miércoles, 22 de noviembre de 2017

LA MUJER PROHIBIDA



La mujer prohibida no es solo un nombre de telenovela o hace referencia a la mujer de un narcotraficante o un avezado delincuente, que de por si es difícil de alcanzar por obvias razones. La mujer prohibida es aquella que ya tiene una relación, sea como enamorada, novia, esposa e inclusive amante; pues ella con toda seguridad ya tiene la mente completamente invadida por ese sentimiento llamado ‘amor hacia él’; salvo excepciones, pero que son muy pocas. Si alguna vez te has fijado en una chica, y después descubres por boca de ella misma o por intermedio de conocidos que ya mantiene una relación con alguien, trata de olvidarla, pues nada bueno obtendrás en insistir por ella. Si en una ocasión aquella chica, de la cual estas interesado, pero ya sabes que tiene a alguien, te muestra una sonrisa, podría ser por cortesía o por coquetería. Pero si ella misma ya te hablo de su situación amorosa, entonces ya te puso una barrera que no deberías de cruzar; no tanto por respeto hacia ella-que también lo merece-, sino por respeto a ti, porque no podrías verte al espejo de manera consciente sabiendo que estas detrás de una mujer con compromiso y que es casi seguro que ni piensa en ti. Como en esta vida existen los casos especiales, y que abundan muchos, también una sonrisa de ella podría abrirte una puerta que solo tu podrás evaluar si eres capaz de entrar para luego salir en un amanecer en que nadie te vea. La mujer prohibida no nace, eso sí tenlo por seguro; pues las clases sociales, razas, edades y culturas nunca podrán ser impedimentos para el amor. Pero ten presente que   una mujer que mantiene una relación con alguien, será la menos indicada para ti. Allá aquellos hombres que quieren luchar en batallas perdidas, aquellos que empeñan su entusiasmo a lo que aquella chica, quien ya tiene pareja, pueda comportarse. Pues muchos de aquellos sonreirán cuando un día ella les regale una sonrisa, y se entristecen hasta llegar a la depresión cuando ella ni los mira o a las justas los saluda. Es que la mujer prohibida será un vaivén de reacciones ante ti, ya que a ella no le interesa el quedar bien contigo, pues lo más probable es que en todo momento esté pensando en su vida diaria, y el resto de tiempo en la persona que le robo el corazón y que con seguridad cada día se va ganando más a este. Si te ilusionas con la mujer prohibida, vas a perder. Si te enamoras profundamente de ella, vas a terminar con el corazón lesionado; y si no eres lo suficientemente fuerte puedes caer en un cuadro depresión, del cual solo te podrá salvar un especialista. Tú tienes el poder de tus sentimientos en la mano, nunca dejes que otros lo tengan, ni muchos menos que por este motivo te puedan arrastrar hacia la depresión y tristeza. Tú decides a quien amar, a quien no, e inclusive a quien dejar de amar. Si crees en el amor a primera vista, o más bien como yo le digo, en la atracción a primera vista, tomate un tiempo para ponerle freno a ese sentimiento e ir indagando poco a poco sobre la relación sentimental de esa persona. Si te comportas con inteligencia y prudencia, es muy probable que no llegues a gastar energía, ni años de tu vida en alguien que nunca te va a corresponder y que muchas veces sin intención, solo te va a refregar en la cara que ella es muy feliz con su pareja. No confundas una simple caminata como amigos, donde puede existir intercambios de sonrisas, bromas, paradas para tomar una taza de café, comprar muchos dulces y todo lo demás con un paseo por el camino directo al paraíso; porque con la mujer prohibida -tenlo por seguro- ahí nunca llegaras. La mujer prohibida tiene muchos amigos, salvo que sea muy coqueta y demasiado bella para que su pareja le prohíba eso, y todos esos amigos saben que con ella no tienen posibilidades. Puede que haya uno más astuto que los otros y  que solo la vea como una relación fugaz de un día o una relación clandestina, y sin ningún compromiso; ya que la mujer prohibida si está enamorada, no pondría en riesgo su relación por alguien por quien no siente nada ¡Hey!, puedes ser amigo de ella, pero nunca serás algo más, salvo que la otra persona la deje y ella se fije en ti. Si no puedes dejar de sentir lo que sientes por la mujer prohibida y mucho menos dejar de soñar con ella, es mejor que no mantengas una amistad muy cercana con ella. Es recomendable que te alejes de una manera disimulada, ya que siempre hay un buen pretexto. Y nunca no lo hagas con la intención de que logre que te extrañe, pues puede que no sea así y tu estés esperando para toda la vida que te llame para decirte que le haces falta. Es más probable y seguro que tú puedes irte hasta la China y ella no te extrañara. No es recomendable el tener una amistad con la mujer prohibida si eres débil de carácter cuando se trata de olvidar a alguien, pues observaras que tus ilusiones hacia ella no solo se mantendrán, sino que crecerán de una manera incontrolable al interactuar con ella día a día, y llegara el momento en que habrás creado tantas historias de felicidad con ella que al mírate al espejo ya peinaras canas y aun con la misma ilusión de que eso se pueda cumplir. La mujer prohibida no es mala, salvo que quiera sacar provecho de ese sentimiento que sientes hacia ella; por eso nunca la llegues a odiar ni maldecir porque ella no tiene la culpa que tus sentimientos no puedan ser correspondidos. Se inteligente y aprende a renunciar a alguien, o en todo caso alejarte. Más bien, mira a tu alrededor y te darás cuenta que hay muchas mujeres que no son prohibidas y que es casi seguro que unas de ella tienen interés en ti. De repente con alguna de ellas te toque ponerte en los zapatos de la mujer prohibida, pues puede ser que tú ya estés con otra persona, y en ese caso te corresponderá poner las cosas en claro. El amor es un sentimiento tan grande y maravilloso que no merece estar entre estos enredos de amores y desamores. “Si alguien es de otro, no es para ti”. Si quieres conquistar a alguien que ya tiene un dueño de su corazón, más que ser un hombre de lucha, eres un verdadero tonto. Y esta sabido que el tonto siempre está destinado a perder oportunidades en la vida y a sufrir decepciones. Siempre se te presentara en tu camino una mujer prohibida, y no podrás huir de ella. Pero tendrás que ser fuerte para aceptar su situación de ella. Ya que hablamos de prohibiciones, debería ser nuestra misión el ponernos como prohibición el sufrir por amores que nunca serán para nosotros, y el prohibirnos también el no seguir buscando a esos amores que el destino nos pondrá a nuestro favor.



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sábado, 18 de noviembre de 2017

FOTO DE RECUERDO

Y en mi PC aparecen muchas fotos que escanee en alguna oportunidad, hace mucho tiempo, y en una de ellas veo aquella foto, de hace ya 30 años, en que estoy junto a mis primos y hermana. Somos 6 personas, o niños:3 hombres y 3 mujeres. Que épocas esas en que, para lo cumpleaños, cuando se hacían fiestas en la casa, venían mis tíos con sus hijos contemporáneos a mi hermana y a mí! y todos juntos armábamos un laberinto   dedicándonos a jugar y a divertirnos. En la foto-que seguro las tomo uno de mis tíos que paraban con cámara en mano, o mejor dicho colgada en el hombro- veo a mi hermana Nataly, mis primas Paula y Jurka, y a mis primos Dante y Beto. Mis dos primas son hermanas, y mis dos primos también. Y que coincidencia, cada una ellas son de la misma edad de mis primos; y mis tíos-padres de ellos- en broma siempre decían que de grandes se casarían cada uno con su contemporáneo. Ya que eran mis primos, unos por parte de madre y otros por parte de padre. Recordar tan buenos momentos de los 6 juntos. Ellos 4 todo un torbellino, y mi hermana y yo siguiéndolos en cada travesura, con consecuencias fatales para el orden y limpieza de la casa al siguiente día. Lo pase también en compañía de ellos, que hoy pienso en cada uno de los de la foto, y sé que a todos les va bien en todo aspecto de la vida, y eso me alegra. Paula vive en Montreal, está casada y tiene 3 niñas. Y ahora buscándola en Face’ la veo contenta junto a su esposo y sus hijas en un parque de su ciudad, en una foto que acaba de postear hace 3 horas. Yurka,su hermana, igualmente vive en Montrela, pero ahora se encuentra de vacaciones en la tierra de su esposo, México, junto a sus dos niñas y su niño. Se le ve muy contentos a los 5 afuera de la Basílica de Guadalupe. Dante y Beto, quienes son hermanos, viven en Chicago, aunque Dante por trabajo-veo en el face’-se encuentra este fin de semana en New York, y sus hijos y esposa se quedaron en su ciudad esperándolo de seguro con un gran recibimiento porque él es un gran padre, y eso me consta porque vino hace un par de años a Lima y me presento a su linda familia. Beto, quien es más contemporáneo conmigo, y fue mi compinche en más de una travesura, pasea de lo más contento por todas las calles de Illinois junto a su novia, una guapa chica de ascendencia austriaca. Y mi hermana que me acaba de escribir, hace unos instantes, me cuenta que está muy bien, en Madrid, junto a sus Esposo ¡Me alegro por ellos! Siento que, más allá de haber emigrado a otro país, han logrado una vida plena en todo sentido. Gozan de un buen empleo, de salud, pero sobre todo de una familia, o por lo menos, algunos de los que no, ya están camino a eso. Y yo aquí, en mi ciudad, aun con ese pendiente. No es que viva en competencia con ellos, ni tampoco que ellos me hagan preguntas maliciosas de cuando yo les doy la noticia, es que siento cierta tristeza y un vacío por no tener a nadie a mi costado que me provoque sentir esa alegría que veo en ellos, la cual no sé hasta cuando demorare en experimentarla. Creo que por haber siempre acariciado la soledad, y por otras circunstancias, no supe aprovechar las oportunidades que se me presentaron la vida para compartir esta con alguien. Ahora aquí en esta habitación me albergan tantos buenos y malos recuerdos de lo que ha sido toda mi vida después de esa foto, de hace ya casi 30 años. Trajiné por la vida al igual que todos ellos, y de hecho que conocí a muchas personas en mis años de secundaria y estudiante universitario, y lo sigo haciendo ahora en el trabajo, pero no pude abrazar toda posibilidad que se me presento en la vida de tener una pareja; esa persona que uno reconoce en los ojos- y que yo si la pude reconocer- que estará a tu lado para toda la vida. Yo sigo pensando en tantas cosas, y sigo con una timidez que solo me regresa a la misma posición: solo en este mundo. Mientras todos ellos, los de la foto, hacen sus vidas, yo, en la ciudad donde radico por trabajo, sigo nervioso e indeciso si regalarle aquel chocolate que he comprado para la bella y noble chica que me sirve los alimentos, quien es hija del dueño del restaurante donde como a diario. No se cómo demostrarle mi interés por ella, ni tampoco sé si haciéndolo, ella me lanzara una sonrisa que me dé una esperanza. No me considero el único hombre que vive esto, ni tampoco lo considero un motivo para estar desanimado, ni menos deprimido, pero algo en mi me dice que debo de apurarme y que esta podría ser la última oportunidad para lograr lo que desde hace poco deseo: tener a una buena mujer a mi lado y planear en construir un hogar con los hijos que Dios no quiera obsequiar. No sé si esta noche pueda dormir, son tantas cosas en mi mente; pero lo que tengo claro es que ver a mis primos y a mi hermana en una etapa de la vida, la cual todos queremos y   debemos de vivir, me llena de alegría y despierta en mis esas ganas de querer vivirlo ya. Nunca pensé que hay decisiones u obsesiones que te pueden costar muy caro. En el penúltimo año de la Universidad, casi siempre yendo a la misma hora al paradero de buses para subir a uno para irme a estudiar, conocí a una bella chica, de quien me enamoré perdidamente. Esa tarde vencí todos mis miedos y le hablé. Si bien ella en primer instante se mostró reacia a contestarme, poco a poco lo hizo, pues sospecho ya me conocía de vista también, pues hemos vivido en el mismo vecindario toda la vida. Y desde ese primer instante que conversamos, ella fue sincera conmigo y me conto que tenía su enamorado. Yo tontamente pensé que podría dejarlo a él y yo así poder estar con ella. Las cosas no fueron así, y yo viví obsesionado con ella. Fue hace 6 años, cuando me tocó vivir fuera de Lima por trabajo, que conocí a una simpática y gran muchacha, quien me llamaba mucho la atención, y lo mejor de todo: ella mostraba interés en mí. Pero yo, porque casi siempre que iba a Lima, mantenía comunicación con mi vecina, y un par de veces habíamos salido a pasear como amigos, aún conservaba esperanzas de estar con ella, y por eso a la chica, quien, si tenía interés y nunca lo oculto, jamás la pude ver como la chica de mi vida, y por eso dejé morir esa posibilidad. Ahora se me pesa todo eso que hice o que dejé de hacer. Ella me quería tanto como yo ahora estoy dándome cuenta también la quería. Volví a esa ciudad y en una tarde la encontré, quise que las cosas sean como antes, pero ella me contó que ya no vivía en la ciudad, que venía de vez en cuando a visitar a sus padres y que acababa de casarse, y por eso se había marchado a la ciudad donde trabajaba su esposo. Ya no me guardaba rencor por tantos desplantes que le hice sin querer; pero en su mirada notaba que me quería decir: “no podía esperarte toda la vida, ¡lo siento! Ahora, cada vez que voy a Lima, he dejado de frecuentar a mi vecina, más que sé que viaja por todo el mundo junto a su ya novio, y de seguro en cualquier momento me enterare que se casara. Además, esta tan ocupada y enamorada que hasta se olvidó de mandarme un saludo por mi cumpleaños. Hoy, después de ver las fotos de mis familiares más contemporáneos, y tan felices felices, he decidido que debo de olvidar a mi vecina y a otras chicas que solo viven como una posibilidad en mi mente, más-siendo sincero- no lo son en la realidad. Me cuesta aceptarlo, pero me estoy dando cuenta que la vida lo que una vez te dio, ya no te lo vuelve a dar. Creo en el destino, pero no creo que pueda soplar a favor de mí una vez más. Solo sé que es difícil o imposible que aquella chica u otras por quien tengo interés, dejen a sus parejas para mírame a mí como a el hombre de sus vidas. ¡Que buenos recuerdos de niño cuando jugaba en todas las fiestas familiares con mis primos y hermanas! Esa era nuestra alegría para ese momento. Hoy en día ellos ya encontraron la verdadera alegría. En cambio, yo ya no encuentro luz, pues esta soledad cada día mas me acorrala. Solo me queda tener paciencia y saber identificar a la persona que llegara para estar a mi lado, y así dejar de pensar en un imposible amor para no dejar escapar a quien me quiere con todo el corazón. Y sin caer en la ridiculez de publicar toda mi vida en redes sociales, podre mostrarle a mis primos y hermana que también empiezo a vivir la vida; y seguro que ellos sentirán la misma alegría que siento al verlos tan contentos con sus familias.




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domingo, 24 de septiembre de 2017

EL AMOR SI ESTUVO AHI

No puedo negarlo, desde que regrese a vivir a esa ciudad, en dos ocasiones fui a buscarla con la tonta idea de que todo sería como antes, de que ella me seguiría esperando, pero no fue así. No sé si ella me siga queriendo, pero lo que sé es que ella quiere seguir viviendo, haciendo su vida y por eso puede que ya me haya olvidado.
La vida supo enseñarme, y de la peor manera, de que las oportunidades se presentan solo una vez. Es doloroso todo eso, pero no puedo quejarme ni renegar con Dios ni menos con el destino. Tuve mi oportunidad, ella me demostró cuanto me quería y yo, a pesar que me sentía atraído por ella, solo seguía teniendo la cabeza en aquella muchacha que vive en Lima, cerca de mi casa, mi vecina, y quien hasta el día de hoy la veo abrazada a su novio de hace más de 10 años, a quien nunca dejo ni dejara porque su amor por él es verdadero; tanto como aquella chica me tuvo a mí, y yo me di cuenta que al final también la quería. Han pasado los años y yo me he envejecido, he madurado y he comprendido que con aquella chica hubiera existido una vida juntos un futuro que hoy sería mi feliz presente. Estoy en Lima, unos días de visita, y veo a mis vecinos contemporáneos y compañeros de la escuela, con quienes me encontré de casualidad, con una vida ya lograda, con sus respectivas familias y yo aquí lamentándome por todo lo que hice y lo que dejé de hacer. He decidió no volver a insistir con ella. No quiero que me vea como un acosador, ya sé que la perdí, como seguiré perdiendo a próximas personas que conozca por pensar en personas que no son ni nunca será para mí.
No puedo seguir escribiendo más, no puedo soportar ver tanta felicidad de mis amigos, a quienes lo he felicitado de corazón, pero sé que también sería feliz como ellos.

Solo puedo decir que El amor sí estuvo ahí.



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jueves, 29 de junio de 2017

YO PENSABA

Yo pensaba que sería fácil el enamorarse y decírselo a ese alguien, porque creía que al mostrar uno sus sentimientos de la manera más sincera y autentica, el otro te correspondería. Yo pensaba que era fácil el hacer planes en esta vida, porque no pasaría mucho tiempo como para ver que las cosas se presenten favorables como para que todo salga como uno lo desea. Yo pensaba que era dueño del destino, hasta que me di cuenta que no es así, pues no muchas veces las cosas marchan como uno quiere; y si deseo que todo salga como yo quiero, pues debo de entender que muy a parte de ponerle ganas, dedicación y sacrificio a las cosas y encomendarnos a Dios, siempre hay sorpresas. Entonces, solo me quedaría decir que de lo  único que soy dueño es de mi felicidad, ya que esta debe de existir muy a parte de quienes somos, de que hemos ganado y de cuantas victorias y reveses hayamos vivido . Yo pensaba que pensaba bien hasta que me di cuenta que las cosas no me salen bien porque no pienso bien antes de hacerlo. También yo pensaba que podía ser más claro en estas líneas hasta que leo esto y me confundo y por momentos me pierdo, aunque al final concluyo que leyéndolo detenidamente si se entenderá la idea. Cuando era niño yo pensaba que la vida era fácil hasta que crecí y todos me hicieron creer que como ya era un adolescente, debía pensar que la vida era dura y muy difícil. En verdad, no es que crea que uno hasta adulto debe seguir tomando la vida como un juego, pero tampoco tan en serio como para vivir tantos años preocupándome por ser el mejor y ver que la vida entera no alcanza para eso. Hoy no pienso ni el en lo difícil ni fácil que es vivir. Solo sé que se puede ser ‘casi, casi feliz’ haciendo las cosas bien, lo mejor que se pueda y sin dañar a nadie. Las cosas cuestan en esta vida, eso no lo dudo, pero tampoco hay que hacerse un mundo para lograr algo, ni menos sentirnos mal cuando no lo hemos logrado; por eso sostengo que a veces no es bueno el gastar nuestras energías. Estoy de acuerdo que hay momentos en que requerimos nuestro máximo esfuerzo, pero son solo momentos y en otros hay que dejar que ciertas cosas sucedan naturalmente sin importar si henos alcanzados los objetivos, que en realidad nunca debíamos habernos planteado para nosotros. No quiero confundir a nadie de los que me leen, pero estoy seguro que la vida es para vivirla y para tratar de pasarlo lo mejor que podamos; por lo que pienso que si se puede evitar un mal momento, hay que evitarlo. Pero si no es así, hay que afrontar esos eventos, que no son de nuestro agrado, con mucha sabiduría, calma, y con la mejor sangre fría porque es la única forma en que podemos salir airosos de cualquier revés que nos prepara la vida. Si yo pensaba algo o muchas cosas, hoy ya nos las pienso. Vale la experiencia, lo vivido para que hoy piense distinto. Y este presente valdrá para que mañana también lo diga, aunque en menor medida: yo pensaba. Lo importante es siempre dejar de pensar algo que creíamos que era así, y renovar nuestra mente. Si piensas mal-dice el dicho-acertaras, pero si piensas bien o muy ligeramente, habrá más posibilidades de cometer errores y decepcionarse de muchas personas en quienes confiábamos. Y si no piensan mucho en las cosas hasta que te toque vivirlas, todo será mejor. No voy a hablar de fracasar, porque esta palabra suena muy mal y se siente peor. Yo pensaba que ‘el fracasar’ era definitivo en esta vida, ya que era como decirle a alguien que su vida se terminaba con eso y no había otra chance para hacer bien las cosas. Hoy no lo creo así, porque sé que la vida si bien te da pocas oportunidades, nunca te encontraras con la última, y uno tiene derecho a volver a hacer cosas nuevas y –gracias a la experiencia de fracasos- encontrar los resultados que uno desea.
Cuando era pequeño, yo pensaba que el romper la luna del auto del vecino, sea por casualidad o malcriadez, era el motivo para que empiece un cataclismo en casa, si es que el dueño del vehículo se quejaba y decidía que le paguen más de lo que vale la reparación. Estoy convencido que uno debe de aprender, y para eso están los padres, pero el hacer de ese momento el mas bochornoso no era lo mejor que ellos podían hacer. A veces los padres, en general, hacen sus mejores esfuerzos para corregir a sus hijos, pero muchas veces no siguen los procedimientos adecuados y terminan creando en el niño la idea que una malcriadez o un acto casual, es como si hubieran cometido un asesinato.
Yo pensaba que en el mundo uno podría vivir esperanzado a que otro salve a todos, y uno ser beneficiado por eso, hasta que te das cuenta que si las cosas no funcionan en el mundo es porque uno no está haciendo su función bien; y por eso y a pesar que nada es perfecto: un trabajo casi perfecto es producto del trabajo en conjunto de todos. Todos tenemos un rol en el mundo, eso ya está comprobado.
Yo pensaba que las líneas que he escrito aquí e inclusive estas que estoy escribiendo, serian leídas por un montón de personas, mas no me puso a pensar que quizás muy pocos la lean e incluso no lleguen a terminar de hacerlo .Yo pensaba-cuando empecé a escribir-que era un buen escritor, que mis columnas serian un éxito, pero hoy me conformo y me siento tranquilo que al escribir, yo me siento bien. Mejor, hoy ya no pienso nada, Sé que el pensar mucho en la realidad duele, y no pensarla puede ser más doloroso en el futuro; por lo que es mejor pensar solo lo necesario como para direccionar nuestra vida y sentirnos bien, que es en realidad lo que siempre debemos pensar y creer.



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miércoles, 31 de mayo de 2017

HASTA PRONTO, MAYO!

Se muere el mes de mayo, y yo estoy en Lima, mi ciudad, aquella que amo y siempre amare, pero que por muchos motivos no me gusta en este mes. Parece que esta vez el destino hizo bien las cosas; ya que en este mes, la mayor parte del tiempo estuve fuera por trabajo. Aunque también debo de agradecer a Dios que no estuve el mes completo fuera, porque hubo muchos momentos que no me hubiera gustado estar lejos: como fue un pequeño accidente que sufrió papa, del cual felizmente está recuperándose, y del día de las madres, que es una fecha en que siempre trato de estar junto a mama, mi verdadero motivo de vida. Esta penúltima noche del mes está lloviendo, parece que quiere proclamarse como el verdadero el inicio del invierno. Yo sabía que sería así, ningún mes de mayo en Lima es un día tropical; y si lo es, es tan corto como también duraron muchos noviazgos que tuve en este mes, y que es la explicación de mis huidas de Lima para estas fechas. Pero yo sabía que el inicio del invierno, en esta nueva década, con todas sus características definidas ya no se tumba a nadie, como lo hacía antes. Sé que hoy hay un grupo que le da la contra a estos días de frió y de lluvias, y continúa con sus actividades con normalidad. Por eso en esta noche y en medio de la lluvia, luego de cenar, decidí ponerme una chompa para abrigarme bien, ponerme las zapatillas e irme a caminar por el centro del distrito, por la plaza principal, y ver, como en el verano, a todos esos jóvenes ensayando bailes, a otros con guitarra en mano cantándole a sus enamoradas, y a parejas conversando de los más entusiasmadas en las bancas. Aunque yo sé que ya no puedo formar parte de esa generación, me da placer el verlos y saber que disfrutan de la vida y no se dejan vencer por la oscuridad de fracasos de amores pasajeros, esos que me atormentaron hace 10 años e hicieron un perfecto juego con este invierno que nunca dejara de ser pesado en esta época del año. Con un cigarro en mano, meditando, me doy una y otra vuelta alrededor de la plaza y mirando todo este espectáculo de felicidad, me recargo de energías, y aunque sé que lo pasado ya no se puede cambiar, al menos estoy seguro que no volveré a sufrir por amor, que si la vida otra vez me vuelve a jugar mal en aquel tema de amores, podre venir aquí y en medio de una gran lluvia sentarme a leer un libro u observar los autos que van y vienen como también lo hacen los amores que no están destinados para ser eternos. No vale la pena el especificar cada caso que me hizo dejar de creer que el mes de mayo es bueno en Lima, solo puedo decir que 2 relaciones empezaron en este mes, hace ya 11 años y 10 años respectivamente, y ambas fueron como si no estuviera con nadie, pues me sentía solo y para colmo veía por mi ventana un cielo como el de hoy: en la mañana muy oscuro y por la tarde nubes que anunciaban que iba a llover. Esas relaciones empezaron mal y terminaron así; creo que esa fue una buena lección y por qué no pensar que lo que sucedió conmigo, podría haber sucedido en cualquier mes del año, pero al ser en mayo, yo relaciono las amargas aventuras con este mes oscuro propio del invierno. Recordar que por pensar así, hace 2 años, justo para  en el mes de mayo, postergue una decisión que había tomado: la de declararle mi amor y pedirle  que sea mi enamorada a una chica, con quien me había reencontrado después de tiempo y  con quien habíamos empezado a tener comunicación a diario. El tomar esa decisión de no contarle lo que sentía por ella fue un gran error, pues era el mejor momento para los dos, sintonizábamos en la misma frecuencia y no había un solo día en que ella o yo no busquemos un pretexto para conversar. Era necesidad el estar juntos, era esa sensación de que por su propio peso las cosas caían y ese sentimiento no se podía enfriar, y yo muy tonto metí mis sentimientos a una congeladora esperando a que llegue junio. Estos prejuicios tontos del mes de mayo deben de salir de mi mente, porque solo lograron que después de haber desperdiciado esa oportunidad, hace 2 años, hoy este solo lamentándome por esto y enfrentando el intenso invierno sin nadie a mi lado. Lamentarme por lo que sucedió, no vale, y no debo de hacerlo. Más bien, debo de pensar en ser como todos esos jóvenes que están en la plaza principal continuando con sus vidas, tal como lo hacían en las noches de verano. Quiero verlos a ellos  una vez más para captar como se hace para poder vivir en estos meses en que la calor desparece y el invierno es crudo pero no tanto como para cambiar el rumbo de la vida, ese que debe de ser el  ir con dirección a la casi, casi felicidad. No sé si en los próximos mayos ande en lima o en otro lugar, pero lo que si se es que el clima nunca será un arma suficiente como para derrotar a alguien, ni mucho menos como para hacer huir a una persona. Mañana que se termine el mes de mayo y que, como se pasa tan rápido el tiempo, vengan más meses de mayo y que yo estando aquí  la pueda pasar genial, y ojala que la experiencia me permita tener amores mas  duraderos y sin finales tan rápidos y tristes.



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domingo, 23 de abril de 2017

UNA LINDA TARDE

Hoy es un día triste, no hay motivo para que lo sea pero lo siento así. Hoy el desgano me ha vencido, debo de reconocerlo. Pero de solo ver la fecha de hoy en el calendario, renace en mi cierto animo porque recuerdo un 18 de abril, de hace 2 años, cuando inesperadamente pase uno de los mejores días de mi vida. Sé que vivir de recuerdos no es bueno, pero en esta ocasión en que veo todo negro y no sé cuándo encontrare una salida, es bueno el refugiarme en los recuerdos, y que mejor que en uno que sucedió hace exactamente 2 años, cuando yo menos lo esperaba. Esa tarde viví la casi, casi felicidad.
Era sábado 18 de abril del 2015  y yo estaba en Lima. Ese día empezó relativamente bien. Siempre mis preocupaciones buscan controlar mi mente, como hasta hoy, pero en esa oportunidad me impuse yo y me propuse el no perder el buen ánimo y dirigirme, por la tarde, a un feria de vinilos que se realizaría en un local de ventas en el distrito de Miraflores. Esa mañana cumplí todo lo pendiente en casa y ya estaba listo para ir a esa feria de ventas de vinilos, que se hacía prometedora porque muchos álbumes de grandes cantantes se venderían a un buen precio. Prepare mi camisa de calle, mi pantalón jeans domingueros y mis zapatillas nuevas. Siempre suelo ir bien presentable a este tipo de reuniones porque en todas mis incursiones a tiendas de vinilos me he encontrado con guapas melómanas, quienes muchas veces asisten solas a comprar sus discos favoritos.
Luego del almuerzo me di un rápido duchazo, me vestí, me acicale y me hice una señal de la cruz por dos motivos fundamentalmente: primero, el encontrar buenos discos y a precios baratos; y segundo, el encontrar una chica linda con quien conversar de música y otras cosas más. Salí rápidamente de casa y tome un ómnibus hacia la central de buses, que es la que lleva más rápido al lugar donde se realizaría el evento. Llegando ahí empecé mi recorrido y camine por la avenida principal del distrito. Siguiendo avanzando y habiendo entrado ya a un par de tienda de discos musicales, llegue a la calle donde quedaba la oficina de una buena y bella amiga. No podía creerlo, estaba cerca de donde trabajaba ella, aunque recordé que ya era un poco más de las 4 de la tarde, y de seguro por ser sábado ya estaría en su casa. Yo recién había vuelto a  Lima y por circunstancias de la vida supe de ella y volví a mantener el contacto telefónico. Yo la conocía a ella desde hace ya 18 años, pero habíamos perdido el contacto hasta que me entere, en esa fecha, que había sufrido un accidente, el cual felizmente fue leve, y la llame y empezamos a conversar como si nunca hubiera pasado el tiempo que dejamos de vernos. Al recordarme de ella en esa avenida, pensé en llamarla por teléfono para contarle que estaba cerca de su oficina, quizá era un perfecto pretexto para conversar con ella. Aunque me preocupaba el  no haberle comentado  nada de esa feria de vinilos e invitarla a venir conmigo , pues en realidad a ella no le gustaba mucho eso, además que no estaba seguro si ella  hubiera aceptado salir conmigo, ya que los fines de semana lo pasaba con sus hijos. Me anime y la llame por teléfono. Me contesto: “que haces ahí?”. Le explique de la feria, mintiéndole que me entere de último minuto porque hasta hoy por la mañana tampoco lo sabía. Me dijo si estaba solo o con un grupo de amigos. Le conteste que solo .Me dijo si ya estaba por irme. Le dije: "No, aun siquiera he llegada a la tienda". Ante tantas preguntas sospeche algo y quise salir de dudas. Quiere venir? –le pregunte-Claro, me contestó. Hoy mis hijos se fueron a  pasar el sábado a casa de su padre, y yo estoy sola aquí . Dame unos 20 minutos que llego para allá. Se despidió y colgó el teléfono. Yo me puse nervioso. Recuerdo que cruce la avenida y pedí en un exclusivo grifo que me presten los servicios higiénicos, pues por la caminata mi cara estaba sudando y necesitaba lavármela. Ahí hice usos del jabón en liquido del baño me lave la cara, me seque con papel secador e inmediatamente me fui al parque, donde habíamos quedado en encontrarnos, y me senté bajo un árbol para así ya no sudar más por el sol. Miraba mi reloj y esos 20 minutos ya no eran 20, eran menos. Estaba nervioso esperándola en el famoso Parque Kenedy de Miraflores. Desde la banca del parque miraba hacia la avenida, pero ella no aparecía. Casi 20 minutos luego de la hora citada, hizo su aparición una camioneta Nissan Patrol  color gris nueva y ella descendió de ahí. En ese momento pensé que me había malogrado la película, porque la idea era ir caminando hacia la tienda de discos, pues así había la oportunidad de llevarla disimuladamente de la mano e intentar y, finalmente, lograr abrazarla.
Me dio alegría el verla y me olvide de que había venido en auto. Igual, estaba a mi lado y pasaríamos juntos esa tarde. Eso era lo que importaba. Le pregunte como estaba. Como había quedado del accidente en su pierna. Ella me respondió que bien. Y en verdad, eso se le notaba. Esa tarde me llene de valor y de la manera más natural le dije: “te ves hermosa hoy”. Ella sonrió y solo atinó a decir: bueno, vamos a iniciar el recorrido. Como recién me estoy recuperando, deseo descansar mi pie, entonces,¡ ahora tú manejas! No podía creer lo que estaba escuchando, quería que yo maneje. En ese momento saque mi cartera con la esperanza  que no esté ahí mi licencia de conducir, aunque yo sabía que últimamente a todo sitio que voy la llevo esta por si hubiera alguna emergencia. La encontré y sabía que no  tenia excusa para no  manejar tremenda camioneta en un tráfico infernal de un sábado por la tarde. Tengo licencia de conducir desde hace ya casi 10 años, pero no me gusta conducir. Prefiero siempre ser un pasajero y que otra persona me lleve, ya que yo soy 'casi, casi feliz' yendo en el viaje leyendo o durmiendo. Aunque algunas veces por el trabajo he manejado, siempre lo he hecho en pequeños poblados, en donde hay poco tráfico. Ese día no me sentía seguro de hacerlo, mucho menos en una avenida con tanto tráfico, como era la avenida Larco. Pero al verla tan linda y con ganas de descansar y que yo la lleve, no me negué a asumír el reto. Ella me palmoteo el hombro y me dijo que sería mi copiloto. Subimos al auto, yo me acomode en el asiento, me puse el cinturón de seguridad y encendí el auto. Solté suave el embrague y acelere para salir hacia la avenida. Mi primer reto era el concéntrame al manejar, pues ella iba a mi costado con unos cortos shorts que resaltaban sus hermosas piernas. No era ni soy de piedra, pero estando en el volante tuve que controlarme y poner atención en la pista. Antes de ir a la tienda de discos, la convencí para tomarnos un lonche. Un café cappuccino con unas donas seria el inicio de una de las mejores tardes de mi vida. Esas tres cuadras que maneje hasta ahí me parecieron una eternidad y una prueba extrema, pues tuve que sortear muchos autos y también peatones, pero valió la pena. Saliendo de tomar lonche, yo ya agarrándola de la mano me sentí con más valor para seguir manejando e ir por todas esas rutas habidas y por haber. Me comprometí a llevarla hasta la puerta de su casa luego de hacer las compras. Recuerdo que maneje y maneje, y al final lo que ambos queríamos era bajarnos en el bello distrito de  Barranco para pasearnos .Parece que a mí ya no me importaban los vinilos, solo  me importaba el estar junto a ella. Luego de una buena caminata, decidimos sentarnos en una banca para contemplar la ciudad y poder percibir el olor del mar. Esa tarde me sentí ganador, pues conversando conmigo, contándome mucho sobre su vida, cosas que no sabía que le habían sucedido en estos casi 17 años que dejamos de vernos, y ella escuchando también mis anécdotas, inclino su cabeza y la puso  sobre mi hombro. Fui feliz en ese momento. Ella se sentía que estaba protegida por mí. Yo la engreída, y eso nos hacía felices. Ella era mi reina, y yo le compre todas las flores que venían a ofrecernos los vendedores que pasean por el parque y en parte sirven de cupido para algunos amigos que aún no son pareja. Perdía todos los temores y me esmeraba en complacerla en todo y en dejar en evidencia que estaba enamorado de ella. Terminando nuestro paseo, llego la hora de volver a casa. Me ofrecí llevarla. Ella no acepto, me dijo que era muy lejos para conducir hasta allá. Le dije que no había problema, que yo conduciría hasta donde sea con tal de llevarla.  Insistí, pero comprendí que no era recomendable que sus hijos me vean llegando con ella a su casa y sobre todo el manejando su camioneta. Nos abrazamos, le di un beso en la mejilla y cuando menos lo esperaba, ella también lo hizo. Le dije que la quería y que pase lo que pase, sería mi gran amiga por toda la vida. Me baje del auto, ella paso al timón y nos volvimos a despedir. Yo tome un taxi hacia la tienda de discos; al entrar, luego de revisar muchos vinilos, compre un par de estos así  no estaban en un verdadero precio de oferta, como lo anunciaban. Ese día ya nada me importaba, no quería discutir con nadie, todo era alegría para mí. Estaba tan contento que no tenía tiempo para preocuparme por regatear precios. Volví a casa y encontré a papa y mama tomando aire parados en la puerta. Me vieron contento, sabían que era por los vinilos que traía. Pero cuando mama entro para preparar la cena, papa me miro y me dijo que mi sonrisa y la alegría que se había apoderado de mi era por otra cosa. Él sonrió y me dijo: es por ella, verdad? La viste, ¿no? Si, le respondí. Solo ten cuidado cuidado, sabes  que no tengo nada en contra de ella-me dijo- 
Esa noche comprendí que papa pensaba en mi felicidad, y esa era el salir a comprar discos musicales los fines de semana, como lo hacía con el cuando yo era un niño, pero ahora  también mi alegría se complementaba con ella, quien aunque aún no tenía nada conmigo,  me hizo sentirme como en el cielo; como ahora que empecé triste  escribiendo este texto en una mañana fría en Lima; pero no sé  si por coincidencia empezó a calentarse por la aparición del sol, y yo comprendí que no debo sentirme del todo desanimado, pues ella debe de estar por ahí esperando que otra vez el destino nos junte en una tarde mágica que si él  lo quiere, puede ser para toda la vida.


pAnChItO.

 



lunes, 10 de abril de 2017

A VECES SI,A VECES NO

Cuando piensas estar en muchos lugares para el fin de semana, y al final no estás en ninguno. Cuando en la semana te entusiasmas con las diferentes actividades que se ponen en la agenda cultural para el sábado y el domingo, pero llegando esos días buscas un pretexto en tu mente para quedar contigo mismo satisfecho de no ir a ningún sitio y quedarte en casa, aunque por momentos pesando que hubiera sucedido ahí, si es que hubieras ido puede que te estarías divirtiendo. Es lógico que uno vaya a donde piense que pasara un buen momento, pero es ilógico que a pesar que uno lo sienta así, al momento de alistarse para ir hacia ese lugar lo invada un sentimiento de desgano y desanimo de realizar lo planeado y en ese instante no encuentre una explicación hacia esa actitud. Son ya 3 fines de semana en que ando en las mismas: durante la semana con mucho entusiasmo y ganas de asistir a diferentes actividades culturales programadas para el fin de semana, y son esos mismos tres fines de semana que me quedo en casa pensando en el por qué no tengo ganas de ir, a pesar que son de mi interés por eso, además de creer que puedo conocer gente nueva ahí.
Esta semana empezó bien, pude resolver algunas cosas que estaban pendientes, y eso me alentó a continuar con los planes para los días siguientes. A mitad de semana, recordé de un antiguo empleador, quien hace mucho tiempo me ofreció un buen empleo, pero yo lo rechace porque andaba, en ese entonces, laborando en una empresa y con un buen contrato, no mejor que ese, pero la palabra de caballero vale mucho en estos casos, y lo llame por teléfono. Al conversar con el me cito para le día siguiente, muy temprano, en su oficina; parecía que las cosas serían simples, que luego de una conversación y plantearme mis funciones y yo decirle lo que podría aportar en su empresa, me contrataría y trabajaríamos juntos. Nada fue así, llegue temprano a la cita- por la distancia del lugar, tuve que hacer malabares para llegar ahí, ya que su oficina queda en las afueras de Lima, sin exagerar a 2 horas por carretera, pero igual llegue 8:00.p.m. - y pedí entrevistarme con él, pero el encargado en recepción me dijo que debía pasar por el departamento de selección de personal para empezar con una prueba psicología, psicotécnica, y finalmente una entrevista propiamente de trabajo con el jefe del área.  A pesar que me pareció muy extraño todo eso, pensé todo sería un formulismo, que las cosas se resolverían rápidamente a la hora que me  encuentre con él, donde me indicaría del día que empezaba a trabajar y a quien debía de buscar para que me enseñe donde sería mi área de trabajo. Rendí mis exámenes, y cuando me toco entrevistarme con el jefe del área, salí –creo yo- bien de la entrevista, pues es el trabajo que siempre he realizado, por lo cual ya tengo bastante experiencia en eso. Estaba contento porque sabía que, además de la supuesta recomendación que tenia del mismo dueño de la compañía, en la entrevista pude explicar con fundamente las mejoras que podría realizar ahí. Al promediar la hora de almuerzo, puede ver por fin a mi amigo, el dueño de la compañía y hombre fuerte en las decisiones. Me dijo que todo estaba bien, que a al día siguiente me escribirían un e-mail indicándome la hora para acercarme a firmar contrato y ponernos de acuerdo para ver los beneficios laborales y otras cosas. Me llamo la atención que todo eso no se resolviera el mismo día, pero creí en él. Al día siguiente me llego un e-mail donde el representante de recursos humanos me agradecía el tiempo que había gastado en entrevistarme con ellos y el haber invertido mi tiempo en haber pasado todas las pruebas, además que me deseaban éxito en mi vida profesional y recalcaba   que cualquier nueva oportunidad   de trabajo que se presente acorde a mi perfil me lo comunicarían. Estaba claro que ya tenían a alguien que cubriría ese puesto. No sé si desde antes de que yo me comunicara con la empresa o quizá durante el proceso de selección encontraron a alguien mejor para el puesto. Sea lo que sea, ya no me debería de importar, igual no estaba contratado y me quedaba con la conciencia que realice una buena evaluación. Lo que si importaba es que no tenía empleo y que seguía en las mimas de antes.

En esa noche decidí quedarme en casa, no me sentía deprimido, pero si un poco decepcionado del destino porque las cosas no salieron como yo quería, sin embargo, tenía la idea que al día siguiente- hoy- iría a ese evento cultural, del cual estuve leyendo toda la semana y entusiasmándome con participar; además que presentía que sería una oportunidad para conocer nueva gente. Las cosas se presentaron diferentes hoy, pues a pesar que amanecía con todas las ganas de ir y aliste desde temprano mi pantalón, mi polo nuevo, mis zapatillas de calle, y me duche y me lave el cabello con un champú oloroso que lo guardo para estas ocasiones especiales; al llegar la hora de almuerzo, empecé a sentir la inseguridad de que si quería o no ir a ese lugar, mejor dicho si quería salir de casa. No sé qué me pasaba, pero después de almorzar hice la siesta y no me importo si me quedaba dormido y no me levantaba para ir a ese evento. Parecía que algo en mi me decía que no debería ir. Y fue así, al final no fui. Me ampare en que mama y papa esperaban a un cerrajero para que arregle una puerta de fierro en el segundo piso de la casa, y debía de esperar al trabajador para hacerlo subir al lugar del trabajo, aunque en realidad, el trabajador era de confianza y no era necesario que nadie le indique nada y mucho menos que lo vigile. Pero era la justificación que me la repetía frente al espejo una y muchas veces. Parece que en la balanza peso más la decepción de aquella fallida reunión para conseguir empleo que el entusiasmo por salir, divertirme y conocer nueva gente. Pensando tanto y estando entre un conflicto conmigo mismo por sí estuvo bien o mal en no ir, concluí que esa era la explicación para todo esto que me estaba sucediendo. Y si me pregunto de las semanas que pasaron y también me gano el desgano por ir, hubo algo de eso. Después de haber pasado un mal rato en casa e innecesariamente, me doy cuenta que todo lo que uno no puede conseguir en esta vida, no debe hacer que nos sintamos tan mal como para dejar de hacer lo que nos hace sentirnos bien. Si bien la preocupación se apodera de nosotros y muchas veces implica del pensar en nuestro futuro, hay cosas que debemos de aprender a llevarlas independientemente. Si tenemos una actividad pendiente que nos hace sentirnos bien, ¡por que dejarla del lado por el hecho que otra cosa nos haya salido mal o no la hayamos podido alcanzar! Es mentira que si tienes una preocupación-salvo que sea una de vida o muerte- no puedas pasar un buen momento haciendo algo que te gusta, y en donde pasaras un momento relajante alejándote de todo lo que te preocupa. A estas horas de la noche, cuando ya todo ha pasado, me siento mal, y con justa razón, pues  no conseguí el empleo y de seguro al iniciar una nueva semana tendré que seguir buscándolo; sino que me perdí ese buen momento que hubiera pasado hoy al haber  asistido a ese evento cultural. Nada en cuanto a lo del empleo se solucionó hoy al quedarme en casa. Muy por lo contrario, empezare una semana con el mismo estrés de siempre. Ahora tengo el reto que pase lo que pase en esta semana, mis planes no serán cambiados por ningún tipo de depresión que aparezca, viva  y se despierte en mí.





pAnChItO.