viernes, 17 de julio de 2015

ILUSIONES U OBSESIONES

Existen las pequeñas esperanzas que se niegan a morir. Esas sensaciones que en parte de nuestro día nos alientan a seguir peleando por objetivos que muchas veces están tan lejanos de la realidad y de nuestro alcance. Esas cosas imposibles que nos hacen recobrar aliento, vida y sonrisas, pero que a la larga nos hacen sufrir. Nadie puede dejar de ilusionarse, de creer en que todo se puede lograr, y de soñar. Pero es obligación de todos nosotros y de quienes están a nuestro alrededor, y  nos quieren, de hacernos pisar tierra. De atarnos de vez en cuando al verdadero mundo:” a esta tierra en que lamentablemente no todas las fantasías se cumplen, y si fuera así, ya no sería vida”
Arriba cada sonrisa que se despierta en nosotros; porque de ella depende el que tengamos un gran día. Un día en que vamos a realizar las cosas con entusiasmo y ganas. Pero no tan alentadora, aquella sonrisa que se monta sobre una base inexistente o débil, por la cual al final terminemos cayendo; y esta caída tenga la probabilidad de ser  dolorosa, además, que  nos termine  decepcionando de la vida. Cuando en realidad en la vida no hay porque vivir decepcionados; ya que no debemos esperar nada de nadie. Cuál será el arte de vivir la vida? Quizá, existan muchas respuestas. Pero estoy seguro que en el criterio de cada uno y en el sentido común al actuar en esta, está  la mejor respuesta.
Con esto tampoco se quiere, aquí, proponer que no se deben luchar por los sueños. Hay que ser luchadores, perseverantes y comprometidos con lo que queremos. Pero no hay que tenerlo como un patrón de vida, como una consigna; porque así no funcionan las cosas. Nuestras energías son únicas, son irreemplazables; por lo cual deben de estar destinadas a todo lo que se ajuste a la realidad. La vida hay que vivirla: “sacrificándose bastante, pero no exageradamente” Recuerda que los años pasan, nos hacemos viejos y, aunque no lo aceptemos, ya estamos cerca del final.
 A vivir la vida lleno de ilusiones pero no de obsesiones.



pAnChItO.

martes, 14 de julio de 2015

Contesten por favor!

1.    Le escribí a una buena amiga, a quien ando cortejando hace algunos meses. A ella la conocí hace ya casi  10 años. Que rápido se ha pasado el tiempo! Con ella tengo una historia muy larga y hermosa, que  es digna  de ser contada en una próxima columna, si Dios lo quiere así. Ella me gusto desde la primera vez que la vi;  tiene algo en especial. Para nadie pasa inadvertida por donde va. Desde que nos hemos reencontrado, hace ya unos meses, por algunas circunstancias no muy alegres,  no he parado de escribirle. De preguntarle como esta, que novedades tiene, como amaneció y como termino el día? Y ella me contesta a cada pregunta con lo necesario que debe de hablar. Debo ser sincero, solo en un par de ocasiones ella tomo la iniciativa de saludarme: en una de ellas fue  para mandarle saludos a mama por el ‘Día de las Madres’ y la otra para  mandarle saludos  a papa por el Día del Padre. El día sábado amanecí con  la intención de invitarla a salir. Me sentía seguro que ya era la hora de dar ese paso. Le escribí preguntándole: que iba a hacer en ese día, que planes tenia para  la tarde? No me contesto en ese momento, como otras veces  ha sucedido. Pensé estaría ocupada haciendo algunas cosas. Pasó una hora y seguía sin contestarme. Estaba echado en mi cama mirando el cielo  claro del mediodía pensando en ella. Los minutos corrían, se hizo una hora más, y ella no me escribía. Era imposible que no haya leído mis mensajes. Debía de sincerarme conmigo mismo: “ella no contestaba porque no quería salir conmigo”.  Aunque me pareció que más elegante, y hubiera hablado mejor de ella,  se vería si ella me hubiera escrito  inventando cualquier pretexto por lo cual no podríamos salir en esa tarde. Debía de aceptar que nunca me contestaría,  como  así sucedió.

2.    Ella es la chica que al final de cualquier jornada, de cualquier batalla, siempre esta ahí. Es de aquellas chicas, de la cuales su amor ya no se encuentra en la tierra. Es  a quien extraño y quiero. Porque al final yo sé que  puede mucha gente correr alejándose de mí, pero sé que ella siempre estará ahí. La conocí en su ciudad, hace ya casi 5 años, cuando junto con mi hermana viajamos hacia el país donde vive. No pensé que en aquel  viaje de vacaciones,  al cual muy noblemente  mi hermana me invito, en complicidad con papa y mama, no solo me permitiría conocer aquella maravillosa ciudad que siempre quise conocer y que en parte la siento mía ,sino que ahí conocería a la chica más linda del mundo. Y ahí también empezaba el problema: “podría existir el amor a la distancia”. Yo, en ese entonces, pensé que no. Y, así,  se me paso el tiempo en conocer a otra personas, en ilusionarme con cuanta chica este a mi lado y en olvidarme que el verdadero amor es ella. Pero, siempre, mirando al mismo cielo cada vez que andaba solo por todas las ciudades donde me tocó trabajar, te la veía en toda luna llena junto a mí. Todo eso me hacía comprender que debía de andar de la mano contigo por el resto de mi vida. Por eso fue que hace una semana me anime a escribirle con el pretexto de hablarle de música, de su cantante favorito de rock, quien también es el mío. Pero en realidad mi intención era decirle que no ha pasado nada, que ninguno de los  debe de recordar cuando nos alejamos. Que hoy estaba dispuesto para estar a su lado y el celebrar que nos hayamos conocido, y que el verdadero nuevo horizonte para mí: era ella. Los sentimientos entre los dos siguen frescos, la última vez que conversamos intercambiamos palabras cariñosas. Pero sucedió lo extraño, pero a la vez esperado por mí: “mis últimos mensajes  que le escribí no fueron contestados”  El esperar, para mí, era como el escuchar un silencio de ella. Al pasar las horas, me ganaba la tristeza. Pero debía de aceptar que de repente no me escribiría. Es difícil estar bien si no sé nada de ella. Mi desazón era más, porque unos días antes le había escrito que viajaría a su ciudad para visitarla. Su respuesta  en esa ocasión fue inmediata: “genial! Te espero!”.  Hoy de nada sirve todo eso. Me siento mal. Si desde un principio me hubiera contestado que no sería conveniente que yo viaje a su ciudad, no habría comprado los tickets de avión de ida y de vuelta.
        No me contesto. La seguí esperando y nada de ella.

3.    Pocho  es un amigo de siempre. Nos conocimos hace ya 16 años en la academia universitaria, donde creíamos que ambos hacíamos lo mejor para poder lograr un cupo a la universidad. Sin embargo, encontramos mejores estímulos en ese lugar. Somos de la misma edad. Que tales recuerdos conversando sobre las chicas que andaban en el '5to' año de secundaria de un colegio exclusivo, y quienes iban a prepararse ahí, por las tardes, para ingresar a la universidad! Éramos patas, confidentes y ya teníamos a 2 chicas en la mira con el sueño de salir un día los cuatros a pasear y  a bailar. Toño y yo vivíamos, y aun vivimos en el mismo distrito de lima, porque ambos andamos aun solteros. Pero fue recién fuera de la  zona, en una academia, donde nos conocimos. Por eso  una vez terminada la academia, seguíamos viéndonos y caminando por aquellas avenidas principales de nuestro querido distrito mirando chicas mientras tomábamos cervezas en una discoteca. Éramos tan amigos que él me prestaba sus CDs y yo mis casetes. Era un gran amante de la música y, a mi parecer, uno de los mejores a quien he visto tocar la guitarra eléctrica en vivo. Estando en la academia, hicimos un grupo de 6 integrantes, y no para cantar. Sino para estudiar y de vez en cuando gastarnos una broma. En este grupo  habían dos chicas: nuestras amigas. Una ex compañera el colegio de Pocho y otra chica que congenio con nosotros desde el primer día de clases. A pesar que ambas eran lindas, nosotros, los cuatro, la mirábamos con respeto y como a nuestras hermanas. Tanto así, que las cuidábamos de los lobos del salón de clases  que las rondaban. Sin embargo, nosotros cuatro, los caballeros, si actuábamos como  unos lobos furiosos detrás de nuestras presas, que coincidentemente era amigas de aquel grupo de chicos que buscaban a nuestras lindas amigas. Aunque ambos emprendimos caminos diferentes, con Pocho,  ya que  El ingreso a estudiar letras a la universidad y yo ciencias, a veces nos encontrábamos por alguna avenida cerca de la  casa y nos deteníamos  a conversar e, inclusive, a tomarnos un jugo en alguna confitería de nuestro distrito. Luego nos dejamos de ver hasta que  muchos años después, una vez nos reunimos. Él era ya todo un abogado y yo un ingeniero.  El sí vivía en la ciudad, yo lo hacia fuera por motivos de trabajo. Esa vez había venido de visita y nos reunimos para tomar un par de cervezas. Recuerdo que ya algo mareados, tomamos un taxi directo a un  conocida discoteca. Ni bien pagamos las entradas, lo único que queríamos era bailar con todas las chicas lindas que estaba ahí. Al final todas se quejaron de nosotros, y los de seguridad  nos sacaron del lugar. Lejos de enfadarnos por cómo nos trataron ahí, sonreímos porque logramos que aquellas lindas chicas de  cabellos brillantes y faldas cortas, hablen de nosotros.
        Recordando todas esas aventuras junto a Pocho, lo llame el  último              sábado. Quería brindar con el  por esos dos inconvenientes que tuve con      esas dos chicas que no me contestaron. Le escribí a Pocho:” que estás      haciendo, que planes. Que te parece si nos metemos un par de cervezas y   salimos a buscar conquistar chicas? “No me respondió el mensaje. Pero tenía esperanzas en que lo haga porque el de seguro estaba en plena cena, ya que es de buen comer y no se la perdería. Pasó una hora y no me contestó. Insistí y nada. Comprendí que no quería salir o que no podía. Quizá ya andaba con novia y no quería buscar a nadie en algún local nocturno.

4.Ella es una de las bailarinas más lindas de aquel local nocturno y subterráneo, por no decir de todo lima. Desde hace ya casi 8 años que asisto ahí, siempre mis ojos de dirigen hacia ella. No puedo decir a ciencia cierta, pero creo que entre nosotros hay un amor mutuo. No interesa si ella tenga un amor escondido, o, quizá, sea verdad que anda sola. Pero yo me ahogo en sus caricias y ella quizá en las ilusiones que le produzca al hablarle. Porque cada vez que llego y ella anda ocupada, basta con cruzar nuestras miradas para saber que de todas formas tenemos que encontrarnos. Lo mejores momentos que he pasado en ese oscuro local pero lleno de fantasías vivientes, es junto a ella. Por eso mi actitud de siempre ir a visitarla. No recuerdo ningún solo  año en que no he tratado de ir mensualmente. Tengo su número telefónico, mediante este medio siempre hacemos las coordinaciones para saber qué día estará, y así yo poder ir. Todo se torna bien cuando estoy a su lado. Simplemente, no sé cuánto me quiero, si me extraña. Pero en esos momentos que está sentada sobre  mi falda, me elevo al cielo y veo   que todo los problemas que andan a mi alrededor, o ya se resolvieron o no me importa resolverlos. Por eso aquella noche fallida de encuentros  con dos chicas y con un amigo,  mi última alternativa, de lejos, al final, siempre la mejor, no me pudo salvar como lo supo hacer en otras ocasiones. Después de tantos desplantes a mis mensajes, decidí llamarla. Su teléfono daba miles de timbradas y ella no contestaba.  No logre  comunicarme con ella. Le escribí que necesitaba de ella, y ni así me contesto. Tenía el temor de visitar el local y no encontrarla. Por eso insistí, pero comprobé que me había cerrado todas las posibilidades de hacerme compañía en esa noche. Le insistí una vez más, pero tampoco me contesto.

5.Estaba en casa y veía que  sería una mala idea el salir por mi cuenta sin tener un plan de encontrarme con alguien. De seguro parecería un  loco caminando sin dirección. Como siempre lo hago, en esos casos, me refugie entre  libros, periódicos y un buen café. Busque, para mí mismo, el pretexto de que afuera haca frió para salir. Mientras leía un periódico en el comedor de la casa, en la pieza contigua de la sala mama y papa miraban en la sala la tv; ambos distraídos. Era un programa de baile lo que ellos veían bastante entretenidos. Mirando de reojo la tv,  quería saber quién era la pareja que hacia unas increíbles piruetas, que se desplazaba muy bien en el escenario. Fue cuando le dije a mama: “quien está bailando?”  Ella no me contestaba, seguía miraba la televisión con mucha atención. 1, 2 y 3 veces le pregunte  y ella no me contesto. Mire a papa y le hice la misma pregunta; él tampoco me contesto. También estaba entregado a la distracción del programa de baile de los sábados por la noche en Lima, mi  ciudad. No podía más. Como a todos a quienes les escribí mensajes o los llame por teléfono, no tuve la oportunidad de preguntarles que paso. Me pare de la mesa y me puse frente a papa y mama y les dije: “conteste por favor”.  Ellos me miraron con atención y algo  sorprendidos. Mama me explico quien bailaba, mi papa sonrió y me dijo  que me siente a ver con ellos el programa de tv. Cuando ya veía   la tv junto a  ellos, me anime a comentar con ellos de los buenos y malos bailarines que había ahí. Además, de  los bailes para reírse y otros para admirar. Fue ahí que  comprendí que muchos pueden estar distantes de mí, pero papa y mama siempre estarán cerca de mí a pesar  de que pasen los siglos.


pAnChItO.




miércoles, 8 de julio de 2015

VOLVERTE A VER.

Hoy es una fría noche, aquí en Lima. Acabo de terminar de ver la  telenovela junto a papa y mama. Esta producción televisiva estuvo divertida, presenta un buen argumento. Por eso me tiene atrapado esa historia. Gusto de esos argumentos donde no todo es color de rosa; pero  en donde tampoco estos malos momentos  tienen que durar una eternidad.
Mi día estuvo terrible: “anduve mal con la gripe”.
En todo momento me sentí morir. No te miento, llegue a tener fiebre, la garganta me dolía; tanto así que ya no podía pasar alimento.  Creo que no solo me sentía morir, sino que quería hacerlo para no soportar más el dolor. Toda la vida he odiado estar con gripe, porque esta me anula, me entierra en mi habitación y me hace pensar  que la vida no vale nada si es que estas enfermo e indispuesto para hacer cualquier cosa. Pero felizmente ahí  estuvieron papa y mama  para aliviarme de aquel problema que, con mucha alegría, ya veo que se está terminando. Ellos  me vieron tan mal que cada uno recurrió a lo mejor de su gran lista de medicamentos que tienen en casa: papa  saco de su caja fuerte aquel  jarabe que él toma para botar la flema de la garganta; y mama esas  pastillas para la infección  que se las da a mi hermana, cuando  ella es víctima de la gripe  que le produce el  aire acondicionado que usan en su oficina. Ambos me fueron efectivos. Debí, desde un principio, consultar con ellos y no  tomar esas medicinas  que me recomendó la señorita de la farmacia del centro; las cuales, creo yo, agravaron más mi situación de salud. Por ambos efectivos medicamentos  es que ahora no tengo sueño, porque que  ando  de mi habitación al lavatorio del baño para botar todo esa flema verdusca que era la culpable de mi malestar en el día. Además, que tampoco podría pegar los ojos porque  que el vecino del costado, en pleno silencio de la noche, está hablando en voz alta con su hijo, quien vive fuera, vía la internet. Su hijo,  un joven a quien conozco desde que es un niño, y  que hace menos de 6 meses dejo el país con una carrera técnica bajo el brazo  y, por lo que le cuenta su mama a mi mama, ahora le va muy bien allá en los EE.UU. país donde ya se radico. Te cuento algo de él, porque  al saber su historia allá afuera, me produce  la sensación de felicitarlo y decirle que lo  admiro por  su valor de  haber estudiado lo que tanto le apasiono y  tener el coraje de dejar el país para cumplir su sueño. Cosa que en mis épocas de recién salido del colegio nunca intente de  hacer, y por lo cual siempre te dije que no pude cumplir mi sueño  de estar trabajando ahora en una  cadena internacional de noticias. Algo a lo que tú siempre me aconsejaste de la manera más oportuna y practica: “Dios sabe porque hace las cosas.  Si estaría por allá, jamás te hubiera conocido por acá”. Algo que calmo mis pasados anhelos y que hoy solo lo veo como algo  que hubiese podido ser y no fue, para mi bien.
Ves  que   no puedo dormir. Y de  seguro  papa y  mama tampoco, por los fuertes tosidos que hago para arrancar toda esa flema que me tenía fastidiado. Y ni qué decir del vecino, a quien  de seguro no lo dejo conversar con tranquilidad. Bueno, quien le manda a  estar también  enganchado con la novela,  por lo que espera  a que esta termine para llamar a su hijo  para comunicarse vía Skype. Sabes que  por  ese medio se ven los rostros al conversar. Pareciera como si  estuvieramos frente a frente con quien conversamos. Ahora se me viene la idea que nosotros podríamos utilizar este medio. Así, vería tu sonrisa en vivo y en directo. Si deseas avísame para hacerlos, ya que  extraño el ver tu rostro hablándome, sonriéndome o guiñándome el ojo. Eso sí, espero no te animes en estos días, porque luzco  más feo que nunca, ya que estornudo  todo el día y  mi nariz esta roja. Además,  te confieso que con eso de la fiebre y mi malestar general, no me lavo la cara desde que lo hice antes de la hora del almuerzo. Pero como te contaba, ya estoy mejorando. Así, que esta gripe partirá del todo en tres días.
Bueno, he dado tantas vueltas y aún no he encontrado el valor para escribirte del motivo  de esta pequeña misiva. En verdad, al pensar que hoy me iba a  morir  por esta gripe tan agresiva que me cogió, creí que debería comunicarme con todas las personas a quienes quiero. Y ya  sabes que estas  estas entre ellas. Pensé que como muchas veces ya no abres a diario tus bandejas de entradas de correo electrónico, por lo cual no te enteras quienes te escriben, era mejor publicar esta  en mi blog. Así , también, lograba publicar algo para esta semana y estoy seguro que  tú de todas maneras lo leerás, porque de muy buena fuente sé que todas las semanas revisas este espacio. Algo que me honra y me hace saber que siempre me tienes presente. Pues fue a ti a  la segunda persona que le conté que tenia mi blog y en el escribía tantas cosas que pueden parecer alucinantes, pero son parte de la vida real.

Aunque no lo creas,  gracias a esto de la gripe- algo bueno tenía que encontrarle al odiado virus- me senté en la sala de la casa, después de mucho tiempo,  y coincidí con mi hermana, quien  acaba de volver de viaje. Entre  conversación  me contó  que para esta mitad de año las agencias aéreas hacen descuentos en los tickets de avión para cualquier ciudad del  continente. Lo primero que se ocurrió fue el visitarte. Le pregunte  a cuanto saldría un pasaje aéreo a tu ciudad. Ella lo busco en su ‘pc’, y resulto ser  un precio asequible para mí. Te doy pues la noticia: me voy a visitarte, a reencontrarme con la ‘casi casi felicidad’ .Aunque como a ti te gustaría que lo escriba, ‘la felicidad’. Algo que siempre creo no se alcanza del todo, aunque contigo yo creo se puede alcanzar. Más detalles, te lo cuento por  mensajes. Solo quería agregar que no hay nada como estar con la gente que uno quiere en los momentos en que la salud no está bien del todo: papa y mama dándome las medicinas; mi hermana  con sus buenas noticias de los tickets de avión a buen precio; y tú, que apareces en mi mente animándome a realizar este viaje para verte y, quizá, concretar o que nunca pude hacerlo . Bueno, ya estamos pasando la medianoche por aquí, y me voy a dormir. Soñare contigo como nunca lo deje de hacer. La gripe ni la fría noche podrán con la ilusión de volverte a ver.
Ciao, ciao.

pAnChItO.


miércoles, 1 de julio de 2015

POR ESTO Y POR OTRAS COSAS SIEMPRE TE DIRÉ : "GRACIAS"

Qué buena idea la que  tuviste en matricularme en esa academia de preparación universitaria! Que inesperado fue para mí el  poder conocerla o mejor dicho, el poder verla de más cerca y por primera vez conversar con ella,ya que nos conocíamos desde pequeños porque andábamos en el mismo colegio; yo iba un año adelantado de ella. En realidad, tú tenías la intención de que yo estando en el '5to' año de secundaria debería ya de empezar a prepararme  para postular por una vacante a la Universidad. Pero también estoy seguro que por un presentimiento  o algo que hizo en ti el destino me inscribiste en aquella academia cerca del colegio, donde iría mucha gente que estudiaba ahí conmigo. Como pasa el tiempo, 17 años después he  sabido de ella, ya no vive en el país, eso sí lo había escuchado. Un día   decidió,   hace ya  13 años, d emigrar  al extranjero, donde  se casó y tiene dos lindas niñas  parecidas a ella, sobre todo cuando iba en la primaria y yo solo la miraba como una niña más. Te cuento que a ella también le jalaba los cabellos por fastidiar a su amiga,de quien estaba enamorado cuando estaba en la primaria.Bueno, te sigo contando, el reencuentro que tuve con ella no fue  presencial, ya que por la internet la contacte hace unos meses para saludarla por su cumpleaños. En verdad, no pensé me respondería a  mi saludo porque en ese año, que andábamos en la misma aula de la academia 'pre-universitaria', creo que ella sospechaba que yo andaba enamorado. Y  tienes razón, una mujer siempre se entera quien anda  interesado o enamorado de ella. Otra cosa es si ella decide darle una oportunidad a ese admirador.Creo que yo lo hice  más evidente que los demás, por lo que  al final  todas las chicas, a quienes yo he tratado  de ocultarlo tontamente  mi amor, se han enterado de mis sentimientos y las he visto alejarse. No porque ella ya tenga su esposo e hijas, no la iba a dejar de fastidiar, claro sin el sentido de enamorarla y menos conquistarla. Sabes, sospecho que en ese año que estudiamos juntos, a pesar de todo, le gusto ‘mi amor de espanto’. Alguna vez vi en sus actitudes que estaba pendiente de cuando la miraría para en ese momento agarrar su cabello y cruzar las piernas expuestas por esas lindas faldas que usaba, las cuales increíblemente me hacía temblar. Aunque no me creas, el solo haber estado en contacto con ella, vinieron a mí todos los sentimientos hacia ella y  , por unos minutos, volví a perder la razón por ella.  En el colmo de todo, en mi mente se confundían los sentimientos de antes y los de ahora. Al final termine otra vez, creo yo , interesado  de una chica que ya tiene una familia formada y  feliz.  Aunque te cuento, que al final,  después de 17 años, me he dado cuenta que en realidad  no valió la pena sufrir tanto por ella. Por estar pensando en ella y soñando con que un día me haga caso, perdí la oportunidad de enamorar a otras chicas. Caramba, hasta hoy me sigue pasando eso con todas las chicas a  quienes conozco y me interesan! En fin, todo ya paso y hoy intercambiamos algunos mensajes vía la internet. Ya no somos  los mismos adolescentes, yo ya no  muestro  interés en ella. Y  ella seguía siendo la misma  mujer  con un alto grado de decisión y  personalidad. Aunque te cuento que al ver sus fotos, junto a sus dos niñas, ya luce como una señora; hace notar que estuvo embarazada de dos niñas que si lucen muy lindas. De seguro, así como aquella vez en que noto que yo sentía algo por ella, hoy nota que solo la veo como una ex- compañera de estudios, una persona  casi sin importancia en mis días. Sin embargo, vino la parte más sorprendente, y por la cual quería contarte de toda historia. De la nada, mientras llevábamos una conversación más en temas del pasado relacionado a los profesores del colegio y ex compañero,  me dijo:” Discúlpame”. La mire sorprendido, en ese momento no pensaba  que había algo porque disculparla. - A pesar de todo, las explicaciones y las razones nunca te las di. Nunca quise que te duela la cabeza y te mueras de tristeza al ser indiferente contigo. Pero nunca te mentí: cuando te sonreía era porque la pasábamos bien, porque resolvíamos algún problema de geometría juntos o nos producía gracia alguna broma del profesor del curso- me dijo
“De repente no fui el compañero más elocuente ni el más prudente. Te seguía por todos lados para estar frente a ti en silencio. Si, tu mirada, tu presencia me lleno completamente. En fin, pasaron los años. Te tengo mucho cariño porque te conocí desde niño, pasamos junto a la adolescencia. Y mira, hoy nos encontramos ya adultos, profesionales y tú con tu familia.  Y si crees que tuviera que disculparte por aquel último día de clases en que llegaste a mi salón para que algunas compañeras y compañeros te estampen una firma de recuerdo en tu blusa y te pasaste de frente  y no me pediste que lo haga en tu camisa. No te  preocupes, no había nada que disculparte. Y  todas esas lágrimas que salpique en las camisas y blusas de los demás, ya secaron. Hoy estamos aquí los dos vivos, nada sucedió”- le conteste-
 Sabes, nunca me sentí mejor al  comportarme  cordialmente con ella. Al conversar de todo con aquella persona, de la cual si anduve una época resentido, tanto así que una vez cuando ambos íbamos en el mismo ómnibus a la universidad, evite encontrarme con ella; y felizmente no se dio cuenta que andaba cerca de ella y otra vez en silencio.
Hemos quedado en reunirnos el próximo mes. Ella vendrá a lima de visita. Si, lo hará junto a su esposo e hijas. Sera una buena oportunidad para conocerlos y desearles de todo corazón muchas felicidades.

Ves papa,  hoy tengo los mejores recuerdos de aquella academia 'pre-universitaria'. Gracias por matricularme ahí, porque aunque ella nunca fue para mí: aquella ilusión que sentí por ella y esas disculpas que me pidió, me hacen sentirme bien.

pAnChItO.

domingo, 21 de junio de 2015

Por las calles de la vida junto a ti, papa.


He vuelto a caminar por las calles del Centro de Lima en una mañana y en una hora donde la luz del día alumbra cada rincón de estas, y he concluido, una vez más,  que a estas horas del día no tiene sentido, no tiene gracia y  no se encuentra el placer que yo le encuentro a estas calles  por las noches, donde todo es mejor y donde muchos solemos venir para prolongar nuestra alegría que tuvimos durante el día-en caso que la tuvimos- o a  ganar  un poco o mucha alegría. Para mi esta ciudad es interesante a todas horas,  pero cuando el cielo aun alumbra  se ven estudiantes, trabajadores de todo tipo que transitan de un lugar a otro y  yo siento  que  Lima  está lejos de ser lo que yo adoro de ella. Espero que llegue la noche y  empiece  lo mejor, porque esas cosas  que aún  son catalogadas como clandestinas  no hacen juego con las actividades normales de una ciudad.A pesar que la vida  guarda lo mejor para cuando hace  aparición  la oscuridad en esta ciudad, y se hallan   lugares que esconden  mucha belleza, historias raras y personas que se divierten y disfrutan pasando inadvertidos como yo lo hago,esas calles por las mañanas y tardes no han dejado de tener la gracia que yo  les vi hace muchos años cuando papa me llevaba ahí de paseo. Por eso  no puedo dejar de hacer, cada  cierto tiempo, visitas al Centro de Lima  en horas del día para realizar mis compras,sean libros o CDs musicales. De pequeños, Papa  a mi hermana y a mí nos  llevaba a conocer el Centro de Lima  casi todos los domingos,días en que no trabajaba. Los tres paseábamos  mientras él nos enseñaba las principales  avenidas y calles. También  íbamos  a realizar compras,todo lo que necesitábamos y también no.Cuando fuimos dejando la niñez mi hermana ya no nos acompañaba mucho en esas inolvidables aventuras del conocer las antiguas calles de Lima- Centro.Es ahí cuando papa y yo empezamos a realizar los recorridos solos y yo  me convertí ,con mucha alegría, en una persona que aprendía la historia de cada calle, sus atajos para llegar de un lugar a otro  en menor tiempo, y a saber cuáles eran  los lugares peligrosos y a qué horas no se debía transitar por ahí .Con papa siempre íbamos  con la intención de pasearnos y de seguir-en mi caso- conociendo nuevas calles y las contiguas a esta.Nos gustaba ir a  tomar el aire de la ciudad capital; de ver la casa que ya había sido demolida, donde vivió papa junto a mi abuela.Al final del recorrido, papa terminaba convencido por mí que  al pasar por una tienda de discos musicales me comprase un casete o un Lp del cantante o grupo de moda. Siento que desde ese  instante empezó una complicidad entre los dos,un secreto que ambos guardábamos, porque a pesar que mis notas no eran del todo bueno en la escuela y papa se ponía estricto conmigo en casa ,en días de semana , pues  rompía su promesa para mi felicidad y me compraba todo lo que me gustaba. Esos paseos más que por lo material tenían un sentido especial para mi , porque   fue una forma de recuperar todo el tiempo que durante   la semana no pasábamos juntos, ya que papa siempre fue un hombre responsable y trabajador de lunes a sábado para que a mi hermana y a mi no nos falte nada.Por eso, al caminar por esas   calles, a  horas muy tempranas, me traen el recuerdo de papa caminando junto a mí.Siempre  veo en mi mente el  rostro de ese hombre que,  ya no siendo tan joven, sonreía y  caminaba cuadras de cuadras sin importarle el cansancio que originaba dicho trajín. No puedo evitarlo,esos recuerdos más que alegría me traen mucha tristeza”. Tristeza porque  hoy papa por su avanzada  edad ya no puede andar a mi costado. Y aunque ya no necesite de sus cuidados  y enseñanzas de cuantas calles colindantes y enredadas  existen,si necesito de  esa compañía que solo él me la ha podido dar.  Siempre estaré contento  y agradecido de  que todos mis movimientos con destreza , que realizo por estas calles, que ya muestran el peligro en las noches,cuando voy por ellas, las realizo muy bien  gracias a él ,a sus indicaciones que me daba cuando yo aún era un niño. Por eso siempre, cuando conversamos, le cuento de mis salidas nocturnas  hacia ese lugar y escucho de su parte sus recomendaciones mientras veo una sonrisa en su rostro al saber que yo lo  realizo todo con mucho cuidado y picardía. Estoy seguro  que en ese momento se siente orgulloso de mi.
Papa siempre ha sido una gran persona, un hombre en todo el sentido de la palabra. Es el ejemplo que yo debo y deseo seguir, aunque lamentablemente yo muchas veces no  he sido el hijo que el merecía tener.  Con eso no digo que he sido un mal hijo, pero no fui aquel niño aplicado en los estudios que Papa hubiera querido que sea; ni tampoco soy  el muchacho destacado en el deporte que todo padre  espera de sus hijos. Pero sé que, al  pasearme por todas esas avenidas, calle y planzuelas en la noche y parte de la madrugada, causa  en él  un sentimiento de alegría ocasionado por mi.  Extraño tanto caminar junto a papa por el centro de la ciudad.Nada es lo mismo sin su compañía. 
Lo quiero y sé que un día volveremos por estos lugares para realizar   una caminata,aunque sea de unos pocos metros,y  nos detendremos en la tienda de CDs de música para yo volver a convencerlo  que me compre  muchos discos y casetes de música. De seguro me  dirá "llévate algunos que en nuestra próxima caminata, aunque sea corta, llevaremos los otros que te están faltando comprar.


pAnChItO.

lunes, 15 de junio de 2015

ESCALERA AL CIELO

Y  la  casa,de mis padres, donde he vivido toda mi vida, y a donde siempre vuelvo en mis días libres o cuando ya me he desligado del todo de   otra ciudad donde me tocó vivir por trabajo, siempre tuvo consigo algo especial, quizá un privilegio, y porque  el hablar en pasado, si hasta ahora es así, esta  solo a 15 minutos del Aeropuerto Internacional de Lima.  Recuerdo que de pequeño, mi  papa nos llevaba a mi hermana y a mi  a la azotea , y  desde ahí observábamos el cielo  con dirección hacia el oeste, ya que por esa época no habían muchas casas con mas de dos pisos construidas alrededor que tapasen la visión para ver la potente luz de la Torre de Control del Aeropuerto principal de mi país. Esto se  observaba con mayor claridad en las noches. Esa luz que hasta hoy da vueltas y vueltas,  y de la cual nosotros, en casa, tuvimos el privilegio de apreciarla desde el techo del segundo piso. ¡Que épocas! Pensar que ya han pasado  30 años de esa linda experiencia que vivimos con papa. Nunca he podido olvidar aquella vez que subimos los tres  para ver el avión que traía al  'Papa Juan Pablo II' cuando hizo su primera visita al Perú; y también todas las veces que subíamos a la azotea para ver el avión que papa mirando su reloj,de acuerdo  con el tiempo que mama le comunicaba, identificaba cual era el avión  que traía  a un familiar que venía al país de visita. Y también hacíamos los mismo, pero con tristeza, cuando este llevaba  de regreso a dicho familiares  al país a donde se habían radicado. Esa vista desde la azotea hacia la Torre de Control del Aeropuerto fue, por muchos años, un privilegio para los muchos que vivimos  en esa zona cuando aún no habían tatas construcciones de edificios de 8 0 9 pisos como se han construido ahora. Recuerdo que en los veranos  mirando hacia la misma dirección se podía apreciar los barcos flotando  sobre   el mar. Se veían hasta 4 o 5 siluetas de tremenda naves, era algo que me parecía increíble, pero tan real. Esa práctica  de subir a la azotea de casa la realice  toda la vida. Y si se daría la ocasión, lo volvería a hacer. Imposible de olvidar  aquella panorámica vista que con el pasar de los años se ha perdido por uno y otros edificios que han sido construidos interponiéndose entre la Torre de Control y yo. Pero cada vez que necesitaba ver esa luz giratoria, yo  me las ingenie para montar una larga escalera de madera tipo tijera con varios peldaños y así alcanzar una altura suficiente y poder seguir divisando, aunque con mucha dificultad, y entre edificios, la torre de Control del Aeropuerto y guiarme, así,  sobre la  dirección por donde despegaran los aviones que salen. Todas estas anécdotas las recordé a raíz que ayer revisaba las fotos que tenía en mi teléfono móvil  y encontré una foto que tome  hace ya siete  años de aquella buena vista. En ella aparece a los lejos un pequeño punto de luz que es de la Torre de Control en medio del cielo que a esas horas de la tarde está iluminado porque por ahí se desaparece el sol en temporada de verano. Los años han pasado y al ver  esa foto también pasan   por  mi mente todas esas ocasiones en que por cuenta propia, ya más grande de edad,  subí a la azotea para divisar el avión que salía del aeropuerto y que llevaba consigo a cierta persona que a pesar de eso, nunca salió de mi vida. Definitivamente, no fue a una sola persona a quien me toco  despedir, para mí mismo, observando en el cielo el avión que se la lleva, sino   han sido muchas.No he podido evitar el ver aquellas naves llevándose a personas que forman parte o hubieran formado parte de mi vida.Siempre me pasa que me niego rotundamente a ir a despedirlas al aeropuerto, pero no me niego a hacerle el seguimiento desde la azotea de casa. Desde pequeño se fueron sumando a mi vida muchas escenas  observando el cielo y la dirección hacían donde aterrizan los aviones o desde donde despegan. Un  momento inolvidable  fue el  de despedir al Papa Juan Pablo Segundo  extendiendo la mano hacia el cielo en señal de ‘adiós’  junto a papa y hermana; otro  tierno momento, también por esos años, observando  el avión que partía llevándose a mis abuelos por parte de mama de retorno a el país donde residían, y la tristeza por saber que ya no los vería hasta su próxima visita al país. Pero esos momento no eran del todo tristes, porque también era una alegría el  ver el avión que traía de vuelta o de visita a un ser querido. Fue así que nunca deje de subir  a la azotea para ver  pasar los aviones que se llevaban a tantas personas que aprendí a quererlas en la vida, o que le destino hizo que los quiera para después sentir una gran tristeza al sentir que se iban y el resignarme a saber que a muchas de ellas no las volvería a ver. Por trabajo viajo con regularidad en avión, y cuando estoy de regreso a la ciudad y la aeromoza no indica que ya estamos a punto de aterrizar a Lima, yo trato de observar por la ventana  y de ubicar la azotea de mi casa –y aunque es un trabajo casi infructuoso , sin sentido, porque desde la altura todas la casas se ven del mismo tamaño y color-  para sentirme  tranquilo al saber que desde arriba se puede observar algo o a alguien, porque así tendré la seguridad que si alguien de las chicas que partieron ,sintió  algo por mí, se tomaran el trabajo de mirar desde su ventana de avión, cuando  ya están en el aire , y aunque sea de noche, y  visualizar mi azotea para   verme  ahí parado haciéndoles con mis brazos una seña de ‘adiós’; y  si visualizan más , verán mi rostro acongojado y con la cara de decir:"te espero, regresa cuando quiera.Te  quiero mucho!”.De las chicas a quienes más recuerdo despidiéndoles con tristeza, son dos a quienes  extrañe mucho. Una de ellas se fue definitivamente a vivir al extranjero. Solo regreso dos veces de visita al país, y  en una de ella me comunico que estaba aquí pero muy  ocupada como  para poder encontrarnos. La otra fue alguien que vino de visita al país, y  de quien me enamore perdidamente   solo en 2 días de compartir tantas cosas juntos y, por ende, me costó el tener que despedirme de ella. Como decía,nunca me gustaron las despedidas.Cuando se trata de alguien, a quien quiero, que debe de partir,prefiero no ir al aeropuerto para despedirla,pero lo que si hago es subir apresurado a la azotea de casa, provisto de una linterna, y montar la vieja y empolvada  escalera de madera  para visualizar el despegue del avión y entender lo que esta pasando,y después de haber llorado tanto, aceptar que aquella persona nunca seria para mí. Y estoy seguro que  si con la oscuridad de la noche la escalera fue mal colocada y se resbalaba, yo  al caer al piso no sentiría tanto dolor como el ver partir al ‘Gran amor de mi vida’ 


pAnChItO.

miércoles, 3 de junio de 2015

Te quiero solo a ti.

Solíamos acabar a gritos cuando conversábamos. Por eso no lo hacíamos, o por lo menos, conversábamos lo básico, lo elemental, lo principal. Era  muy concreto al dialogar con ella, ella lo hacía también. Estábamos acostumbrados a hacerlo así. Lo nuestro era más  una conversación corta para no  enfrentar que ya no nos soportábamos. Ni ella ni yo queríamos combatir lo que  afectaba a nuestra amistad,  ese mal que se escondía  detrás de los días agitados y de miserias que heredamos todos los seres humanos en este planeta. Además, que este mal humor se acentúa más con el otoño. Ella parecía entenderme. Quizá,  estas circunstancias  hacían que me dé cuenta que valía mucho para mí. Yo también la entendía , pareciera que la conocía de toda la vida.
No tenía una estrategia de cómo acercarme y decirle que sucedía entre los dos, porque habíamos llegado  hasta el punto  en que temíamos en  conversar  más de lo que debíamos por temor a  terminar en una fuerte discusión. Temíamos que  nuestra amistad de tantos años se iría al tacho, si aún se podía llamar amistad. Pero yo  sabía que la vida ponía pruebas tan difíciles de superar que en muchas ocasiones me había desanimado en llevarlas acabo, pero que esta vez era una excelente oportunidad para hacerlas y superarlas. Estaba seguro que volverían las palabras, las buenas maneras y quizá, aunque parecía una locura, el  decir ‘te quiero’. Ella valía la pena, eso me di cuenta desde hace  mucho tiempo, y lo reafirme aquella tarde que me dio un beso en la mejilla y me hizo sentirme como en el cielo, rodeado de ángeles y viendo una  sombra en la pared  que probablemente era la de Dios. No existía un día en que no me recordaba de ella y llamaba a su casa u oficina para  escuchar su voz y  así sentirme, una vez más, el hombre  con más sueños que estaba seguro de realizar. No existía una sola vez que ella  mediante su detector de llamadas identificaba mi número telefónico y concluía  que quería escuchar su voz, que me moría por ella.
No era precisamente el hombre de su sueño, no era precisamente la chica con la que quería estar toda mi vida y probablemente  casarme, pero el intentar algo  con ella no era mala idea. Cuando llegaba el invierno me imaginaba junto a ella, en una tarde fría de domingo, prendiendo fuego a una chimenea y sentándonos juntos, en aquella vieja casa que ambos soñábamos un día alquilar cuando iríamos a esa ciudad,,  viendo la televisión abrigándonos con frazadas y chompas para terminar cantándole una canción que transmitía lo que  me dictaba el corazón. Ella no era tan soñadora como yo, parecía que por eso me gustaba más; porque ponía la cuota de realidad en mi vida. Ella en  una sola frase bien dicha me hacia pisar tierra y me hacía reflexionar que es lo que podía hacer y qué era lo que no estaba a mi alcance. Aun no sé a ciencia cierta porque empezó ese distanciamiento entre nosotros, el por qué  un día dejamos de conversar para mirarnos como dos extraños y terminar hablando  solo lo necesario. Quizá,  porque  que me estaba enamorado de ella, quizá porque nunca fui el hombre que ella quería, o quizá porque el destino quería que nos separemos. Recuerdo que un día decidido a solucionar aquel impase, con motivo desconocido, decidí buscarla a la salida de su empleo. Mientras íbamos por una calle oscura, lejos de róbarle un beso, le empecé a hablar de los dos, de cómo nos conocimos, de aquel viaje que hicimos por separado a la misma ciudad , donde nos vimos por primera vez.
Todo está bien entre nosotros, no hay nada de que conversar- ella me dijo, mientras trataba de no mirarme a los ojos-. Más bien tengo que compartir contigo una excelente noticia, buena para mí.
Me contó  que pronto se casaría  lejos de aquí, y que cuando volviera de visita ya nada sería lo mismo entre los dos, porque a su esposo no le parecería  bueno que ella siga conversando conmigo.  En ese instante llegamos hasta la plaza principal, donde todas las luces estaban encendidas, donde ella estaba segura y donde  decidí retirarme extendiéndole la mano para despedirnos. Era un día más de vida, pero esta vez las noticias no eran de las mejores, todo salió al revés. Pensé que nos amistaríamos, que las cosas serían como antes .Pero solo escuche  de sus propios labios, que ya no sería para mí, que nunca tendría posibilidad con ella. Yo  sentía por ella  un  cariño que  no sentí por otras chicas. Por lo cual, jamás se me hubiera pasado  por la cabeza el renunciar a su amor. Ese día solo tenía ganas de que ella se vaya o de yo hacerlo. Ya no quería estar cerca de ella, no quería volver a verla porque  el día que tanto yo  soñaba- junto a ella- nunca llegaría. Y como el tiempo va de prisa, de seguro el día de su matrimonio si  llegaría pronto. Con los días que pasaron, ella partió a otra ciudad. Estando  ella fuera del país,pensé que ya no la  volvería a recordar . Pero cada vez que  me echaba a dormir, soñaba con ella; en mis sueños la veía viviendo juntos, envejeciendo  mientras  íbamos  realizando un proyecto de vida. Quizás, el amor verdadero es así: no tienes que estar obsesionado  con alguien  para estar enamorado, pero si llorar cuando este tiene que partir para  ser feliz sin ti. Algo dentro de mí siempre me dijo  que era ella  la persona indicada para completar mi vida, para parar el tiempo del reloj y compartir al máximo todo los mejor de los dos. Nunca fui un habilidoso en estas cosas del amor, jamás tuve la palabra indicada para poder comenzar una relación. Quizá por eso hoy me siento un perdedor. Aún sigo buscando el amor  a pesar que lo tuve alguna vez cerca.


En los últimos días nuestra relación anduvo a tensa, dejamos de ser   tan buenos amigos para ser solo  unos conocidos que terminaban siempre discutiendo. Pero si lees este escrito, solo quiero que sepas que: “aún  hay alguien que cuando muere el día piensa en ti. Que si decides un día venir, no me importa lo que haya sucedido, solo importa que ya no te vuelvas a ir. Que si en el camino la lluvia te mojo, ya tienes donde refugiarte. Que por ti empezaría a amarte apostando a la felicidad. Que solo te tengo a ti a mi alrededor, aunque estés lejos”


pAnChItO.