domingo, 18 de septiembre de 2011

MIL CERVEZAS Y NADA MAS

Algunas veces todos lamentamos algo, y aunque ya no nos afecte tanto como pensábamos. Siempre se siente una sensación de desesperanza y resignación a saber que algo a lo que siempre uno aspiraba a conseguir, al final, no será para ti.
Ayer me sucedido eso; por unos instantes detuve todas mis actividades para pensar que ella allá lejos en la ciudad estaría a punto de casarse con el hombre que la hacía feliz, con la persona con la que había estado en amores en los últimos 11 años. También pensé con cierta vergüenza por mi mismo que yo me había ilusionado con ella el año que paso sin imaginar que todo esto sucedería. Que había creído esa vez que por fin me había enamorado de alguien. Sin embargo, recién fue hace 5 meses que me entere que ella ya estaba comprometida, e incluso, a casarse como así sucedió ayer.
Personalmente creo que cuando uno ama a alguien y entiende que no es obligación que la otra persona por quien tienes ese sentimiento sienta lo mismo; aprendes a dejar de lado ese afán de conquistarla por sobre todas las cosas, y más bien deseas de todo corazón que sea feliz con la persona que ha escogido, con la persona que no me ha robado nada.
Desde hace casi un mes que me encontré con ella vía el internet, le evidencie mis mejores deseos para esa nueva etapa de su vida. Le dije que todos sus amigos esperábamos y estábamos seguros que con esa unión de matrimonio empezaría para ella una felicidad compartida y sacrificios con grandes recompensas. No vivo en lima, la ciudad donde ella se casara, por lo que no podría asistir a su matrimonio. Pero estoy completamente convencido que si hubiera estado para ese día allá y me hubiera llegado mi invitación, hubiera ido y me sentiría en fin de cuentas contento de verla a ella muy feliz y por último, ver a una nueva pareja empezar aquel viaje que todos deberíamos pensar en hacerlo en nuestras vidas.
Mi mente a pesar que estaba repleta de informes de trabajo, de charlas de seguridad a exponer y de otras cosas; encontró ahí las anécdotas que viví con ella desde que la conocí. Por un momento también me arrepentí de haberme ilusionado con ella. Pero al final, comprobé que así son las cosas de la vida. Y que nadie puede cambiar el rumbo que Dios y el destino marcan para esta ruta que a diario recorremos. La curiosidad que aun llevo conmigo es que: si en esta vida vale la pena pasar por tantas desilusiones amorosas continuas, o a lo mejor, es aprender a conocer a la otra persona y ver la manera de como preguntarle si tienen pareja para así evitarse el guardar falsas esperanzas.
Un sábado por la noche generalmente en esta ciudad es de descanso, de tranquilidad. Así que yo casi siempre busco la manera de llegar a mi habitación, abrigarme bien, prepárame una taza de café y leer las noticias en la pc. Pero la noche de sábado de ayer fue distinta,
; y no porque sabía que allá lejos la chica mas linda y noble que conocía se casaba. Sino, porque me encontré con dos compañeros de trabajo que tienen la costumbre de viajar a una ciudad cercana todos los fines de semana para visitar a su familia. Pero ya todos habíamos terminado de cenar, ellos tenían la intención de relajarse un poco con un par de cervezas. La invitación no tarde en llegar para mí, y mi respuesta positiva demoro menos. Los tres ya habíamos terminado de ingerir alimentos, estábamos preparados para lo que podía venir, al menos yo que sospechaba que no solo serian 2 botellas de cerveza. Entonces entramos al bar. Uno de ellos pidió un par de botellas, el otro unos cigarros y yo algún piqueo para acompañar el bendito liquido. Estaba convencido en verdad que no me afectaba que ella este contrayendo matrimonio a esas mismas horas de la noche en que yo estaba a punto de empezar a brindar con cerveza. Pero, también me convencía la idea que el tomar un poco de bebidas alcohólicas era la escapatoria perfecta para la soledad y para eliminar el mínimo pensamiento de que alguien muy lejos de aquí se convertía en un imposible para mí.
Mientras tomaba empezaba a tomar el primer vaso de cerveza sentía que me olvidaría de todo, que todo el ardua trabajo que realizaba durante toda la semana dejaría de tener importancia por unas cuantas horas. Brindaba con compañeros diarios de trabajo: un experto en manejo de maquinaria pesada y un maestro enmaderador para mina. Ninguno de los tres teníamos ganas de hablar de trabajo. El experto operador empezó a hablar de su vida, de sus amores, de sus aventuras y por último de sus hazañas con bellas mujeres y sus dos hijos que tuvo con diferentes damas a raíz de su deseo insaciable por las mujeres. El segundo trabajador no quería para nada hablar de las obras de arte que hacía con la madera allá adentro en la mina por nuestra seguridad. Quería contarnos de su hobbie de colaborar como dj en la radio de la municipalidad de la ciudad, del material discográfico que manejaba ahí y de las canciones románticas que programaría. Yo tenía que contar algo también, aunque no era una buena idea hablar de mí y de mis aventuras y desventuras amorosas; tampoco de las canciones románticas que conozco , las cuales podrían terminar provocando en mi un cuadro d depresión. Así que hable de la vida, del destino que hace lo suyo para nuestro futuro, y de las bajas temperaturas que empezaban en esta época del año aquí en esta ciudad. No fue una intervención muy divertida. Pero al menos me sentía bien conmigo mismo. Pasaron un par de horas, y ese brindis ya se había convertido en una caja de cervezas a nuestro alrededor. Aun luego de consumir más y más botellas no me atrevía a hablar sobre esos temas. Pensaba que no era de importancia en una reunión de amigos el comentar algunas desdichas, algunas desilusiones y, sobre todo, la resignación que ya tengo de que siempre me pasara lo mismo. La hora había corrida, era momento de regresar al edificio donde vivía. Lo hice tranquilo, he aprendido a brindar todo tipo de licores sin emborracharme. Subí al piso donde esta mi habitación, la abrí silenciosamente para no despertar a los vecinos de planta. Me saque los zapatos y me arregosté en la cama, estaba muy cansado. Por primera vez no me cepille los dientes antes de acostarme y también no me saque la ropa para cambiarme.
Y por primera vez también soñé que mi amigo el dj programaba una canción de amor para ella y yo. Que mi otro compañero, el aventurero, me enseñaba algunos tips para conquistarla solo a ella. Y que yo hablaba del destino, de ese que me había hecho conocerla sin pareja, y libre para mí. Quizás una caja de der cervezas y dos buenos amigos pueden ayudarte a pasar bien la noche olvidándote de un matrimonio a la distancia, y por qué no también mejorar lo que sueñas al dormir.









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domingo, 11 de septiembre de 2011

CUANTO TE QUIERO

La lluvia empieza allá afuera, y estoy seguro que no parara. Mi cabeza da vueltas pensando en si ella volverá. Los años me hacen comprender que deberé soportar muchas lloviznas más en mi vida, que deberé acostumbrarme a andar solo por estos caminos donde el clima impone su ley. La miro allá lejos junto a una estrella y entiendo que debo aprender a perder. Las mañanas de un domingo aquí no son alentadoras, empiezo a sentirme solo, y a aceptar que esto cada vez empeora.
Sueño aun con que ella vuelva conmigo, recuerdo a la perfección el día que nos conocimos. No puede existir alguien tan especial como lo es ella para mí, si existe el destino, y este la creo para mí. La espere escondido entre enamoramientos sin sentido. La corteje sin darme cuenta que cuando se iría dejaría mi mundo vacio. Te quiero mi pequeña princesa Europea, te extraño tanto que no tengo ningún problema en perder cada día más la dignidad y salirte a buscar. Léeme, haz la traducción; en tu idioma original no puedo escribirte, y en “ingles” sería tan frio expresarte lo que siento. Empecé esta columna escribiendo sobre alguien en tercera persona. Pero ahora me doy cuenta que tengo que decírtelo de frente, sin rodeos: te quiero y siempre lo seguiré haciendo. Dame la autorización para en este mismo momento viajar allá lejos donde tu estas; para sacarte cargada en mis brazos hacia el altar. No hay nada que esperar, no hay mucho que planear. Quiero que seas mi esposa, quiero que todas las noches duermas conmigo. Quiero dormir a tu lado, quiero matar ese frio que me ataca. Quiero conversar con alguien como tú por el resto de mis días. Quiero seguir luchando junto a ti por triunfar en esta vida. Si debo sentir un remordimiento, lo siento. Y es el haberme demorado tanto en contarte lo que siento, tienes que darme una nueva oportunidad, tienes que entender que en el amor esta siempre se da.
No tengo más palabras para llenar este escrito, ni dignidad que me impida expresarte todo mi cariño. Eres la persona que puede llenar mi vida, eres la princesa que puede alumbrar mi senda. Si hay una palabra para definir lo que siento por ti. Yo solo diría que son tres: Te quiero chiquita.



pAnChO.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

EL BLOG

El 31 de agosto se celebro el día del blog. Ha pasado casi una semana, y hasta hace pocos segundos seguía con la duda si debería yo comentar algo sobre esto; ya que este también es un blog. Aunque yo no me considero un bloggero, y no pienso ni deseo que en un futuro me consideren así.
No tengo la autoridad ni el conocimiento necesario para hablar de otros blogs. Pero si tendría que hacerlo: diría que deben existir muchos interesantes en la red. Voy a hacer un acto de militancia bloggera y voy a agradecer esta posibilidad que surgió en el internet hace muchos años. Porque así muchos podemos escribir artículos, expresarnos sobre algunos temas que pueden ser de bastante interés para muchos y, también, escribir tonterías que pueden entretener los días a los demás. En fin, el haber abierto mi blog aparte de lo feliz que me hizo sentir por el solo hecho de ser gratuito. Me lleno de muchas esperanzas en que la gente pueda leer algo de lo que yo creo puedo aporta y, sobre todo, el descubrir que pueden ser pocos quienes me leen, pero son. Eso me satisface, pues ahí se refuerza la teoría que le gente es libre de leer lo que desea. Y así sea yo el “perjudicado” con este descubrimiento, lo reconozco y felicito. A pesar de ser pocos los que me leen, me motivan a seguir escribiendo, a no renunciar a este placer. Por lo que mi lealtad y agradecimiento hacia ellos solo se puede demostrar en mis ganas de seguir escribiendo para que cada semana pueda yo colgar algo nuevo en la red.
Espero, nadie me quiera colgar como castigo después de haber escrito este articulo poco alentador para los bloggueros. Es que en verdad no me considero uno. Quizás, sea para mi más halagador que alguien con ciertas ganas de incentivarme a seguir escribiendo semanalmente me llame “escritor”. Sé que no cumplo las cualidades necesarias para llevar dicho nombre, que no estoy ni siquiera a la mayor distancia de recibir un premio nobel a literatura. Pero escribo algo, y por practicidad y lógica al llamar las cosas según las funciones: merezco el titulo de escritor. Sé que por esta descarada petición ya no solo merezco ser colgado, sino castigado por la red. En fin, no vendría mal que a raíz de todo esto alguien comente mi blog, comente aunque sea este último artículo. Así que pueden tomarse el trabajo de comentar este aunque sea para recibir puras críticas. Sera el primer comentario que reciba, y aunque no sea agradable, quedara en mi mente como el primero, y eso vale.
Creo que debo irme a dormir, es tarde ya, y la temperatura en esta ciudad tiende a bajar al máximo a estas horas de la noche. Y yo tiendo por lo general a escribir tonterías para calmar el frio, y mis amigos y familiares tienden a pensar que estoy ingiriendo sustancias prohibidas, algo que está más lejano de la verdad. Pues así como me ven escribiendo estas tonterías; soy algo inteligente como para matar mi cerebro con esas sustancias. En fin, se debe hablar de un solo tema. Y ya estoy hablando del clima, de las sustancias prohibidas y otras cosas más. Solo falta que ahora termine hablando de las chicas lindas que vi por ahí
Siguiendo con el día blog, y para terminar solo digo: sigan leyendo los miles y miles de blogs que hay en la red; estoy seguro muchos entretienen y educan. Escojan los que gusten y sean de su agrado. Con mucha humildad puedo decir que con el mío se van a entretener; no sé si aprenderán, pero van a sonreír.


pAnChO

domingo, 4 de septiembre de 2011

LAS DESPEDIDAS

Las despedidas no solo son palabras que traen a la mente recuerdos de tristeza; sino que ellas desde el momento de solo imaginarlas, ya causan la esta sensación. Quienes hemos vivido este sentimiento, y lo vivimos continuamente, estoy seguro que aun no hemos podido superar del todo esa dolorosa pena de despedir a alguien o ser despedidos. Experimentamos ese sentimiento casi siempre, es algo que nos afecta y deprime. Hay gente que se hace fuerte en ese trayecto, puede que la costumbre de tanto despedir y ser despedido los fortalece para enfrentar ese duro momento. A mí no; cada vez que me toca despedir a alguien o ser despedido siento claramente que me quiebro, que me debilito y que entro en depresión.
Hoy por la mañana despedí a unos familiares que estuvieron de visita en casa. Jamás antes sentí esa pena que hoy sentí por la mañana, jamás me puse a reflexionar que soy tan débil en ese tipo de momentos y que mis fuerzas se hacen vulnerables cuando se trata de abrazar a alguien y no tener la seguridad de que si lo volveré a ver. El tiempo hace su trabajo, a veces ayuda a pasar de prisa los días para que así estos sean menos pesados; pero también deteriora al ser humano y lo pone a merced del destino, y este en muchas ocasiones impide un reencuentro con las personas de quienes nos hemos despedido.
Hoy volví a sentir ganas de querer llorar, hoy vi que la magia de encontrarte con un familiar a quien no ves mucho tiempo se termina con su nuevo adiós. Que los días regresan a la normalidad, que entre el trabajo y la rutina diaria solo hay espacio para respirar y recordar buenos momentos como este que se acaba, que culmina y que se quedara como un lindo recuerdo en nuestra mente.
Regreso a casa y me entretengo tomando un café mientras conversando con mis padres me siento mejor. No quiero pensar que aún faltan dos días para yo también partir. Después recorro lo cuartos que ocuparon los visitantes y los veo más vacio que antes, un aire frio pasa por ahí, una soledad increíble me asegura que esto será así por mucho tiempo. Me niego a creer que en un par de días yo también estaré fuera de aquí, que extrañare como siempre a mis padres, que rogare por la salud de ellos y la mía. Porque solo bajo esas circunstancias se dará un reencuentro entre nosotros.
Tener visitantes en casa puede ser un trabajo muy pesado y de mucho trajín. Pero te da la oportunidad de dialogar con personas que están de visita en casa, de disfrutar del reencuentro y de conversar de otra posible oportunidad para reunirnos. Siempre las personas que llegan nos alegran la vida con tan solo su presencia, y que nos entristecen cuando tienen que partir.
Quizás ya es tiempo que entienda a la vida, que la acepte de una vez por todas, que me deje de hacer el tonto y comprenda que los días en este mundo están llenos de sorpresas, de tragos amargos. Y que la tranquilidad solo existe en un imaginario mundo en el que solo podemos vivir en sueños. Siempre quise vivir encerrado en una habitación para solo escribir y dejar de ver el verdadero mundo que hay afuera. Un día un fuerte viento me saco a la cancha, me obligo a jugar un partido complicado que es el que hasta hoy aun lo juego, y del que me siento saldré ganador. Pero la felicidad no sale sola, sale con sangre, sale con tristeza, sale con llanto y por que no con el conocer a buenos, malos amigos y personas geniales. Seguiré el camino, me alistare mañana para volver a viajar, reiré solo al pensar que quienes me quieren también lo hacen, y lo hacen porque me quieren y quieren verme pelear y triunfar. Quizás no podamos recuperar todo el tiempo que no pasamos juntos. Pero están los recuerdos, están las anécdotas que nos harán sonreír y pensar que en cualquier momento si el destino permite, todo se puede repetir.
El mundo es generoso y cruel, en el fondo eso es parte de la vida: un viaje largo o corto lleno de problemas por resolver, lleno de tramas felices y no tan felices, de problemas que se llegan a solucionar; pero ven otro nacer.
Y todos quienes participamos de esta obra teatral soñando con nunca toparnos con la enfermedad o con la muerte, que son los dos enemigos más crueles a enfrentar y puede a no vencer, esperamos siempre tener las fuerzas necesarias para seguir en busca de la felicidad, ya que nadie la ha encontrado a plenitud, y quizás eso le da sentido a la vida.
Tratare de sacar fuerza para superar todo, para viajar con la esperanza de volver, de estar una vez más con los míos. Solo pido que el destino siga jugando a mi favor, que la salud me acompañe.
Al volver a mirar la casa vacía, cruza por mi mente que algún día la veré repleta, y entre gritos y gritos yo seré feliz porque sabré que así me vaya yo de viaje alguien se quedara ahí. Y cuando tenga mi hogar también me alegrare de verlo con poco espacio, con mis descendientes por ahí caminando de un sitio a otro, riendo y comportándose como una verdadera familia. Porque así si me podre ir tranquilo a ese viaje que todos debemos hacer, y del cual no hay retorno.


pAnChO

domingo, 21 de agosto de 2011

UNA LUZ EN MI VIDA


Cuando recuerdo que soy un hombre soltero, aparece en mí una alegría infinita. Me doy cuenta que soy un hombre libre como el viento, que camino por la vida sabiendo que no tengo ataduras, y que nadie puede pedirme cuentas por querer enamorar a cuanta mujer se me antoje ,siempre y cuando esté disponible. Pero por otro lado, cuando llego a esa ciudad y la veo esperándome en medio del mal clima con un abrigo, una chalina y una gorra de lana para mí; considero que sería injusto, idiota e inexplicable el quedarme solo en esta vida existiendo ella. Muchas veces he querido evadir este momento, he querido olvidarme de pensar en todo esto y seguir con mis días como si nada pasaría. Pero encuentro una foto de ella en algunos de los cuadernos que están desparramados por esta mesa, y me resigno a pensar en ella y en pensar en la decisión a tomar sobre los dos. Luego me acuesto y sueño que esta frente a mí, que conversamos, que nos reímos y que entendemos que el destino nos tiene preparada toda una vida para andar juntos. En otro momento, recuerdo su voz y me imagino que en alguna hora de la madrugada me llamara por teléfono. Me siento atraído por ella, pero no por su hermoso físico y su linda cara. Sino porque es la mujer que de seguro esta predestinada para iluminar mi vida y ayudarme a superar la poca o mucha oscuridad en la que viven algunas veces mis días.
Siempre tengo la inseguridad si volveré o no a ir visitarla a su ciudad. Pero al final, termino llegando al mismo aeropuerto, y ella está ahí esperándome en medio del clima frio para abrazarme y hacerme sentir que me extraño mucho, tanto como yo a ella. Su voz tan pasible y sus cabellos que adornan mi sonrisa cuando la abrazo, son las características mas saltantes del momento en que ambos nos encontramos, del instante en que nos volvemos a ver y de los minutos en que ambos pensamos en silencio si alguna vez estaremos juntos para siempre.
Cuando la veo de lejos, me pongo a pensar si ese ángel que llego a mi vida de una manera inesperada es demasiado premio para mi esfuerzo y también, del porque aun sigo confundido entre saber si estoy o no enamorado de ella. Por último, imagino que quizás su paciencia se le agote un día, y ella decida ya no esperar más o, simplemente, dejarme de llamarme. Y recién en ese momento quizás reflexione sobre lo que perdí.
Más tarde iremos a ver una función de teatro. Me cuenta que es esa la obra donde algún desea participar. Le digo: “que es donde estoy seguro alguna vez la veré actuar, y yo solo seré un espectador mas que la admirada”. Sus estudios artísticos y su gran capacidad histriónica le permiten ocultarme cuando está enfadada conmigo o, mejor dicho, decepcionada de mi. Porque aun sigo con esta actitud confusa, insuficiente para lo que ella espera de mí, e intolerable desde todo punto de vista de seguir pensando en otra persona. Soy un incauto al creer que aun Karolina me llamara. Creo que yo mismo me complico la vida, yo mismo me autoexcluyo de la felicidad, y por eso me siento el hombre más atorrante del mundo al seguir jugando al misterio con la chica que verdaderamente me quiere.
Pero ella es tan maravillosa que no me guarda rencores. Es simplemente la mujer más dulce y noble que he conocido. Al día siguiente vamos juntos a desayunar al restaurante de siempre, mientras lo hacemos nadie habla de planes individuales: compartimos una misma agenda para ese día, y yo creo que para toda la vida. Por un momento somos ilusos; ella sabe que estamos en el barrio que más me gusta de su ciudad, y en el cual me gustaría vivir. Por lo que me anima a recorrerlo y visitar los departamentos que están en venta. Y a pesar de las fortunas de dinero que cuestan uno de esos, escogemos uno y disimuladamente soñamos con distribuirlo para los dos y para algunas personas más que completaran nuestra familia. Nunca me niego a jugar ese agradable juego de planear una vida juntos, ni mucho menos, en pensar por un instante en hacerlo realidad. Cuando llega siempre la hora de partir y volver a mi ciudad, siento que no fue suficiente le tiempo que pasamos juntos y, también, me culpo por no haberle dicho lo que siento por ella. Solo me queda el esperar por otro viaje, esperar otra oportunidad o mirar pasiblemente como se marcha la felicidad.
Los días siguientes para mí son de ansiedad, necesito volver a verla, necesito ahora si decirle la verdad. Llego de viaje a la ciudad donde trabajo, ordeno de una manera apurada mi mesa de trabajo. Solo necesito encontrar sus fotos para verla mientras empiezo a contar los días que faltan para volverla a visitar. Me sorprende por un momento la sensación que no la volveré a ver, que empezara su gira de teatro y que no tendrá tiempo de esperarme. Me empeño en fijar una fecha para viajar ahí, busco su teléfono en mi agenda para comunicarme con ella y decirle que me espere, que coordinemos fechas , que antes que salga de viaje podemos encontrarnos y contarles tantas cosas que no me anime a decirle anteriormente. “te esperare, todo está calculado, hay tiempo para los dos y para que me cuentes eso que quiero escuchar”: me responde por teléfono.
Me siento el hombre más feliz del mundo, eso que me contesto por teléfono ayer, encendió mi ilusión. Ahora estoy seguro que la quiero y que no existe otra mujer como ella. Hoy comprendo que no estoy destinado a quedarme solo, más bien, que estoy gratamente destinado a estar al lado de la chica más noble, maravillosa y bonita del mundo. No soy yo quien eligió mi destino, pero si soy el que tiene que hacer todo lo posible para aprovechar al máximo las oportunidades que se me presentan.
Hoy más que nunca cuento los días del calendario, hoy más que nunca no me importa cuánto costara mi ticket de viaje para ir a verla. Y hoy, estoy más seguro que nunca que seré feliz.


pAnChO.

domingo, 14 de agosto de 2011

BUSCANDO EL VERDADERO AMOR

Desperté con la sensación que ya no era el mismo. Corrí a verme en el espejo de la vida y comprendí que los años habían pasado, que cada etapa era única. Y que cada momento vivido ya estaba vivido, y por tanto no había por que lamentarse de lo que ya estaba hecho. Si bien, aun era relativamente joven, y hasta hoy lo soy. Cada etapa tiene su magia, su hechizo; y cada circunstancia nos hace mover como debemos movernos para la edad que tenemos. Muy lejos de temer por hacer el ridículo, por parecer un viejo en un cuerpo de adolescente. No tenia las ganas de emprender ese camino que de seguro podría traerme buenos resultado o, a lo mejor, no. Solo quería sentirme tranquilo, y era ese desgano en hacer las cosas lo que termino dominando mi actitud. Me quede sentado observando desde mi mesa todo lo que sucedía. A esos adolescentes yendo tras de ella, enamorando a la chica que me sonreía en cada momento que iba ahí. Algunos mayores preguntándole a ella por su número telefónico. Y yo preguntándome: “si en verdad ya había llegado a la plena madurez, y por tal me aburría todo ese espectáculo” Ella volteo a mirarme, creía que estaba en actitud vigilante hacia ella, y en verdad, no era así. Esta vez me sentía extraño, fuera de la fiesta, fuera del rito de querer conquistar a la chica más bella del lugar. Creí que podría animarme al ver sus lindos ojos mientras ella me miraba disimuladamente. Pero esa noche despertó en mí el adulto que alguna vez busque, pero del que siempre he huido inconscientemente. Apareció en mí aquel jinete que cabalga por la vida y que en un momento comprende cuando ya no está en su territorio la presa, y por tanto ya es hora de dejar la ilusión por la caza. Cuando mi compañero, con quien compartía la mesa se decidió a preguntarle por su nombre y coreo electrónico. Preste atención en este dato, y ahí reflejaba su edad. A leer en año en que ella había nacido, se me vino a la mente esos momentos donde mama, papa, mi hermana y yo comíamos un delicioso pollo a la brasa y conversábamos de tantas cosas. Recordé cuando aun todos vivíamos juntos en casa. Y por último, acepte que yo era de otra generación y decidí mantenerme distante de toda tentación a enamorarla.
Quizás, el haber perdido a el amor de Karolina, el haberla perdido de vista, me hizo comprender que el enamorarse de una chica mucho menor no era la mejor manera de ser feliz. El que ella haya perdido todo contacto conmigo, el que se haya marchado de mi vida, quizás es una razón muy importante como para por fin pisar tierra y comprender que ya no soy un chiquillo. Ahora sé, que el enamorarse de una mujer menor que yo es un juego que yo no debería jugar, ni mucho menos creer poder ganarlo. Me puse mi casaca, me envolví el cuello con la chalina y decidí salir de ese lugar. Quería caminar por ahí para seguir reencontrándome conmigo mismo. Para meditar un poco cerca del monte. Cuando voltee a ver desde lejos aquel restaurante, la vi parada en la puerta de este. El cielo de la noche que estaba lleno de estrellas iluminaba su silueta, y yo creía que debía volver. Ella posiblemente salía solo por mí. O a lo mejor, porque se había cansado de ser acosada por tanto hombre intrépido allá adentro.
Era mi primera noche de tantas en que aceptaba que ya soy un adulto, por lo cual mis decisiones se regirán en base a esa condición.
Al día siguiente volví ahí para desayunar. Salió ella, ambos cruzamos las mismas sonrisas de siempre. Un espíritu de madurez vivía en mí por esos días. Comprendí que ella era una potencial una buena amiga, que no todo ilusión hacia alguien es verdadero amor. Y por último, que uno de aquellos jóvenes contemporáneos con ella quizás ya le habría robado el corazón, y que aquellos tira y aflojas conmigo era producto de la coquetería propia de su juventud. Y que si yo alguna vez le habría seguido la cuerda era producto de mi inmadurez que creo había llegado a su fin.
Por la tarde volví temprano ahí para cenar. No era una hora habitual para hacerlo. Pero tenía hambre y, además, quería volverme a enfrentar a la tentación, a la invitación a volverme a ilusionar como tantas veces para luego comprobar que estaba solo en la vida. Era imposible evitar ser amable con ella, era casi injusto portarme como un extraño con alguien que me había brindado toda la confianza desde el día en que nos conocimos. Sonreí ante su saludo. Me imagine que eso seria todo. Pero me pregunto: “ Por que tan serio, que le sucedió, algún problema”. No tenía las palabras exactas para evadir esa pregunta. Pero una sonrisa picara de parte mía no cayó mal en esos momentos. Rio, creo que sabía que yo comprendía su pregunta. Que me imaginaba que ella pensaba que yo pudiera estar mortificado por lo de anoche, por los tantos caballeros que la cortejaban y aquellos jovencitos que al parecer recibían su aprobación. Le hable de otras cosas, le hice comprender también que todo andaba bien, que en la noche regresaría por un café y unas galletas. Que conversaríamos mucho, incluso, más que antes. Cuando salí de ahí me fui inmediatamente a mi habitación, abrí mi correo electrónico y no encontré ningún email de Karolina. Tenía la esperanza que ella me escribiera, que acepte mis disculpas, que entienda que estaba enamorado y por eso le declaré mi amor. Pero como no lo había hecho, comprendí que era hora de deshacerse de ese hábito de ilusionarse con tanas chicas lindas y jóvenes. Que la bella mesera del restaurante donde como todos los días debía seguir con su vida, que esa ilusión que nacía entre ambos era solo eso, una ilusión. Me prometí a mi mismo no volver en la noche, no verla, no rozar mi frente con sus cabellos cuando pasaba a mi lado trayéndome un exquisito plato. Pero a las 8 de la noche el hambre sorprendía a mi estomago. Me abrigue bien y decidí salir al mismo lugar donde desayuno, almuerzo, ceno y me ilusiono o me enamoro. Llegue y estaba lleno este lugar. Me acomode en una mesa junto a algunos compañeros de trabajo. Vi otra vez que llego aquel joven de negro, quien según me cuentan fue su compañero de colegio. Vi en ella una sonrisa de amor hacia él. Luego volteo hacia mí, y en su mirada coqueta vi que era mejor mantenerme al margen de todo y mirar simplemente todo eso como un ambiente propio de jóvenes adolescentes jugando al enamoramiento, y quizás algunos de ellos conociendo el verdadero amor. Termine mi café y mis galletas, y comprendí que era hora de entrar a jugar entre los adultos, y quizás encontrar el verdadero amor.


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domingo, 7 de agosto de 2011

MIS VIERNES

Creí que todos mis viernes serian iguales, pero me equivoque. La vida siempre nos prepara una sorpresa hasta para el más incrédulo. Si, para ese que no da crédito a que el destino cobra vida junto a nosotros cuando ya estamos en el vientre de nuestras madres.
Había pasado todos los viernes de estos últimos 5 años fundido en el reniego y la decepción de que este día previo a sábado jamás volvería a ser para mi divertido. Me mate pensando que era lo que me faltaba para que pueda volver a tener un gran viernes. Pero no encontré la explicación, me canse y me resigne a pasar triste todos los viernes de mi que me quedaban en la vida; sintiendo un vacio y perdiendo la oportunidad de gozar dentro de mis límites más entusiastas.
Una noche de este año, sentí la más profunda tristeza. Pareciera que el peor de todos los viernes recién lo vivía y por qué no, lo padecía. Esa noche decidí que ya no esperaría otros viernes pésimos, pues ya otro dia peor a este no podia existir. Pero me equivoqué otra vez: quise creer que ya lo había vivido todo. Hace ya 8 viernes que me he mudado a esta ciudad, el mismo número de días que he comprobado que un viernes puede ser como cualquier día de semana. Que siendo un inicio de fin se semana, no necesariamente tiene que tener esa magia que antes la vi. Y que hoy, solo lo veo como un montón de horas destinadas a los quehaceres diarios, pero con diferentes matices que terminan haciendo de este día algo parecido a lo divertido. Si retrocedería el tiempo, si caigo en ese pensamiento inútil y propio de los imbéciles, ya que el tiempo no regresa, de seguro festejaría cada viernes que deje pasar por la melancolía que me invadía, por la sensación de soledad y fracaso en la vida que me apretaba el cuello hasta dejarme medio moribundo. Estoy seguro que ya no hubiera perdido tanto el tiempo en pensar en tonterías, en condicionar a la presencia de otras personas mi felicidad. En dejar que manipulen mi vida aquellos recuerdos que siendo muy lindos y dulces, solo te ayudan a deprimirte cuando ya no tienes nada de eso.
Pero ahora vivo este momento, ahora paso por esta prueba, y en estos días he comenzado a descubrir el lado divertido de cada cosa que se presente en la vida. Allá quedan en el recuerdo aquellos viernes súper divertidos que viví en la niñez y también quedan en el recuerdo, pero en un recuerdo de los momentos más jodidos de mi vida, aquellos últimos viernes que viví deprimido y pensando en ella como un idiota. Cuando quiera rescatar buenos momentos de los viernes que he vivido: pensare en aquellos de mi niñez. Pero cuando quiera rescatar algunos viernes de enseñanzas, de lección, de una verdadera cátedra de lo que es comportarse como un especialista en idiotez: recordare todos esos viernes de miércoles que me toco vivir tan triste, y que solo fueron por culpa mía, por no vivir la vida. Felizmente la vida se choco conmigo, me llevo a su campo, a su cancha y me puso la lucha tan complicada que aprendí a ver lo divertido de de cada día, y lo más dramático que es descubrir que cada uno nace para ser feliz a su manera, en las inmediaciones de muestras posibilidades. Y entender una vez por todas, que todos podemos vivir en las proximidades de la felicidad, mas no en ella. Pues si estaríamos habitando ahí, todo seria aburrido, ya que no tendría la vida sentido sin problemas y obstáculos que nos impiden ser felices. He decidido no estar a la defensiva ante las pruebas que el destino me ponga, actuare según mis convicciones y según lo que me diga mi instinto. Pero ahora estoy seguro que no volveré a tener un día triste por culpa de otras personas ni mucho menos por recuerdos que deberían convertirse desde hoy para mi, en imágenes vagas de un pasado que no fue genuinamente bueno.
Ninguna actividad en mi vida ha sido suspendida para mí, pero prefiero abstenerme de experimentar la melancolía y, más bien, prefiero escapar a ese sentimiento innecesario con las nuevas vivencias, con las nuevas luchas y con una renovada esperanza de que todo sea mejor en los días venideros. Mas no tengo que decir sobre mis días viernes, al fin cambiaron, al fin los veo como los debo de ver siempre de aquí en adelante. Les llaman sábados chicos, les llaman e los verdaderos últimos días de las semanas. Yo ahora los llamo los días maravillosos que viví durante mi niñez cuando salía del colegio y ya no tenía que hacer las tareas (aunque había épocas en que no las hacia ni los otros días de la semana) y me dedicaba a escuchar música o a jugar con mi hermana a ser estrellas de la música. Y también los días en que hay una esperanza de que son los últimos de la semana en que uno tiene que acostarse tarde y levantarse muy temprano al siguiente día, pues aun el día sábado yo trabajo. Las demás calificaciones para este día tan importante de la semana, llegaran como quiera el destino que llegue.




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