martes, 16 de julio de 2013

PAPA Y MAMA SIEMPRE EN MI MENTE

Cuando llegue a casa abrace fuerte a mama, la salude. Luego  me dirigí directo a la habitación de ella, no estaba papa. Era aun las 6:45 de la mañana, me asuste. Mama me dio el alcance y me dijo que él  estaba en la ducha. Sentí un alivio,  había cruzado por mi mente que no lo encontré ahí porque estaba internado en alguna clínica o que simplemente había partido. Llevaba conmigo la preocupación que alguna vez llegaría a casa, como tantas veces vuelvo, y ya no encontraría a papa o a mama y  no me resignaría a entender que no me esperaron para despedirse. Que el destino los obligo a dejarme sin poder decirles algunas palabras o quizás solo dos: "Los amo"
Cada vez que regreso a casa un júbilo colosal me invade, pienso que pasare los mejores días de descanso junto a mis padres, que esos pocos  días se pasaran lento hasta el momento de partir de nuevo. Pero no es así, los minutos, las horas y los días se pasan rápido. El destino que hace y deshace los planes mejor elaborados  se encarga de  ponerme en esta situación, de otra vez ponerme en frente de a  un problema, el cual debo superarlo buscándole  la mejor solución sabiendo que para esto no hay solución perfecta, y en verdad ahí entiendo que no hay nada perfecto. Por circunstancias de la vida no puedo estar a tiempo completo en casa, no puedo estar en esta ciudad. Siempre debo partir, siempre debo vivir lejos de aquí. Siempre debo pegar mi rostro a un teléfono para escuchar las voces de mis padres a miles de kilómetros dándome aliento, dándome consejos o simplemente diciéndome que me cuide y descanse. Sé que no podemos estar unidos físicamente, que ya no es lo mismo de cuando era niño o adolescente  y estaba todos los días cerca a ellos.
Pero como ellos mismos siempre me dijeron y yo lo he comprendido a medida que he ido viviendo la vida:”el destino determina  lo que debemos vivir, lo que debemos conocer. El de allá arriba nos presenta todo tipo de pruebas, oportunidades que debemos asumir y aprovechar. Sabiendo al final que le jamás nos hará trampa, nos traicionara. Al contrario, cuidara de nosotros y nos guiara para enfrentar esto de la mejor manera”
Al llegar a casa lo hice preocupado porque en el viaje que realice, soñé con mis padres, tuve una pesadilla:”vi que volvía a casa y no encontraba a papa, que mama me decía muy triste junto a mi hermana, que el había fallecido. Que no quisieron preocuparme contándome que días antes estuvo muy mal. Y que yo lloraba desconsolado por no haber podido estar junto a él en sus últimos días”. Al despertar pensé lo peor, luego me di cuenta que todo fue un mal sueño y que ya estábamos cerca a Lima.
Estos sueños y presentimientos en realidad son solo eso. Solo Dios decidirá si ellos parten, si yo lo hago antes.  O si nos da la felicidad de estar muchos años más juntos. Pero mi preocupación se basa en que ellos son de edad, que ambos a pesar que gozan de buena salud, presentan problemas propios de la edad. Sin embargo, gracias a Dios y a los cuidados y recomendaciones de los médicos se conservan muy bien y a veces nos hacen creer a mi hermana y a mí que vivirán toda una eternidad.
Aunque suene a egoísta, son solo ellos quienes me importan, y también mi hermana. Después, por todos puedo tener cierta preocupación pero nada más. Solo por ellos todas las noches religiosamente hago un espacio en mi trabajo para llamarlos, para saber como están, para preguntarles como pasaron el día. Para disimuladamente sacarles información confidencial de cómo ha esta su salud. Después de todo, ellos también  hacen lo mismo. No sé quién de nosotros actuamos  con  más inteligencia. Pero al final nos terminamos enterando de cómo estamos, de que nos aqueja, de que es lo que queremos ocultar para no despertar preocupaciones que pueden llevarnos a imaginar lo peor a la distancia. Y felizmente, hasta ahora todo ha estado bien, no ha habido grandes sustos.
Hace frió allá donde vivo, las noches son más largas. El cielo se oscurece ocultando cada ánimo que trae consigo la claridad del día. Porque a decir la verdad, la claridad representa la esperanza, la idea que todo va a salir bien. Más bien, la noche es más conservadora (si no te desanima), te pone a reflexionar de cada paso a seguir para que tu día sea bueno, para que esa claridad del cielo este acorde con lo que estas viviendo. Por eso mama siempre me llama, me recomienda que me cuide del frió, que tome tazas de café. Que nunca deje de usar la bufanda y el gorrito de lana que me obsequio.

Miles de palabras que me aconsejo mama las recuerdo allá y miles de conversaciones que teníamos con papa aquí   en mi ciudad se convierten en una buena compañía
 Todos los días llego a mi cuarto, me quito los zapatos y me pongo las sandalias para descansar. Ahí  no hay nadie quien me caliente la comida, ya no está quien me pregunte como me fue, no están esas dos personas que motivan mi vida cada día. Aunque es mucho  más la motivación que me hacen de lejos, las ganas que me mandan a la distancia. Y yo solo  los puedo  ver cada fi de mes. Recorro miles de kilómetros por ellos, y haría lo mismo así fuera el doble, no es ningún sacrificio para mí. Es lo que necesito para ser feliz, porque me he dado cuenta que a este mundo venimos solos, que quienes nos atienden son nuestros padres. Que los amores que tenemos por ahí pueden o no ser verdaderos. Pero el amor de los padres es el más autentico, el incondicional. Solo ellos y salvo algunas excepciones, pueden tener esa inigualable preocupación de saber como estas, de preguntarte por cada detalle del día. De hacerte sentir que están cerca de ti en pensamiento. 
De seguro ya nada será igual, ya no tendremos el mismo tiempo de antes para estar juntos a casi tiempo completo. No sé si volveré algún día a vivir con ellos, si permaneceré aquí por mucho tiempo.  Pero sé que hay que sonreír, que hay que agradecer a Dios y al destino por permitirme haberlos encontrado bien de salud. Por haber estado este casi un mes otra vez cerca ellos. Por poder aceptar que a pesar que me tengo que volver a ir, siempre seguiremos en comunicación. Que cada vez que venga, Dios quiera y confió será así, ellos me esperen con una sonrisa, llenos de salud. Y saber que cualquier pesadilla producto del viaje es solo eso: “una pesadilla causada por la altura o por los muchos  panecillos y gaseosas que me sirve la azafata a insistencia mía”


Buena salud para papa y mama, buena salud para mí.


pAnChO.

viernes, 12 de julio de 2013

LLÁMENME IRRESPONSABLE!!!!!!!

Soy un irresponsable, debo de admitirlo con la misma valentía con que muchas veces exijo que se respeten mis derechos. Me  he prometido a mi mismo escribir todos los lunes esta columna, y desde hace dos semanas todo estaba marchando bien. A más tardar el día domingo por la noche  tenia lista una columna para se publicada. No se qué ha pasado estas dos  últimas semanas; el  domingo me levante con la idea que terminaría de escribir al final del día, o mejor dicho de que empezaría a hacerlo. Creí todo estaría solucionado para el lunes por la mañana; nada fue así, hoy jueves estoy reconociendo que otra vez me entregue a la flojera, al descuido y a la falta de seriedad para cumplir con un compromiso que yo mismo me hice.De la misma forma fue la siguiente semana. No por eso me derrumbo, pero si voy entendiendo del porque jamás me podré ganar la vida como un periodista, ni mucho menos  como un columnista que debe de escribir algo semanalmente. Salvo que pueda vivir de eso. Es seguro que por eso decidí, hace ya casi un año, el no seguir postulando o aplicando a diarios, revistas o semanarios donde puedan acoger mis opiniones o anécdotas. Sabía que sucedería esto, que no cumpliría con lo pactado para  la semana, que volvería a estar como el día de hoy sin haber publicado nada y sin saber si lo haré. De seguro, a estas alturas, por el temor a quedar mal ya habría renunciado a algunos de esos medios que me hubieran acogido. Como hoy escribo para   mi propio blog, las cosas se ven aparentemente mejores, más fáciles. Me permito publicar  cuando me da la gana, yo mismo decido si debo amonestarme por eso, algo que no sucederá. Pero en lo que no pienso es que si  dejare plantado al número de lectores que esperan leerme semanalmente; y por último,  no pienso en que yo mismo me desprestigio y doy una mala enseñanza de cómo se puede ser columnista sin escribir.Es lógico y explicable que mucha gente pensaba que yo ya había abandonado este Blog. Que había tirado la toalla, que de seguro había entendido que al no tener  miles y miles de lectores debía de desistir de seguir con esto. Todo es falso, jamás dejaría de escribir para esas pocas personas que me leen, que toman parte de su día para aprender algo  y entretenerse leyendo  cada columna que escribo.Y quienes son los  que me motivan a seguir escribiendo, aunque sea de manera tardía.
 No se si lo tomen como una amenaza,pero este Blog jamás desaparecerá, porque desde hoy me comprometo a trabajar duro para que no sea así. Este Blog nadie lo cerrada ,porque el servidor lo dejara ahí en el espacio; ya que  no le interesa cerrarlo, capaz  ni leerlo, y lo más seguro es que  ni siquiera promocionarlo. Ustedes serán quienes también lo abandonen al no ver nada nuevo. Y  como yo digo: “no tengo miles y miles de lectores, pero tengo lectores que se han comprometido con lo que escribo y  que de alguna forma han encontrado entretenido todo esto”. Por ellos debo trabajar y comprometerme de verdad en publicar semanalmente algo nuevo
 En verdad, no es tanto por flojera  por lo que dejo de escribir. Sino  miles de  cosas me salen a diario para hacer. Muchos puntos por cumplir están  en agenda, y debo de  cumpliros en  el poco  tiempo que estoy en la ciudad. Aunque también se que es una obligación el escribir mi Blog, que debo trabajar en eso y apuntarlo en la agenda. El escribir no es una tarea sencilla cuando crees que lo que vas a hacer no es de utilidad para el lector, ni un poco  entretenido, ni mucho menos algo vivencial. Y más bien, sabes que puedes aburrirlo, quitarle las ganas de leer otras cosa; y lo mas triste, contribuir a que deje de ser tu lector. Por eso hay momentos  en que a pesar que  estoy en casa sin tener nada que hacer, no escribo. Simplemente porque no tengo ideas conmigo, no tengo algo bueno que escribir, algo bueno que contar, algo que lleve consigo un mensaje o algo de utilidad. Y si las ideas buenas no llegan a tu cerebro, no te esfuerces en traerlas porque podrías terminas de escribir todo  un desastre. En fin,  hay que seguir madurando, eso yo lo reconozco. Hay cosas que deben cambiar en mí de una vez por todas. Una de esas es el poder encontrar los momentos de creación para así cumplir con la columna que debo de escribir semanalmente. ¡Responsabilidad es responsabilidad!
El disfrutar de unas vacaciones en casa puede ser una condición medio engañosa. Quizás por un motivo fundamental: “al menos  para quienes no trabajamos en  nuestra ciudad, quienes andamos lejos de aquí la mayoría de días del año, tenemos un montón de cosas pendientes por hacer para cuando venimos a nuestra ciudad. Entre ellas,  el de recuperar horas de sueño que la vida nos está debiendo. Por eso  cada momento en casa es sagrado. Sobre todo cuando este es dedicado para pasar con los padres, así algunos  digan que es una tontería el estar metido en casa  como si uno fuera niño junto con ellos" Sé que el abrir un Blog no es cosa de juego, no es una idea para el momento, sino es una manera que uno encuentra para expresar tantas cosas, para contar anécdotas que pueden servirle a otros. Y en mi caso particular, es un medio para botar todo sentimiento que llevo en mi. Es un método para limpiar mi mente y también mi alma. El Blog es un medio de comunicación con los demás, es una herramienta que te permite transmitir algo, así de simple es mi chamba. Entonces, es válido el mantenerlo  en buen estado, con columnas nuevas, con ideas innovadoras,para darle esa vida que necesita todo portal  que circula en la red,lo que lo hace diferenciarse de una revista que caduca cada cierto tiempo
Además, la escritura  es lo que en verdad amo en la vida, lo que me gusta hacer, lo que provoca el mejor de mis momentos. Por razones económicas me dedico a tiempo completo a verdadera profesión, a la cual también le tengo cariño. Sin embargo, siempre encuentro más pasión haciendo esto; veo en cada minuto que escribo una dosis de energía, un alargamiento de mi vida, y un motivo para sentirme mejor. Entonces, no podría dejar de hacerlo, ni mucho menos dejarle de prestar atención, pues es parte de mantenerme bien de salud. Hace algunos años perdí todo el avance de primera obra en un "usb" que se quemo, que quedo inutilizado. Eso me hizo pensar que sería inútil el volver tratar de escribir algo. Mis sueños de publicar una novela quedaron flotando en el aire. Desde ese entonces, cada cosa que escribo lo hago con alma corazón y vida. Y lo aprecio mucho, por eso con algo de modestia debo decir que todo lo que publico aquí es hecho con dedicación, cariño y calidad. Solo me falta agregar  que  habrá responsabilidad de mi parte para publicar  cada semana. Después de todo, este nos hace bien a ustedes y a mí.

Gracias lectores por leerme, por compartir esto con sus amigos y conocidos, y sobre todo por esperar cada nuevo artículo que promete salir dentro de lo establecido con ustedes. 

pAnChO.

lunes, 24 de junio de 2013

COSAS DE LA VIDA

Si alguien me ha frustrado la vida, no lo sé. En realidad, quien tendría tanto poder para hacerlo? Yo no creo que nadie lo haya hecho, ni lo hará. Tampoco creo que mi vida este frustrada del todo. Ahora solo  me pregunto si ella me hará caso, si ella será mía? Las evidencias responden que no; pero solo ella tiene la respuesta, debo preguntárselo. No tiene sentido el ponerme a pensar tantas cosas, el perder la concentración día a día por pensar en ella. Quizás sufra un accidente, quizás me pierda de algo bueno  por no estar en mis cinco sentidos.
A veces no da ganas de estar  cuerdo a tiempo completo  en esta vida, la locura se encarga de hacerte ver y pensar de forma que jamás lo harías cuando estas sano. Si tu locura es momentánea, natural y no pasa los “límites máximos permisibles”, es bienvenida, es recibida con los brazos abiertos. Porque solo estando medio loco  sabrás que hacer en esos casos, tomaras las decisiones más acertadas y no dudaras tanto en hacer algo bueno. Quiero estar loco otra vez (antes lo estuve cuando decidí escribir esta columna y también otras cosas), quiero tener esos arranques que solo los tengo cuando algo  pide a  gritos que lo sea. Tengo la flecha de su amor atravesado, por eso actuó como un idiota. No puedo tomar una buena decisión, no soy claro con ella, y eso me afecta, le hace mal a mi salud. Voy a armarme de valor, voy a dejar que la locura me atrape y  bajo sus efectos le diré que la quiero, que necesito estar con ella para toda la vida. Después de eso, a ella le tocara  tomar una decisión,  pues yo  ya no quiero estar más dando vueltas a su alrededor.  Si bien, a mi parecer es la mujer más hermosa del planeta, la que me atrae; no es la única en el mundo. Esta noche es de fiesta aquí en la ciudad. Las celebraciones están por empezar. Yo debería sumarme a esto, debería celebrar el solo hecho de estar vivo y con buena salud. Pero no puedo hacerlo, siento una pena, una tristeza y más por el no estar con ella. Una amiga de años me ha invitado a las celebraciones, me ha dicho:” es mejor pasearse por la ciudad, mirar todos los espectáculos gratuitos espectáculos y participar de ellos”. No la veo hace muchos años, es lógico que no me sienta comprometido a encontrarme con ella. Pero reconozco que no  soy un galán de televisión   para tomarme esas atribuciones de rechazar una invitación  de tan manera  elegante como lo ha hecho ella. Además, se que con ella jamás me aburriré, hay tantas coas de que hablar. Trato de mejorar mi ánimo pensando en ella. Me alisto y voy a su encuentro. Llego en ómnibus a esa concurrida y famosa avenida de aquel distrito de Lima. Antes de bajar del transporte  la diviso en la vereda de enfrente; viste una cafarena de color rojo y unos jeans que le quedan bien. A pesar de todo sigo pensando en la chica que me roba el sueño. Bajo del ómnibus, no me ha visto. Por un momento se me ocurre irme a otro lugar, esconderme y luego decirle por teléfono que no pude llegar, que se me hizo tarde, que anduve en otro sitio. Pero no soy  bueno para plantar a nadie, ni menos a una chica a quien conozco hace mucho tiempo. Soy un idiota porque sigo pensando que con nadie podría pasarla bien si no es con la chica que no está en esta ciudad y que no ha tenida ni la delicadeza de contestar a mis llamadas.
Me acerco, la llamo por su nombre, me ve y  me abraza. Siento un nerviosismo, puedo estar enamorado de otra persona pero tampoco puedo dejar de inmutarme ante tanta belleza que tengo frente a mí. La mire a los ojos, jamás la busque pero siento que si lo hacía, que hoy la descubrí. Paseamos por las avenidas cerca de ahí, desde que la vi ya había recuperado la sonrisa. Miramos las fiestas improvisadas en los parques y plazuelas. Miles de personas  celebrando esa noche, y yo solo pensando que era el único que debería celebrar por estar  al  lado de tan bella mujer. Conversábamos de todo, ella no había olvidado la ciudad a pesar que estuvo muchos años fuera. Entonces decidimos recorrer  los lugares más céntricos de ahí, no temí en que ella dirija el recorrido, ni tampoco temería que ella lo haga con mi vida. Luego de caminar entramos a un café, tuvimos una larga conversación. Era una tentación estar cerca de ella, era un castigo el  verla y no poder hacer nada. Por dos motivos: primero que  no sabía lo que ella sentía por mí y  segundo es que  yo haciendo de  idiota, pienso que la chica de quien estoy enamorado   me diga que no. No era fácil dejar de querer a alguien, aunque me lo he propuesto a hacerlo de todas maneras. Me dolía el no tener a la chica que gusta a mi lado. Pero la felicidad esta aquí; al menos eso pensaba. No quería jugar con nadie, no estaba en una posición de fingir algo. Ella me hablaba de la libertad, me invitaba a conquistarla. Jamás le conté que estaba enamorada de otra chica. Salimos de ese café y ya  la llevaba abrazada de la cintura. Las cosas se daban naturalmente, sabía que mañana todo volvería a lo habitual. Caminando y caminando llegamos a una discoteca; ambos estábamos bastante adultos para esas cosas. Pero teníamos ganas de bailar, de ser felices imitando  los ritmos de modas bajo esas luces oscuras donde puedes hacer el ridículo sin temor a que alguien te lo recuerde al siguiente día. Entramos ahí, quedamos en no estar mucho tiempo, solo en bailar un par de canciones, en sudar un poco y después seguir nuestro recorrido. Le apreté la cintura, ella me agarro del cuello y bailamos, los dos sonreímos. Como buenos amigos la pasamos bien. Cuando se termino la noche, o mejor dicho, empezaba el nuevo día, la lleve a su casa; ambos estábamos cansados. Le di un beso en la mejilla, cerca a los labios. Vi en su rostro sorpresa, vi mucha alegría ahí. En ese momento sentí que  ella me cambio la noche, que me trasformo en un hombre risueño. Cuando la deje en su casa  le agradecí por haberla pasado tan bien, me dijo lo mismo. En ese momento recordé que  que  estaba enamorado de una chica que a pesar de estar lejos me seguía gustando pero que  el destino estaba escrito así: “la chica que me gusta  no me dará posibilidades, no me hará caso. Por otro lado tenía   que reencontrarme con esta vieja amiga para pasar un momento sensacional y decidir que debo seguir frecuentándola”


pAnChO


domingo, 16 de junio de 2013

LA CHICA QUE EN VERDAD ME GUSTA

Hoy me doy cuenta que puede tener recursos  para resolver cualquier situación, menos una: “como conquistar a la chica que me gusta”. Es que en verdad, de todas las experiencias que me ha dejado la vida; ninguna hablaba de ella, nadie ni nada me enseño que hacer para cuando conozca a la chica de mi vida. Quise recurrir a algún sueño o una imaginación; pero ellos tampoco hablan de qué hacer con ella, de cómo conquistar su corazón, de cómo evitar el ponerse nervioso al  conversarle.
La pura verdad, jamás intente conquistar a una chica. En mi imaginación y  en  mis mejores deseos  decía que si lo haría, que sería capaz de confesar lo que siento ante la chica que me gusta. Pero a la hora de la hora me olvidaba de hacerlo. Hoy llego el momento en que tengo la necesidad de contarle lo que siento a la chica de la cual me enamorado perdidamente. Ahora si  la flecha de Cupido me disparo; estoy enamorado de ella, ella me ha pintado la vida, esto lo veo con seriedad. Estoy seguro que no es una obsesión o capricho; es el verdadero amor porque  fantaseo con que sea mi esposa, con vivir con ella todos los días de mi vida y seguir amándola aun después de muerto. Tal vez chica en quien antes pensé no era la mujer de mi vida. Ahora se por alguna razón que se hace difícil  de explicar, que ella sí lo es porque simplemente la veo y sé que por el amor que le tengo  seré un esposo responsable, ejemplar y hogareño. Ella  es la persona con quien siempre soñé, con seguridad la persona de quien siempre estuve tras su pista. Es la primera vez que no quise ni quiero esconder este sentimiento. Por eso en toda ocasión le he demostrado  que  me gusta, que tengo interés en ella, que quiero que sea mi mujer. He dejado todo ese temor a expresar lo que siento, el milagro lo hizo ella, la quiero mucho. Tal vez tenga temor a que ella no sea mía, que no sea la mujer con quine estaré toda mi vida. Son los riesgos de confesar el amor que uno lleva dentro. Lo cierto es que busco  no   ser un perdedor y  renunciar a lo que quiero, por eso seguiré detrás de ella. Aunque a veces el estar enamorado de ella me llena de dudas, no sé si reír o llorar: “no la tengo,  no sé si será mía; eso me entristece. Pero verla sonreír, verla tan linda; me alegra”. Pero rescato que  por fin en mi floreció el verdadero amor, siento que debo luchar por ella, debo seguir viajando en este barco que si tiene un punto de llegada: “conseguir su amor, el amor que siempre busque”. A veces me desanimo, veo tan oscuro el panorama como para no decirle nada.  Pero quiero embarcarme hacia la alegría, continuar hasta llegar a donde debo llegar: “la felicidad, esa que solo la conseguiré cuando este con ella”.
Ella  ya sabe de lo que siento, de lo que hay en mi corazón. Solo falta que le confirme, que lo formalice; y escuchar  por amarga que sea, su respuesta. Respuesta que si es positiva me convertiría en el hombre más feliz de la tierra, una verdadera felicidad. No esa que es  producida por mentiras piadosas, esas que conociéndola  jamás las dirá. Sera franca conmigo, eso es lo mejor que me puede pasar. Para mí este es un mundo real, ya deje de lado las ilusiones y las historias colores de rosa. Estoy dispuesto a saber la verdad, a asumirla así no sea la que yo espero. Toda esta actitud que he adoptado  es  gracias a que conozco a la verdadera mujer, ella a  quien siempre busque.
Hoy es domingo; no sé como terminara la semana, no sé si lograre verla en estos siete días. Tengo miedo a no cumplir con lo planeado, pero no hay manera de evitar eso. Ojalas el destino quiera que nos podamos encontrar, ojalas el destino ya tenga escrito ese encuentro, ese momento en que pueda pedirle que sea mi enamorada, con camino a ser mi novia, y luego mi esposa.
Desde anoche estoy preparando el discurso que le diré en ese probable encuentro. Este fin de semana  he sentido esa tristeza de no estar cerca de ella, he llorado y gritado su nombre. La angustia me termina venciendo, pero no tanto como para evitar que le diga la verdad.
 Los mensajes por teléfono no son suficientes. Algunas veces contesta a los míos, otra no. En esos momentos es que entro en la duda, entro en la desesperación; ahí está la fuente de mi tristeza, de mi preocupación. Destino, no me dejes así; de una vez que se produzca este encuentro, la paciencia se me agoto, he llorado mucho, he perdido muchas esperanzas. No sé si será mía, lo único que sé  es que  si vuelvo a verla temblare de emoción pero no dejare de hacerle esa pregunta que quiero hacerle hace tiempo. Aquí parte de lo que he venido escribiendo en un borrador, desechando hojas, recuperándola del sesto de la basura, inventando palabras que no existen. Pero en fin, todo lo necesario para conquistar su corazón:

No me he querido enamorar porque no sabía que existía alguien como tú. Deseos que me des besos toda la vida, estar junto a ti hasta los últimos días de mi vida. Vamos a matar la infelicidad, vamos a cantar una canción de amor. He visto muchas chicas guapas pero jamás a la chica más guapa del mundo, a esa que tiene dibujada la sonrisa que solo la vi en uno de mis mejores sueños. Tú te vuelves cada vez más importante en mi vida, eres el sol que ya no aparece en estos días de invierno. Yo te veo, y es como hablarle a ese Ángel que una vez imagine. Ese Ángel que me hacia sonreír, que me hacia  confiar en que  un día sería feliz. Y ese día es hoy, porque te vi, te conocí y he evidenciado que te quiero, te quiero mucho. No importa la vergüenza, no importa si soy cursi. Solo quiero conquistarte, que seas mía. Con eso basta, ya gane el cielo, ya encontré la felicidad en la vida. Lo demás puede venir con calma. En conclusión, cuando te conocí me sentí tan diferente. Eras la luz que alumbra mi oscuridad. Puedo seguir palabreando, llenándote de románticas frases.  Pero solo sé que te encontré   y que  ahora quiero ser feliz. Adiós a las tristes melodías, ahora solo sonaran esas melodías que me darán alegrías. Quieres estar conmigo?......................”


pAnChO

domingo, 12 de mayo de 2013

VOLVER A ESCRIBIR


He vuelto a escribir porque  tengo un compromiso y lo tendré con los pocos  o muchos lectores de este portal, blog o como quieran llamarlo; a los cuales les debo aun una explicación del  motivo por el cual tanto tiempo deje de llenar esta columna con historias algo  o nada interesantes. He vuelto a escribir porque no encuentro otra forma de poder aliviarme de todo lo que llevo dentro, de poder evacuar mis frustraciones que muchas veces me hacen entrar en una crisis emocional. Por último, he vuelto a escribir porque  amo este oficio, esta actividad  que - aunque nunca me resulto rentable- fue, es y será siempre placentera  practicarla a  cualquier hora del día  y sea el lugar donde me encuentre. Nunca renunciare a esto, estoy seguro.
Hace 6 meses llegue a esta ciudad, su cálido clima me hacía presagiar que duraría más tiempo del  que pensé. No me fue fácil venir aquí, después de haber estado en  casa por casi 3 meses, tiempo en el cual   tuve la alegría de poder  volver a  estar con mis padres, de compartir almuerzos y paseos con ellos- cosa que poco o nada había hecho durante los casi 2 años que estuve viviendo fuera de la ciudad-. Sin embargo, acepte embarcarme en esta aventura. Deje de lado mi reencuentro  con las paredes de mi habitación, con el recuerdo aquellas frustraciones  que vivía  ahí  cada noche  echado sobra la cama mientras miraba el techo  de esta  para  concluir  que aun había mucho más por vivir. En mi ropero encontré todas esas canciones que escribí por tantos años, esas líneas que fueron inspiradas en tantas personas de las cuales  ahora ya no sé nada. Y  si lo supiera, solo me quedaría  aceptar que están casadas, alegrarme por ellas y desearles un feliz matrimonio
Hace mucho tiempo yo acepte esta vida,  esta del estar fuera de la ciudad donde  nací, crecí y viví tantos años. De volver a casa menos de una semana  por mes para sentirme un extraño o un visitante en la misma cuadra donde viví tantos años. Siempre fui consciente  que algún  día volvería a sonar esa alarma  para avisarme  que el recreo acabo, que el cuento de felicidad de estar siempre al lado de la familia  termino. Que despertaría de ese hermoso sueño para preparar maletas y enrumbarme a una nueva ciudad, a conocer nuevas costumbres y  entender que cuando ya me encuentre adaptado del todo al lugar donde me toque llegar, otra vez  deba de partir hacia otra ciudad. Dificultando una vez más el asentarme  en un solo lugar. Quizás por una mejora económica, o simplemente porque ya no me quieren por esos lares donde voy, es que emprendo el viaje inesperado, esa mudanza que me pone los pelos de punta. He aceptado con hidalguía la profesión para la cual estudie. Sé que soy un gitano, un espíritu errante que jamás tendrá la oportunidad, ni menos las agallas de establecerse en un solo lugar. Puede que ahí este el sentido de mi vida:” el del pensar que un día me quedare en una misma esquina, formando una familia o al menos intentando eso”. Mientras no llegue ese momento, aun habrá ánimo de seguir luchando-aunque sea con poco entusiasmo- para vivir en un solo sitio. Desde que llegue aquí, una sonrisa y unos ojos que jamás olvidare se ha convertido en  mi perdición, en el motivo del porque todas las noches pienso tanto en quedarme un buen tiempo en este lugar, en retrasar mis salidas a mi ciudad de origen. Para quedarme  aquí y seguir contemplándola. Creo que esta en ella mi  presente, mi futuro. Pero sobretodo, mi última oportunidad para ser feliz. Espero esto no se convierta en una  lamentación mas en mi historia,  en caso  que no hago nada desde ahora.
Cada vez que regreso a casa tengo la felicidad de reencontrarme con los míos, pero también tengo la tristeza de saber que estoy lejos de ella, de aceptar que un día el destino nos  llevara por lugares distintos, que un tarde pensare en ella sin saber por dónde anda. Y probablemente ella tampoco sepa nada de mí. Le he contado a papa de ella; por primera vez le hable al de la preocupación que ha nacido en mí por la posibilidad de quedarme solo en la vida. Pero también le he contado  del cariño que crece cada día en mí  hacia ella. Quizás lo que le he querido decir a papa, es que al fin ya encontré a la persona con quien quiero estar toda la vida. El me ha pedido que  la próxima vez que vuelva a casa de visita, le cuente las buenas nuevas. Que le comunique lo que he hecho por mi felicidad, si hubo algún intento por parte mía. Yo le asegurado que voy a hacer todo lo posible para ser feliz con ella.  
Esta vez siento que soy un hombre con suerte, un hombre con una fortuna única. No porque sea mi pareja- algo que sería como sacarse el premio mayor o haber alcanzado el cielo- sino porque al fin conocí a la persona a quien siempre andaba buscando. Ahora solo me queda esforzarme, el hacer un buen plan, el investigar si siente algo por mí. O más fácil, intuirlo, presentirlo cuando ambos hablamos frente a frente.
Volví a escribir, eso es cierto. No sé si  la mejor manera de reaparecer es hablando de estos temas. Pero puedo asegurar que no hay nada más en mi mente, que su rostro y la desesperación por hacer de todo para conquistarla.

pAnChO.

domingo, 23 de septiembre de 2012

NOTICIAS DE FIN DE SEMANA


Tome unos chocolates de la caja que estaba sobre la vitrina de la sala. Fui a comprar  al bazar de la avenida principal, cerca de casa, una  rosa de plástico. Volví a casa, me bañe, peine y perfume.  Antes de salir, puse cuidadosamente los chocolates y la rosa en  una bolsa. Tome el bus que iba para ese lugar, me deslice el  pasillo de este sin ver ningún asiento libre. En fin, encontré un lugar para viajar parado sin maltratar ambos regalos. Iba asustado, temía por mi billetera. Por primera vez esta contenía billetes, pensaba invitarla a cenar, a brindar. Cuando estaba cerca de llegar al lugar temía no encontrarla.


Estaba sentado en la segunda fila, el ambiente mejoraba. 4 bellas siluetas me decían que no debía irme, que todo seria mejor. A pesar de eso, sentí pánico por algún contratiempo. En ese sótano estábamos todos contentos  pero no a salvo de cualquier intervención municipal. Me pare para ir al baño a echarme un poco de agua. Volví, la vi bailando,  me volvió loco como siempre  lo hace ella cuando esta frente a mí. Sentí ganas de raptarla, la contemple hasta el final de su actuación. Todo quedamos idiotizados ante tanta belleza. Espere a que salga de sus camerinos, salió y se dirigió al baño. Yo hice lo mismo al de caballeros, al pasar por ahí vi a través  puerta entreabierta que se lavaba las manos. No lo dude ninguna vez, ingrese raudo ahí, la salude, le di un beso en la mejilla. Se recordó de mi , por eso no se molesto de mi atrevimiento. Lucia como una verdadera Diosa.


Alce mi cabeza, venia caminando ella a lo lejos con una amiga. Mi perro me jalaba hacia otro lugar. En un domingo de primavera no podía ser que no me encontraría con ella cara a cara. El juramento que me había hecho yo mismo de declararle lo que sentía por ella cuando nos encontremos, no se cumpliría. Trate de acercarme, mi perro empezó a seguirme, se hacía fácil el caminar. Llego hasta el centro del parque, se despido  de su amiga. Iba con los audífonos  puestos, no escucho que grite su nombre para que me viera. Doblo hacia la  la izquierda, se dirigía a su casa. Mi perro me gano en fuerza y me llevo hacia otro sentido. De igual forma no la hubiera alcanzado.


Era como una misión imposible la que yo mismo me había encomendado. En fin, es para mí bien, quiero ser feliz. Nunca he sido tan imaginativo, pero lo puedo ser. Solo es cuestión de pensar mucho, de buscar un pretexto para poder conversar con ella. Quizá el saludarla sea una buena idea, quizá me lleve una decepción al ver que no me conste. Aunque a  estas alturas del partido creo que no hay mucho que perder, pero si mucho que ganar. Entonces esperare por  ella, me hare el encontradizo, calculare  la hora exacta para caminar por esa vía por donde ella vendrá en sentido contrario. No me desanimare como otras veces, tampoco seré muy elocuente. Hare todo con inteligencia, hare un esfuerzo por no emocionarme y echarlo todo a perder. Si Dios quiere en una semana ya debemos estar conversando y  preguntándonos tantas cosas.


pAnChO

lunes, 27 de agosto de 2012

MIL DISCULPAS


No puedo hasta ahora diferenciar entre las palabras  “disculpar” y “perdón”. Sin embargo, prefiero extender mis disculpas en caso, y como  siempre sucede en  cualquier humano, cometa un error que puede ofender o perjudicar a alguien. De pequeño aprendí, y no sé si equivocadamente, que  perdón solo se le pide a Dios; por eso es que siempre se lo pido cuando le rezo todas las noches. He concluido  que en esta vida donde todos hablan de “justicias “e “injusticia”, si debería creer en esta dos palabras – cosa que hasta ahora no lo hago- me debo considerar alguien bastante  injusto porque no se disculpar, no puedo hacerlo; siempre llevo rencor para ese  alguien que se porto mal conmigo; quizás veo todos los pequeños detalles que hubieron detrás de esos actos o palabras  que terminaron  perjudicándome y ofendiéndome. Claro, que si se trata de un familiar o alguna persona que demuestra que lo hizo sin la mayor intención, todo está solucionado. En verdad lo puedo olvidar, tengo la plena seguridad que si se disculpar. No soy Dios ni Santo para juzgar a los demás, pero pienso que nací con el ‘don’ de saber quien hace las cosas conociendo  que las está haciendo mal, y  a pesar de eso sigue haciendo daño. Y lamentablemente para mi  clavario, también puedo ver quien está verdaderamente arrepentido; y a pesar de todo eso se me sigue haciendo aun más  difícil el disculpar. Ya que  en mi balanza donde sobrepeso ‘el cometer un error’ y ‘el estar verdaderamente arrepentido’ gana por kilos de  diferencia lo primero. Por eso ahora que ya han pasado varios años,  reconozco  que a ella siempre le mentí, ya que fingí que la había disculpado del tremendo error que cometió hace algunos  para conmigo. Pero en mi mente y mi inconsciente nunca la disculpe, y sé que nunca lo podre hacer.  En ese entonces creí que era mejor mantenerme sereno y fingir que la disculpaba, que ya todo estaba olvidado, que nuestra amistad estaba intacta. Pero en realidad siempre fui consciente que no olvidaría lo que me había hecho, que siempre estará en mi mente. Es que en verdad, no quería perder su amistad, y en mi tonta cabeza también la posibilidad de volver a compartir con ella una relación, debo reconocer que aun la quería. Sin embargo, ahora veo que es evidente, demasiado notorio - y todo lo reconozco con orgullo -en mi que nunca la disculpe y que no pretendo hacerlo porque simplemente me hirió el corazón, y sentí ese dolor como nunca creí podía sentirse. Hace ya 8 meses todo salió a la luz, en una conversación le dije  sin mayores rodeos   todo lo mal que se había portado  conmigo y lo cuan molesto que estaba con ella; hable demás – pero con mucha educación-, hable por la herida, hable lo que tenía que tenía guardado dentro por  mucho tiempo, y después de todo eso me sentí como si  me había sacado un peso de encima. Estaba liberado, parece que esa mochila llena de enormes rocas que siempre lleve había desaparecido de mi espalda. Desde ese día, las cosas están más y más lejos de ser como antes para nosotros. Ya nada será igual a  aquellos tiempos cuando nos conocimos, cuando  nos hicimos  grandes amigos y posteriormente  me sentí animado a declararle mi amor con la seguridad que recibiría un ‘sí’ como respuesta. En fin, ahora las cosas están claras, yo ya no quiero ser su amigo, y ella tampoco quiere serlo de mí. La comprendo, es lógico que no quiera tener la amistad de alguien que le mintió, que fingió disculparla para un día previo a la ‘noche buena’ hacer explotar en su cara esa bomba de tiempo que ella misma había activado con su actitud. Y si otra vez regreso a esos dos conceptos aun no permitidos para mi diccionario “justicias” e “injusticia”, yo por justicia me siento convencido que tampoco quiero tener como amiga a una chica como ella: alguien quien me mintió de la peor manera, que no le importo ilusionarme y así seguir incrementando mi cariño hacia ella, para luego terminar con el corazón lesionado-  y no en sentido figurado, ya que sentí dolor en ese musculo-, para luego expectorarme con una patada en las cuatro letra como si fuera un muñeco de trapo o más   bien un verdadero idiota. Esa ultima noche que nos encontramos,  y en la cual lance todos mis dardos contra ella, sentí que por fin pude decir lo que antes no pude hacerlo, que por fin dejaba de ser un idiota para ser una persona con dignidad, esa dignidad que perdí cuando me enamore de ella, y por la cual aguante que ella haga todo lo que se le dio la gana. Pero volviendo a ese sentimiento en mi de no poder disculpar, y en cierta forma gozar de eso, sentirme algo aliviado de ver como aquella muchacha  que me fregó parte de mi vida ,que me perjudico, que creyó que era un  perfecto imbécil  por aguantar todo eso y sonreír,  espera con angustias que el otorgue eso que no lo hare; y  lamento que nunca lo podre hacer porque he llegado a comprobar con el pasar de los años que yo no puedo disculpar, que me es imposible, que es parte de mi personalidad. Quizá todo esto sea una  patología en mi  – aunque dudo un psicólogo pueda cambiarla- , quizá  me iré hasta la tumba sin haberla podido disculpar. Pero siento que hago lo correcto, y eso vale. Como dije anteriormente, no con todos me pasa eso: con la familia y personas más cercanas, o quizá aquellos que demostraron que en verdad se equivocaron sin intención, si los disculpo de corazón. Y no de esa manera tan mentirosa como lo hice con ella.
Cuando uno se enamora suele perder el sentido de las cosas, suele ser dulce y creer en los cuentos de hadas. También  ver  la máscara de la caperucita roja en el rostro de esa persona que cuando menos lo esperas  aprovechándose  de tu amor te engañara y se acostumbrara a tratarte como un tonto.  Veras que no le dará ni la mas mínima importancia a que te esta ilusionando y creando en ti una falsa expectativa, ella seguirá viviendo con la mentira por muchos días más, quizá meses para después de la manera más cobarde mediante  un correo electrónico decirte que ya no pasa nada, que no quiere seguir contigo, que todo fue un error. Y yo comerme ese  mal momento, aunque por dentro sentir la tranquilidad de haber conocido su verdadero rostro para decidir jamás tener este tipo de amistades. Recuerdo que pensé en algún momento que no podría vivir sin ella, que en la distancia me daba cuenta que mas la quería. Pero felizmente ahora he comprobado que  a pesar que si la ame de verdad, que le hable de tantas cosas interesantes con sinceridad; puedo darme cuenta que no es la persona de quien uno puede confiarse, que es uno de esos seres equivocados que van caminando por el mundo fregándole la vida a los demás, que ocultan  con mucho esmero su infelicidad  pensando que pueden hacer infelices a otros  para así posiblemente pensar que ellos  pueden dejar de serlo. Al final  de todo esto, llega  un momento en que provocan lastima, aunque nunca la suficiente como para obtener mi disculpas. No lo digo por decepción, ya que creo aun en el amor, creo en la fantasía de las relaciones sentimentales, creo  que existirá en mi vida esa chica a la cual hay que regalarle rosas, la cual te abrazara y te dará todo el apoyo en el momento que lo necesite. Pero para mí no  existe esa persona a quien uno cataloga “la mujer de mi vida” de buenas a primeras, eso solo puedes decirlo después de conocer bien a la persona. Existen tantas mujeres, y una de ellas puede ser la persona que busca en verdad, nunca dejare de creer en el amor. Por ahora yo solo busco la tranquilidad, olvidar este mal momento y seguir encontrando  las razones por la cuales no le daré  lo que ella busca en mi , mis disculpas.


pAnCho.