lunes, 10 de agosto de 2020

De lo que no se escribe.

 

Como ya lo vienen realizando hace varios años, paralelamente a la Feria del Libro de Lima (FIL), un grupo de estudiantes de literatura realiza también una Feria del Libro alternativa. Por tercera ocasión he tenido el honor de recibir una invitación para participar entre los expositores, y así contar experiencias de lecturas y escrituras y otras anécdotas con estas. También como en otras ferias en todo el mundo, debido a la coyuntura, este l evento se realizó de manera virtual.

Para aquella reunión, por la tarde del último viernes, escogí el hablar sobre un tema que considero importante. La escritura no es un fin, es un medio. Por tanto el escritor debe de ser cuidadoso de lo que escribe, pues él llega a muchos lectores y origina o aporta en la formación de nuevos colegas. A continuación resumo parte de mi ponencia, la cual muy humildemente dejo a disposición de todo portal de lectura, boletín, semanario y otras ferias de libro que desea mostrarla.

 

“Nunca escribas con aquella locura que se apodera de ti .No escribas con aquel fuego que quema tu mente. Recuerda que muchas veces un lápiz es más peligroso que un puñal. Escribir en un estado fuera de sí es como cometer un asesinato por la amargura y frustración del momento. Los arrepentimientos después llegan muy tarde. Es imposible que no quieras volcar toda esa rabia, desconformidad y hasta resentimiento en aquellas líneas que terminaras escribiendo .En todo caso, si escribes todo eso, al menos no lo publiques pues podrías ofender a familiares, amigos, conocidos, cercanos y hasta desconocidos para ti. Lo peor de escribir con la ira y furia es que podrías hasta   terminar con la armonía familiar o de tu entorno de trabajo. Vas a odiarte toda la vida por haberte llevado de todo ese rencor que termino hiriendo a alguien y dejando cicatrices en su corazón. Mejor mantén la calma, aléjate del lugar de los hechos. Escápate de la tentación de escribir en ese momento y canina por otro lugar donde el aire fresco te devuelva la calma. Recuerda que los escritores nacieron para expresar mucho de la vida en pocas o muchas líneas, entreteniendo y muchas veces enseñando. Puede que existan culpables de tu desgracia. Puede que algo no te salió bien por responsabilidades ajenas; pero esos malos ratos pasarán y con cabeza fría podrás remediarlo y marcar una distancia de aquellas personas, más no herirlos u ofenderles. Recuerda que el destino sabe poner todo en orden.

 

Mucho dicen que el leer y escribir son formas de vivir vidas que no nos tocó vivir, o viajar por muchos lugares del mundo donde no hemos ido. Muy cierto, eso ganamos con practicar ambas actividades, pero esto jamás será una justificación o razón para herir denigrar a alguien. La gasolina de todo escritor es la vida que le toca vivir, desde cada detalle simple hasta el más complejo. Puede no ser feliz el momento que viviste o estás viviendo, aun así no es la mejor respuesta el plasmar todo ese sentimiento eso en un escrito. Hay que saber sacarle provecho en la inspiración sin apasionamientos. El informar y mostrar la vida tal y como es y como funcionas es la función de un escritor. El hablar mal de alguien, contar sus intimidades para dejarlo mal frente a todos es solo un signo de que un escritor es inseguro de quien es. Solo en ese estado necesitaría de recurrir a ese tipo de escritura.

Hay escritores que creen haber alcanzado el éxito habiendo dejando que sus iras personales o, incluso, su sed de venganza sean quienes lo guíen al escribir una novela o cuento. Por eso quizá constantemente han repetido la fórmula que funciono, aunque queda claro que no los volverá a leer porque la gente solo una vez busca identificarse con alguien negativo. La mayoría quiere leer algo productivo. Ojo, otra cosas son las obras literarias  de carácter de investigación que en medio de la imaginación o exageración habla o denuncian hechos que merecen  ser aborrecidos por la sociedad ,encontrando al final que se haga justicia, más que la divina. Finalmente, considero que un escritor tiene la licencia de crear y de plasmar al máximo su imaginación. Pero nunca debe de olvidar que   ante todo es un ciudadano, un hijo, hermano, vecino, esposo, y muchas veces padre de familia”


pAnChItO.

 

domingo, 19 de julio de 2020

LA VENTANA Y LAS COINCIDENCIAS.


Con sumo cuidado y utilizando diferentes hipótesis me pongo a analizar que está sucediendo, ¿por qué desde hace ya más de unas semanas me encuentro con ella o cuando me asomo a la ventana de casa la veo llegando a su hogar? Me da vergüenza pensar todo esto, creo que ya no estoy en edad para andar espiando a alguien. Lo único que puedo rescatar de todo esto es que soy feliz cada vez que escucho un motor de algún auto, pues cuando suelo salir a la ventana, lejos de querer saber que sucede en el vecindario, o si quieren robarle los neumáticos del auto de la casa, espero a comprobar que es ella, la vecina, quien llega. Escondido detrás de la cortina, sin hacer ningún movimiento, me quedo ahí para verla descender del auto. Ella a veces vistiendo una minifalda o unos pantalones ajustados me dejar ver su hermosa figura. Creía que era un simple gusto, una distracción y premio para mis ojos. Una joven y guapa empresaria debe de tener miles de admiradores, creo ser   uno de ellos, aunque de aquellos que está en la última fila, ahí tan lejos que jamás llegara a poder robarle un beso.
Han pasado los días y mis incursiones detrás de la cortina de la ventana han ido en aumento. Una noche descubrí que una de las ventanas de su casa que da para la calle es  su 'mini gimnasio', y me puse a pensar mil cosas. Tras las cortinas, cuidadosamente, la observo haciendo ejercicios, unas noches en mallas y otras en shorts ajustados. Todo un deleite para mí. He tropezado una par de veces con ella: yo llegando con mi bolsa de hacer el mercado y ella muy elegante subiendo a su camioneta del año. Ambos aun no nos hemos mirado a los ojos, algo me traba la lengua y no puedo soltar un hola cuando estoy frente a ella. Quizá si me animo a hacerlo reciba una respuesta amable de ella. Ese saludo sería una respuesta esperanzadora. Estoy nervioso pero ya debo de pensar en decirle algo, no puedo pasarme toda la vida mirándola de lejos.
Los días siguieron pasando y yo ordene que el auto de casa siga permaneciendo afuera durante el día, puede que por una emergencia lo necesitemos ahí, en posición para arrancar. En base a eso me he asomado muchas veces por el día a la ventana. Cada vez que la veo luce un atuendo distinto, se viste como toda una distinguida empresaria y siempre deja ver su cuerpo de ensueño. Ella me está volviendo loco, esa es la verdad. Me he arrastrado a ese mundo-no sé si sea bajo-de alucinar con una mujer mirándola a lo lejos, escondido, y sin poder soltarle un piropo porque podría descubrir de donde viene. Es viernes por la tarde y he salido a regar el jardín y en eso hace su aparición en su camioneta, disimuladamente con unas gotas que salpican de la manguera me arreglo los cabellos, me reviso de los pies a la cabeza: luzco impecable. Miro de reojo, como quien no tiene interés, y aparece ella vistiendo una minifalda oscura y una casa de cuero de color guinda. Sus hermosas piernas van desfilando frente a mí   y sus tacos no le impiden caminar con la mirada hacia arriba, a pesar que llega cansada, pues como empresaria tiene que luchar para reflotar su empresa. Quiero olvidarme del asunto pero me entran las ganas de cruzar la pista e ir a su casa y tocar el timbre   para decirle, vía el intercomunicador, que necesito verla para conocerla y ella también me conozca a mí. Salgo de casa, voy a comprar unos alfajores para después de la cena y veo su camioneta ahí en su puerta. Me pregunto, ¿Por qué será que esta ahí? , ¿Por qué no la guarda si ya es tarde?, ¿Tendrá pensado volver a salir? Vuelvo de la panadería con los deliciosos dulces ‘calientitos’, en eso se abre su puerta de su casa y aparece ella, esta vez usa un vestido de gala, de invierno, pero igual le dibuja su hermosa figura. Con cartera en mano y algo de apuro sube a su auto. Ve mi sombra que pasa por ahí, parece no interesarle, y yo que tengo ganas de decirle que no vaya a ningún lugar, que tomemos lonche juntos, que tengo café, alfajores y unos brazos abrigadores justo para el fuerte invierno que ya se apodero de la ciudad. Entro a casa y escucho los motores de su auto alejarse. Pasan las horas y estoy en casa pensativo, en eso se me da por escribir poemas hasta la hora de la cena. Está destinado volver a saber de ella. Al día siguiente escucho un grito que viene de la calle; es el vecino de la esquina, quien vive en una casa contigua e ella, está proliferando gritos mirando hacia su ventana .Ella aparece y él se queja de malas maneras: “Adelanta tu auto, no deja estacionarme en mi puerta”. Me entra una rabia contra aquel hombre, tengo ganas de decirle que respete a una dama, a una chica, a mi chica. ¿No sé de donde salió eso último? Al final decido no intervenir. Veo que ella sale corriendo, se sube a su auto y lo adelanta. Maldita sea, no lo guarda, ósea piensa salir más tarde. Es sábado por la noche, de seguro va a salir a algún lugar con alguien. Parece que estoy sintiendo celos. Después de mucho tiempo experimento una sensación así. Esta preciosa, lleva unos jeans ajustados, un polo corto y el cabello suelto. Me está volviendo loco.
No me siento un perdedor, veo alguna posibilidad ahí. Más tarde me asomo a la ventana-ya es hora de dormir- y veo por encima de su cochera y su camioneta aún no está dentro. No vuelve, seguro la está pasando bien el sábado por la noche. ¿Con quien estará?
Al día siguiente, domingo, vía una web he hecho una compra de productos para la casa; el repartidor me dice no puede traerlo hasta mi misma casa, no ubica la dirección. Entonces le digo lo esperare en la plaza principal de la ciudad, cerca de casa. Salgo rápidamente y llego a ese punto. Estoy en la esquina de una concurrida avenida y el semáforo marca luz roja: los vehículos de la pista auxiliar se detiene cerca de mí, una camioneta parecida al de ella lo hace exactamente a mi costado. No sé su número de placa, pero veo que las coincidencias continúan, detrás de las lunas, casi oscuras, está  ella en el asiento del piloto. No me conoce, por eso ni me mira.

Estamos caminando alrededor de la plaza principal, por fin ella se decidió a salir a caminar y dejar el auto en su casa. Me anticipo a pedir un par de donas bañadas en chocolate y dos cafés; cuando ya estamos sentándonos para disfrutarlos descubro que me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa pero se avergüenza y ya no me mira. No tiene que darme explicaciones de nada, por eso no me entero si tiene enamorado o novio. Yo tampoco le cuento nada sobre mi en esos temas . Ni siquiera nos preguntamos de donde veníamos o a dónde íbamos, la cosa es que nos hemos encontrado ahí de casualidad. Solo importa que estamos conversando, conociéndonos. Más tarde estamos caminando hacia nuestras casas. Legamos y me despido de ella; mientras la veo entrando a su casa pienso que ese adiós no existiría si no me hubiera animado a decirle, hace unos días, "hola”. Esa noche sonrió y sueño con un día entrar juntos a casa y jamás volverla a mirar por  detrás de la cortina de la ventana.


pAnChItO.


viernes, 19 de junio de 2020

NUNCA EXITOSO,SIEMPRE SE HACE LO QUE SE PUEDE


No sé qué decir, no me sentía bien a veces; y hasta hoy me sucede , pero felizmente son pensamientos fugaces que ya no me hacen daño ni menos influyen en estado de ánimo. Por más que uno se esfuerza, nunca es suficiente. Existen exitosos y también gente exitosa. Los exitosos hacen alarde de lo que han logrado, se autodenominan así, y parte de su alegría es que todos le digan que lo son. En cambio, la gente exitosa hace lo que hace por su bienestar y avance profesional. A veces juegan con la vanidad, pero no dejan controlarse por ella. Otros hablan de sus éxitos, menos ellos. No sé si decirlo con tristeza, preocupación o con indiferencia: no estoy en ninguno de esos grupos. Aunque esas palabras no las conocía de pequeño, siempre crearon temores en mí. Hoy ya no me esfuerzo por ser exitoso, ni tampoco encuentro motivo del porque hacerlo. Solo quiero hacer bien mi trabajo para poder vivir de ello. Sin embargo, hasta hoy a veces me siento inseguro, temeroso; eso marco mucho en mí, capaz y lo tengo guardado en mi mente desde muy chico. Siempre quise ser lo que otros eran, lo que algunos esperaban de mí, e inclusive lo que creía que los otros pensaban nunca alcanzaría a ser. Al final no lo fui, y no porque no pude serlo, sino porque no me sentía cómodo así. Me pregunto de todo y no tengo respuesta para tantas cosas. Pero más vale empezar por lo que sí puedo responderme. Cuando uno ya es adolescente o casi adulto empieza a madurar, aunque aún este un poco confundido por el futuro. Por eso el escuchar consejos son buenos, pero al final cada uno hace lo que cree mejor y así no debe de culpar a nadie ni tampoco agradecer por lo que suceda como resultado de la acciones que realizo. Oportunidades aprovechadas o perdidas deben ser responsabilidad de cada uno, no de otros. La tranquilidad y muchas veces la paciencia son elementos que pueden ayudar para tomar las mejores decisiones para nuestras vidas e incluso cuando queremos re-direccionarlas. El tranquilizarse es una maravilla que puede lograr muchas cosas, pues empieza por el entender que pase lo que pase siempre existe lo más próximo a una solución para las cosas, en caso no encontramos la solución. En el mundo las cosas no pueden ser perfectas, no todo puede ser como uno lo idealiza, ni muchos menos como uno lo soñó de pequeño. Dichosos quienes pueden alcanzar sus sueños, e inclusive vivir de lo que les gusta. Existen casos-no sé si muchos o pocos-, pero bien por ellos, es lo ideal. Pero somos muchos quienes debemos buscar nuestro lugar en el mundo; eso sí, sin hacerlo por contentar a otros, sino porque será provechoso para nosotros. Como todo somos seres   humanos, seamos conscientes de nuestros errores, pues nuestra condición es no ser perfectos. Pase lo que pase, lo que uno siempre tiene que llevar consigo es que está encantado de estar en este mundo, si es que todavía no encontró su lugar, lo encontrara. Solo es cuestión de decisión. Esa es una premisa de la vida. Las promesas que nos hicimos de niño muchas veces no son cumplidas por diferentes circunstancias, pero hay una que aunque no nos la hayamos hecho siempre la lleva todo ser humano: el ser felices. Esas si hay que cumplirlas, pase lo que pase.


pAnChItO.

sábado, 9 de mayo de 2020

NI AFECTADO,NI PREOCUPADO,NI MOLESTO


Mayo me ha vuelto a sorprender, otra vez estuve desprevenido,no supe que hacer ni decir. Quizá sean supersticiones o no, pero empecé a ver todo negro, como otras veces para estas fechas. Pareciera como si un sueño hermoso se convirtió en pesadilla. No recuerdo cuando los meses de mayo se tornaron de color gris en mi vida, ni tampoco hoy quiero analizarlo. Lo que si recuerdo es que hubieron en mi vida meses de mayo muy felices,de seguro en aquellos años en que era un niño. Hace unos días empezó este mes y a pesar que recordé algo de lo ingrato que este es, no me asusté ni me quise cuidar en demasía. Mayo no cambio para nada, ayer hizo oficialmente su aparición con el cielo celeste tornándose de color gris con la llegada del atardecer. Subí a la azotea a enfrentarme a él  y me dio un golpe certero: una ola de viento, que vino por detrás de los cerros del bello panorama, impacto contra mi cuello descubierto. Fue espectacular la forma en que me sorprendió al atacarme,y claro me hizo daño. Inmediatamente baje al primer piso de la casa a resguardarme, a cuidar mi vida de ese disparo de viento que afecto mi cuello,pareciera que se aproximaba un dolor de garganta y  una pequeña tos se apoderó de mí. Estaba seguro que iba a  coger un resfrió. Empezaba un mes negativo para mí,definitivamente esa ola de aire   había afectado mi garganta ya debilitada por esas bebidas gaseosas heladas del fin de semana. Con algo de malestar en mi cabeza y los pies helados, y después de haber tragado una cápsula para luchar contra todos esos síntomas de la gripa, sabía que a este mes no le podía decir basta pues apenas empezaba una batalla contra mi.A ese enemigo de  años nunca aprendido a domarlo. De este mes de mayo, en mi ciudad, supe escapar muchas veces. Por trabajo no vivo aquí, y si debía venir a visitar a mi familia, hacia todo lo posible por hacerlo dos o tres días, no más. Esta vez no fue así, una Pandemia Mundial me agarró aquí en mi ciudad, gracias a Dios. No pude huir de mayo, ni pude huir de los recuerdos de tantas desventuras vividas en Lima. Mayo tenía lo suyo, una que otra vez fue el cómplice perfecto que necesitaba y aun necesito, de seguro fueron en los años de mi niñez y un año entrando en la adolescencia. Recuerdo una tarde ,de hace muchos años, cuando regrese de la escuela, un día viernes en los que ya no se hacían tareas, y luego del almuerzo me puse a escuchar en la radio  canciones y me sorprendió el oscurecimiento del cielo que ya avisaba que llegaba la noche, mientras yo me eche sobre mi cama, mirando allí arriba, donde hacia su aparición la Luna, y pensé en aquella niña que me gustaba desde la primaria; no sé y por qué en ese año del 1ro.de secundaria algo me decía que debía de contarle a ella lo que sentía. La música sonaba, empezaban las canciones de amor; mi abuela me llamaba para tomar el lonche, en medio de un clima que lejos de causar algo negativo en mí, me hacía sentir placer al encogerme y abrazar  a la almohada, pensando que yo le estaba dando calor, a la vez que ella lo hacía conmigo. Imaginaba esos rubios cabellos que se metían por mis narices y otros hacían cosquillas a mis labios. Ese era amor del bueno, no una fantasía sexual ni nada por el estilo. Aquel trance con esas buenas canciones de fondo despertó en mí la vocación de escribir también canciones de amor. Recuerdo esa etapa de mi vida y pienso cuanta inocencia se pierde con los años y con la crueldad de los otros niños y hasta adultos alrededor. Llegada la noche mis padres volvían del trabajo y yo me sentía el niño más feliz del mundo.Fue un mes de mayo, nunca lo olvidare. Año después,ese mayo que viví en 1996 es el que más lo odio: papá sufrió un infarto al miocardio  en su oficina, esa noche llamaron a mamá a la casa, teníamos lo peor, desde ese momento ya nada fue igual.
Así fueron los meses de mayo en toda mi vida, algunos, muy pocos, llenos de felicidad. Característico mes de la oscuridad,mayo se presenta otra vez frente a mi.  Ahora que ando afectado de la garganta, gracias a ese ventarrón de aire frío que impacto y revolvió mi cuello, me senté a tomar una taza de té con bastante limón y reflexionando o recordando, creo que debo de aprender- como ya lo empecé a hacer el año pasado- que los meses guardan consigo sus propias características y que están marcan los días de cada uno. Lógico que este mes de mayo es notorio pues con él se inicia el invierno y este arrastra recuerdos del verano. Hoy, bajo un cielo gris y sintiendo un frío que me toca los huesos, descubro que el destino- más que bien que por mal-me volvió a juntar con mis padres, aquí en casa.
Hoy que han pasado los años y que por motivos mundiales la vida es incierta, solo tengo la certeza que un mes en el año la vida me pone a prueba, aunque la verdad es que puede ser en cualquier mes del año, o todos.
Sentado en la banca del parque,a la vuelta de la casa, mientras fumo un cigarro y chupo un caramelo de menta, recuerdo un mes de mayo de un año especial de mi vida, porque aquella vez fui feliz ,fue un ‘Día de la Madre’ cuando mi hermana y yo le entregamos un presente a mama, con sus respectiva tarjeta;esa vez mi mama me pido que el mejor regalo que podía darle era ponerme a estudiar para la semana de exámenes  que empezaba al día siguiente. No cumplí mi promesa,salí mal en todas la evaluaciones porque no estudie. Mañana al saludar a mama por su día le prometeré que cumpliré al pie de la letra esa frase que toda la vida me ha inculcado: “que nada te afecte, te preocupe, ni te moleste” Estoy seguro que será así, Mama, no te volveré a defraudar como aquella vez.





pAnChItO

domingo, 12 de abril de 2020

CUANDO YA NADA SERA IGUAL


Y hasta que un día la vida nos dijo que ya era hora de estar en casa, de estar con los nuestros, de hacer un alto para tomarse un descanso; porque ya muchos años venimos viviendo en un mundo agitado, donde no dábamos ventaja para nada y tampoco, quienes estaban a nuestro  alrededor no las daban. Este momento, que estamos viviendo, es irrepetible, pues casi todos estamos en una para general: en nuestros hogares, apenas saliendo para comprar lo necesario, y cuando lo hacemos observamos las calles, plazas, parques y avenidas vacías; todos esos lugares hasta hace poco transitables, puntos de reunión. Nos embarga la tristeza, la preocupación y también la alegría. Tenemos, en verdad, sentimientos encontrados. Hace tiempo necesitábamos un receso, no solo por el bien de nosotros, sino también para el bien de la naturaleza, especialmente de la diversidad de la vida. Pero quizá no lo deseábamos de la manera inesperada como llego. Este es el momento, no habrá otro, para estar en casa con la familia, haciendo las cosas más simples durante el día: contemplando cada detalle en el hogar, y las costumbres aquí, que pensábamos ya las habíamos perdido. Estamos cara a cara con la esencia de nosotros, con aquello donde pertenecemos. Estamos también utilizando nuestro tiempo de ocio para hacer aquellas cosas que estaban pendientes hace mucho tiempo en casa; e incluso, para no hacer nada. Todas alternativas válidas. En todos los casos estamos disfrutando de un momento que malo que bueno es nuestro. No sabemos con certeza si faltan pocos días o muchos más para que este forzado descanso se termine, lo que sí sabemos es que en medio de la incertidumbre de lo que sucederá - también en materia económica- tenemos que conservar la calma y tomar en cuenta que esto no solo nos está sucediendo a nosotros, sino al resto del mundo. Hoy observamos que en todo el planeta compartimos la misma tristeza y estamos llorando por el mismo motivo: familiares y amigos en estado de gravedad, o quizás algo peor para con ellos. Es una pesadilla para gobernantes de todo mundo toda esta situación, y para nosotros también, pues no se trata de algo que sucede en determinados países, se trata de todo nuestro planeta. Todo esto nos deja una enseñanza: la vida es una sola y hay que vivir sin postergar nada, sobre todo si se trata de demostrar amor por nosotros mismos y por quienes decimos amar; además de solidaridad y respeto por los demás. Para quienes no lo sabían-algo raro-, hoy ya conocemos que este mundo está hecho es de injusticias y de miserias. Qué bueno que muchos estamos creyendo   que, si salimos de esta tragedia, ya no debemos ser los mismos, sino mejores personas, empezando por quienes dirigen el mundo. La mejor distribución económica quizá sea la promesa que se debe de cumplir ante ese ser superior-sea de cualquier religión que creamos-, que ojalá y acepte darnos una nueva oportunidad para regresar casi, casi a la normalidad. Aunque todos sabemos que nada volverá a ser como antes.

Planeta, cúrate, por favor…Pues creo que todos ya entendimos la lección y nos estamos empezando a curar, aunque sea de a poquitos



pAnChItO.

martes, 17 de marzo de 2020

No hay problema, ninguno. No existe razón para retirarse del juego.


“Todos tenemos el alma rota. Todos hemos enfrentado una situación dolorosa producida por el rechazo de alguien o, peor aún, por haber visto partir a alguien a quien amamos. Pero esas roturas han sabido ser menguadas en el dolor por la misma rutina del día a día y porque hemos tenido gente maravillosa a nuestro alrededor. Gente a quien querer, las cuales también nos quieren. El tiempo casi siempre no ha sido complaciente con uno. Este ha corrido de manera maratónica y hoy amenaza con llevarse a esos seres queridos que supieron y aún saben amarnos, muchos más en nuestros momentos más difíciles. Quizá hoy es momento de establecer nuevos vínculos, de buscar personas que nos quieren y a quien nosotros también queramos. Hoy creo con mucha seguridad que es el momento de entender la vida, de saber negociar, de no ponernos en una situación difícil porque simplemente podemos terminar con las manos vacías; y así regresar al mismo punto de partida, pero con más años de edad. Falta un grito de alegría, ya es hora de hacerlo. El tiempo ahora se muestra nada bueno, parece que es un atardecer de invierno, esos en que rápidamente se oscurece el cielo y llega la noche. No me doy por vencido, parece todo lo voy a alcanzar, e inclusive más de lo que creo. Voy a agradecer a Dios y al destino que de una vez por todas me muestren mi futuro. Los días son más cortos y poco a poco quedaremos pocos, y ahí estaremos los dos y algunos más iniciando una nueva vida y rogando que esta nos dé más vida para seguir luchando por quienes para ese entonces estarán bajo nuestra responsabilidad. Hoy acepto, a puertas de una nueva etapa en mi ser, que existen los ciclos en la vida, por tanto es casi seguro que en un abrir y cerrar de ojos seré yo quien sepa consolar a los míos por fracasos académicos o decepciones amorosas”

Hoy la tarde se oscureció: eran las 14 horas y 30 minutos y parecía que estábamos cerca del anochecer. Era un lindo día, viernes 13. No soy supersticioso, ¿pero que dicen ustedes?, mucha coincidencia, ¿verdad? Hoy las cosas no parecían como antes: ella ya no se comunicaba conmigo y en la mesa, a la hora de almuerzo, con papa y mama ya no sonreíamos. La vida ya no se veía como antes, temíamos de la rapidez con que se pasan los días, meses y años. Por ahí, alguien, según informaciones, había pronosticado que era el último día del mundo. No sé de donde salió esa locura, pero nos tocó vivir el día con esa idea. Esa tarde, con apariencia de noche, me regresaban a hace algunos años atrás en la misma ciudad, mi ciudad, y en mi misma casa, cuando pensaba que el mundo se me venía encima porque no encontraba empleo, además que no encontraba la forma de conquistar a esa linda chica que veía todas las mañanas muy temprano, y con quien cruzábamos algunas sonrisas, que para mí eran alentadoras. Cuando pensaba que las cosas no andaban bien, como yo quería, aparecían frente a mí los rostros de papa y mama, y yo comprobaba que todo andaba bien, que ellos aún estaban a mi lado para contrarrestar los malos momentos. Hoy vi sus rostros, después de tomarnos él té, y sentí que los tres estábamos parados sobre la misma línea para luchar contra todo lo malo que se presente. Luego, mientras mama traía la fruta y mi papa me comentaba de la política del país, pude saber que no estaba solo en la vida, los tenía a ellos. Es que los tres supimos caminar juntos, sin el mayor temor de caernos, desde el día en que nací. En ese momento mama me llevaba en los brazos y otras veces papa lo hacía también. Cuando fueron pasando los años, seguíamos andando los tres: ellos llevándome de la mano y con los años yo llevándolos también. Fue en el almuerzo que los miré y me di cuenta que aún estaban ellos para darme fuerzas y buenas vibras. Tengo la suerte que ellos ya estén mejor de salud, ya que a fines del año que pasó Mama se cayó de la silla, cuando se paraba de la mesa, luego de cenar; y Papa, por hacer un esfuerzo de agacharse a recoger un objeto que cayo debajo de la cama, se lesiono la columna. Lo que vino después fueron una serie de chequeos médicos  y descubrimos que  algunos males propios de la edad se quedarían con ellos y se incrementarían. No se por cuánto tiempo más, pero   pasaron las horas y el mundo no se acabó, solo el día. Quizá esos pronósticos estaban equivocados y el mundo continuaría hasta no sé qué fecha. Ya echado sobre la cama y mirando el techo de mi habitación- como casi siempre lo hago- pensaba en cuantas tardes ya había experimentado algo de depresión, pero al final de cada día terminaba vivo. Hay retos muy grandes porque luchar aun. No sé a quién me enfrentare a lo largo de lo que me queda en la vida, pero por lo pronto empezare a hacerlo con buen estado de ánimo. La chica que conocí hace 5 años, de la cual hablaba, no fue un amor a primera vista, lo tengo claro, pues no creo nadie   se enamore tan rápido, pero me obsesione con ella y en las noches que pase pensando en todo eso origino que escriba algunos ensayos que hice para mí mismo. Eran declaraciones de amor, no valían de mucho, no pensaba mostrárselas a ella ni a nadie. Una tarde, después de ya estar conversando regularmente con ella, me contó que estaba a punto de casarse, fue como un bandazo de agua fría escuchar eso de ella. Cuando volví a casa me dirigí, una vez más, al baúl de los recuerdo de mi mente y analice la situación. Hay posibilidades de no salir perdedor del todo en cada día de la vida, pero tampoco siempre no se es ganador. Si no es ella, de seguro ya se presentaran otras oportunidades, a pesar que el tiempo me está llevando ventaja en la carrera de la vida. Pronto me encontrare con ese alguien que se sentara junto a papa, mama y yo en la mesa para intercambiar sonrisas, anécdotas y, sobre todo, para iniciar su participación en lo que resta de mi vida.


pAnChItO

viernes, 14 de febrero de 2020

Lineas o cartas de amor. ¡Que sé yo!


“Había pensado para estas fechas ir a pasear a la ciudad. Sabes que podemos caminar por debajo de chorros del agua que solo nos salpicaran, pero no nos mojaran. No sé cuántos chocolates te he comprado, pero ya son bastantes los que tengo guardados para ti. No puedo esperar un día más para empezar a vivir esta historia de amor. Es mi turno, supe esperar en esta vida y ahora es el momento de empezar todo esto contigo. Soñé tantas veces con este día, que al parecer  ya llego. Salir a caminar al atardecer y ver el anochecer, y si el frió se apodera del ambiente, yo quiero abrazarte y abrigarte lo más que se pueda. Tú me escogiste y yo te escogí. Quizá ese sea el orden, pero lo importante es que ambos nos gustamos. Hay amor, eso creo ver; y si no fuera, que difícil se me haría amanecer la mañana siguiente a la celebración y encontrarme con la soledad. De seguro te buscare y no te podre encontrar. Ni que decir de llamarte, seguro no contestaras el teléfono, porque sabes que te llamo para cortejarte, para buscar una oportunidad. Lo mejor es vivir una fantasía,esta fantasía. Vamos a bailar mi almohada y yo, como baile  ayer contigo, y sentiré mi corazón alborotado por bailar contigo. Escuchare el sonido del despertador, que sabe ponerlo todo en orden, y yo volviendo en si para recordar que siempre estuve aquí y todo fue parte de un sueño”

“No he creído en los 14 de febrero como una fecha especial para celebrar el amor, siempre me pareció cursi todo eso. Yo ni vivía enterado de esa fecha hasta cuando tenía 13 años y  en la radio hicieron una programación especial de canciones; eso si me gusto, muy buenas baladas que  para grabar en casete. Siempre creí que no debe existir una sola fecha para los enamorados, además que para mí siempre esta fecha no ha sido para celebrar el amor, sino el desamor. Desde que te vi creo en esta fecha y me he aferrado a la ilusión de celebrarlo contigo. Me están pasando cosas por la mente, estoy perdiendo la razón, quiero comprar para ti  más de mil chocolates y regalarte todas las rosas que están en venta. Estoy enamorado y no me importa demostrarlo, pues estoy seguro que te quiero. Hoy creo en San Valentín y también en todos los santos que me hagan el milagro de estar a tu lado para siempre. Hoy, mañana y el resto de mi vida perderé el control por ti”


El edificio ubicado en aquella avenida se apagó, ya no alumbra más. Si, ese mismo edificio que se ubica frente a la Plaza principal del lugar, donde tu convenientemente buscabas una banca para observarlo y ahí recordar a aquella chica que era tu última esperanza. Ni idea del por qué cada vez que contemplas ese edificio la recuerdas, pero era así o lo es hasta hoy. Esa construcción de 8 pisos no está abandonada, pero quien lo resguarda de noche no tiene las ganas de prender las luces. Hoy parece inexistente junto a otras edificaciones que están iluminadas, y ellas iluminando también. Sabes que de tanto hacerte un asiduo visitante a ese lugar no faltó que un esposo celoso vaya ahí todos los días pensando en encontrarte con su mujer. Esos 4 años que asististe ahí fueron de locura, no lograste nada, salvo encontrar al final una esperanza mirando aquel edificio. Caramba, nunca vamos a comprender cuál es la relación de aquello con ella. Misterios de la vida. Hoy, has regresado ahí para comprobar lo que te conté de aquel edificio y de coincidencia viste al esposo celoso. No vino por ti, tenlo por seguro. Sé que tenías una esperanza de encontrar el edificio iluminado, pero ya no lo veras así. Eres uno más de los miles que llegan a la Plaza, recuerda que vuelve  después de tiempo, nadie de quienes venían en tu época vienen ya  aquí. Todos hoy están en otra cosa, ya tienen obligaciones y están contentos porque es parte de una nueva etapa en su vida. Sé que estás pensando pasar el 14 de febrero en ese lugar, mirando de seguro a las parejas de enamorados, a las chicas lindas y preguntándote por que en tu época no pudiste conquistar una y llevarla a pasear ahí. Pasar ese día, ahí sentado, te llevará al mismo punto de siempre, no te hará bien, no avanzaras en tu recuperación, volverás a lo mismo. Piensa fríamente como estas actuando, vas a carcajearte de ti mismo. Que haces ahí, ten dignidad, no te exhibas, nadie está loco para andar por las calles sólo en esta fecha, ni menos en un parque tan concurrido. No entiendes que hasta ese edificio apagó sus luces, pues debía terminar con tus ilusiones, ya que nunca se iban a hacer realidad y te hacían daño. Estas ahí, después de mucho tiempo, contemplando la felicidad de otros, como lo hacías siempre, en vez de estar pensando en buscar tu felicidad. Es bueno el tomar el aire fresco, eso te hace bien, te relaja, pero el mirar el panorama y, lejos de celebrar el amor, sufrir porque no celebras el amor, como los que están ahí, es dañino. Márchate!, fue suficiente el tiempo que tuviste ahí para distraer la mente. Ahora piensa en tu proyecto de vida, el ómnibus espera por ti, abordarlo, vete a otro lugar. Quizá sea el último 14 de febrero que lo pases así: solo,aun que con algo de compañía. Unas luces se apagaron, es hora que se enciendan las definitivas para tu vida. Este año te liberan, debes de estar cansado de estar secuestrado por la soledad. En esta vida toca ganar y perder, pero no pierdas por tonto. ¡QUE VIVA EL DÍA DEL AMOR!”

Me acosté, no podía dormir, era tarde, estuve leyendo y viendo la televisión, además estaba con el estómago pesado, había comido un montón. Llegue a quedarme dormido, al menos eso creo, mirando el techo de la habitación y pensando en ella, el amor imposible. En mis sueños me encontraban en el paradero de ómnibus para volver a casa luego de haber estado con ella y confesarle el gran amor que hay en mí , ese que había nacido y por el cual creía en El Día de San Valentín y en todos esos ritos que hacen los hombres enamorados. Enseguida me dirigí a la plaza principal del distrito, donde vivo, para comprobar lo que me contó un amigo: aquel edificio, en el cual yo me recordaba de ella, ya no encendía las luces y era    inexistente en medio de tantas edificaciones iluminadas. Esperando el ómnibus, vi a los lejos un auto que venía, no sé por qué y se descarrilo metiéndose a la vereda donde yo estaba.No pude huir y sentí que este me alcanzo. Desperté antes del sentir el dolor del atropello o quizás mi alma después de la muerte.


pAnChItO.