jueves, 5 de mayo de 2016

SRTA.PERIODISTA

Parecía que sería una tarde  tranquila, sin ninguna novedad, y de mucho provecho, pues yo había decidido salir a  pasear por el centro de la ciudad a comprar unos libros  y unos CDs de música. Me embarque en ese proyecto, aferrándome a la alegría que me provocaba todo esto. Quería vivir el día a día de la mejor manera, sin preocupaciones.
Bajando del ómnibus, empecé el recorrido y sentí ese placer, que siempre siento, de caminar por aquellas antiguas y tradicionales calles del Centro de Lima, mientras  doy vistazos, de lejos, a las tiendas que están alrededor y también  a las lindas chicas que salen de estudiar o trabajar a esas horas de la tarde. Llegue a aquel  bulevar, donde se pueden encontrar todo tipo de novelas, obras literarias  y demás  libros. Entre a todas las tiendas, siempre es una alegría que ahí puedo encontrar  todos los libros que busco, y otros más. Sin embargo, esa vez solo compre lo que buscaba. Para terminar esa aventura, de tarde de compras por el Centro de Lima, me dirigí la tienda de CD’s , y al pasar por la tienda de dulces no pude el evitar hacer una parada y entrar a  ver las deliciosas bolsas de galletas de 'animalitos', las pequeñas cajas de chocolates en forma de moneda  y muchas delicias más. Tuve que vencer a la tentación de romper la dieta-que me  la habían impuesto por motivos de salud- y decidí solo comprar una bolsa de caramelos de limón, como endulzando la vida y haciéndole un bien  a mi  hígado, según algunos me lo han recomendado. Llegue al centro comercial, donde había muchos  puestos que venden discos originales y  también discos piratas. Cuando observaba los discos piratas con mucha atención a cada canción, note que le  faltaban algunas canciones que deseaba escuchar. Al consultarles a los vendedores por aquellas canciones, me dijeron que no tenían otros CDs, pero me recomendaban el  entrar a la tienda  de discos originales que estaba enfrente. No tenía pensado, en ese momento, el comprar un  disco original, que tenían un costo de casi  6 veces de lo que cuesta uno pirata, pero agradecí la amabilidad del vendedor y decidí el entrar por curiosidad a aquella tienda, donde si tenían el disco que buscaba. Al ver los precios, disimule mi rostro de sorpresa  y me prometí a mí mismo el  volver pronto. Cuando salía y observaba a los lejos  la vitrina de los vinilos, vi de espaldas a una mujer muy elegante. Ella miraba con detenimiento todos los discos de la gaveta. Me llamaba la atención, sobre todo por sus largos y dorados cabellos. No imaginaba quien era hasta que  por esas casualidades  de la vida, ella volteo y  ambos nos sorprendimos al mirarnos: era ella, aquella bella periodista, quien hoy  es muy conocida en la televisión de mi país porque a diario lee las noticias por las noches. Ambos habíamos sido compañeros de  trabajo, en una pequeño Diario en que yo practicaba y ella ya trabajaba, hace muchos años; por lo cual  ella ni yo podíamos dejar de saludarnos. Ella en la mano con un  LP de  Cold Play y en la otra de libros, y yo con mi bolsa de caramelos, libros y CDs nos llamamos por nuestros nombres. Parecía que  cualquier  mal entendido del pasado  entre nosotros estaba olvidado. La última vez que nos vimos en aquel semanario capitalino, cuando yo estaba de salida  y me organizaron una pequeña despedida, casi ni nos despedimos. Yo muchas veces, cuando  editábamos juntos las noticias, la invite a salir, y ella inventaba miles de pretextos para no hacerlo y yo insistía sin comprender que ella  no tenía ganas de hacerlo conmigo. Un día ella pidió ya no estar más en la sección de edición de noticias cortas, pues no quería verme. Era seguro que le  había caído muy  mal por mi absurda insistencia. Hoy le doy la razón de su hartazgo hacia mí. Lo que me quedo  fue el inventarle  un buen pretexto al director del Diario para dejar de laborar ahí. Pero esa tarde en la tienda de discos todos era ya parte del pasado y yo  me acerque y  le di un beso en la mejilla. Ella dejo a un costado lo que tenía en las manos y me abrazo y sonreímos por el reencuentro, ese que nos traía a la mente aquellos casi 5 meses en que trabajamos juntos, yo como practicante y ella como ya toda una redactora y columnista, pues era periodista de profesión y egresada con buenas calificaciones de una prestigiosa Universidad de la ciudad. Había mucho que conversar entre nosotros. En realidad, a mí me interesaba poco lo de ella y creo que a ella no le interesaba nada de mí. Sin embargo, por esa emoción de encontrarnos, después de tanto tiempo, y la cortesía de mi parte, le pregunte si  tenía tiempo para tomarnos una taza de café, pues el invierno en Lima ya empezaba con fuerza. ¡Buen pretexto!
Sorprendente para mi , encontré ella una respuesta positiva. Me dijo que era oportuno  una taza  caliente de café. Ella lucia bella y ya  era muy conocida en toda la ciudad por su trabajo en la televisión local. Como si  fuera un sueño, estábamos caminado juntos hacia la cafetería, mientras muchos la  saludaban y yo me sentía un hombre envidiado. Llegamos a un conocido centro comercial cera de ahí,  entramos a la cafetería y yo  tome la iniciativa de coger una mesa  lejos de la puertas de entrada, para que así ella no se sienta incomoda de tanta persona que la venga a saludar  y yo el   asegurar  que la  conversación entre los dos no sea interrumpida. Yo era consiente que  ya no tendría sentido el volver a intentar algo con ella, pero me sentía entusiasmado al empezar a conversar con ella. Le conté que  en los últimos 4 años estuve viviendo fuera de Lima, que me adapte a otras ciudades donde me tocó vivir por trabajo, pero que estaba otra vez en la ciudad, por una temporada. Ella me contó de lo mucho que le gustaba su trabajo. En realidad, no había mucho que contarme, pues yo  sabía que también trabajaba en una Radioemisora y escribía una columna política en un  conocido Diario de la capital. Lo demás sobre mí, no me lo pregunto, por lo cual yo me sentí corto en hacerle preguntas personales. Comprendí  que debería de disfrutar ese momento, de cruzar sonrisas con ella  y de comprometernos-aunque ambos supiéramos que era mentira- a encontrarnos de nuevo. Yo sabía que una taza  café y una donas no eran suficiente para alargar una conversación, pero ella me recalco que no contaba con mucho  tiempo para disgustar algo más en aquel lugar, además que me hablo de la dieta que realizaba,de  la cual puedo dar fe que le  funcionaba muy bien. Era el momento de salir y discutimos por pagar la cuenta. Yo me impuse y afirme que yo la había invitado y yo debía pagarla. Mientras aceptaba a regañadientes  que yo sea quien pague, le recordé  de todas esas veces que  ella me invitaba alfajores y  empanadas que traía de una conocida panadería que quedaba cerca de su casa. Luego la acompañe hasta el estacionamiento del centro comercial, donde había estacionado su auto,e  intercambiamos números telefónicos y correos electrónicos. En realidad, no sé si contestaría a mis mensajes si me decidía a escribirle-algo que dudaba de hacerlo por el hecho de no volver a caerle mal por insistente-, pero era bueno el  saber que hacíamos algo para evitar el olvido. La despedía perecía ser  bastante fría, sobre todo más de su parte, pues creo que en ese momento ella recordó  mi casi declaración de amor  y trato de no mirarme a los ojos. Antes de subir a su auto, dejo  de lado su  frialdad y extendió sus brazos para abrazarme, y yo también hice lo mismo. Nos abrazamos  fuerte, como si sabríamos que no volveríamos a vernos o que inconscientemente evitaríamos el hacerlo. Luego espere que subiera a su auto, que se siente, lo encienda y salga con dirección a su destino. Alce  mi brazo en seña de despedida, mientras ella salía manejando, y  al ver su sonrisa detrás de la luna, me embargo una alegría, algo así como cuando a veces salíamos juntos del trabajo  y la embarcaba en un ómnibus hacia su  casa. A pesar que  con ella hace mucho tiempo había perdido las esperanzas, debía de aceptar que esa tarde no había sido una tarde cualquiera ,pues no siempre uno se rencuentra y comparte un café con una chica como ella. Mientras viajaba en el ómnibus de vuelta a casa, recibí la llamada de mama, donde  me decía que bajando de la movilidad vaya  a la Botica y le compre una pastilla para el dolor de estómago a papa. Estando ahí, no se el por qué me provoco el preguntar si tenían una pastilla para el dolor del corazón.

Por la noche, mis padres sintonizaron el canal de televisión, donde ella trabajaba. Esa noche apareció más hermosa que nunca y  en su rostro se reflejaba  una sonrisa única, que por unos minutos pensé era por el re-encuentro que habíamos tenido. Volviendo a la realidad, tuve que aceptar que de repente para ella nuestro re-encuentro  ya era  pasado, y que  yo debería de hacer lo mismo. Entonces, entendí que los buenos momentos pasan y se vuelven  recuerdos. Yo creía que esa tarde iba a ser muy buena por el hecho de comprar  libros y  CDs, pero fue mejor por el hecho de encontrarla. Al acostarme la recordé  frente a mí tomando el café y dejando que la observe, como si aún era la primera vez que nos conocíamos. Al siguiente día, desperté y ya todo era pasado. Salí a trotar al parque, como casi todas las mañanas,  y salude a las chicas que también practicaban deportes ahí. Sabía que la felicidad es el presente, no lo que ya paso y nunca lo tuviste.


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miércoles, 6 de abril de 2016

ENAMORADO DE TI

Me gustaría tener la oportunidad de reivindicarme: de poder hacer las cosas bien desde el primer instante en que empecemos a conocernos. Mi intención era el conocerte y caí en la desesperación, por lo cual todo salió mal en aquella ocasión. Al verte, ese día, caminando por la calle  y yo sin tener ningún recurso de como conversar contigo, pero convencido que era mi única oportunidad presentarme, fui detrás de ti hasta convertir ese acto  en una persecución que termino con la más torpe pregunta: ¿Cómo te llamas?
Créeme que hoy reconozco, con mucha sinceridad, que lo que hice estuvo muy mal. Para nadie es cómodo, ni menos para una dama, que otra persona vaya detrás de ella, y más aun sin conocerla de nada. Pero sabes que cuando uno tiene interés en alguien, desde hace muchos meses, como yo lo tengo por ti, suelen suceder estas cosas. No estoy justificando lo que hice, aunque si dándole un motivo real: el querer conocerte y querer pasar tiempo contigo, y contarnos tantas cosas con toda la confianza del mundo. Las cosas me salieron mal. Quede como un acosador o algo parecido.
Yo no soy así de aventado ni mucho menos de querer conquistar a alguien en el primer acto, pero mi grado de interés por ti se manifestó, aquella mañana de febrero, la cual será para mi inolvidable porque fue la primera y única vez en que cruzamos un par de palabras, de la manera menos indicada en estos casos. Ese corto dialogo, que sostuvimos, empezó por parte mía de una forma tan sorprendente  y tonta preguntándote por  tu nombre  y tu respuesta fue tan  cortante que mello mis esperanzas de conocerte.
No trato de ser alguien quien no soy. Yo soy así, como me ves, y casi nadie es perfecto  y sí, me siento mal por la forma en que me aparecí en aquella ocasión. También soy realista y comprendo que puede que no tengas interés en mí, más con todo eso que sucedió. Como ya lo dije, entiendo de  tu malestar  para conmigo, pero acabo de decir  que solo mellaste mis esperanzas, aún quedan en mí, por eso estoy aquí; por lo cual quiero empezar el proceso de conocernos. No sé cuánto más deba de insistir, pero lo haré. Discúlpame y déjame demostrarte que tu vales mucho para mí, por lo cual no me cansare de insistir porque me des una oportunidad de conocerte, de pasar de ser un extraño, quien camina  por la calle alrededor tuyo y  tú lo miras con indiferencia, si es que lo miras, a  ser un buen amigo y con el tiempo algo más.
En estos últimos días le he pedido muchas cosas a Dios: una de la cuales es el que me diera una nueva ocasión de poder conversar contigo y hacer la cosas bien. Tengo todas las ganas de tentar la felicidad, y para llegar a ella es necesario el caminar junto a ti. La vida no me puede seguir siendo adversa. Hoy confió más en mí. En ti encuentro todo lo que necesito para complementar  lo que aún le  falta a  mi vida. ¡Déjame conocerte! ¡Hoy solo deseo que tú estés a mi lado! Lo demás ya no importa. Soy joven pero no un chiquillo, razón por la cual se lo que en verdad siento por ti,  y  por eso deseo una seria relación contigo. Estoy convencido que esa seriedad en tu rostro con una eventual sonrisa me inducen a saber que tú eres la persona que siempre he buscado. Además, sé que lo mejor está en tu corazón, y todo eso quiero ir descubriéndolo cada día que estemos juntos. No pienso en otra muchacha que no seas tú. Todo esto que siento por ti, lo estoy sintiendo hace bastante tiempo, y creo que ha llegado el momento de expresarlo. Demás estar decir esto, pero lo diré: “estoy enamorado de ti”

P.D: Ni bien la primavera empezó, todos esperaban los primeros rayos del sol, pero  aun estos no se veían. Eso desesperaba a muchos que habían esperado con ansias esta estación del año, ya que el invierno había sido cruel. A simple vista, el cielo continuaba nublado y presagiaba una tarde de lluvia, como lo había sido en los últimos días. Solo uno que otro que miraba el cielo con detenimiento y profundidad, pudo ver que algunos rayos de Sol estaban cubiertos detrás de esas nubes y  parecía que hacían todo el esfuerzo posible para abrir estas, como si fueran cortinas, y hacer su aparición. Quizá ese trabajo no sería muy simple, pero ellos tenían la seguridad que mañana o pasado podrían salir e instaurarse en el cielo por el resto de los días y  encender aún más con llegada de verano. Aquellos que veían y afirmaban que la primavera demoraría y que  ya no querían seguir sufriendo los golpes fuertes del último invierno, decidieron emigrar hacia otro lugar. No podían esperar más tiempo por aquella estación, que por su naturaleza haría aparecer sus bondades en cualquier momento. Al tercer día de haber comenzado la estación, muchos ya habían partido, y no estuvieron presentes para cuando  antes del mediodía hicieran su aparición los primeros rayos del Sol y conviertan ese día, que amaneció como un típico día de invierno, en un día cálido e  iluminado de  magia, porque a muchos este nuevo clima les cambio el ánimo para bien. ¡Ya era primavera! Quienes se fueron a otro lugar en busca de la primavera, al enterarse de las buenas nuevas, quisieron volver para gozar de las bondades propias de la estación, eso mismo de lo que ya habían gozado en años anteriores, pero muchos de ellos habían vendido sus propiedades y se les hacía difícil el regresar a un lugar en donde ya no tenían nada. La desesperación los llevo a desafiar al calendario y las cosas no le salieron como esperaban. Sin embargo, en cualquier lugar donde estén también llegaría la primavera; ellos deberían de esperar con la paciencia, con la sabiduría de aquellos viejos pobladores que no se movieron de su lugar, pues guardaban la esperanza que esta tan esperada estación del año se manifieste. Ahora, hasta que llegue la primavera por esos lugares cuantas cosas pasaran, cuantos rayos del sol y hermosos días están perdiendo de ver por no estar aquí.


pAnChItO.


domingo, 6 de marzo de 2016

LA ESTRELLA QUE ME ILUMINARA

Anoche, en un sueño, me di una escapada  de la tierra.  Ya en el espacio, quise convencer a la Luna para que nos alumbre todas las noches en que estemos ella y yo juntos en la Tierra. Buscaba una respuesta positiva de este Satélite, pero no escuche nada. Me senté en ella esperando  que me diga que sí, pero nunca me dijo nada, y eso podía entenderse como un NO Volví decepcionado en mi nave de papel. Apenas aterrice  en tierra, empecé a ver la forma  de alumbrar todas mis noches junto a ella; si, esas noches clandestinas en que jugamos a que nuestro amor es permitido y goza de futuro. A pesar que sus ojos son un par de luceros que ya alumbran mi vida, hace falta una luz que nos guie y nos alumbre para sacar lo mejor de nosotros, y así  poder sobrellevar este amor que se vuelve complicado cuando choca con la realidad.
El camino de nosotros, por las noches, no es tan fácil: duendes, pumas y miradas indiscretas quieren espantarnos, pero hasta hoy no lo han logrado. Nunca han podido dejarnos a mitad de nuestro encuentro de amor. Pero vale la pena ser precavidos y tomar el control de la situación.
Al día siguiente, programe viajar hacia las estrellas. Este camino se  anuncia ser muy largo, casi imposible y con probabilidades de terminar achicharrado. Pero solo al pensar en ella, en querer que nuestro amor sea de la mejor, con una par de estrellas iluminándonos, me dio el valor para viajar hacia allá. Entonces fue que llegue hacia donde habían millones de estrellas; solo quería conquistar dos para que nos iluminen para toda la vida. Esas dos estrellas, también, eran difíciles de convencer. Parece que su negativa era inminente. Al escuchar la respuesta, de la cual sospechaba, no insistí, pues, literalmente me estaba  quemando vivo.  Tras mi segundo fracaso, decidí realizar el viaje de retorno hacia la tierra para otra vez, con mis ánimos caídos, buscar   una forma de poder sustituir esa Luna y  dos Estrellas, con las cuales soñaba para  iluminar nuestro paisaje de encuentro de amor.
A pesar de esos dos reverses que se presentaron por conseguir la mejor  iluminación  para nuestra escenografía, continúe buscando lo que pocos han logrado encontrar para su historia de amor: la luz eterna. Los malos resultados se siguieron presentando en aquellas búsquedas. De seguro en el cielo podría encontrar alguna luz para los dos, pero ya no quería  viajar más; por lo que recordé de una linterna que tengo en casa, de luz muy potente. Entonces, por qué no poder reemplazar a la luz de la luna? También, recordé que en casa guardaba un pliego de papel plateado  y tuve  la idea de montar  una escenografía: un par de estrellas y la luz de la luna. Cogí las tijeras y corte dos trozos de papel en forma de estrella. Y la linterna como la luna. Ya teníamos las tres luces que me fueron negadas.
Al final, llene la escena con todos los elementos para que sea una gran noche romántica. Mi vida estaba ahí. Era el premio a tanto esperar.
Cuando la sentía abrazándome, besándome y  yo temblado de emoción, desperté. Otra vez, todo había sido un  buen sueño. Medio soñoliento, pensé que de repente el sueño era como una recomendación de mis familiares desde arriba o de Dios para poder ligar con la chica que tanto quería, y con quien siempre soñaba. Entonces, me levante de la cama y  baje rápidamente a buscar la linterna que tengo en casa, y  me percate que se encontraba descargada. Luego me dirigí hacia el patio de la casa y  busque en el pequeño deposito, debajo de la escalera, por ese papel platino que mis padres guardaban ahí. Solo vi un par de bolsas vacías de cemento; pensé rápidamente que con ambas podría hacer un par de montañas. Por la tarde compraría una par de baterías para la linterna y dos pliegos de papel plateado. Pero caramba, olvide que durante todo el día  debía de realizar unos trámite para mama. Creía que todo se había venido abajo. Tome rápidamente el desayuno, me duche, leí rápidamente los titulares de unos diarios  y salí de casa, no sin llevar unas tijeras para recortar las estrellas durante el camino. ¡Estaba loco¡ Al subir al ómnibus miraba a todos lados, preguntándome donde podía estar  la chica que protagonizaría mi historia. No era  un alentador  día, las largas colas que se hacen para realizar trámites y  los vaivenes de gente encargada de informarte pero que están más desinformadas que tú me ponían de mal humor. Estuve tramitando documentos  durante casi todo el día. Al fin pude terminar con todo lo que estaba pendiente. Salí y me encontré con una muchedumbre en el paradero del bus que me llevaría a casa. Resignado, me coloque en la columna que se formaba  para abordar el bus de transporte. Durante la cola, empecé a conversar con una linda chica, que se mostraba  tan tierna y bondadosa. Esa tarde ya con pinta de noche se llenó de ilusión, porque a pesar de  que ella no era la chica de mis sueños, nuestra conversación se hizo tan amena que decidimos  abordar juntos el ómnibus que la llevaría a su casa.  Caminado hacia su casa, le sugerí tomarnos una taza el chocolate caliente, acompañándolos con unos alfajores.

 Luego de una gran conversación, salimos del  restaurante y mientras nos reíamos, las luces de los postes en la calle nos alumbraban como su fueran la luz de la luna. Unos vendedores ambulantes ofrecían todo tipo de figuras de material de felpa. Fue que  decidí comprar dos en forma de estrellas; si bien  estas no alumbraban, si eran alumbradas por el alumbrado público; además que al obsequiarle una de ellas, su rostro se ilumino y yo era feliz viendo  su sonrisa. Mi estrella también alumbraba. Fue así que me  di cuenta que tenía todo el paisaje que soñé. Cuando llegamos cerca de su casa, la despedí  y le dije  que  quería volverla a ver. Empezó a llover y yo rápidamente aborde un ómnibus. Llegue a mi destino y camine hacia casa. Entre a mi habitación y  saque de la maleta mi estrella, la mira y me dije  que siempre estaría conmigo.



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sábado, 6 de febrero de 2016

APRENDICES DE LA VIDA

Sentía que la vida me era esquiva. Todo era un desastre porque veía una combinación de malos eventos en mí día a día; y a todo esto se sumaba un dolor de estómago que de seguro era producto de la preocupación y la ansiedad de que las cosas mejoren. Aunque debo de reconocer que siempre he cometido el error del comer un montón y en desorden. Con aquella dolencia física y mi dolencia en el alma trato de sobrevivir día a día y en las tardes, la situación  es peor: es ahí donde empiezan a morir todas las posibilidades en que las cosas mejoren. Otro día se terminara sin ninguna novedad.
Después de tanto tiempo en esta situación, he empezado a sobrellevar las cosas de la mejor manera, pero hay momentos en que me siento mal y trato de envolver en esto a alguien o a muchos, para así  poder arremeter contra ellos. Es cuando empiezo a cuestionar  a todas aquellas chicas que nunca me habían hecho caso y rechazaron  el tener alguna relación seria conmigo;  ya que creo que si alguna ellas estarían a mi lado en estos momentos, las cosas serían más llevaderas; porque vería en su rostros tanto amor y tanta esperanza en que las cosas mejorarían. Pero como yo soy un hombre que cree mucho en el destino y en los designios de Dios, al final  acepto todo lo  que me sucede, incluyendo la falta de compañía para estos malos ratos.  No me queda otra que repetirme una y otra vez la frase: “Por algo suceden las cosas”. Y es cuando acepto que  con nadie debo de desquitarme por lo que no  sale como yo quiero.
Lo que más me molesta de todo esto es  que esta historia se volverá a repetir el día de  mañana y yo volveré a maldecir al destino para luego aceptarlo y terminar hablando con la luna, antes de acostarme, en  que un día las cosas cambiaran. Después de todo, ya lo sé: “El destino es caprichoso”.
Ya he vivido mucho de esto y sé que hay cosas que no puedo cambiarlas, pero aprendí de ellas. ¡Quizá algo valioso en medio de todo! Hoy ya se lo que debo de hacer y lo que no debo de hacer para la próxima vez en que me encuentre en una mejor posición en esta autopista, la cual es la vida, en la que aún  no encuentro algún vehículo que me quiera movilizar  hacia el lugar deseado. Debo de reconocer que esta sorpresa que me preparado el destino no me la esperaba, por eso de mi enfado en demasía. Fue un error de mi parte en pensar que todo lo que uno consigue en la vida es seguro y duradero. Otra enseñanza que jamás olvidare.
Cuando las cosas empezaron a verse más complicadas y sin solución, reconozco que tuve que bajar el rostro, pero luego me di cuenta que no había cometido ningún delito, y esto le puede suceder a cualquiera. No me fue tan fácil el comprender que no debía perder el brillo de los ojos a pesar que las cosas no andaban bien, y sin fecha de que estas mejoren; hasta el día de hoy todo sigue igual, pero yo hago mi mayor esfuerzo para no dejar de sonreír.
En todo ese proceso de aceptar las cosas como son, era inevitable el desear haber sido el otro, ese quien siempre soñé ser  y no quien soy, pues pensaba que por ser así, no conseguía lo que quería; o más bien, no buscaba nuevas alternativas para mejorar. Siempre lo he tenido claro: yo soy un soñador que gusta de vivir escribiendo todos los días y con la idea de que un día las cosas que se me vienen a la mente se volverán realidad. Pero también, acepto la realidad: "me aferro a la tierra, por lo que siempre que salgo a volar, nunca desato la cuerda que me ata al piso". Sin embargo, muchas veces me alejo bastante de lo real, como hace algunos días en que imaginaba que en este nuevo año estaré  presente en la Feria del Libro de mi ciudad  presentando mi Opera Prima, firmando autógrafos y departiendo cafés con grandes escritores. Pero no puede ser así, porque  lo mío es otra cosa y  el  tiempo que invertiría en tanto arte  crearía un conflicto con mi verdadera profesión. A estas alturas de la vida ya sé que no puedo perderme en el camino, que las cosas ya están marcadas en la vida de cada uno, y es mejor seguir aquella ruta que nos trazó el destino y Dios. Muchas  actividades pueden acelerar los latidos de mi  corazón, pero yo sé que lo mío va por otro lado. Al final, uno entiende que la vida es una cuestión de descifrar las cosas que nos suceden, esas evidencias que marcan las oportunidades que debemos de aprovechar. Yo fui  un descuidado en todo aspecto de mi vida académica y laboral,pues nunca supe que era lo bueno para mí, ni  lo que en verdad era importante para mantenerme en lucha. Hoy  las cosas ya están hechas, no hay vuelta que darle, pero, al menos, he aprendido un poco a descifrar las cosas. Hay días en que me despierto como el hombre más feliz de la tierra, eso me preocupa porque yo creo que nadie es feliz del todo, sino  la vida ya no tendría sentido. Además, en los últimos meses no he tenido motivos verdaderos como para amanecer con tanto entusiasmo, pero es buen síntoma que uno amanezca así. Otras veces me levantaba  con la moral por los suelos, con una sensación que nada mejorara y que yo voy de mal en peor. Pero como he vivido muchos años y he ganado experiencia, me pongo a pensar que las  cosas no pueden ser tan malas del todo. Muchas veces me sentí derrotado, perdí la ilusión porque las cosas mejoren, pero siempre me cuide de no mostrar aquella imagen. Hoy ya no tengo que ocultar nada, pues no me siento derrotado ni he dejado de creer que vendrán mejores momentos. E inclusive, en las relaciones afectivas cada día descubro motivos para no preocuparme ¿Por qué extrañar a alguien quien nunca estuvo aquí? La vida es así, las cosas suceden porque tienen que suceder. Uno conoce a muchas personas, tiene interés por ellas,pero llega un momento en que uno debe de expresar sus sentimientos,y ello no implica que la otra persona sienta lo mismo. Es un   alivio en haber tentado suerte con alguien, en haber expresado tus sentimientos y el haber sonreído por un posible resultado positivo con ella.
 Si, en general, las cosas no cambiaran para bien, yo  podría hacer algo para cambiar en cierto punto todo esto. Eso sí, sin  dejar de lado el tener paciencia, porque  la vida es la misma que estaba escrita para cada uno y  las cosas se presentan cuando les toca presentarse: “ni antes, ni después”. Si habrá que mejorar, mejorare.No me sentiré mal por lo que sucede o lo que no sucede. Sé que no debo de recrear tanto el destino, que nunca viene mal un poco de realismo y eso sí, nunca ausentar de mi rostro la sonrisa. Soy y seré la misma persona, suceda lo que suceda. Yo seguiré aprendiendo de la vida; porque  lo  mejor que he aprendido de todo esto es que todos seremos siempre  unos aprendices de la vida.


pAnChItO.


domingo, 17 de enero de 2016

Se rompen ilusiones, pero broches también.

Era el primer sábado del año y decidí salir a correr a pesar de las  flojera post- fiestas, y  que mi estómago aún lo siento lleno por todo lo que comí en las dos últimas semanas. Cuando me iba  a poner el canguro tipo correa  a la cintura, descubro que  uno de los broches estaba roto. El plástico había reventado. No entendí que paso. De seguro subí de peso  en estos últimos meses y este pobre broche no aguanto más la presión que hacían sobre mi  hinchada barriga. ¡Debo de bajar de peso!-me dije-. El problema era que no podría  llevar mi teléfono móvil conmigo-ya que siempre lo llevaba dentro del canguro-  para responder a aquella llamada telefónica que me podrían hacer. A pesar que había esperado meses por aquella llamada sin ninguna novedad, seguía teniendo esperanzas en que me la harían para empezar bien  el nuevo año. Al no poder llevar mi teléfono, me  hice la idea que si estaban por llamarme, no lo harían justo en un día como hoy, que era el primer día laborable del año. No puedo dejar de escuchar música, menos cuando voy a correr, por lo que lleve  mi reproductor de música. Como no lo usaba hace ya medio año, estaba  bajo de baterías. No sabía  cuánto tiempo aguantaría. Otra preocupación para empezar el año. funcionando. Parecía que esa mañana no era la mejor para mi, porque las cosas no me salían bien. Llegue al parque, donde suelo trotar por más de media hora, y  mientras trataba de cambiar mi mal humor, observo a un hombre con su  joven hija y su mascota trotando con calma. No pude evitar el  mirar a tan linda chica. Yo desaseaba  que su papa no este, pues ella era mi tipo. Cuando hacía unos ejercicios de estiramiento, antes de empezar a trotar,  observe que aquel hombre corría solo, ya no lo acompañaban  su hija ni su perro. Trate de divisar alrededor del parque para saber  dónde estaban ellos, y al alzar la  mirada vi que ella venia por la vereda ,cerca  hacia donde estaba. No lo podía creer, era más bella de como la vi a la distancia. Era joven, pero  mayor edad; lo más importante para mí. Me miraba de lejos. No sé  por qué lo hizo, de repente de temor. Decidí el  hacerme el interesante y empecé a hacer los ejercicios de estiramiento con rigurosidad  para dejar en  evidencia mi buen estado físico. Quise  lucir como  casi  un chiquillo de su edad, aunque  los ricos platos y licores que había degustado por  la celebración del Nuevo Año me empezaron a cobrar factura, pero yo quería impresionarla. También le pase la voz a su perro con un silbido amigable. A pesar que su mascota me miro con curiosidad, ella lo  jalo de su correa y ambos se fueron. No podía ser tan evidente y  seguirla, pero disimuladamente con mi mirada la perseguí. En eso su padre termino de trotar,  y ellos parecían marcharse. Pensé que no la volvería a ver, por  lo que  empecé a trotar suavemente hasta acercarme a ella. Se percataron de mí  y decidieron irse por medio del parque para así darme paso. Yo seguí trotando sin dejarla de mirarla disimuladamente. Parece que su padre, un hombre ya de edad y con muchos años de  experiencia, sospecho de  algo y me miro con seriedad. Luego los vi de  lejos a ambos salir del parque. En ese momento ya no solo tenía roto una de los broches del canguro, sino, también, estaba rota una ilusión; esa ilusión que nació al mirarla y sentirme atraído por ella. En fin, debía seguir trotando, aunque mi estómago lo sentía pesado para poder realizar cualquier tipo de exigencia física. Cuando volví a casa estaba decidió a solucionar el problema del canguro. No volvería a salir otro día sin llevar el teléfono móvil conmigo. ¡Hasta donde había llegado!, vivía pendiente de una llamada telefónica, y no  una realizada por una mujer, sino por algún noble empresario  que me hiciera una oferta laboral. Cuando entre a mi habitación y revise el teléfono, ahí observe una llamada perdida. Inmediatamente revise de quien se trataba. Imaginaba que de seguro seria la que tanto esperaba, pero no fue así: había sido una llamada de Vania. En ese momento, algo de alegría invadió mi ser, aunque yo seguía resentido con ella. El año que paso no fue bueno  entre  Vania y yo. La bella y dulce chica que conocí, hace ya casi 6 años en su ciudad, se desdibujo para mí por completo cuando llegue a su país  y, a  pesar que ella misma me había convencido de hacer ese viaje para visitarla, nunca me recibió ni se dio el trabajo de salir conmigo a pasear por la ciudad. No contesto ninguna de mis llamadas que le hice desde aquel frió hotel, donde me hospede  esos 5 días que son para el olvido. No sé qué sucedió para que se comporte así, pero yo había invertido tiempo y dinero en viajar hasta aquel lugar  que me encanta  hasta hoy, pero que  en aquella oportunidad  no me hizo tanta gracia al andar, el  almorzar y cenar sin su compañía. En todos los restaurantes,donde yo comía, veía que delante mío muchas parejas  se sonreían y terminaban besándose. Esas tardes y noches  que pase ahí  fueron muy tristes y aburridas. No había nada que hacer en aquella ciudad, donde tenía pocos amigos pero buenos, hasta que casi todos empezaron a  formar sus familias, y con ello llegaron las  obligaciones y responsabilidades y ya no tenían tiempo para salir conmigo. Mi amiga la actriz, que en años anteriores siempre me recibía con mucha cortesía e inclusive me invitaba al teatro, andaba en provincia de gira  montando una obra teatral. Un compatriota, quien hace muchos años vivía ahí ejerciendo su carrera de veterinario, se encontraba destacado en una región muy lejana; por lo cual no podía venir cuando me comunique con él por teléfono para tomarnos un par de cervezas e ir a aquellos centros nocturnos, como lo hacíamos en Lima. En  las tardes para  combatir el aburrimiento, leía diarios de la ciudad y luego de tomarme un café  en el restaurante del hotel, cuyos precios eran elevados, ya que los acompañaba con una  empanada o alfajor, salía a pasear por la ciudad y siempre terminaba  en un ‘Cyber Café’ mandando emails, leyendo diarios de Lima y escribiendo muchas de mis columnas. El tiempo se hacía corto y  había que pagar la renovación de la hora del alquiler, la cual, por cierto, costaba una fortuna. En una de esas  tardes me entere que mi equipo favorito de fútbol, de ese país, jugaría; así que fui a comprar una entrada pero ya estaban agotadas, y si las quería conseguir tenía que pagar hasta el triple de su costo; no me anime a hacerlo. Fue estando  en aquella boletería que  a los lejos vi a Vania. Se que el mundo es pequeño y esa ciudad que es grande, en ese momento se hacía pequeña. No sabía qué hacer, pero reaccione rápido y me voltee y luego entre a un restaurante cercano .Me sentí mal por qué la veía tan feliz  por la compañía de un grupo de amigos, a sabiendas que yo me encontraba en su ciudad. Aquel viaje lo había hecho por ella, porque la quería y estaba dispuesto a todo para  empezar una  seria relación. Pero viéndolo bien, no fue una buena idea el haberla venido a visitarla. Ella nunca me dio cara, ni siquiera por educación me llamo por teléfono para saber cómo había llegado. A parte del todo el gasto que hice en ese viaje, más me dolía el no haber podido disfrutar esos 5 días con ella, sobre todo que la vi preciosa en aquella oportunidad. Cuando volví a Lima, olvidándome de lo que me hizo, le escribí un par de e-mails, de los cuales ninguno los  contesto. Para mi cumpleaños nunca me escribió; por lo que  entendí el mensaje: “Quería que me olvide de ella y le dejé de escribir”. Eso hice y  no le volví a escribir, ni siquiera  por las fiestas de fin de año. Ella sabía que llegue a viajar porque cuando compre los pasajes (ida y vuelta) se  lo comunique en esa misma noche, pero igual no le importo. Por todo eso, esa llamada perdida de ella  me sorprendió. No sabía que es lo que quería: si pedirme unas disculpas o quizá algún favor.
 Hasta ese momento no había entendido del  por qué se rompió el broche de mi canguro, pero cuando vi su  llamado perdida, comprendí que el destino quería que no vuelva a hablar con ella. Siguiendo aquellos designios de Dios,  decidí no devolverle la llamada.
Ya recuperado de todo lo que me había sucedido en aquella mañana de sábado, fui a  un  Sastre para que me  cambie  el broche del bendito canguro. Salía más barato el mandarlo a remendar  aquel canguro de correa que el comprar uno nuevo. Era una tarde soleada y mientras esperaba que  me lo cosieran, me compre un helado para disfrutarlo sentado y  mirando hacia la calle; y  fue cuando vi pasar  por la acera de al frente a  aquella  chica que trotaba en el parque con su padre  por la mañana. Fue ahí que  comprendí que el día estaba destinado para volverla a ver. También comprendí que hay casualidades que son muy buenas. Ella  estaba más linda que antes. No pensé el  volver a ver a esa chica, de quien no sabía su nombre, pero lo iba a saber  porque me llene de valentía y fui tras ella.


pAnChItO.

jueves, 31 de diciembre de 2015

FELIZ NUEVO AÑO!

Y otro año está por acabar. Como siempre sucede, un nuevo año empieza y, con él, nuevas esperanzas. Para estas fechas, siempre nos hacemos tantas promesas  a nosotros mismos y no falta  la alegría y fe que todo lo que planeamos para esos 12 meses, que se vienen,  lo realizaremos. Hoy, en las últimas horas de este año, es inevitable el recordar los deseos que tuvimos en los primeros minutos de  este y no podemos dejar  de afligirnos por lo que no pudimos cumplir. Son 12 deseos los que mucho seleccionamos- de los tantos que tenemos- y que deberíamos de  hacer realidad en cada mes del nuevo año. Se estila el comer 12 uvas minutos después de que haya comenzado el nuevo año, mientras le pedimos  a Dios y al destino nuestros deseos. Todos somos  optimistas y nos sentimos muy seguros que las cosas saldrán  como queremos. Es lógico, en ese momento, el no pensar en todas las dificultades que se  nos pueden presentar en ese largo camino de 365 días, ni  en aquellas circunstancias en que las cosas no dependen del todo de nosotros, sino de otra persona más. Por lo cual, no todos nuestros deseos quedan en nuestras manos para hacerlos realidad. ¡Para tenerlo en cuenta! Pero un año nunca pasa en vano, y en este largo  recorrido hemos aprendido tantas cosas que muchas veces no las recordamos, pero  que fueron de mucha importancia para nosotros porque nos dejaron una enseñanza para toda nuestra vida; y así, en muchas ocasiones decimos: este año no fue bueno, no avance nada. La vida es una sola; y por tal, cada día, mes y año que  pasa  tiene de  por sí mucho valor para nosotros, para nuestro desarrollo personal y para todo lo demás. Solo es cuestión de darse cuenta por todo lo que hemos pasado, por cada vivencia, así sea la más pequeña  y concluiremos que siempre hemos avanzado; no sé en cuanto, pero no nos encontramos en el mismo punto.  Y es sabido que uno  nunca retrocede, siempre sabe o conoce algo más que antes,  eso es lo mejor de todo: eso es vivir.  Ya sabemos que no podemos retroceder el tiempo, no se puede dar una vuelta atrás, sino es para contemplar lo que ya sucedió; y muchas veces optamos en  vivir lamentándonos por lo que dejamos de hacer. Un minuto es un minuto, eso no vuelve a ser nunca. Y el arrepentirse solo  podría ser positivo si es un sentimiento momentáneo y del cual podríamos aprender de los errores. Mas no es bueno, si se convierte en una lamentación, en un achaque a nosotros mismo y en una causa para terminar deprimidos y perdiendo oportunidades en el presente y otras  que podrían labrar el futuro. Que nos queda? A mi parecer,solo nos queda el aceptar, por si aún no lo hemos hecho, de que el mundo sigue girando, que nada se detiene y que siempre empieza un nuevo día, un nuevo mes y un nuevo año para hacer algo nuevo, algo que si bien debe de tener una finalidad, una meta; no debe de convertirse en un asunto de vida o muerte por si  al final del tiempo pactado con notros mismo, no es como  lo pensábamos.
Todos hemos luchado en miles de batallas en todo nuestro tiempo de vida y no podemos negar que cada una de ella que empezaba nos asustaba, pero decidimos el enfrentarlas y, muy aparte de si ganamos o las perdimos, la vivimos y tratamos de salir lo menos lastimados de ella.
Nuestros doce deseos no tienen que cumplirse necesariamente, puede que se cumpla uno de ellos y puede que se cumplan otros en que no pensamos al comer las 12 uvas. Nada nos debe parecer poco, siempre hay cosas que hemos logrado, y que son importantes y significan un paso más adelante.
 Nunca olvidar que el  año está lleno de logros,  ya sean pequeño y grandes. De repente, hasta de tamaño  intermedio, pero son logros que todos hemos experimentado;  muchas cosas se consiguieron en estos casi 365 días. Y si, también experimentamos derrotas. Si llegaste al día de hoy vivo, y puedes leer esto, puedes abrazar a un familiar querido, conversar con un amigo o simplemente ver el cielo en su amanecer y atardecer,  ya has logrado mucho. No anheles más, suficiente para darse por satisfecho en este año, que ya se va. No sé cuántas enfermedades nos atacaron en este año, pero estoy seguro que a muchas le hicimos frente y si hubo una que por desgracia aun le estamos dando batalla, que le vamos a hacer, así es la vida. Lo importante es que vivimos cada episodio de nuestra vida, que es única y que nunca, por  nada del mundo, debemos de cuestionarla. ¡A cada uno le toca vivir algo distinto!
Personalmente no tengo muchas ganas de recibir el nuevo año  haciendo el mismo rito del comer las 12 uvas de la suerte, pues las cosas no salen como uno quiere y las decepciones sí que duelen fuerte. Aunque  si soy algo justo, en años anteriores se cumplieron muchas de mis deseos mencionados mientras  comía las uvas. No se cumplieron todos, pero recuerdo que en  algunas ocasiones hasta se cumplió un 70 % de lo que pedí. Este año me toco que no se cumplan ni la mitad de los deseos que me dije a mi mismo, pero  ya no hay lugar para el lamento: otras cosas conocí y aprendí; por lo cual me doy por bien servido. A pocas horas de terminar el año, es poco lo que  se pueden cambiar. Entonces, por eso es que no veo el por qué no probar con las uvas otra vez, pero sin tomarse las cosas muy en serio. Además, el comer uvas-según médico y expertos- ayuda a retardar o prevenir muchos tipos de cáncer. ¿Saludable, no?
 No hay mucho que decir de un nuevo año, salvo aquellas clásicas palabras que son muy ciertas: mucha salud para cada uno, ya que con la  salud se puede hacer todo, e inclusive el poder sobrellevar las derrotas y tener las fuerzas necesarias para emprender nuevos proyectos que nos hagan sentir muy bien.
Una vez más, el agradecerle a todos ustedes, mis lectores, por haberme leído en cada semana y haber apreciado estas líneas.
Ya saben que, como siempre lo digo, no soy un especialista en cada tema, pero creo que  aporto lo poco o mucho que he aprendido en todos estos años de vida.
Un Feliz Año 2016 para todos! Que la salud y  el buen ánimo sigan siendo nuestros aliados para cada batalla del día a día y que  siempre nos acompañe el  buen humor y las sonrisas en cada segundo de nuestra vida!


pAnChItO.


jueves, 24 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD!

La Navidad es la fecha perfecta para sonreír, para abrazarse con los demás, para conversar con todos-así durante todo el año no lo hagamos- y para expresar nuestros sentimientos a las personas que queremos. Si bien no todos la celebran como muchos lo hacemos: preparar una cena familiar, comprar un regalo para un  familiar o amigo y quedarse despierto hasta la medianoche para recibir ese día, sí que todos guardan respeto por estas costumbres; así sean de otra religión. Y en ese día, existe la particularidad de que   nadie se niega a entregar una sonrisa, sobre todo si es un niño quien está frente a ti.
Debo de contar que con el paso de los años   fui creciendo  y  perdiendo algo de la magia que hacia efecto en mi la Navidad. Además que  con todos los problemas y dificultades que se nos presentan a todos-sin ninguna excepción- quise perder todas las costumbre de la Navidad e, inclusive, implantarme a mí y a mis familiares una celebración algo más pausada, calmada y poco entusiasta de esta fecha , bajo el pretexto que en el hogar ya todos somos adultos. Pero fue ese ambiente festivo que muestra la gente alrededor, empezando por mis seres queridos, lo  que me envolvió  el espíritu para otra vez creer que este es un día especial, así las cosas no estén del todo bien.
No creo que existan muchas reglas que rijan al mundo, salvo la ética moral y el sentido común, pero me animo a decir que la ‘Regla de Oro’ para esta fecha es: sonreír, ser feliz y sentirse que merecemos  en este  día, el  despreocuparnos de todo y  del mejor regalo que nos puede dar la vida, una oportunidad para practicar la alegría.
La Navidad es una fecha de celebración y dedicada a los niños, en la cual ellos reciben obsequios, sean chicos o pequeños, pero que dibujan en su rostro una sonrisa que provoca el imitarla, así seamos adultos con un montón de problemas encima. Entonces en ellos encontramos el sentido de la Navidad y un ejemplo de que nunca debemos dejar de sonreír; porque siempre habrá, sea cual sea, un obsequio para nosotros, el cual es entregado en cada día de nuestra vida.
Esta fecha esta tan  cargada de amor, de compañerismo y amistad, reuniones de camaradería e intercambio de muestras de amor, que muchos terminan por deprimirse al no tener a un ser querido cerca o al no haber cumplido alguna meta. Solo puedo decir que esta es la fecha perfecta para inventar cualquier locura e ir a buscar a un vecino o a ese alguien para invitarlo o para  participar con él en una conversación  o celebración espontanea. Para mi es la fecha perfecta para expresarle mis sentimientos a aquella persona a la cual, en otros días del años, no encuentro el momento indicado para expresarle todo lo que siento.
La Navidad es la felicidad; para mí este es  el día en que hago una excepción y dejo de creer en la ‘casi, casi felicidad’ para creer en la felicidad en todo el sentido de la palabra.
Por eso y por muchas cosas más, ahora estoy feliz y contento y espero que todos  ustedes, lectores y demás personas- quienes de repente por casualidad  se detuvieron a leer esta columna de pasada – pasen una Feliz Navidad y que también traten que la Navidad de quienes están a nuestro alrededor y un poco más allá , sea de la mejor.


Feliz Navidad!




pAnChItO.