miércoles, 26 de septiembre de 2018

ESTADOS DE ANIMO


Francisco todavía no podía ser capaz de manejar su estado de ánimo, parece que el sentimiento de fracaso, de culpa y de que algo que faltaba en su vida, seguía apoderándose de su ser cada cierto tiempo. Lo que podía ser un simple traspié para cualquiera, aceptable y superable, era para él lo peor que le podía suceder en la vida y a veces no veía la solución para eso; y en esos momentos se sentía como que ya no vivía, solo respiraba. Con ese estado de ánimo le costaba salir a la calle, continuar con sus planes y ser productivo en su trabajo u oficio. Felizmente que ese tipo de depresión no era frecuente ni tampoco era algo duradero, ya que de un momento a otro él volvía a encontrar las ganas de vivir y aceptaba que algunos errores lo llevaban a estar en una mala situación, pero enmendando estos las cosas podrían mejorar. De repente se hacía necesario que Francisco requiera de ayuda psicológica, pues si bien esa depresión no lo venía hundiendo del todo ni tampoco le hacía pensar en desaparecer del mundo, ese sentimiento lo inmovilizaba en un día cualquiera y lo convertía en un hombre perdido en el sentido vivir y sin ganas de hacer nada. Los motivos que a Francisco lo deprimían eran tontos, pero comprensibles. Sin ser psicólogo uno podía entender que él siempre quiso vivir una vida que no vivió y no vivirá porque los designios de Dios siempre saben llevarnos por caminos distintos. Francisco no recordaba bien quien fue la primera mujer que lo rechazo, quizá fue en el colegio, pero si recordaba quien lo hizo cuando era ya un adulto. Fue una chica a quien conocía de vista en la universidad, coincidían al tomar el mismo bus cuando ambos salían de estudiar. El día que Francisco, después de mucho tiempo, se armó de valor y le hablo, ella fue cortante, y cuando le insistió, ella le dijo que tenía enamorado, que no la moleste. Era lógico que no podía hacerle caso-si era verdad que ya tenía pareja- , pero a Francisco esto le pareció el fin del mundo, creía que no encontraría una chica como ella en su vida. Siempre eran los días viernes que ambos tenían los mismos horarios y salían al mismo paradero para tomar el bus, y él planeaba tantas cosas para los dos, pero al final no sucedió nada entre ellos. Luego Francisco fue conociendo a otras mujeres y cometió los mismos errores, pues hizo evidente su interés por ellas, y así algunas se aprovecharon de ese interés    para obtener favores, otras terminaron espantándose y alejándose definitivamente de él.  Una semana antes del último cuadro depresivo que experimento Francisco, vivió otra vez el rechazo de una mujer. No vale la pena el entrar en detalles, solo decir que volvió a cometer los mismos errores y la cosa fue simple, nada para alarmarse ni esconderse para toda la vida: fue una vez más  rechazado. Lo que muchas veces ha sido un pequeño traspié para cualquiera, para Francisco ha significado el fin del mundo; quizá porque está buscando al ‘amor de su vida’ o mejor dicho a alguien que este a su costado sin importar si ella siente también lo mismo por él. También tiene algunos problemas económicos, como muchos, que no son para alarmarse, pero los ve más grande de lo que son. No le ha pedido dinero a nadie, aun le alcanza para sobrevivir unos meses más, mientras encuentra un empleo, pero él cree que así como está la situación le será imposible mantener una familia. Si se le tuviera que reprochar algo a Francisco, habría que empezar a hacerlo por decirle que es una persona poco decidía y eso juega en contra de su inestabilidad emocional, debe de tomar la decisión de olvidar el pasado y cambiar en cuanto a su actitud de querer conseguir lo que desea. Que se ilusiona mucho con las personas que están a su alrededor, sin conocerlas bien. Que no sabe esperar a que las cosas se concreten, desea que todo sea rápido. Y, por último, aun cree que una sonrisa de cortesía puede ser una señal de que alguien tiene interés por él. Francisco debe de conservar el buen ánimo, pues cuando le llega la depresión se siente fatal. Su niñez fue buena, sus padres le dieron mucho amor y todo lo necesario para que pueda desarrollarse, y en gran parte lo ha hecho; solo que él siente que le faltan cosas por cumplir, que son mínimas, pero las ve muy complejas como para lograrlas alcanzar. .Francisco ama el arte, escucha música y también la hace; quizás es esto es lo que lo mantiene vivo, porque más de los días está creando algo. También gusta de leer y escribir y nunca le falta un lápiz y un papel para registrar algo que le dicta su inspiración. Viéndolo desde un punto de vista exterior es sencillo: “es un hombre que por gusto se complica la vida, a todos les pasa esas cosas”. Francisco tendrá que superar sus problemas con mucha fuerza de voluntad. Es cierto que el amor es necesario en la vida de todos, y él tiene el amor de sus padres, de su hermana, de sus amigos y algún día tendrá el de su pareja. Francisco debe de entender eso. Muchos más amores podrían aparecer en el largo camino que le falta por recorrer. Francisco ha experimentado cosas buenas, y muchas, pero él prefiere quedarse pensando en las malas, en creer que no podrá superarlas .El tiempo sabe ser cruel y muchas veces se convierte en el peor del enemigo del hombre, pues pasa muy rápido y con el suele llevarse oportunidades, pero a la vez siempre nos deja enseñanzas que paradójicamente no ayudaran a evitar a que este siga jugando en contra de nosotros en el futuro. El tiempo es quien le exige a Francisco que mire lo bueno del presente y trabaje por algo mejor en el futuro. El pasado no se olvidara, pero es posible aprender a verlo como algo que ya ocurrió y no es posible dar marcha atrás para remediar errores. Francisco hoy está empezando a mirar al mundo de otra manera, de seguro como siempre hubiera tenido que mirarlo. De seguro habrá momentos en que quiera regresar al pesimismo, pero ahi estarán quienes lo quieren para ayudarlo a seguir viendo la vida con optimismo, pues hay personas que en realidad si están muy mal y no se deprimen tanto como Francisco.



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martes, 18 de septiembre de 2018

LA MUJER DE MI VIDA


Hoy no tengo dudas, después de tantas batallas, de donde mayormente he salido perdedor, sé que tú eres La mujer de mi vida. No sé por qué lo digo en presente; quizá porque eso sigues siendo para mí, después que he vivido tantas cosas en estos años en que te deje de ver. Sé que el destino me dice a gritos que ya no serás para mí, que ya te cansaste de esperar y decidiste, hace mucho tiempo, por olvidarme por completo .Tengo que aceptarlo, más aun cuando el año pasado que volví a esa ciudad-que lo hice principalmente por ti- y comprobé que ya existía alguien a quien amabas tanto, igual, o de repente menos de lo que me habías amado. Porque aunque se me parte el corazón y siento nostalgia, hoy me doy cuenta que me amabas un montón, quizá como nunca ninguna chica lo ha hecho y de seguro pocas lo intentaran hacer. No sabes toda la tristeza que llevo conmigo por no estar juntos. No te imaginas como me duele pensar en todos estos años perdidos en que ya hubiésemos estado junto, de seguro ya habiendo formado una familia y todo lo demás. Como me cuesta aceptar que todas estas derrotas que he vivido, en los años que nos dejamos de ver, son un castigo por como me porte contigo; que si bien no fue de ofensas ni violencia física, fue de indiferencia, de rechazo disimulado a ese amor que tenías por mí y que hoy me permitiría estar firme en la tierra, como trato de hacerlo y parece que no puedo lograrlo. Hoy vuelvo a casa, tras presenciar mi último fracaso, vi felices a dos chicas que me gustan con sus respectivas parejas. Ellas en su debida oportunidad me dijeron que no porque de seguro no sentían tanto amor por mí, como tu si lo sentías. Hoy comprobé que tú eras para mí y por tonto yo no quise ser de ti. Que persona como tú me ha querido tanto que me llamaba todas las tardes por teléfono para saber que tal había vuelto del trabajo. Que mujer como tú andando a mi lado, por las calles, en esos días de lluvia, abría su paraguas y me cubría. Recuerdo cuando me invitabas a tu habitación para ver vídeos musicales, y entre todos esos archivos tenías de mis artistas favoritos en inglés y me mirabas con interés cuando te explicaba de los orígenes de esas canciones, de que año eran y quienes estaban en los créditos. Era seguro que no te interesaba lo que te decía, que yo te parecía un melómano aburrido, pero sabias que si eso me relajaba, me escuchaba con placer. Por circunstancias, algunas vez conocí a tus padres cuando tú estabas de viaje y les cai bien, y ellos a mi también. Esa vez sentí que congeniaba con ellos, que quizá era una señal que emparentaríamos, pero ni por eso me anime dar ese primer paso. Cuando viajaba de descanso a mi cuidad, calculando que yo ya estaría tranquilo en casa, me llamabas para preguntarme como había llegado, que estaba haciendo y como estaban de salud mis padres. Eras una verdadera mujer que amaba a un hombre. Hubo noches en que se presentó la ocasión para hacer el amor; yo evite eso porque no quería hacerte aun mía, porque como idiota pensaba en otra mujer que ya tenía novio. Pero sabes, tenia deseos de hacerte mía y hoy me arrepiento de no haberlo hecho. Hoy me siento vacío, hoy me siento fatal. Hoy camino solo por las calles y al anochecer te extraño. Cuanto daría por esperar que llegue la hora para salir juntos a pasear, para llevarte de la mano y antes de morir el día los dos echados en la cama intercambiando opiniones. Estoy solo en la vida por mi culpa, de nadie más. Sospecho que Dios, el Destino y la Vida te pusieron en mi camino para que ser feliz, pero yo no lo supe entender. Estaba claro que sentía algo por ti, pues te admiraba por la gran mujer que eres, además que para mí eras la mujer más linda de la ciudad y tenías una magia en tu mirar que solo puede tener quien te ama de verdad. Tengo temor, amiga-si aún te puedo decir amiga-, de que nunca encuentre una mujer como tú. Mi vida hubiera cambiado contigo, pero ya es imposible que tu vuelvas a enamorarte de mí. Nunca llegamos a ser pareja, y eso fue por mi culpa. Recuerdo esa vez que caminábamos por esas calles oscuras en la noche y me dijiste si tenía algo importante que decirte, y al ver mi nerviosismo me dijiste que podía ensayarlo ,que podía hacerlo una y otra vez equivocándome, que no había problema, pues al final tú me darías la respuesta que yo sospechaba escuchar. Recuerdo a los dos sentados sobre una grande roca, en medio de una de una de los jirones más transitados de la ciudad, conversando de tantas cosas y yo te preguntándote por algunas inseguridades que tenía sobre me aspecto físico y tu me decías que no me preocupe, que yo para ti lucia bien,muy guapo y atractivo. Conversábamos de tantas cosas, del futuro, estábamos sin darnos cuenta planeando toda una vida. Te juro que me arrepiento que no lo pudimos concretar por mi culpa, por mi falta de decisión. A la larga, nadie me ha hecho sentir como tú. Hoy acepto que perdí, te perdí a ti, y perdí algo bueno para mi vida. Quiera Dios que encuentre a otra mujer como tú, que me ame de esa forma como tú lo hacías, que sea tan unida a mí y que me conozca también como hasta para tener galletas en las gavetas de su escritorio de su oficina y sacarlas, como lo hacías tu cuando yo te iba a visitar. Ahora que te estoy escribiendo no puedo contener las lágrimas de recordar todo esto, de recordarte a ti. Como se me pesa el no haberte dicho eso que querías escuchar, pues también yo lo sentía así. Estábamos destinados a estar juntos y sin querer me opuse a eso. Mientras me encuentro aquí perdido, siento que te quiero porque estoy seguro que eras ‘La mujer de mi vida’


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domingo, 9 de septiembre de 2018

Amor incondicional


Era un marzo del año 2004, y yo estaba internado en una clínica, en Lima, recuperándome de una operación quirúrgica, a la que había sido sometido, y miraba hacia techo de la habitación sin que se me ocurra nada para calmar mi dolor; y al ver a mi alrededor, ahí solo estaban mis padres, ellos que ya con más de 60 años de edad seguían siempre conmigo, como ha sido toda la vida. Solo con saber que estaban ahí me sentía mejor y ya podía aguantar el dolor. Pero me seguía sintiendo intranquilo, me faltaba ella. Se me hacía difícil aceptar la idea que solo tenía en el mundo a mis padres y a mi hermana, quien por problemas de trabajo no pudo estar ese día en la clínica. Yo creía que tenía también a mi chica, pero fue   una decepción que nunca me haya escrito, ni haya querido hablarme antes y después de la intervención quirúrgica. Dos años antes la había conocido y fuimos tan compatibles que no paso mucho tiempo para hacernos buenos amigos y luego enamorados. Solo bastaba la presencia de ella o la mía en nuestro día a día para que entre las cosas más tristes haya motivos para sonreír. Sin embargo, por esos días en que me sentía mal, un silencio por parte de ella se impuso. Nunca la quise alarmar, pero si le hable algo de esta intervención quirúrgica y jamás me pregunto por la fecha en que sería esta, y más bien se alejó sin mayor explicación. Me entere que decidió viajar lejos en esos días y jamás me llamo por teléfono para contármelo. Hasta una noche antes de la intervención, esperaba su llamada telefónica, quizá solo para que me desee que todo salga bien, nada más. Parecía que yo no le importaba. Parecía que ella no sentía el cariño que yo si sentía por ella. Esa mañana, en que iba a ser intervenido, me levante muy temprano, me duche, me afeite y mi hermana, antes de salir a trabajar, me estampo un beso en la mejilla y me dijo que todo iba salir bien; yo confiaba en sus palabras, pues desde pequeños ella siempre me decía lo mismo cuando estábamos expuestos a algún peligro o cuando yo no podía dormir pesando en algo malo que me había sucedido en el día. Mis padres estaban listos y los tres subimos a un taxi para dirigirnos a la clínica. Llegamos y yo aun con alguna esperanza de que ella me llame o me escriba un mensaje al teléfono móvil, pero nada, revisaba esta aparato sin ninguna novedad. Jamás hubiera imaginado que ella desaparezca así de mi vida, y justo en esos momentos. Daba la impresión que ella pensaba que de seguro debía de hacerse cargo de   mí durante mi recuperación. Cuando me pidieron que me desvista y me coloque la bata para entrar a la sala de operación, apague mi teléfono y comprendí que solo a mis padres y a mi hermana le importaría lo que me sucedería en las próximas cuatro horas. Desperté en la sala de recuperación muy adolorido y algo confundido por la anestesia. Divise a lo lejos a mis padres que me sonreirán y me daban ánimos. Les devolví la sonrisa y no espere mucho para ser trasladado a mí una habitación, donde ya instalado papa sintonizaba los canales para que escoja el programa que yo deseaba ver, mientras mama me acomodaba la almohada para que descanse más cómoda mi cabeza. En ese momento le pedí a mama que me alcance mi teléfono móvil. Al encender el teléfono aun guardaba una esperanza que aquella chica mi hubiera escrito para preguntarme como estaba, que de seguro se había enterado de la fecha por un amigo en común, pero nada. Ningún mensaje nuevo había ahí. Llego la noche y me dieron de alta, no me sentía muy bien, por lo que mi papa y mama decidieron que me quede una hora más. Cuando me sentí un poco mejor me vestí y con la ayuda de mama me peine y ya estaba con ganas de volver a casa para descansar ahí y luchar contra el dolor de la intervención quirúrgica y también la que sentía en el corazón. Papa trajo un taxi hasta la puerta de la clínica, lo abordamos y sabía que nos esperaba un largo viaje, porque la casa estaba lejos de ahí, además del congestionado tráfico que había a esa hora de la noche .Recuerdo que le pedí a mama que me dé el lugar cerca a la ventana para poder observar el cielo de aquella noche y reflexionar sobre lo que me había sucedido. Cuando veía en las calles a parejas de enamorados, novios o esposos me decía que nunca nosotros, mi chica y yo, seriamos una de ellas. Tenía que aceptar que ella no sentía nada por mí, de lo contrario no se habría portado así. En ese momento me sentía solo hasta que voltee y vi a mi costado a mama que me miraba con mucho cariño y mirando hacia unos de los espejos retrovisores delanteros veía el rostro de papa sonriéndome. Por fin y luego de un largo viaje llegamos a casa, aún me sentía débil por lo que mis padres me ayudaron a bajar del auto y del brazo me hicieron entrar, en la puerta me esperaba mi hermana, quien se unió a ellos para llevarme hacia el sillón de la sala. Los días siguientes de recuperación no fueron tan aburridos: leía, veía la tv y mi hermana me traía discos y casetes que los escuchaba para relajarme. En estos días, por momentos, me sentí desesperado por no saber nada de ella, pero luego decidí que no debía seguir esperando por nada. Fue así que llegue a la conclusión que debía solo de pensar en mi recuperación y luego en seguir conociendo gente nueva, y quién sabe si entre ellas aparecía la chica quien pensé tener y quien nunca tuve. Ese día solo empecé a soñar en encontrar a alguien quien muestre el mismo   amor incondicional que tienen mis padres y hermana por mí.



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lunes, 20 de agosto de 2018

NO ME IMPORTA


No me importa lo que suceda de a partir de hoy. Estuve y estoy que ardo en pasión por ella, y no pude dejar pasar esa oportunidad de llamarla por su nombre cuando la vi corriendo en el parque. No sé mucho de ella, solo su nombre y también creo saber que siempre hemos tenido un contacto visual entre miradas de odio e interés, al menos, esto último por mi parte. No me importa si es la nueva vecina y le tiene simpatía a Mamá. No importa si piensa que soy un aventado o quizá un enfermo sexual. Quería hablarle, no podía soportar que, desde hace 3 años, siempre me ha faltado coraje para hacerlo, quedándome pensativo y lamentándome. Me miró con seriedad-una seriedad extraña-como si no quisiera nada conmigo. No sé exactamente lo que sucederá, pero ahí estaba yo revelando mi interés por ella. En medio de todo ese entusiasmo y esa necesidad de conocerla, también estaba mi raciocinio, ese que me hizo portarme con decencia. Ya estoy viejo para andar cometiendo los mismos errores de antes, y también viejo para no atreverme a hablarle a una mujer quien me interesa. El desafío fue superado, ahora viene lo mejor. No fue solo el hecho de haberle hablado, es todo el proceso que sigue ahora, pero al fin di el primer paso. Felizmente no volví a ser aquel cobarde que no podía decirle nada. Ella es una chica muy guapa, es una modelo de marcas deportivas, pero tiene algo que me atrae y que me hace sentir más interesado que por cualquier otra chica. Hoy ella se fue sin decirme nada, pero haré todo lo posible para que un día me diga algo. Peleare en esta batalla, lo haré de una forma distinta a como lo hacía antes. Lo haré con inteligencia y alegría, pues, desde ya, siento la satisfacción que estoy haciendo lo correcto. Si ella me dijera que no tiene ningún interés por mí, le propondría ser amigos; si eso no es posible, me iré tranquilo, sin resentimientos y sin hacer ningún cuadro depresivo, como  lo hacía antes. No quiero ponerme a pensar en todas esas tonterías en que siempre pensaba después de haber conocido a alguna chica. Hoy solo pensare en lo que se viene y en mis próximos pasos a seguir. Este fuego que me quema se ira apagando en unos minutos, y yo regresare a mis actividades normales, pero con la idea que la volveré a ver. Perdón a Dios y a todos los santos, pero esta lujuria hacia ella debe de ser desfogada de una vez. Siempre que he llegado a esta ciudad y  he ido a correr al parque, por las mañanas, nunca la vi ahí. Sé que a diario asiste a un gimnasio, pero hoy estaba en el parque y supe que era una señal como para atreverme a decirle algo. Soy cauto, he ganado experiencia en todo esto y no me desespero porque las cosas sucedan tan rápido, a pesar que tampoco debo de esperar mucho pues en cualquier momento por trabajo debo de viajar. No quiero cometer los mismos errores que me trajeron malos resultados. Si esta ilusión se desmorona, que sea por lo que ella misma me tenga que decir. Quiero escuchar alguna negación a todo este amor de su propia boca para dejar de conquistarla, pero no bajare los brazos por las tonterías que siempre dan vueltas alrededor de mi cabeza y terminan inmovilizándome para continuar con mis actividades. Hoy estoy listo para ser feliz en ese campo, para conseguir esa pieza que le hace falta al rompecabezas de mi vida; y lo haré, estoy seguro que sí. Hoy en el parque, en medio de esa oscuridad y llovizna, propia del invierno en esta ciudad, he visto un día iluminado, un día que hace mucho tiempo no veía; de seguro que es por esta pasión que estoy sintiendo por ella ¡Voy a conquistarla! Algo me dice que todo saldrá bien y que terminara en mis brazos y yo en los suyos, y puede que eso sea para toda la vida. Esta vez solo se me alteraran las hormonas, pero no las neuronas, pues lo haré todo con inteligencia, paciencia y con buen humor, pero sin ilusionarme. No sé si tiene enamorado o novio, sospecho que puede ser que sí   por algunas cosas que he visto, pero seguiré con lo propuesto   hasta que lo compruebe. Mis planes continúan sin dejar que ese sentimiento de querer conquistarla tome el control de mi vida. Últimamente no he visto series en la tv, ni de comedia ni tragedia, por lo que no fingiré en ser otro. Seré yo mismo y usare mi sentido común para con ella. No me importa si algún día ella arme un escándalo quejándose por yo seguirla. No me importa lo que hable la gente sobre mi comportamiento. Ella es mi objetivo y de solo haberle podido hablar hoy, después de 3 años, llevo dibujada en mi rostro una sonrisa que la conservare por el resto del día. Si logro conquistarla, dejare salir mi alma de poeta .Si llega a ser mi chica, le comprarle todos los helados que venden  en la panadería, cerca de casa, y le contare muchos chistes para hacerla reír  por siempre. Quién sabe si de repente me veo atrapado por ese sentimiento que solo se tiene una vez: “estar enamorado”. Ese día destapare muchos corchos de vino porque sé que es lo que siempre estaba esperando, y por fin una sonrisa se dibujara en mi rostro con tinta indeleble.
¡Adiós a la tristeza , bienvenida la alegría!






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viernes, 10 de agosto de 2018

NO PODRÁS ESCAPAR


“Esta vez no podrás escapar, vivirás lo que tengas que vivir aquí y solo tú sabes cómo hacerlo: con dignidad, con alegría, con entusiasmo, con planificación para lo que habrá que hacer y con la conciencia limpia que no has hecho nada malo, solo el perder el empleo y ser un desempleado más” .En sueños alguien le decía eso a Francisco, y él despertó en medio de la madrugada y parece que ya tenía algo de tranquilidad consigo. Era lunes por la madrugada y estaba a horas de iniciar un nuevo día. Sería un día como cualquiera y si tendría que esquivar algún contratiempo de la vida, lo podría hacer. Francisco jamás imagino que sus planes cambiaran con aquella disposición del gerente de su ex – empleo, quien dijo que él no estaba apto para viajar, que no le había gustado su ultimo desempeño en el trabajo. Ahora él tendrá que aprender a iniciar el día sin la idea de preparar maletas, de dejar la casa ordenada y de comprar vivieres para los días que estaría ausente. Ahora debía de planear el empezar a buscar un empleo. Pero antes era necesario que él se tome un tiempo para meditar sobre lo le sucedió. Para reconocer errores, porque de seguro y por algo esta vez no había sido admitido para trabajar. Esa reflexión debería de estar lejana de reproches y, más bien, ser de utilidad antes de empezar la búsqueda.
Francisco no estaba del mejor de los ánimos desde que recibió la mala noticia, pero esto no lo deprimió, como antes le sucedía. No era primera vez que anduvo desempleado, y en esa ocasión supo esperar y prepararse para al fin encontrar otro empleo. Él ha comprendido que le vida es un viaje, donde pasamos por momentos buenos y malos y debemos de saber que eso no es para toda la vida. Ese lunes empezó como cualquier día de la semana. Como Francisco se había quedado hasta tarde el domingo viendo su programa favorito de tv, se levantó tarde y al bajar al comedor de su casa, a tomar desayuno, sus padres también estaban a punto de hacerlo, por lo que aprovecho para desayunar con ellos. Ya no era época de preocuparlos, ellos eran personas de avanzada edad y Francisco había decidido no decirles nada de lo que le sucedió el día que fue rechazado para seguir laborando en su empleo. La conversación en la mesa fue de todo, mientras desayunaban. Francisco ya lo tiene claro, sus padres no lo acompañaran toda la vida, el tiempo se pasa rápido y él tiene un objetivo que felizmente lo consigue: el hacerlos reír contándole cosas divertidas o hablando en sorna de las últimas fechorías de los políticos u algunas de las pocas novedades que sabe de la familia. Luego del desayuno, Francisco recordó ese sueño que lo sorprendió de madrugada y alivio en parte su dolor por no encontrar soluciones para su problema. Como todas las mañanas, cuando está en casa, Francisco se pone su ropa de trabajo, así le llama a un viejo pantalón de buzo y un polo ya gastado y zapatillas también. Es su uniforme para hacer la limpieza diaria. Más que un trabajo, esta actividad siempre la ha visto como una manera de relajarse, de hacer algo distinto a lo que realiza diariamente cuando le toca trabajar.A pesar que él se encarga de barrer, trapear los pasadizos, a veces encerar el piso de la sala, sacudir los portones, barrer la vereda de afuera de casa y regar, su padre insiste en salir afuera para limpiar. Francisco y su familia ya le dijeron que no lo haga, que por su edad es peligroso, pues sufre del corazón, además que un auto podría venir a toda velocidad y atropellarlo, pero él no les hace caso. Francisco se percata que su padre está barriendo y haciendo esfuerzo para levantar el recogedor con tierra para depositarlo en una bolsa grande de papel grueso. Aunque renegando, sale para ayudarlo. Como todo lunes, la calle luce tranquila, pero siempre se siente y se sospecha que hay algunos ojos mirando por ahí, alguna señora, señor o hasta jóvenes husmeando por las ventanas. Francisco también alguna vez lo ha hecho, por eso sabe que eso tiene que estar sucediendo. De seguro los vecinos dirán que él está desempleado, que no hace nada, solo los quehaceres de la casa. Pero a él no le queda otra, a pesar que trata de no exponerse a las miradas de la gente, debía de ayudar a su padre. él esta incomodo, no hace muy bien las cosas y su padre, con un carácter propio de su edad, lo resondra como si fuese un niño. Francisco no quiere discutir ni faltarle el respeto, solo trata de hacer rápido las cosas para entrar casa. Cuando está recogiendo la arena y levantando el recogedor, ve una cortina removiéndose de una de las ventanas de en frente; es la del balcón del segundo piso de ese moderno edificio que esta frente a su casa. Es donde vive la chica, la bella modelo de marcas deportivas. Una muchacha muy atractiva que trabaja en eventos deportivos desfilando ropa de marcas de ese rubro .Aparentemente tiene un novio que parece ser un joven y próspero empresario, pero desde la primera vez que cruzo miradas con Francisco, hay una cierta comunicación que hasta hoy él no logra descifrar si es para bien o para mal. Puede que ella lo mire con incomodidad porque él la ve y la come con la mirada, o quizás lo mira así porque también tiene cierto interés en él. Ella está en pijamas, como es invierno usa un ‘chompon’ y un pantalón ancho, nada llamativo a los ojos. Cruzan miradas, ella cierra la cortina y Francisco sigue haciendo sus cosas, pero él siente que ella lo sigue mirando. Luego del almuerzo, todo es la misma rutina, Francisco medita mucho sobre los próximos pasos que dará para conseguir un empleo, además de corregir los errores que cometió. Por la noche se queda hasta tarde siguiendo repasando algunas cosas de su carrera. Así se termina el día y llegara uno nuevo y se olvidara del día que supuestamente tuviera que haber viajado. A él le toca ver la realidad, está  en casa y de seguro es la oportunidad para hacer tantas cosas que están pendientes ahí; esta vez no hay tiempo para excusas. Francisco pensó que no podría escaparse de la vergüenza de estar en casa por no trabajar, y lo peor de no saber hasta cuando sea así. Pero en realidad, Francisco no podrá escaparse de la felicidad de poder hacer lo que tiene pendiente, lo que le gusta y seguir preparándose para su próxima entrevista;y sobretodo de llenarse de valor para conversar con aquella chica que vive en frente,y  así saber si tiene un  interés por él.



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viernes, 27 de julio de 2018

BUENOS MOMENTOS


Creer y no creer en la felicidad siempre fue mi disyuntiva. Hace años opte por no creer en la felicidad, y no porque la vida se había portado mal conmigo-que no ha sido así- , sino porque creo que el sentido de la vida tiene su esencia en luchar cada día, y para eso no podemos ser felices. Creo que seremos felices el día que descansemos en paz, cuando ya estemos enterrados en un nicho, en el cementerio. Si bien la felicidad absoluta no existe; desde no hace mucho, he optado por creer que si existe la alegría y cierta tranquilidad en medio del caos al que uno se somete al querer vivir. Estoy convencido de que los mejores momentos son los que vivimos ahora y que  quizá mañana los dejaremos atrás para vivir otros nuevos. Por mucho tiempo pase buenos momentos en compañía de la familia, amigos, compañeros de trabajo y todos los demás; y siempre creí sentirme vacío porque esperaba algo o a alguien que nunca llegaría. Y seguro que el destino, la vida y Dios por algo no lo tenían en sus planes para que ellos formen parte  del mejor de mis momentos. No fue una buena idea el pasar esos buenos momentos preocupado, pensando en lo que no era ni seria. Hoy estoy en casa celebrando un aniversario más del matrimonio de mis padres. Hoy me di cuenta que esto es la vida. Que ese momento de estar sentados en la mesa, todos juntos, será irrepetible porque es único y si pasa mañana a ser parte de la historia-que es lo más seguro- fue de lo mejor y no merecía estar contaminado de pensamientos negativos lamentando ausencias que en realidad no son ausencias, pues todo esta sabido en esta vida y no nos hace falta nada ni nadie para estar contentos, para pasarla bien. Sabemos y tenemos que creer que tenemos la cualidad de pasarla bien con o sin ausencias. Hoy he meditado mucho y recordé que hace muchos años, por motivos de trabajo, no estaba en la ciudad para estas fechas. Recuerdo que me conformaba con llamar por teléfono a mis padres para saludarlos por  su aniversario. Pero la vida me lleva siempre fuera por trabajo, y eso no se puede evitar. Hoy la vida me da la oportunidad de estar aquí junto a mis padres, de celebrar a nuestro estilo-pequeño lonche entre nosotros, sus hijos e hijos políticos- disfrutando de esa torta que es el mejor sabor que mi hermana hace muchos años pudo descubrir en la antigua y clásica panadería que está en la avenida principal, cerca de casa. ¡Estoy dentro de la celebración! –me grite cuando me fui a lavar las manos, al baño, y me miraba en el espejo- Nada mejor que poder estar junto a mis padres y verlos sonreír mostrando muy buena salud.
Creo que soy el encargado de contar esto y afirmar que la podemos pasar bien cada día, a pesar de los problemas propios de la vida. Existen momentos que se presentan para llenarnos de alegría, aunque por nuestra mente pasen esas frases: “Como no está él, ella o ellos   ” o “Como no paso esto o lo otro” No hay nada más que pensar, estamos destinados a ser felices en este día y en todos los demás.¡Hey, estoy creyendo en la felicidad!
Mañana será otro día, ahora soy consciente de eso, y probablemente a estas horas no este celebrando como ahora, pero también habrá la oportunidad para buscar el momento de pasarla bien. De repente y el próximo año para esta celebración se sume alguien más o quizá no estemos todos presentes. ¿Quién sabe lo que suceda? Pero lo más seguro es que ese momento también será inolvidable para quienes lo vivan. Hoy acabo de verlo con mis propios ojos: “el momento es este, no tiene sentido coger caminos que nos lleven al pasado o al futuro. Esperamos a alguien, ya estamos pensando en el futuro; y si recordamos a alguien, con quien la pasamos bien, ya estamos queriendo vivir en el pasado. Si estamos en ese plan de estar pensando mirar hacia el pasado o hacia el futuro, resbalamos en el piso del presente. Mejor es apagar esos deseos de esperar o recordar. ¡Hay que disfrutar lo que hay ahora y que de seguro es suficiente para sonreír! Hoy he disfrutado de una buena porción de torta y una taza de café, algo que me hizo muy feliz. ¿A qué más puedo aspirar?  Y lo más importante de todo: “ha sido un grato momento en compañía de mis padres”. De seguro que para agosto no me toque estar aquí, pero ya viví este momento y fui feliz. También hoy vi la televisión, mi programa favorito; leí los diarios deportivos y de política; y por último, estoy frente a este monitor escribiendo, algo que me fascina. ¿Habrá algo más que me pudiera llenar de alegría? De seguro si, pero ahora estoy tan alegre que no necesito de más. Si llegara algo, bienvenido sea; y si se iría, adiós y buen viaje. Todo eso es parte del futuro, en el cual no deseo concentrarme del todo. Reconozco, no es difícil lograr todo eso; yo lo estoy intentando y todavía giro el cuello para mirar hacia atrás y me desespero tratando de estirarlo para mirar hacia arriba para saber lo que se viene, detrás de los cerros. Pero me he dado cuenta que me hace bien el tener mi cuello quieto, sin movimientos que lo lesione.


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lunes, 9 de julio de 2018

HISTÓRICO REENCUENTRO


No todo reencuentro es bueno en esta vida. De seguro evitas el reencontrate con ciertas personas, a pesar que sabes que hay reencuentros difíciles de suceder. Pero a veces las circunstancias hacen que te vuelvas a encontrar con aquellos que no deseas ver; y no necesariamente porque hayas tenido algún altercado con ellos. Francisco está más desorientado que nunca, su rumbo se ha perdido. Su vida transita por el camino del desgano, por la incertidumbre de lo que sucederá en el futuro. Se ve en el espejo y observa que luce algunas canas, por lo que cree que su vida amerita más lágrimas que sonrisas. A pesar que es relativamente joven, que tiene una profesión, un mediano empleo y que físicamente se siente bien, sabe que el tiempo avanza. Quizá por eso evitaba el reencontrarse con esos viejos amigos, así como también el encender la ‘pc’ pues odia ver las redes sociales y enterarse de las buenas nuevas de las otras personas, que lo alegran, pero le recuerdan que él aún no ha conseguido mucho de lo que desea. La chica, de quien estuvo enamorado, llega a dicho reencuentro y al verlo lo abraza fuertemente y sus cabellos rozan sus manos y él siente la misma ternura que sintió hace muchos años, cuando la conoció y le dio un beso en la mejilla. Parece que la vuelve a desear. Ella lo sigue viendo como un amigo. Él duda si la puede seguir viendo como una amiga. Ella sabe lo que él sintió por ella, pero cree que ya lo supero. Francisco creía lo mismo hasta que vio su rostro y le abrazo. En ese reencuentro han llegado casi todos los que conforman el grupo de amigos desde hace más de una década. Todos están sonriendo y Francisco también por la alegría de verlos, en especial a ella. Mientras todos transitan por una avenida de la ciudad de Lima, Francisco la   observa y nota que se encojé y cruza sus brazos envolviéndose por el frio. En ese momento, vuelve a su mente todo el amor que sintió o siente por ella y tiene ganas de acercarse, abrazarla y abrigarla. Llegando al lugar, donde todos compartirán un agradable momento, hacen un círculo alrededor de la pista de baile y gozan de esa noche que de seguro, por las obligaciones de cada uno, no volverá a repetirse hasta después de mucho tiempo. Francisco se siente bien gracias a la buena música. A su alrededor todos bailan como en viejos tiempos. Él también lo hace y se siente rejuvenecido por eso y por esa vieja ilusión que cobra vida en esa noche, donde solo observa la silueta de ella bailando. Todos se divierten. La noche pasa de lo mejor. Él se dirige al baño para mojarse la cara pues la cerveza le está haciendo algo de efecto, y al mirarse al espejo ya no ve canas en sus cabellos y su sonrisa lo alienta a seguir divirtiéndose. Sale de ahí y no imagina ver preocupado o triste a nadie. Piensa que de seguro todos tienen sus problemas, pero no es el lugar para preocuparse. Ya decidió ser el hombre más feliz de la tierra por esa noche, y quien sabe si por los demás días. Ella siempre le dejo claro que no sentía lo mismo. Quizás todos esos años no la olvido y se fue envejeciendo queriéndola inconscientemente e inventándose mil preocupaciones. Parece que con ese reencuentro descubrió que no olvido del todo antiguas obsesiones o quizá que no ha aprendido a mirar a todos lados y ver a nuevas personas que están a su alrededor para formar parte de su vida. Era el momento de empezar a olvidarla sin tener que huirle, por lo que decide sacar a bailar a otra amiga, quien está a su costado, que luce bien y  que le muestra una gran sonrisa como incentivándolo a que bailen toda la noche.



pAnChItO