos años, pero ahí estábamos presentes los tres que en aquella ocasión (casi dos décadas antes), habíamos participado de mi primer día de clases. En esa ocasión el ‘profe’ tuvo una conversación corta con papa, pero recuerdo que le dijo algo que yo sé que le salió del corazón:” Señor, lo felicito. Tiene a un gran hijo”   Papa le agradeció y  supo ver que el  ‘profe’ Paco se lo decía  con mucha sinceridad. Luego de despedirnos, esa noche volvimos a casa  y yo pude ver una sonrisa de orgullo en el rostro de papa. Y quizá, él  se olvidó de aquella decepción que se llevó de mí  por haber yo perdido la gran oportunidad laboral de mi vida.
Por todos esos motivos el ‘profe’ Paco se convirtió en uno de los mejores que tuve en mi vida. Y si, quizá nunca me enseño muchos ejercicios físicos para hacer, hoy que los necesito, pero me enseño tantas cosas importantes: uno de ellas es siempre levantar el ánimo a quien lo necesita , sabiendo decir  en el momento preciso lo que uno necesita escuchar, sin causar falsas esperanzas pero tampoco desanimarlo del todo. Que Dios lo tenga en su gloria, ‘profe’. Yo ya sé que uno debe de andar por el mundo con las palabras exactas para el momento en que deba de decir algo.

Qué bueno que personas como usted se hayan cruzado en mi camino.



pAnChItO.

miércoles, 12 de agosto de 2015

HASTA SIEMPRE, Sra. Mía.

No sirve hacer cuentas del tiempo con tanto ahínco, después de todo siempre lo perdemos en algo y otras veces lo aprovechamos. No sirve hacer notas en un papel de lo que sucedió, salvo que eso nos sirva para ganar experiencia. Lo importante es hacer algo distinto en el presente, aunque a veces eso cueste. Se me hace difícil dejar de pensar en ella: todas las tardes me hago el propósito de olvidarla, de embarcarme en un nuevo camino; y al final me termino diciendo que mañana será otro día y la olvidare. Pienso, como siempre, que es difícil olvidar a alguien de la noche a la mañana,  inclusive, en meses a veces no se logra eso. He jurado muchas veces ante mí mismo y por mí mismo, que la olvidare; pero termino viendo sus fotos y su sonrisa me termina de envolver y otra vez estoy pensando en ella. Siempre fui un enamoradizo, a cualquier edad. Pero todos esos amores desaparecían con un pestañear de ojos, con una aparición de una nueva chica y con ello una nueva ilusión. Esta vez las cosas son distintas, parece que el flechazo del amor, si eso fuera así, me agarro en el punto. No vi ninguna evidencia por  fuera, pero por dentro ya estaba atrapado por su amor.  Hoy no quiero ni puedo pasar a una nueva página de mi vida sin pensar en ella. Sé que puedo perder, y eso papa me lo ha advertido. Pero ella con su sonrisa y sus palabras me hizo resurgir de las cenizas, de aquellos desmayos que provocaron en mi cada rechazo y desprecio de otras chicas de quien me enamore o creí enamorarme. Nunca voy a olvidar aquella noche de domingo, del último mes de marzo, cuando, en Lima, me cruce con ella por primera vez. En aquella ocasión creí   que ella era una de esas chicas que uno ve por la calle y puede mentalmente rondar el pecado y luego de satisfacer sus instintos olvidar todo. Pero por cosas del destino, aquel que sabe por qué hace las cosas, me impulso a  acercarme a ella  y con  solo las primeras palabras que intercambie con ella, reconocí a aquella mujer que es tierna, la que te hace cambiar de aire, la que te demuestra confianza y tanta hospitalidad que uno se siente seguro que quiere verla todos los días por el resto de su vida. Esa noche no me importaba volver a casa, solo me importaba encontrar más motivos para seguir conversando con ella. La había abordado bien, no podía poner ningún pretexto para no hablarme a pesar que yo  era un desconocido. Cuando nos tocó despedirnos, lo único que me dije para mí mismo: es que ella ira  conmigo así yo iría solo por la vida, porque una persona como ella no podría salir de la mente de nadie. Y así ha sido hasta hoy. En todos estos meses pasaron tantas cosas, pero nunca hubo una tarde , así anduve fuera de la ciudad, de dejar de  sentarme cinco minutos y observar el cielo y pensar en ella mientras veía  las estrellas fugaces.
Lo digo categóricamente: fracase, no pude olvidarla. Y aunque nadie se alegra de sus fracasos, yo me alegro de no poder olvidarla. Es una mujer diferente. Repito que no es de  esas  mujeres con las cuales uno sabe que puede beber a tragos el placer, es aquella que lleva consigo el fuego en el cual todos quieren arder, porque su compañía es vida y complemento. Sé que muchas cosas sucedieron en los meses previos a conocernos, por eso, quizá, no sería para mí. Pero un día ella me lo contó todo, me  confeso que se equivocó, la vi llorar, la abrace y le dije que no me importaba nada, que yo estaría a su lado y que ella y ellos tendrían en mí a un aliado para toda la vida. Pero como siempre los seres humanos, presionados por la sociedad, y por otros motivos,  terminan alejándose sin decir nada; así  lo decidió ella y yo tuve que comprender la situación, mas no aceptarlo. Nunca sabre si fue bueno quererla, si fue bueno el enamorarme tanto .Sé que al final las cosas sucedieron  como tenían que suceder,  y nunca estaremos juntos. Quizá, papa tenga razón, y las cosas serán mejor así para los dos.
Yo sembré ilusiones en ella, lo reconozco. Nunca le mentí, estaba dispuesto y hasta  hoy lo estoy de formar un hogar con ella y con ellos. Pues no solo ganaba a una gran mujer, sino a dos buenos amigos.  Tengo que reconocerlo: estoy muy enamorado de ella, pues  me regalo todas las estrellas que la vida me debía. Sin embargo, por el bien de los dos, y como ella lamentablemente ya lo empezó a hacer, hace muchos días no nos hemos vuelto a encontrar. Mañana  la invitare a tomar un café, como lo he hecho algunas veces en estos últimos meses, y le diré que comprendí lo que sucede entre los dos.No la presionare mas, la dejare de buscar.

Al final le daré un beso en la mejilla y me alejare despidiéndome: buenas noches, Sra., mía.  Por UD.,  yo tendré una historia que recordar para toda mi vida.



pAnChItO.

lunes, 3 de agosto de 2015

HORA DE REFLEXIONAR

Hoy fue la primera vez que me vi en la necesidad de hacer una reflexión y buscar respuestas a algunas cosas que suceden en mi vida.
No era tan fácil como yo lo suponía, ni tampoco esa verdad estuvo tan lejos de mí. Algo sospechaba de esto, por eso siempre anduve escapando de hacer esto, evitando  los momentos en que debería de hacer esta reflexión, que hoy se volvió inevitable.
Es una fría tarde de agosto en Lima, y si el tiempo y el clima van acorde con los que nos sucede en nuestra vida; este día gris, con una baja temperatura, hace lo suyo para que este momento me provoque escalofríos por el hecho de solo pensar en que debo de pensar lo que nunca he querido pensar.
Una confusa, rara y hasta tonta situación que muchos hemos vivido, pero del cual, muchos, hasta hoy no me puedo incluir, han sabido salir de la  mejor manera y lo  más rápida que se puede de hacer. Tengo 3 puntos para reflexionar hoy, que son parte de mi vida. Aunque fácilmente pueden ser parte de muchos quienes me leen,porque  en la vida, aunque suene a consuelo de tontos, muchos vivimos los mismos problemas. Solo que algunos decidimos quedarnos  pensando en cómo resolverlos y otros optan por resolverlos.

     Vivo de las ilusiones. Siempre desde pequeño fui un niño que se ilusionaba con todo, que hacia planes a futuro sin medir si eso era posible realizar. Bueno, a decirlo ahora que ya soy adulto, nunca las  cumplí;pero que bien que uno se siente en se instante en que planea todo lo que hará. Yo siempre decía: “simplemente los planes no se hicieron realidad porque eran parte de una fantasía, en ese tiempo tolerable por ser un niño"Aunque  que en parte con solo pensar en lo que quise alcanzar y no lo alcance, me invade cierta preocupación porque eso podría ser un pequeño fracaso.  Hoy con ya muchos años encima, pero aun con juventud, sigo ilusionándome y me veo otra vez como aquel niño de hace 20 años, y pienso un montón de cosas, me lleno de ideas positivas y recurro al optimismo, algo que  odio, para pensar en cosas que no sucederán. Y aun sabiendo de esto, me llena de alegría el solo hecho de saber que algún día sucederán.

Hace 4 meses, mientras caminaba tranquilo por una calle oscura, pero  sin peligro a la vista, raro de encontrar en estos días, vi la silueta  de una bella chica que en realidad término siendo una marciana  que vive en un planeta a  70 millones de kilómetros de donde yo vivo. Yo que ni manejo un auto, no me imagino piloteando una de esas naves sofisticadas y propias de potencias mundiales , llamadas Cohetes, que dicho sea de paso son piloteadas por gente especializada, con muchos años de estudio y con tantas fórmulas matemáticas y físicas que pueden caber en una biblioteca  de la facultad principal de la universidad donde estudie. Por tanto el pensar en un   viaje, para ir a visitarla, es una locura; y sobre todo si sé que ella, posiblemente, en ese lejano planeta,es rondada y cortejada  por unos 4 o 5 marcianos que por ser de su misma especie, con sus mismas costumbre  y lengua, tengan mucha ventaja sobre mí para el lograr conquistarla. Viéndolo desde un punto realista, si lograría realizar ese viaje para visitarla, mientras me tomaría el tiempo de viajar hasta ahí, posiblemente ella ya este con uno de esos marcianos casada y con hijos . A pesar de todo eso, yo sigo pensando, creyendo y alimentando mi cerebro con la idea  que algún día, no muy lejano, estaré frente a ella conversando, tomándonos un café y luego yendo abrazados por una de las calles principales de su planeta. Otra vez como un niño invierto minutos y hasta horas pensando en que eso lo lograre, y así me siento bien y  mas motivado para hacer de mis  días los  mejores. Craso error  el que he cometido  hoy  y ya otras veces! Ahora todo esto es  más notorio porque ya no soy un chiquillo y además que estoy poniendo en juego parte de mi tiempo para otras cosas alcanzables y reales en algo que si lo pienso con seriedad  y fríamente por solo 5 minutos, sé que no se realizara. Mi sentido común me lleva a pensar que debo ya dejar de imaginar, de ilusionarme. Y mi falso sentido de supervivencia me lleva a creer que todas mis ilusiones algún día   se realizaran. Mientras espero por eso que nunca se realizara, pasan a mí alrededor oportunidades que si las cojo, las podría  realizar. Pero como siempre, en todo hay señales que nos hacen darnos cuenta de las cosas; aunque se sabe que no hay peor  ciego que el que no quiere ver: “la marcianita, en  una noche llena de estrellas, hizo otra vez su aparición. Su bella silueta y su linda voz me emocionaron una vez más. Me apresure en decirle que si me podía ir con ella, aprovechando de su sofisticada y espacial nave.  No me  contesto nada, como muchas veces lo ha hecho en sus pocas apariciones en estos 4 meses que la conozco, como siempre lo hacía cuando yo le hacía  una pregunta sugerente. Pero  en esta ocasión, en un instante se despidió y se fue sin decirme nada.  Debía, entonces,  entender que no quiso llevarme, que no quería saber nada conmigo. Mejor dicho, no tenía interés en mí. A partir de esa actitud hacia mí, había muchas cosas que pensar. Pero para que hacerme un ‘sancochado’ en la cabeza?, estaba claro: no significo nada para ella y quizá, allá en su lejano planeta, alguien la espera y por eso no puedo llegar de la mano conmigo.  Con todo eso, el  ir a buscarla, como ya lo dije antes:"sería una estupidez". Por eso y a pesar de que existen muchos tontos  consejos como : "nada es imposible",decidí catalogar esta ilusión como algo   perjudicial para el poco tiempo de vida que todos tenemos en esta tierra. Así que hoy  me acabo de olvidar de los viajes 'inter-espaciales' para seguir   caminando por los mismos rumbos por donde siempre lo he hecho. Y si hubiera  un camino que me anime a caminar, que sea uno  por donde muchos han transitado y no uno por donde nadie lo ha hecho. Está bien ser innovador, arriesgado y aventurero en busca  del éxito, pero no suicida.

pAnChItO.

miércoles, 29 de julio de 2015

La casi, casi felicidad

Hace unos días recibí un mensaje de una persona que había leído este blog. En ese momento, me sentí contento de  que las columnas escritas en este blog causaban algo en los pocos o muchos lectores de este. En esta ocasión quien me escribió me preguntaba del  por qué siempre suelo recalcar que no creo en la felicidad absoluta, y más bien, siempre escribo,   ‘la casi, casi felicidad’. Como ya en otras ocasiones había recibido también algunos comentarios sobre esta creencia de la ‘no felicidad plena’, decidí hoy el ocuparme de explicar, a mi manera,   en esta nueva columna o publicación, porque pienso así.

Entonces, si darle tantas vueltas, procedo a explicar el por qué  pienso así. Y dejo a todos, quienes me leen, que escriban  sus sugerencias, e inclusive si estas afirman o  indican que estoy equivocado.

La felicidad es un término muy ligero. A mi parecer, algo casi inexistente desde el punto de vista que la vida es vida porque lleva consigo obstáculos que debemos de resolver a diario, para así conseguir la tranquilidad que buscamos. Puede que este trabajo  nos tome horas, días, meses y hasta años. Y es ahí cuando el criterio, que todo llevamos con nosotros, hace su aparición   para que   tengamos la paciencia suficiente para ver que las cosas se arreglen o la decisión  para  poder acortar el camino hacia las posibles soluciones, pues toda espera innecesaria  atormenta.
Sin embargo, por el hecho que la felicidad no exista a ciento por ciento, no se pude hablar de una  tranquilidad, una alegría y una paz  inalcanzable; esa  misma  que todo ser humano anda buscando y que bajo ciertos principios si la llega a alcanzar. Si, esa felicidad a la que muchos llamamos:’ la casi, casi felicidad’. Para nadie es un secreto que entre eventos afortunados y desafortunados transcurren nuestros días. Y que no existe   alguien que  diga  que su camino o ruta hacia su objetivo fue del todo fácil. Que para él o ella  no existe esos  días en que se   tiene la sensación que algo no camina bien o  que las cosas no terminaran como uno la espera. Pues, en esta vida, todos los días son así. Ni siquiera en los días  más festivos uno deja se sentir algo de temor y nervios por como saldrán las cosas. Ya que  siempre   hay la sensación  que las cosas  salgan mal.
 Quien logra entender todo eso y aprende a convivir y controlar todas esas  sensaciones;  es quien está apto para vivir una vida plena. Reconozco que muchos aun andamos en ese proceso. Y  que aún  nos quedan  las viejas costumbres de vivir el día a día en preocupación  por lo que podría suceder, por lo que no sucede y por lo que de todas formas sucederá. Sin embargo, hoy en el ejercicio de buscar vivir una vida plena, poco a poco nos estamos sintiendo más libres de una vida de innecesarias  preocupaciones. Ojo, las preocupaciones también son parte de la vida. Ya  que a   bases de ellas se resuelven problemas y  se obtienen logros. Pero  estas nunca pueden ejercer el control de nuestra vida y tampoco no todas están a la altura de poder tomar parte de nuestro tiempo y de  nuestra salud.
Todos hemos buscado la felicidad en algún momento de nuestra vida. Otros la siguen buscando, aun,  bajo ese término. Y es por eso que la mayoría de personas piensa que no es feliz, por lo cual  se sienten frustrados en mayor o menor medida. Como decía anteriormente, no existe la ‘felicidad’ en toda la dimensión de la palabra.  Existe la posibilidad, y al alcance de todos, de estar cerca de ser felices. Y eso  ya es  bastante, claro está. El mundo nunca funciona como uno lo soñó, ni nosotros debemos sentirnos mal porque las cosas no pueden salir como uno quiere. Escuchamos a diario historia de personas felices, ya sea porque ostentan diversos grados académicos, grandes conquistas del sexo opuesto, familias constituidas, grandes fortunas, objetos valiosos, viajes y todo lo demás. Pero la vida para alguien común y corriente no es así, y por eso no se puede hablar de que estén lejos de ‘la casi, casi felicidad’. Porque ni con todo lo material y todos los reconocimientos, ellos  han alcanzado la felicidad deseada. Porque a mi parecer, lo repito, nadie la va alcanzar. Pero puede ser que a su manera, ellos  si hayan alcanzado  ‘la casi, casi felicidad’ .Pero lo bueno e increíble es que todos podemos alcanzar la ‘casi, casi felicidad’. Esta  no está negada para nadie. Ni nadie es el patrón de esta para  otros. Ni muchos menos  de nadie depende que nosotros tengamos ese sentimiento que estemos tan cerca de la felicidad.
Solo hay que partir del punto de vista que la vida consta de problemas, de días de constante lucha, de fracasos y todo lo demás. Y estemos donde estemos, con quien estemos y tengamos los recursos que tengamos, siempre deberemos de resolver problemas y ser conscientes que muchos de ellos no tienen la solución pero tampoco el poder suficiente para derribarnos del todo. Y es ahí cuando empezamos el camino a la ‘casi, casi felicidad’. Una sensación que no es estática, pues  siempre  anda en movimiento. Así, hay días que no son tan alentadores, que lo mejor que hemos alcanzado parece no ser suficiente para mantenernos en buen ánimo o en tranquilidad. Pero ahí está nuestra capacidad de lucha,  nuestra habilidad de poder negarnos a la destrucción por parte de nuestras ideas  que solo son un reflejo de lo que sucede en el momento.   Pero lo bueno es que también para los malos momentos se cumple el dinamismo de los sentimientos negativos .Por lo cual siempre volverán los buenos momentos.
A mi parecer, existen ciertos puntos que podemos practicar para estar casa vez más cerca de la felicidad. Y no necesariamente en este orden:
1.     Valorar todo lo  bueno con lo que contamos. Y  basar en eso nuestra alegría.
2.     Dejar de lado esa falsa idea que  muchos somos mediocres o conformistas porque nos sentimos contentos con lo que hemos conseguido. Quizá, para otros  es poco lo que hemos logrado, pero esto  para notros es suficiente para nuestra ‘casi, casi felicidad’
3.     Entender que en esta vida para conseguir ciertos objetivos, hay que trabajar y sacrificarse. Pero hay cosas,  en la cuales  que no vale la pena en invertir energías.
4.     El sentido de responsabilidad será una clave fundamental para que los tuyos, sobre todos tus descendientes, estén bien. Por tanto hay que aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Siempre es bueno algo de disciplina. Pero tampoco hay que matar la salud.
5.     Nunca está de más el hacer un plan de las cosas a  realizar o resolver. La vida es un constante estrés. Quizá, podríamos luchar contra esta enfermedad si practicamos el orden, la planificación. Y sobre todo si sabemos el prevenir cualquier mal tiempo que podría darse.
6.     Una sonrisa nunca está de más. Es verdad que hay momentos en la vida de seriedad. Pero también hay momentos en que debemos de sacar nuestra mejor carta que llevamos de bajo de la manga: una sonrisa.
7.     Nadie es tan importante como para que pueda condicionar nuestra ‘casi, casi felicidad’. Ese sentimiento depende de nosotros. Y si existiera una excepción a la regla: ellos podrían ser nuestros  familiares más cercanos. Siempre que estén pasando un mal momento, y eso por ende nos afecte.



     pAnChItO







martes, 21 de julio de 2015

COMO EN EL MISMO CIELO.

Acababa  de cenar con mis padres y luego nos  fuimos a ver la televisión. No sé qué sucedió, pero yo  estaba nervioso. Empecé a sentir otra vez esa  maldita obsesión   porque se resuelvan  las  cosas pendientes, y de manera inmediata. No tomaba  atención al programa que  mirábamos  en la ' tv', solo tenía puesta mi atención en cómo solucionar las cosas.  Cuando mama me  preguntaba algo sobre la serie de 'tv'  que estábamos viendo, respondía cualquier cosa, parecía un loco. Ella me miraba, sospechaba que algo me sucedía. Creí que debía fingir ante ellos que estaba muy bien, que no tenía ningún problema. Pero mama y papa me conocían y me conocen muy bien. Ya los había preocupado. Nada podía hacer.
Espere a que dicho programa de 'tv' termine, y subí a mi habitación. Me puse la casaca, la chalina y decidí  salir a dar una vuelta por cualquier lugar. Papa y mama al verme así me aconsejaban que no me vaya muy lejos. Les dije que no, que solo iría a tomar aire. En realidad, no tenía un rumbo. Quería  tomar aire,  refrescar mi mente y, sobre todo, el combatir  esos nervios que casi siempre asaltan mi tranquilidad cuando estoy tan bien de ánimo.  Pensé que  cualquier percance que viviría a en la calle, seria menor a esta situación adversa que vivo casi siempre de la manera mas inesperada, y lo que es peor aun: nace de la nada. Estando caminando por la avenida principal del distrito, donde vivo, pase por ese moderno y exclusivo spa, donde trabaja como secretaria una amiga a quien siempre gusto mirar por detrás de las lunas de vidrio; y ella  que en  ocasiones  levanta su cabeza y me mira pasar por ahí. Sigo caminando y me doy cuenta que  llegue a final de la avenida: “había pasado  delante de un montón de centros comerciales sin pararme a mirar ninguno, a excepción de aquel donde trabaja esa linda amiga” Mi preocupación, que había invadido todo mi cuerpo,  me había llevado a  muchos kilómetros lejos de casa sin sentir el cansancio ni la necesidad de buscarle una explicación a tan largo paseo. Como un robot había llegado hasta esa avenida donde, en el verano de este año, llegue sonriendo y pensé, en ese  entonces, que  ya había encontrado lo que siempre busque. Estando ahí,  pensé en muchas personas. Pero soy poco de visitar a la gente, por lo que decidí seguir caminando solo. En eso  apareció en mí una gran idea, me recordé de la ‘flaca’, una gran amiga. Cruce la pista, alquile un teléfono para llamarla y  cerciorarme  si estaba en su casa. Marque su número telefónico,  contesto ella; no le hable nada y colgué el teléfono. No sé el  por que hice eso- tal vez en el fondo sospechaba que si le contaba que iba a su casa me diría que saldría, y no podría recibirme-,ademas que nunca me gusta visitar a nadie,como tampoco que me visiten; quizá  me gusta la soledad. Se me ocurrió ir lejos, subí al ómnibus que me llevaría a otro lugar. Llame a mama desde mi teléfono móvil y  le dije que me encontré con unos amigos y nos iríamos por ahí a tomar algo. Sabía que me iba a demorar, que le viaje de ida eran todas las horas en que haga su recorrido esa unidad de trasporte, más el camino de vuelta. Llegue al último paradero, el frió, ahí,  se acentuaba a esa hora de la noche cuando poca gente anda por las calles. Me acerque al  malecón y al pisar sentía   como si en mis zapatos hubiera puesto cubos de hielo. Además, que  mis manos se congelaban. Mi chalina se hacía vulnerable al aire que me molestaba  el cuello. Pero seguía nervioso, preocupado y muy enfadado conmigo mismo porque las cosas no se daban como yo quería, y esa calentura hacia que mi cuerpo termino venciendo el  intenso frió en aquel distrito próximo al mar.
Seguí mi ruta, camine tranquilo sin saber que estaba llegando a su casa. Al estar ahí me recordé de ella, y  no me quedaba otra que ir a saludarla. Un vigilante pregunto mis datos, le aviso por intercomunicador si me conocía, malogrando la sorpresa que quería darle, ella le respondió que sí .Entre al condominio, ahí  sentí tranquilidad: el olor a plantas relajaba mi mente.
Yo que evite entrar a la casa de la flaca, quien vivía cerca de mi, y ahora estaba aquí, lejos de casa,frente de la puerta de otra amiga, a quien no veía tiempo y no sabía si estaba incomodando.
Salió ella. Bese su mejilla y me dijo que lamentaba mucho no poder conversar mucho conmigo, porque estaba  ocupada arreglando su maleta. Mañana salía de viaje. Me dejo  sentado en el cómodo mueble, mientras traía una taza de café para el frió. Sentí que mi llegada era inoportuna, que estaba ahí fastidiando, que ella  no sabía cómo decirme que me vaya. Quizás ella quisiera  descansar un poco antes de salir al aeropuerto. Entonces, le dije que mi visita era breve, que había estado cerca de la zona visitando a un amigo del trabajo y  que era muy tarde, y debía volver a casa. Me miro a los ojos, parecía que  compartía mi preocupación. Me dio un beso en la mejilla y me animo  a contarle todo. Sonrió como solo ella lo podía hacer en los momentos difíciles. Puso esa cuota de alegría que necesitaba. El poder de su sonrisa era efectivo, estaba yo también sonriendo. Salgo mañana de viaje, debemos volver al país donde papa trabaja- me dijo- Debo descansar, pero debo hacerlo bien, y solo lo voy a hacer si se que tu estas bien. Fue ahí que comprendí que a ella nunca la pude, ni la podía engañar.  Esa mujer sabía que la quería y que era ella  mi única medicina ante mis ataques de pánico. Al terminar el café, preparo una jarra de  limonada. Sirvió dos vasos y puso su rostro de gran confidente. Al terminar mi relato,  me dijo un par de cosas muy útiles,luego me abrazo y me contó que  no volvería en dos meses. Le conté que siempre la extrañaba y que me parecía injusto que ,después de tanto tiempo que la encontraba, ella se vaya lejos. Me leía la mente: sabía que ya no estaba nervioso y que la quería a mi lado para siempre. Le desee un feliz viaje y la bese en la mejilla. Me agradeció mis buenos deseos y me beso también en la mejilla. Pensé que haber venido de tan lejos para contarle esto era una tontería. Al salir  me cruce con  sus padres, quienes  se despidieron de mí. Estando ya fuera, mire el cielo con luna llena y deseaba que no se vaya .Cuando estaba ya en el ómnibus de regreso a casa, llame a mama y  le dije que ya estaba yendo para allá. Cuando colgué el teléfono recibí una llamada de ella diciendome: "me llamas cuando llegues a casa"
Llegando a casa la llame. Me contó que le hizo muy bien al verme. Que sigue odiando los aviones, por lo que se pone tensa al saber que está próximo a subir a ellos. Así que se distrajo el conversando conmigo. Agrego que  cuando ella vuelva, deseaba que yo siempre la siga visitando, que ya no me vuelva a desaparecer tanto tiempo, y que  mis besos en la mejilla los había extrañado un montón. En ese momento  sentí que mis nervios, algunas veces, me podían llevar al infierno; pero en otras ocasiones, como en esta, al mismo cielo. Que vuelvan ellos  a mí por favor!


pAnChItO.


viernes, 17 de julio de 2015

ILUSIONES U OBSESIONES

Existen las pequeñas esperanzas que se niegan a morir. Esas sensaciones que en parte de nuestro día nos alientan a seguir peleando por objetivos que muchas veces están tan lejanos de la realidad y de nuestro alcance. Esas cosas imposibles que nos hacen recobrar aliento, vida y sonrisas, pero que a la larga nos hacen sufrir. Nadie puede dejar de ilusionarse, de creer en que todo se puede lograr, y de soñar. Pero es obligación de todos nosotros y de quienes están a nuestro alrededor, y  nos quieren, de hacernos pisar tierra. De atarnos de vez en cuando al verdadero mundo:” a esta tierra en que lamentablemente no todas las fantasías se cumplen, y si fuera así, ya no sería vida”
Arriba cada sonrisa que se despierta en nosotros; porque de ella depende el que tengamos un gran día. Un día en que vamos a realizar las cosas con entusiasmo y ganas. Pero no tan alentadora, aquella sonrisa que se monta sobre una base inexistente o débil, por la cual al final terminemos cayendo; y esta caída tenga la probabilidad de ser  dolorosa, además, que  nos termine  decepcionando de la vida. Cuando en realidad en la vida no hay porque vivir decepcionados; ya que no debemos esperar nada de nadie. Cuál será el arte de vivir la vida? Quizá, existan muchas respuestas. Pero estoy seguro que en el criterio de cada uno y en el sentido común al actuar en esta, está  la mejor respuesta.
Con esto tampoco se quiere, aquí, proponer que no se deben luchar por los sueños. Hay que ser luchadores, perseverantes y comprometidos con lo que queremos. Pero no hay que tenerlo como un patrón de vida, como una consigna; porque así no funcionan las cosas. Nuestras energías son únicas, son irreemplazables; por lo cual deben de estar destinadas a todo lo que se ajuste a la realidad. La vida hay que vivirla: “sacrificándose bastante, pero no exageradamente” Recuerda que los años pasan, nos hacemos viejos y, aunque no lo aceptemos, ya estamos cerca del final.
 A vivir la vida lleno de ilusiones pero no de obsesiones.



pAnChItO.