domingo, 23 de abril de 2017

UNA LINDA TARDE

Hoy es un día triste, no hay motivo para que lo sea pero lo siento así. Hoy el desgano me ha vencido, debo de reconocerlo. Pero de solo ver la fecha de hoy en el calendario, renace en mi cierto animo porque recuerdo un 18 de abril, de hace 2 años, cuando inesperadamente pase uno de los mejores días de mi vida. Sé que vivir de recuerdos no es bueno, pero en esta ocasión en que veo todo negro y no sé cuándo encontrare una salida, es bueno el refugiarme en los recuerdos, y que mejor que en uno que sucedió hace exactamente 2 años, cuando yo menos lo esperaba. Esa tarde viví la casi, casi felicidad.
Era sábado 18 de abril del 2015  y yo estaba en Lima. Ese día empezó relativamente bien. Siempre mis preocupaciones buscan controlar mi mente, como hasta hoy, pero en esa oportunidad me impuse yo y me propuse el no perder el buen ánimo y dirigirme, por la tarde, a un feria de vinilos que se realizaría en un local de ventas en el distrito de Miraflores. Esa mañana cumplí todo lo pendiente en casa y ya estaba listo para ir a esa feria de ventas de vinilos, que se hacía prometedora porque muchos álbumes de grandes cantantes se venderían a un buen precio. Prepare mi camisa de calle, mi pantalón jeans domingueros y mis zapatillas nuevas. Siempre suelo ir bien presentable a este tipo de reuniones porque en todas mis incursiones a tiendas de vinilos me he encontrado con guapas melómanas, quienes muchas veces asisten solas a comprar sus discos favoritos.
Luego del almuerzo me di un rápido duchazo, me vestí, me acicale y me hice una señal de la cruz por dos motivos fundamentalmente: primero, el encontrar buenos discos y a precios baratos; y segundo, el encontrar una chica linda con quien conversar de música y otras cosas más. Salí rápidamente de casa y tome un ómnibus hacia la central de buses, que es la que lleva más rápido al lugar donde se realizaría el evento. Llegando ahí empecé mi recorrido y camine por la avenida principal del distrito. Siguiendo avanzando y habiendo entrado ya a un par de tienda de discos musicales, llegue a la calle donde quedaba la oficina de una buena y bella amiga. No podía creerlo, estaba cerca de donde trabajaba ella, aunque recordé que ya era un poco más de las 4 de la tarde, y de seguro por ser sábado ya estaría en su casa. Yo recién había vuelto a  Lima y por circunstancias de la vida supe de ella y volví a mantener el contacto telefónico. Yo la conocía a ella desde hace ya 18 años, pero habíamos perdido el contacto hasta que me entere, en esa fecha, que había sufrido un accidente, el cual felizmente fue leve, y la llame y empezamos a conversar como si nunca hubiera pasado el tiempo que dejamos de vernos. Al recordarme de ella en esa avenida, pensé en llamarla por teléfono para contarle que estaba cerca de su oficina, quizá era un perfecto pretexto para conversar con ella. Aunque me preocupaba el  no haberle comentado  nada de esa feria de vinilos e invitarla a venir conmigo , pues en realidad a ella no le gustaba mucho eso, además que no estaba seguro si ella  hubiera aceptado salir conmigo, ya que los fines de semana lo pasaba con sus hijos. Me anime y la llame por teléfono. Me contesto: “que haces ahí?”. Le explique de la feria, mintiéndole que me entere de último minuto porque hasta hoy por la mañana tampoco lo sabía. Me dijo si estaba solo o con un grupo de amigos. Le conteste que solo .Me dijo si ya estaba por irme. Le dije: "No, aun siquiera he llegada a la tienda". Ante tantas preguntas sospeche algo y quise salir de dudas. Quiere venir? –le pregunte-Claro, me contestó. Hoy mis hijos se fueron a  pasar el sábado a casa de su padre, y yo estoy sola aquí . Dame unos 20 minutos que llego para allá. Se despidió y colgó el teléfono. Yo me puse nervioso. Recuerdo que cruce la avenida y pedí en un exclusivo grifo que me presten los servicios higiénicos, pues por la caminata mi cara estaba sudando y necesitaba lavármela. Ahí hice usos del jabón en liquido del baño me lave la cara, me seque con papel secador e inmediatamente me fui al parque, donde habíamos quedado en encontrarnos, y me senté bajo un árbol para así ya no sudar más por el sol. Miraba mi reloj y esos 20 minutos ya no eran 20, eran menos. Estaba nervioso esperándola en el famoso Parque Kenedy de Miraflores. Desde la banca del parque miraba hacia la avenida, pero ella no aparecía. Casi 20 minutos luego de la hora citada, hizo su aparición una camioneta Nissan Patrol  color gris nueva y ella descendió de ahí. En ese momento pensé que me había malogrado la película, porque la idea era ir caminando hacia la tienda de discos, pues así había la oportunidad de llevarla disimuladamente de la mano e intentar y, finalmente, lograr abrazarla.
Me dio alegría el verla y me olvide de que había venido en auto. Igual, estaba a mi lado y pasaríamos juntos esa tarde. Eso era lo que importaba. Le pregunte como estaba. Como había quedado del accidente en su pierna. Ella me respondió que bien. Y en verdad, eso se le notaba. Esa tarde me llene de valor y de la manera más natural le dije: “te ves hermosa hoy”. Ella sonrió y solo atinó a decir: bueno, vamos a iniciar el recorrido. Como recién me estoy recuperando, deseo descansar mi pie, entonces,¡ ahora tú manejas! No podía creer lo que estaba escuchando, quería que yo maneje. En ese momento saque mi cartera con la esperanza  que no esté ahí mi licencia de conducir, aunque yo sabía que últimamente a todo sitio que voy la llevo esta por si hubiera alguna emergencia. La encontré y sabía que no  tenia excusa para no  manejar tremenda camioneta en un tráfico infernal de un sábado por la tarde. Tengo licencia de conducir desde hace ya casi 10 años, pero no me gusta conducir. Prefiero siempre ser un pasajero y que otra persona me lleve, ya que yo soy 'casi, casi feliz' yendo en el viaje leyendo o durmiendo. Aunque algunas veces por el trabajo he manejado, siempre lo he hecho en pequeños poblados, en donde hay poco tráfico. Ese día no me sentía seguro de hacerlo, mucho menos en una avenida con tanto tráfico, como era la avenida Larco. Pero al verla tan linda y con ganas de descansar y que yo la lleve, no me negué a asumír el reto. Ella me palmoteo el hombro y me dijo que sería mi copiloto. Subimos al auto, yo me acomode en el asiento, me puse el cinturón de seguridad y encendí el auto. Solté suave el embrague y acelere para salir hacia la avenida. Mi primer reto era el concéntrame al manejar, pues ella iba a mi costado con unos cortos shorts que resaltaban sus hermosas piernas. No era ni soy de piedra, pero estando en el volante tuve que controlarme y poner atención en la pista. Antes de ir a la tienda de discos, la convencí para tomarnos un lonche. Un café cappuccino con unas donas seria el inicio de una de las mejores tardes de mi vida. Esas tres cuadras que maneje hasta ahí me parecieron una eternidad y una prueba extrema, pues tuve que sortear muchos autos y también peatones, pero valió la pena. Saliendo de tomar lonche, yo ya agarrándola de la mano me sentí con más valor para seguir manejando e ir por todas esas rutas habidas y por haber. Me comprometí a llevarla hasta la puerta de su casa luego de hacer las compras. Recuerdo que maneje y maneje, y al final lo que ambos queríamos era bajarnos en el bello distrito de  Barranco para pasearnos .Parece que a mí ya no me importaban los vinilos, solo  me importaba el estar junto a ella. Luego de una buena caminata, decidimos sentarnos en una banca para contemplar la ciudad y poder percibir el olor del mar. Esa tarde me sentí ganador, pues conversando conmigo, contándome mucho sobre su vida, cosas que no sabía que le habían sucedido en estos casi 17 años que dejamos de vernos, y ella escuchando también mis anécdotas, inclino su cabeza y la puso  sobre mi hombro. Fui feliz en ese momento. Ella se sentía que estaba protegida por mí. Yo la engreída, y eso nos hacía felices. Ella era mi reina, y yo le compre todas las flores que venían a ofrecernos los vendedores que pasean por el parque y en parte sirven de cupido para algunos amigos que aún no son pareja. Perdía todos los temores y me esmeraba en complacerla en todo y en dejar en evidencia que estaba enamorado de ella. Terminando nuestro paseo, llego la hora de volver a casa. Me ofrecí llevarla. Ella no acepto, me dijo que era muy lejos para conducir hasta allá. Le dije que no había problema, que yo conduciría hasta donde sea con tal de llevarla.  Insistí, pero comprendí que no era recomendable que sus hijos me vean llegando con ella a su casa y sobre todo el manejando su camioneta. Nos abrazamos, le di un beso en la mejilla y cuando menos lo esperaba, ella también lo hizo. Le dije que la quería y que pase lo que pase, sería mi gran amiga por toda la vida. Me baje del auto, ella paso al timón y nos volvimos a despedir. Yo tome un taxi hacia la tienda de discos; al entrar, luego de revisar muchos vinilos, compre un par de estos así  no estaban en un verdadero precio de oferta, como lo anunciaban. Ese día ya nada me importaba, no quería discutir con nadie, todo era alegría para mí. Estaba tan contento que no tenía tiempo para preocuparme por regatear precios. Volví a casa y encontré a papa y mama tomando aire parados en la puerta. Me vieron contento, sabían que era por los vinilos que traía. Pero cuando mama entro para preparar la cena, papa me miro y me dijo que mi sonrisa y la alegría que se había apoderado de mi era por otra cosa. Él sonrió y me dijo: es por ella, verdad? La viste, ¿no? Si, le respondí. Solo ten cuidado cuidado, sabes  que no tengo nada en contra de ella-me dijo- 
Esa noche comprendí que papa pensaba en mi felicidad, y esa era el salir a comprar discos musicales los fines de semana, como lo hacía con el cuando yo era un niño, pero ahora  también mi alegría se complementaba con ella, quien aunque aún no tenía nada conmigo,  me hizo sentirme como en el cielo; como ahora que empecé triste  escribiendo este texto en una mañana fría en Lima; pero no sé  si por coincidencia empezó a calentarse por la aparición del sol, y yo comprendí que no debo sentirme del todo desanimado, pues ella debe de estar por ahí esperando que otra vez el destino nos junte en una tarde mágica que si él  lo quiere, puede ser para toda la vida.


pAnChItO.

 



lunes, 10 de abril de 2017

A VECES SI,A VECES NO

Cuando piensas estar en muchos lugares para el fin de semana, y al final no estás en ninguno. Cuando en la semana te entusiasmas con las diferentes actividades que se ponen en la agenda cultural para el sábado y el domingo, pero llegando esos días buscas un pretexto en tu mente para quedar contigo mismo satisfecho de no ir a ningún sitio y quedarte en casa, aunque por momentos pesando que hubiera sucedido ahí, si es que hubieras ido puede que te estarías divirtiendo. Es lógico que uno vaya a donde piense que pasara un buen momento, pero es ilógico que a pesar que uno lo sienta así, al momento de alistarse para ir hacia ese lugar lo invada un sentimiento de desgano y desanimo de realizar lo planeado y en ese instante no encuentre una explicación hacia esa actitud. Son ya 3 fines de semana en que ando en las mismas: durante la semana con mucho entusiasmo y ganas de asistir a diferentes actividades culturales programadas para el fin de semana, y son esos mismos tres fines de semana que me quedo en casa pensando en el por qué no tengo ganas de ir, a pesar que son de mi interés por eso, además de creer que puedo conocer gente nueva ahí.
Esta semana empezó bien, pude resolver algunas cosas que estaban pendientes, y eso me alentó a continuar con los planes para los días siguientes. A mitad de semana, recordé de un antiguo empleador, quien hace mucho tiempo me ofreció un buen empleo, pero yo lo rechace porque andaba, en ese entonces, laborando en una empresa y con un buen contrato, no mejor que ese, pero la palabra de caballero vale mucho en estos casos, y lo llame por teléfono. Al conversar con el me cito para le día siguiente, muy temprano, en su oficina; parecía que las cosas serían simples, que luego de una conversación y plantearme mis funciones y yo decirle lo que podría aportar en su empresa, me contrataría y trabajaríamos juntos. Nada fue así, llegue temprano a la cita- por la distancia del lugar, tuve que hacer malabares para llegar ahí, ya que su oficina queda en las afueras de Lima, sin exagerar a 2 horas por carretera, pero igual llegue 8:00.p.m. - y pedí entrevistarme con él, pero el encargado en recepción me dijo que debía pasar por el departamento de selección de personal para empezar con una prueba psicología, psicotécnica, y finalmente una entrevista propiamente de trabajo con el jefe del área.  A pesar que me pareció muy extraño todo eso, pensé todo sería un formulismo, que las cosas se resolverían rápidamente a la hora que me  encuentre con él, donde me indicaría del día que empezaba a trabajar y a quien debía de buscar para que me enseñe donde sería mi área de trabajo. Rendí mis exámenes, y cuando me toco entrevistarme con el jefe del área, salí –creo yo- bien de la entrevista, pues es el trabajo que siempre he realizado, por lo cual ya tengo bastante experiencia en eso. Estaba contento porque sabía que, además de la supuesta recomendación que tenia del mismo dueño de la compañía, en la entrevista pude explicar con fundamente las mejoras que podría realizar ahí. Al promediar la hora de almuerzo, puede ver por fin a mi amigo, el dueño de la compañía y hombre fuerte en las decisiones. Me dijo que todo estaba bien, que a al día siguiente me escribirían un e-mail indicándome la hora para acercarme a firmar contrato y ponernos de acuerdo para ver los beneficios laborales y otras cosas. Me llamo la atención que todo eso no se resolviera el mismo día, pero creí en él. Al día siguiente me llego un e-mail donde el representante de recursos humanos me agradecía el tiempo que había gastado en entrevistarme con ellos y el haber invertido mi tiempo en haber pasado todas las pruebas, además que me deseaban éxito en mi vida profesional y recalcaba   que cualquier nueva oportunidad   de trabajo que se presente acorde a mi perfil me lo comunicarían. Estaba claro que ya tenían a alguien que cubriría ese puesto. No sé si desde antes de que yo me comunicara con la empresa o quizá durante el proceso de selección encontraron a alguien mejor para el puesto. Sea lo que sea, ya no me debería de importar, igual no estaba contratado y me quedaba con la conciencia que realice una buena evaluación. Lo que si importaba es que no tenía empleo y que seguía en las mimas de antes.

En esa noche decidí quedarme en casa, no me sentía deprimido, pero si un poco decepcionado del destino porque las cosas no salieron como yo quería, sin embargo, tenía la idea que al día siguiente- hoy- iría a ese evento cultural, del cual estuve leyendo toda la semana y entusiasmándome con participar; además que presentía que sería una oportunidad para conocer nueva gente. Las cosas se presentaron diferentes hoy, pues a pesar que amanecía con todas las ganas de ir y aliste desde temprano mi pantalón, mi polo nuevo, mis zapatillas de calle, y me duche y me lave el cabello con un champú oloroso que lo guardo para estas ocasiones especiales; al llegar la hora de almuerzo, empecé a sentir la inseguridad de que si quería o no ir a ese lugar, mejor dicho si quería salir de casa. No sé qué me pasaba, pero después de almorzar hice la siesta y no me importo si me quedaba dormido y no me levantaba para ir a ese evento. Parecía que algo en mi me decía que no debería ir. Y fue así, al final no fui. Me ampare en que mama y papa esperaban a un cerrajero para que arregle una puerta de fierro en el segundo piso de la casa, y debía de esperar al trabajador para hacerlo subir al lugar del trabajo, aunque en realidad, el trabajador era de confianza y no era necesario que nadie le indique nada y mucho menos que lo vigile. Pero era la justificación que me la repetía frente al espejo una y muchas veces. Parece que en la balanza peso más la decepción de aquella fallida reunión para conseguir empleo que el entusiasmo por salir, divertirme y conocer nueva gente. Pensando tanto y estando entre un conflicto conmigo mismo por sí estuvo bien o mal en no ir, concluí que esa era la explicación para todo esto que me estaba sucediendo. Y si me pregunto de las semanas que pasaron y también me gano el desgano por ir, hubo algo de eso. Después de haber pasado un mal rato en casa e innecesariamente, me doy cuenta que todo lo que uno no puede conseguir en esta vida, no debe hacer que nos sintamos tan mal como para dejar de hacer lo que nos hace sentirnos bien. Si bien la preocupación se apodera de nosotros y muchas veces implica del pensar en nuestro futuro, hay cosas que debemos de aprender a llevarlas independientemente. Si tenemos una actividad pendiente que nos hace sentirnos bien, ¡por que dejarla del lado por el hecho que otra cosa nos haya salido mal o no la hayamos podido alcanzar! Es mentira que si tienes una preocupación-salvo que sea una de vida o muerte- no puedas pasar un buen momento haciendo algo que te gusta, y en donde pasaras un momento relajante alejándote de todo lo que te preocupa. A estas horas de la noche, cuando ya todo ha pasado, me siento mal, y con justa razón, pues  no conseguí el empleo y de seguro al iniciar una nueva semana tendré que seguir buscándolo; sino que me perdí ese buen momento que hubiera pasado hoy al haber  asistido a ese evento cultural. Nada en cuanto a lo del empleo se solucionó hoy al quedarme en casa. Muy por lo contrario, empezare una semana con el mismo estrés de siempre. Ahora tengo el reto que pase lo que pase en esta semana, mis planes no serán cambiados por ningún tipo de depresión que aparezca, viva  y se despierte en mí.





pAnChItO.

jueves, 30 de marzo de 2017

PIÉNSALO!

Estas haciendo bien las cosas, pero retrocedes. Parece que tu inconsciente te lleva a vivir de falsas esperanzas que te hacen pensar y actuar de forma destructiva; y cuando eres otra vez consiente de lo que sucede, ya has perdido tiempo de tu vida en pensar en eso, en ella y en toda esa situación que creaste en tu mente. Vives pensando en un supuesto que nunca se realizara y que te está quitando tiempo de vida y parte de tu tranquilidad. De que te sirvió haber hecho tantas cosas placenteras para ti en el día, si al final con una actitud tonta manchaste todo. Ahora no puedes ni dormir porque estás pensando en ella, en el por qué no será para ti, en el por qué no la puedes abrazar.  Tú tienes todas las repuestas a todas esas interrogantes que rondas en tu mente, pero te sigues haciendo daño viviendo en la duda de que si las cosas serán como tú quieres. No sé hasta cuando podrás aguantar todo esto que te llena la mente y en cualquier momento te explotara en la cara? Este tipo de amor-dicho sea de paso, tú solo lo sientes- te rompe el corazón al toparte frente a frente con un ‘No’; te aplasta como persona, ya que pierdes tu dignidad porque haces tantas cosas estúpidas por conseguir lo que nunca conseguirás; y te oprime en querer cumplir otros deseos, porque no te permite en pensar en mirar hacia otro lugar. Dímelo tú, pues sabes muy bien la respuesta. El amor es un sentimiento hermoso, es un impulso que te da una sensación de que todo puede salir bien si te empeñas en conquistar a la persona que amas. Pero existen señales que deben de hacerte pensar que de repente no vas por buen camino; que es casi seguro que aquella persona, en quien andas interesado, no muestra el mismo interés por ti; e incluso, en una casualidad de la vida, abriste una puerta y encontraste a esa chica con su enamorado besándose, y luego los viste yéndose caminando de la mano. Después de saber todo eso, hay algo que te haga pensar que ella lo dejaría a él por ti? Hay un motivo para creer que tus intentos por conquistarla darán resultados, y por supuesto no son en vano? Por último, crees que el amor puede ser de tres personas? Son muchas cosas para pensar, pero es una sola decisión: renunciar a conquistarla y dejar de pensar en ella. Quizá, el empezar a olvidarla va a ser un complicado trabajo, pero más lo será si lo haces más adelante cuando hayas gastado energías pensando en ella, soñando que están juntos, y lo peor de todo: haber perdido la oportunidad de conocer a otras personas que pasaron a tu alrededor, pero tu ni las viste por pensar en lo mismo, en ella. No creo en la felicidad, por el simple hecho que veo que la vida consiste en constantemente superar obstáculos; y si alguien sería feliz, es porque ya no encuentra obstáculos, y la vida ya no sería vida sin ningún problema ni ese reto de poner a prueba todos tus sentidos para cada día salir airoso. También creo que todos podemos acercarnos lo más próximo la felicidad, y para eso debemos de evitar al máximo el sufrir, y muchas veces, como es este caso, hacerlo por gusto; ya que si sabemos que para esa persona existe alguien, y por eso ni se fija en ti, para que seguir detrás de ella. Es la hora de que empieces una batalla contra ese sentimiento destructivo del querer a quien no te quiere, y de gastar tu vida en pensar que estará haciendo, a donde ira, y si en esos avatares de su vida te dará alguna oportunidad. No te aconsejaría que de la noche a la mañana la olvides, pues eso es imposible, pero si te diría que tengo la seguridad  de que si lo intentas, poco a poco vas a pensar menos en ella, y llegara un momento que así la veas, no te detendrás más de 2 minutos en recordarla, y luego seguirás realizando tus actividades con normalidad. Empieza a olvidarla hoy, que aun tienes fuerzas, que aun tu corazón puede latir por otra persona. Solo detente a pensar cuanto tiempo ha pasado desde la primera vez que pensaste en ella, desde aquella vez que te propusiste ser su amigo y algo más. Veras cuantos días y meses, y hasta más de una año ha pasado, y las cosas siguen igual en el mundo, pero en tu mente ya no, pues todo ha cambiado para mal: te sientes decepcionado, triste y hay días que no tienes ganas de divertirte. ¡Que tontería, no! Ella no es nada de ti, ni nunca lo fue, pero te sientes devastado por verla con otro, por ver una sonrisa en su rostro que no ha sido inspirada por ti. Ya no la sigas en la calle, ya no andes detrás de cada actividad que ella realiza; haz tu propia vida y vívela con lo que tienes y con quienes están a tú alrededor. Más bien, trata de que de la manera más natural y espontánea aparezca esa persona que si demuestre tanto interés por ti, así como el que tú tienes por ella. Recuerda que esa persona que soltara una carcajada por algo gracioso que tú le digas, y que cuando menos lo esperes, te acaricie las manos y te abrace sintiéndose bien por eso, y haciéndote sentir a ti lo mismo, es la mujer-no sé si de tu vida- que estabas buscando. Ves que el objetivo a alcanzar no es tan complicado cuando el amor es mutuo, y cuando las palabras salen del corazón. Temprano, te veía yendo detrás de ella, despreocupado de cruzar la pista y no ser arrollado por el único hecho de darle el alcance y con todo esto provocar en ella un mayor rechazo, ya que se cansó de decirte tantas veces ‘No’. Vale la pena  perder tanto tu dignidad, dejar de hacer tu vida por otra persona, que no siente nada por ti? Piénsalo bien, la vida es tan corta como para malgastar nuestro tiempo en quienes no están dispuestos-y con justa libertad- a gastar ni unos minutos con nosotros.



pAnChItO.

domingo, 26 de febrero de 2017

¡QUE MAS DA!

Hay noches que son más oscuras que otras. Hay momentos en que el cielo está completamente negro, y no se ve ni una sola estrella. Hay días en que todo está claro, pero tú no tienes claras las cosas. Esta noche de viernes, en Lima, mi ciudad, pienso tantas cosas; algunas de importancia, y otras nada importantes. Tengo el deseo de quedarme aquí con mis padres y así también estar cerca a la casa de aquella chica que muchas veces me dijo que no; pero de la cual, aún guardo la esperanza que de tanto insistir me diga que sí. Pero siendo realista y en aras de respetar mi contrato de trabajo, deberé de abordar ese avión el día martes y volverme a ir, siempre con el consuelo de poder venir el próximo mes, aunque sea unos días, y sé que eso diluye cualquier ilusión de que las cosas sean como antes.
Esta noche es oscura para mí. En realidad no sé del porqué de esta afirmación, pero para mí no es la mejor noche de viernes que he tenido. Para empezar, llegue a Lima con la consigna de comer sano y poco, pues, en los últimos días en el trabajo, tuve  cólicos, estuve con el estómago flojo, y no pude dormir bien porque sentía pesadez en el estómago;  ya llevo 4 días en mi ciudad, y a medida que han pasado los días, he incrementado la  cantidad de comida hasta el llegar al  día de hoy en que aun después de haber cenado un montón, me di el lujo de tomarme un par de tazas de café con una galletas rellenas de fresa. Todo estuvo muy delicioso, lo disfrute, pero ahora no puedo dormir y me siento frente a la PC para exigirle que tome nota de lo que le voy a dictar, que aunque suena jalado de los pelos, es algo que quería escribir, y no sé deba de hacerlo, pero lo hare porque la escritura siempre será para mí como un alivio para cualquier mal de amor o de salud. No sé si he nacido con la habilidad suficiente para hacer de mis columnas divertidas y de aceptación de la gente. No sé si los ‘blogueros’ más afamados de la ciudad hayan leído alguna vez estas líneas que –aunque no parezca-me cuesta escribir, porque para  hacer todo esto me vuelvo  un perfeccionista, o mejor dicho un hombre que está a punto de la locura. Lo único que sé es que cada vez que algo dentro de mí me exige escribir, encuentro suficiente material en vivencias recientes, y lleno líneas de líneas, que al final deben de ser recortadas.
Creo poder controlar esa tendencia a la locura cuando estoy escribiendo, cuando estoy plasmando en un papel todas esas ideas que a diario dan vuelta a mi cabeza. A estas alturas de la vida, puedo seleccionar todo lo que quiero decir, y solo escribir lo que suene bien y este dentro de la decencia, pero sin ocultar la idea central ni dejar la esencia de lo que siento y que pueda ser algo de utilidad para los lectores, o de entretenimiento para ellos. Por qué empecé hablando de que hoy la noche es más oscura que de siempre? Pues hoy es así, o de repente, soy yo quien lo ve todo de esa manera, ya que no está conmigo aquella chica que tanto me gusta. Si debo de agregar algo a todo este párrafo, debe de ser esto: ¿hasta cuándo seguiré pensando en ella?

Aquí en Lima cada noche es distinta, pues siempre puede aparecer una ocasión para conocer a alguien, o para cruzarse por cualquier camino, por donde vayas, con la persona quien te gusta. Veras que no es inevitable que vuelvas a ver a esa persona que te dijo que no, ni tampoco será inevitable el enfrentar la situación y mirar con resignación que no será para ti. Aunque estos caminos también son la oportunidad para conocer o querer conocer nuevas personas, y eso puede que lo he querido evitar, pero no por mucho tiempo. Y solo así conociendo a nuevas personas y mirando hacia adelante es que la noche ya no es oscura, por lo contrario, está encendida y brilla con luz propia.
Después de escribir todo esto, me paro del escritorio y miro, a través de la ventana, como luce la calle a casi la medianoche, y no puedo dejar de ver el edificio de enfrente, donde, en el tercer piso, viven dos bellas modelos publicitarias, quien esta vez lucen hermosas mirando la tv, pero con el único inconveniente que junto a ellas, sentados en el sillón, están sus respectivos novios. Es ahí que en mi mente otra vez mueren las ilusiones, pero también nace en mí una sonrisa porque me atreví a mirar a otras personas y deje de pensar en una sola; y a la vez, si estas chicas ya tienen sus chicos, es la señal para mirar a otro lado y no detenerse en eso.
Una vez más encuentro con la soledad, con las pocas alternativas de acompañar una noche de viernes con alguien. Pero estoy convencido que el mundo es amplio y que buscando peces en el gran océano tengo muchas posibilidades que en las próximas noches, no muy lejanas, no vuelva a quedarme solo frente a la soledad.

De repente me entra un entusiasmo y por una cuestión de sentido común, pienso que mañana sábado debe ser un nuevo día, una ocasión para visitar un club de música, literatura, teatro o religión, y el conocer a nuevas personas. Quizá no me queden muchos días en Lima, pero si los suficientes para empezar una nueva historia. Quiero cumplir mis sueños, aquellos simples pero fundamentales para la vida, como ese del  tener a alguien junto a mí; a  esa persona que hable el mismo idioma que yo, y que me comprenda tanto como yo a ella. Estoy seguro que no importara la distancia, ella aquí, yo allá. Yo vendré todas las veces que pueda, y de seguro algunas veces ella ira para allá. Estoy en una edad en la que ya no vale la pena el esperar por las mismas personas que dan señales que nada pasara. Es hora de pensar en la verdad, y esa es buscar nuevas alternativas, quizá porque ha llegado la hora de hacerle caso al destino y aprender a ir hacia donde te lleva el viento. Aunque para eso también deba de estar un poco más liviano; por lo que esta vez en verdad, dejare de comer un montón y dormiré lo suficiente. ¡Que más queda!


pAnChItO.

viernes, 13 de enero de 2017

De la Noche al Dia

Pensabas que la noche no sería tan larga y que el día vendría muy pronto, pero las cosas no fueron así: cada minuto, desde la hora en que te fuiste a dormir, pasaba con tanta lentitud que ya no podías dejar de ver el reloj y aceptar que faltaba aún mucho para amanecer. Para colmo, estabas con el estómago lleno y no podías capturar le sueño, y si lo hacías era por algunos minutos, en los cuales tenías pesadillas donde te veías víctima de asaltos, de persecuciones, de violencia, y felizmente despertabas cuando estabas a punto de ser asesinado. ¿Qué sucedía contigo?, ¿Por qué no podías dormir con tranquilidad y dejar que el sueño te renueve y te haga llegar al siguiente día de la mejor manera? De seguro en estos días estas comiendo  un montón; quizá por la ansiedad, esa misma que te está matando día a día, pues las cosas se van complicando con el tiempo, y  como no puedes satisfacer algunas de tus necesidades, porque no dependen solo de ti el hacerlo, si satisfaces lo que está a tu alcance, y es  al  estómago; aunque  ves que  a la larga te hace daño a tu salud  y en esa noche te impide el dormir,  o por lo menos el hacerlo lo máximo que puedas, pues ya sé que me vas a decir que con  tantas preocupaciones tampoco podrías dormir así solo hayas tomado una taza de té por la noche.
Todos queremos que amanezca más rápido porque siempre guardamos la esperanza que un nuevo día traerá buenas noticias, pero cuando eso no sucede, esperamos un nuevo día, y ese día en que no hubo ninguna novedad lo consideramos como perdido, como nulo en nuestras vidas. Y eso no es justo para ti, porque la vida es el conjunto de los días vividos, y cada día en que vives aprendes algo nuevo, haces algo que está por hacer, y encuentras un motivo para sonreír y sentirte bien por todo eso. Aunque en ese momento la mayoría  no lo pensemos, tenemos tantas cosas por hacer en la vida, que cualquier día es el propicio para hacerlo; y desde la cosa más pequeña hasta la más grande que hagamos, pasara a la historia de nuestras vidas; y así ningún día será desperdiciado ni considerado como en blanco en nuestra existencia. Solo así, viviendo la vida, haciendo lo que está por hacer y encontrándole el sentido a nuestras vidas, llegaremos al final del día con ganas de meternos a la cama con las satisfacción de haber avanzado en algo, y el sueño se apoderara de nosotros y nos renovara para un nuevo día en que pudieran llegar las noticias que estamos esperando, y si nos es así, será otro día en que nosotros seguiremos haciendo lo que está pendiente, y eso nos terminara de satisfacer y saber que el sentido de nuestra existencia jamás estará en duda.
El destino siempre impone e impondrá su ley, y aunque a muchos no nos parezca agradable, es así, y nosotros como los dueños de nuestra vida, y por ende de nuestros sentimientos y estados de ánimos, tenemos la libertad de inventar la forma de sentirnos bien con los recursos que tenemos en mano, con el sacrificio que podamos hacer, pero sin gastar energías en algo que ya escapa de nuestras manos, pues es el destino que quiere que las cosas sean asi. No sé si esta noche tu podrás dormir, no sé si hoy empieces a pensar en positivo, no sé porque hoy he empezado a creer en esa bendita palabra de ser positivos, pero sin exagerar ni sacar del todo los pies de la tierra. Lo único que sé es que si empiezas por hacer una lista de todas las cosas que tienes pendientes, y luego las evalúas y hay cosas que las puedes empezar a hacer de una vez, porque están a tu alcance, sentirás que en el día estas ocupado y a la hora de la cena premiaras a tu estomago con una merienda moderada que te permitirá dormir muy bien. Recuerda que nosotros y nadie más que nosotros debemos de ingeniarnos para hacer de nuestros días los momentos más placenteros. Nadie más que nosotros nos conoce bien como para poder saber qué es lo que nos afecta, que es lo que nos impide sentirnos bien, y el comunicárselo a otra persona de nuestra entera confianza o un profesional en el área, nunca va a ser una mala idea. No existen los días para pasarla preocupados al extremo- pues todo ser humano se debe de preocupar por algo-, deprimidos y pensando que vivimos el peor momento de nuestras vidas. Existen los días para ser héroes de nosotros mismos, para ser ingeniosos e innovadores con nuestros quehaceres y por qué no con quienes están a nuestro alrededor.
Mira los triunfos de los demás para poder incentivarte y lograr los tuyos, mas no mires en los triunfos de los demás la razón para sentirte mal o para sentirte con la obligación de alcanzar el mismo éxito. Recuerda que todos somos únicos y todos logramos diferentes cosas que son triunfos, pero, a veces, por cosas de la vida no son reconocidos de la misma forma. La peor manera de poder afrontar tu fracaso es el envidiar a los demás lo que tú no has alcanzado. Eso siempre te hará más daño a ti que a ellos. Se tú mismo, corrige algunas cosas, pero no dejes tu esencia, pues nunca debes de olvidar que alguien te observa y le gusta cómo eres. Jamás te sientas menos que alguien, salvo estés haciendo algo al margen de la ley o seas agresivo, o estés haciendo mal al alguien por tu bienestar. Haz lo que tienes que hacer y veras que en estos días empezaras a conciliar el sueño. Veras que aquellas pesadillas desaparecerán y que jamás esperaras con tanta ansiedad que amanezca, pues tú ya sabes que tu cuerpo merece un descanso, y ese sueño reparador debe de durar lo que tiene que durar y amanecerás de la mejor manera, y sabrás que aunque todo el día de nuestras vidas no pueden ser de color rosa, si pueden ser una oportunidad para realizar pequeñas hazañas que nos ayuden a sonreír y ser mejor personas para nosotros mismos y como consecuencia para los demás.


pAnChItO


viernes, 30 de diciembre de 2016

PEQUEÑAS METAS

Si salgo de casa y veo lo que antes veía en esta misma fecha, el año pasado, me parece como si todo eso fue ayer, y me preocupo porque el tiempo pasa tan rápido y no deseo llegar al próximo año con el mismo sabor de que hay muchas cosas que no he logrado realizar. Es así que en mi mente empiezan un montón de preguntas, y surgen las respuestas más insólitas como producto de la desesperación por querer justificar las cosas, que en realidad son parte del destino. Tengo la duda de que si las metas que nos trazamos al empezar un nuevo año, son las que  en realidad  miden nuestro buen desempeño del año, y por consecuencia nuestra ´casi casi felicidad’. Soy consciente que debemos de poner de nuestra parte para que nuestra vida mejore, pero también sé de qué hay circunstancias que se van presentando en el camino, las cuales pueden soplar o no a nuestro favor. Si se logra el objetivo, estamos contentos y satisfechos, e inmediatamente nos trazamos nuevos objetivos para el año que viene. Quienes no alcanzamos el objetivo- es muy loco el trazarnos nuevos objetivos-seguimos aspirando a lo que aún no hemos alcanzado, y de seguro mentalmente nos comparamos con quienes están a nuestros alrededor y que si han alcanzado lo que se trazaron. Muchos años he intentado entender todo esto de fijarse metas, y cómo afrontar la vida cuando no se cumple lo que uno desea. Para mi es todo un misterio, o al menos a mí me parece así, el poder tener todas las herramientas, con que alcanzaremos nuestros objetivos, están en nuestras manos. Aunque en estos últimos años he encontrado cierto camino para poder salir airoso de todo esto, siempre me alcanza la conciencia y se me hace difícil el no sentirme mal por lo que no he realizado en el que año que está por terminar. Al final, alcanzo la tranquilidad pensando que si las cosas no sucedieron, era porque el destino lo quiso así; además que hay otras cosas que si se cumplieron, pero muchas veces no sabemos cuáles fueron, y si nos ponemos a analizar detenidamente los 365 días que vivimos del año, encontramos un montón de logros, ya sean pequeñitos, pequeños y grandes; y de seguro todas ellas nos provocaron satisfacción en ese momento y la sensación que hemos avanzado. Si la vida está llena de momentos, entonces ya hemos vivido y hecho bastante en el año que se va. Pero quien comprende eso, si a veces nosotros mismos no lo comprendemos y no lo tenemos presente en cada día de nuestra vida
Esta vez solo me trazare dos metas para el próximo año, y sé que son asequibles de cumplir y también el pilar de todo lo bueno que viviré por el resto de mi vida. A eso dos puntos pondré todas mis fuerzas, y sé que lo demás caerá por su propio peso, y si nos es así: con esas dos cosas que haya alcanzado, yo me doy por ´casi casi feliz´
Luego de la Navidad que es una fiesta donde también hace su aparición la depresión, le sigue el Fin de Año, que es otra fiesta donde también nos entristecemos y nos reprochamos por todo lo que no se hizo.
Sigamos siendo nosotros mismos, quizás con un poco más de sacrificios, pero nosotros. No olvidemos que las ilusiones nunca son buenas consejeras de lo que debemos hacer en la vida, como tampoco casos de hombres exitosos; porque lo que funciona para otros, no siempre puede funcionar para ti. Trabajar, estudiar son buenas opciones de vida, pero de nada nos sirven si vivimos comparándonos con los demás y exagerando el tiempo que le dedicamos a todo eso con el objetivo de superar a otros.

Feliz Año Nuevo!




pAnChItO

sábado, 24 de diciembre de 2016

Se precisa sonreír para estas fiestas!


Te sientes pésimo de ánimo, y tú sabes que no puedes echarle la culpa a nadie, porque todo lo que te sucede es a causa de tus decisiones y actos. Te da algo de alegría el saber que -siquiera-has madurado, pues ahora ya sabes que no tiene sentido el lamentarse frente a los demás por lo que te sucede. Sabes que no es bueno el dar lastima. También, comprendes que lo que te sucede, si bien es serio, tampoco es para morirse; peores cosas suceden en la vida y somos lo suficientemente inteligentes y fuertes como para aguantarlo. A veces, no es necesario el llegar hasta tal punto de depresión en que debas de recurrir a ayuda especializada, pero si es así: no dudes en que has tomado una buena decisión en acudir a uno. El madurar debe de implicar el hacerlo en el mayor porcentaje en que se pueda hacerlo, y en todos los aspectos.  El madurar nace de todo esto que estás viviendo, y que no es agradable, pero debe de enseñarte en no cometer los mismos errores en una nueva oportunidad que la vida de seguro te va a dar. Ahora si me preguntas, ¿Cuándo llegara esa oportunidad? Pues, no lo sé, pero te llegara tu oportunidad. ¡No dudes! Hoy, y como debes hacerlo siempre en estos casos: mantén tu mente ocupada, no vale la ociosidad, porque de seguro terminaras pesando en lo mismo y la depresión se volverá a apoderar de ti. Recuerda que todos tenemos días malos, pero la vida -así como nos presenta estas dificultades-también no ha enseñado en cómo hacer para no pasarla del todo mal en estos momentos. Confía en las circunstancias que hay en tu alrededor: confía en los tramites que has iniciado, confía en que el tiempo que se tomara el destino para mostrarte otra vez el camino de la alegría, será corto; pero sobre todo, confía en ti mismo. Siempre piensa y cree que esto que te sucede es parte de la vida, que es parte de tu destino, y es parte de una gran enseñanza que te valdrá para toda la vida, y que con el pasar de los años-te aseguro- dirás que todo lo vivido no lo cambiarías por nada. ¡La experiencia vale tanto!
Por último, no te preocupes si por momentos vuelven los fantasmas de la tristeza, si esta otra vez toma parte de tu mente. Siempre piensa que los malos momentos será solo un rato, y más tarde todo pasara y veras que estas vivo. Para estas fechas de fiestas tenemos una misión, y esa es de tratar de sonreír así las cosas no andén bien del todo; pues la Navidad es un pretexto para salirnos del libreto que nos exige la vida- ese de actuar con seriedad- y tener la libertad de andar con una sonrisa por todo lugar y si podemos el pegar un salto de alegría. Recuerda que lo haces por ti mismo y por un niño que está a tu alrededor, que si no te contagia la magia de esta fecha, al menos, tu no debes contagiarlo de tristeza.

Feliz Navidad!



pAnChItO.