viernes, 18 de noviembre de 2016

LA CARTA

Buen día, Sr.
He llegado a este lugar con mucho nerviosismo pues imagino   lo que me dirá. Acepto toda la  responsabilidad de los resultados, que hoy  son un fracaso. Sepa que mi mayor preocupación no termina aquí; después de escuchar todos sus regaños y sentencia laboral, solo le puedo decir que esta situación parece no tener solución, y no se me ocurre nada por hacer en este momento. Puede que UD. me diga que ya no me debe de importar eso porque el daño ya está hecho, y es irreversible. Nunca me había preocupado tanto por algo, como lo he hecho hoy. Veo un panorama más que incierto. Veo las cosas negras, y si se trata de ser sinceros: los objetivos se ven inalcanzables. Sin embargo, tengo que seguir intentando que las cosas mejoren. Cada día aplico nuevos procedimientos, o mejoro estos, pero nada. Aun así, seguiré hasta cumplir el objetivo  que nos hemos trazado. Sé que mi culpa se hace más grande porque hace 10 meses, cuando UD. me llamo para informarle del balance anual, y de las medidas que iba a tomar para que los malos resultados no se repitan en este  Nuevo Año, fui tajante en decir que esto se solucionaba de todas maneras y que pasando las fiestas de fin de año, tendríamos buenas noticias. En verdad, me sentía seguro de eso. No quise engañarlo ni mucho menos crear falsas esperanzas con tal de salvar mi cabeza, y así pasar unas felices fiestas. Yo creía que el día de  hoy llegaría a pararme frente a UD con el rostro de un hombre  victorioso, y traer conmigo el informe de que todo salió como lo pensábamos y deseamos. No me atrevería a decir que se terminó todo, pero es muy probable que así sea por este año. Soy consciente que uno demuestra con su trabajo y resultados que es muy capaz. Esta vez no traigo conmigo nada que le haga confiar nuevamente en mí. He  empezado a perder la confianza en mí, pero no la perderé del todo porque siento que puedo  hacer algo todavía, ya que aun, como le decía, nada ha acabado, a pesar que las cosas no pintan para bien. No puedo decir nada a mi favor, solo que de todo esto, todos  hemos aprendido una lección. En este momento, eso  no nos  servirá de mucho, pero en un futuro sí. Hoy UD. quiere resultados, y esos no los traigo conmigo. No  quiero renunciar a esto. Ya sé que UD me lo pedirá. Sé que  me obligara a alejarme de todo esto. Creo que no es el momento de que me vaya, a pesar que este barco  se está hundiendo y  estamos demasiado lejos de la tierra prometida. Ya sé que  muchos pasajeros  han naufragado, y por eso debería dar un paso al costado. Así están las cosas y asumo mi responsabilidad. Sin querer ser dramático, yo casi estoy muerto en vida, pero no tanto como para no querer buscar una última oportunidad. He perdido crédito con UD., pero gracias a Dios que conmigo mismo no. Hoy más que nunca sé que las palabras se las lleva el viento, pero también que  uno las lleva grabadas en la mente y puede con ellas reprocharse dia a día a uno mismo.
Desde mi pecho y con toda el alma le puedo decir que esto me duele más  a mí que a todos. Mi corazón y pensamiento siguen puestos  aquí. Este problema me tiene dando vueltas a la cabeza las 24 horas del día. Si  a veces sonrió, es porque me pierdo en  algunos pequeños episodios de mi vida que me traen a la mente momentos felices, pero cuando llega la noche y obligadamente debo de mirarme al espejo, y no ese de vidrio, sino el espejo de mi conciencia, sé que mi vida no es la mejor en este momento. No quiero seguir con más argumentos que parezcan que buscan   aminorar el regaño que recibiré de su parte. Ya
he hablado mucho y ya sé que UD. me dirá a continuación que todo lo pude  de haber resumido en un par de líneas: "las cosas están de lo peor, parece que esto no se soluciona y yo asumo toda responsabilidad, y aunque no quiera irme, sé que debo de hacerlo”  Sospecho que es este largo camino que queda, si es que UD.  me permite seguir en esto, de todas maneras correré el riesgo que de una manera sorpresiva una mañana me comunique que ya no seguiré con ustedes, que me vaya. Lo conozco lo suficiente como para poder imaginar lo segundo que me dirá: "estamos jodidos. Mira la cochinada que has hecho y no has sabido salir de esto” Darle la cara nunca ha sido para mí muy fácil, pues desde hace un buen tiempo no hay buenas noticias de mi parte. No tengo más nada que decir, ahora estoy enfrentándome a UD, al hombre más implacable que existe conmigo. Sé que no será  violento físicamente conmigo, ni siquiera  se le ocurrida el  abofetearme, pero sí sé que hasta con  la más corta oración que me exprese en esta noche, abrirá en mí una herida que me dolerá  para toda la vida, y debo de aceptar que lo merezco. Hoy no vale soñar con  lunas. No vale el esperanzarse a  las estrellas ni a  aquellos Soles que a veces  alumbran. Hoy estamos a oscuras, y ya sé que fue por mi culpa. Ahora no   tengo ni  la menor idea de cómo hacer que funcione el pequeño foco que está en la esquina de esta pieza, para así ver un poquito de luz. Sabe, traigo conmigo una caja de fósforos, con las cuales suelo  prender uno que otro cigarro, de vez en cuando, para acompañar la soledad y motivar a mi mente a  pensar en tantas posibles soluciones que aún no aparecen. No llevo conmigo una vela, así  que esa pequeña llama del fósforo nos iluminaria. Si me permite, encenderé un fósforo para fumarme un cigarrillo de vuelta a casa, mientras pienso si debo de seguir buscando soluciones o, más bien, un nuevo empleo.


pAnChItO.


lunes, 31 de octubre de 2016

DESDE MI MENTE.

Hace ya varios meses, en una tarde de sábado, mi hermana me regalo una libreta de apuntes, con el logo de una de las entidades, donde ella labora en el exterior, además con un lapicero que tiene por  una punta la tinta, y por la otra punta un resaltador de textos. Ella sabe que me gusta escribir, por eso me dio ambas cosas. Sin embargo, yo, por esas ideas de conservarlo como  un Souvenir,lo tuve guardo varios días en mi ropero, entre muchas otras cosas que tengo  pensado usarlas para ¿no sé cuándo?, pues pienso que no se deberían de gastar así nomas. Soy de las personas que escriben todas  ideas que se me viene a la cabeza de la nada; muchas veces lo hago en cualquier hoja de papel que este a mí alrededor, o recurro a muchas hojas apiladas que tengo en el escritorio de casa, que después las engrapo o las dejo guardadas en algún viejo cuaderno.  Pero a veces, las ideas se me viene cuando estoy fuera de casa o cuando ando de viajando en un ómnibus, bus o avión, por lo cual me di cuenta que necesitaba llevar una libreta de apuntes conmigo, ya que no soy de usar Tablets. Es así que en esta libreta, desde hace ya 8 meses, empecé a escribir muchas cosas que se me venían a la mente, producto de tanto pensar y recordar todo lo  que he vivido. Como no soy de las personas de publicar pensamientos en las redes sociales, pero sí creo que estas podrían ser de utilidad para cualquier lector, decidí  poner algunas de las tantas que escribí en aquella libreta, que ya está casi llena.

“Nunca se debe de pensar mucho en algo que aún no nos pertenece. No todo lo que uno desea lo consigue, y no todo esfuerzo que uno pueda hacer es válido para alcanzar las cosas. Siempre es bueno el tratar de estar bien  con lo que tenemos en el momento”

“Llegábamos al borde de la desesperación. Parecía que las cosas nunca se solucionarían y solo nos quedaba aceptar que si habia una solución, aun no la conocíamos. El recuperar la calma, y luego conservarla, será un éxito”

“Cuando tomas una decisión, debes de tener toda la seguridad que las cosas saldrán como quieres; y si no es así, toda la seguridad que no te arrepentirás y, por lo contrario, te sentirás contento que hiciste algo que debías hacerlo, que la conciencia te lo decía así, muy independiente de los resultados”

“A veces hay ideas que se nos vienen a la mente más rápido de lo que esperamos. Otros días luchamos para que nos lleguen ideas, pues  las necesitamos. Nunca entenderemos nada de esto, solo sabremos que cuando algo nuevo en la mente nos asalta, es impostergable el registrarlo en un papel”

“Todos los nervios se concentraban en aquella llamada que 'le cambiaría la vida'. Como siempre, no se había puesto a pensar que haría si esa alternativa no se daba, si ese salvavidas no era para él. La vida está llena de posibilidades, muchas de ellas con bastante seguridad que sucederán, y otras en duda si serán positivas. Siempre hay que tener un plan 'B' por si las cosas no funcionan como pensábamos”

“Si por cada día que empieza tendríamos la seguridad de lo que sucederá, la vida ya no sería tan interesante. Al menos, de algo si debemos de estar  seguros: vamos a sonreír sea como sea”

“Hace ya varios años aspiraba a ganar aquellos premios. Nunca enfoque mi vida a eso, a pesar que eso lo consideraba que era mi vida. Hoy aspiro a otras cosas más cercanas y más factibles de alcanzar. Las penas y frustraciones se terminan cuando descubres que tu realidad es la que vives en el momento, y ahí están todas las sonrisas de hoy”

“El insistía en que podía hacer realidad mucho de lo que imaginaba. Con el pasar del tiempo, se dio cuenta que las decepciones, de aquellos sueños que nunca se harían realidad, eran cada vez más dolorosas y le afectaban a su salud; por eso empezó a ser más realista, y hoy se pone metas alcanzables”

“La historia que lleva ya 10 años debe de llegar a su fin .Fueron tantas cosas que sucedieron hace ya muchos años, que deben quedar en recuerdos. Lo que fue, no será. Las ganas y entusiasmo que uno tenía hace aquellos años para con ese asunto, hoy  se marcharon”

“A diario andamos renegando del destino, y muchas veces queriendo atropellar el curso de la vida, porque siempre decimos: ¿Por qué me sucedes eso a mí?, ¿Por qué no estoy ahí?, ¿Por qué me quede aquí? ¿Por qué no está él o ella a mi lado?, etc. No comprendemos que cada uno vive lo que le toca vivir, y esa es una oportunidad para adaptarnos lo mejor que podamos a cada situación, lejos de renegar o sentirnos víctimas de la vida”

“Algunos hechos de mi vida  nunca han salido  de mi mente. No necesariamente tenía que leer algunas líneas del pasado para que toda esa tristeza se hiciera presente en mí. Lo bueno es que he aprendido a controlar el pasado, y el dolor que  produce este"

“Y la oscuridad desapareció cuando con tu sonrisa iluminaste la calle. No debo de acostumbrarme a eso para ver luz en mi vida, pero que buen seria que siempre  le pongas tu cuota de alegría”

“El esperar por la respuesta de otra persona y supeditar tu felicidad a ello, es una mala idea. Ya me estoy dando cuenta que eso me está  empezando a hacer daño ¡Dejare de hacerlo”

“Me hubiera gustado que este trabajo lo hicieras tú. Hace muchos años te soñé preparandome la sorpresa para estos días, pero hoy  no es así. La vida no es solo de sueños, sino de hechos. Cuando las cosas no se realizan, solo queda tomar acción en ellas. Hoy yo mismo empezare preparándome la sorpresa”


“Hoy me aborda un entusiasmo único, por lo que  quise realizar esa tarea, de la cual siempre me escapaba  porque tenía la idea de que era un trabajo muy extenuante. Y sí, me canse, pero al final, muy contrario a lo que esperaba, no obtuve ningún fruto. Felizmente en mi conciencia queda que al menos lo intente”


“Cuando encuentras algo que escribiste hace mucho tiempo y lo ves tan bien que crees no necesita ninguna corrección, ¡debe revisarlo una vez más! siempre las cosas cambien en días, meses y años”

“Si eres de las personas que te dejas llevar por la primera impresión o apariencia de alguien, puede que te pierdas a una persona asombrosa. Recuerda que la primera impresión se va deshaciendo en el camino. Son pocas las primeras impresiones que se mantienen durante todo el recorrido. A veces, los viajes son tan largos que cuando nos damos cuenta de la realidad, ya es difícil regresar al punto de partida. Mucha distancia para volver hasta ahí”

“En verdad, no lo conozco, por tanto, no sé lo que piensa, lo que siente, ni lo que quisiera decir o va  a decir; por tanto no puedo juzgarlo. Lo único que sé, es que cualquier cosa que diga, no me puede afectar ni puede marcar el rumbo de mi vida”

“Hasta el día de hoy ya he conocido a tanta gente que no me debe de llamar la atención como actúa cada uno en el mundo, e incluso, como lo hago yo. Ya nada me extraña en el día a día de la vida”



pAnChItO.








miércoles, 21 de septiembre de 2016

FELIZ CUMPLEAÑOS,PAPA!!

Papa  cumple años. Él ya se acerca a los 80 años. Que rápido se ha pasado el tiempo! A pesar de  que cuando mi hermana y yo nacimos, el ya estaba en  la mitad de los 40’s, nunca lo notamos mayor, salvo aquella vez cuando empezó a sufrir del corazón y sufrio un infarto. Sin embargo, tenemos la suerte de tenerlo con nosotros y que aun luzca lucido y en líneas generales, bien de salud.
Hace 5 años, para el Día del Padre, decidimos regalarle una PC y enseñarle a navegar por el internet. Al principio no quería hacerlo, le parecía complicado; sin embargo, lo hizo, y hoy ya es una costumbre en él  el leer diarios nacionales e internacionales, el ver documentales sobre Historia Universal  por  canales de Youtube, y el leer sobre medicina. Hace un par de meses, mientras yo estaba fuera, mi hermana le creo una cuenta de Facebook, y una vez me sorprendía a mí, cuando me encontraba en  una ciudad lejana trabajando, pues  recibí una notificación que Papa quería agregarme a su lista de amigos. Me alegre mucho  y lo agregue. A  pesar que el aún está empezando en esto y no publica nada, lee mucho de un grupo al que sigue, y  que se ha sido creado por todos los miembros  del barrio donde nació y vivió hasta el día en que se casó. Hace unas semanas que llegue a Lima entre a la computadora de Papa y me percate que el Facebook se abría automáticamente, por lo que decidí-aunque indebidamente- responder a los saludos que le hacían algunos amigos ,que estaban agregados a su lista, y también  comente algunas fotos que publicaban familiares. Pero esta vez con motivo de su cumpleaños, y ya enterado de  que yo de cierta manera  lo representaba en el ‘Face’, me pidió que escriba en su muro agradeciéndoles a todos por los saludos que le han hecho. Lo hice, pero  también se me ocurrió el escribir algo que papa  me trasmite últimamente en las largas conversaciones que tenemos. He llegado a Lima, ya hace un mes, y he tenido la oportunidad de encontrar a papa con una nueva visión de la vida. Si bien, él siempre fue un hombre que supo mirar la vida de la manera correcta y transitar por esta de la misma manera, ahora noto en el  más  tranquilidad, quizá la que le han dado los años, y por eso escribí esto en su muro que si bien ha sido redactado por mí, es el pensamiento netamente de papa; pues a mí nunca se me hubiera podido ocurrir un mensaje  lleno de tanta verdad.

Como un hijo orgulloso de él, y sabiendo que muchos de ustedes, lectores, no están en su lista de amigos, he decidió el trascribir este aquí en mi columna  y decir con mucha alegría: Feliz día, papa!

"Hace 30 años, cuando estaba a punto de cumplir los 50 años, me decía a mí mismo: “ya estoy viejo”. Hoy que ya estoy cerca de llegar a los 80 años, me he puesto a reflexionar y – a pesar que soy consciente de los años- trato de vivir cada momento disfrutándolo y haciendo lo que me hace sentir bien. He vivido preocupado por tantas cosas, y tampoco es que hoy me he dejado de preocupar  por  otras, pero  el largo recorrido de la vida me ha enseñado que a veces las cosas van cayendo por su propio peso, por lo que  hay que tomar las cosas con calma. Sé  que tengo más pasado que futuro, por tanto organizo mi tiempo para hacer las cosas que deseo hacer. No quiero parecer presumido, pero agradezco a Dios porque a esta edad  -a  pesar  de los achaques propios de la edad-  me veo  y me siento bien a comparación de otras personas contemporáneas conmigo. He  aprendido a  encender la computadora,  al conectarme a la Internet y el abrir varias ventanas para navegar. Hago lo básico; pero para mí eso es bastante, y me siento feliz. Ahora he dejado el mal humor. Hoy sonrió por  todo, e incluso de mí mismo. A  veces amanezco molesto y luego en mi habitación me encuentro con un espejo y suelto una carcajada diciéndome: “que cojudo que soy por amargarme  por nada”, y salgo de ahí  con una sonrisa que me dura hasta el final  del día. Debo de reconocer en mi  esposa, la mujer que es mi  soporte, quien me ha dado una familia y me conoce tan bien en estos 48 años de relación, por lo  cual  me sabe comprender. En conclusión, no importa la edad que tengas, pues esta solo  marca el ritmo de tu cuerpo, pero nunca podrá hacerlo con tu ánimo. No te preocupes porque te  falte poco para llegar a cierta edad. Vive el momento, ya que nadie tiene la vida segura! Recuerda que no  somos Matusalén!"



pAnChItO.

jueves, 1 de septiembre de 2016

SENTIRNOS FELICES

Cuando estás cansado de pelear en batallas, en las cuales nunca has sido  ganador, y te das cuenta que nunca lo serás. Cuando te sientes cansado de seguir esforzándote por querer conquistar a esa chica que a diario te dice que no, o te lo demuestra de muchas formas, y sabes  que nunca cambiara su opinión de no querer el  iniciar una relación contigo. Cuando solo quieres preocuparte de los tuyos y de ti mismo, sin pensar en nadie más, porque llegas a comprender y a aceptar que nadie se preocupa por ti. Todo eso se resume a que ya no quieres seguir siendo el mismo que has sido casi durante toda la vida.  Ya no quieres ser ese hombre que esperaba  por el amor, pues  hoy ya estás  cansado de haberlo ido a buscar por tanto tiempo. Hoy estás dispuesto  a dejar de lado aquellas  pequeñas esperanzas, para no hacerlas más  el motor de tu vida; pues ya sabes que  un día te dolerá el golpe de la decepción al saber que nunca conseguirás a aquella chica, de la cual siempre has vivido ilusionado. Soñar con lo que nunca sucederá puede ser alentador en algún momento de nuestras vidas, pero el hacerlo un hábito  y la razón de nuestra existencia, es dañino. Ha llegado el momento de renunciar a muchas cosas, pero siempre asoma el temor a quedarnos solos; pero tampoco quiero  seguir haciéndole pelea al destino, pues él hasta el día de hoy me ha demostrado que debo de estar solo, y si es así, por algo será. He llegado a una edad en mi vida que ya no deseo que todos mis esfuerzos que haga sean en vano. Hoy quiero guardar fuerzas para las verdaderas cosas importantes de la vida, como- si Dios quiera- cuando  yo sea un padre de familia y tenga bajo mi responsabilidad a pequeñas vidas, que a la larga serán el motivo de poder estar feliz cada día, si es que existiera ese término. Entrando a ese tema, hace un par de domingos fue la celebración del  Día del Niño, y yo  miraba, mientras salía a tomar un poco de  aire fresco, caminando por la avenida principal del distrito, que muchos  padres de familia se alborotaban   junto a sus pequeños  hijos, y otros ya no tanto,  a hacer compras por ese día: le compraban juguetes, los llevaban a los juegos mecánicos, y luego a restaurantes para celebrar como se debe su día. Yo me  tope por causalidad con un ex-compañero del colegio, todo un señor padre de familia, y con un hogar ya hecho. Fue una alegría el haberlo visto después de tanto tiempo; se le  veía igual, no había cambiado tanto después de  12 años que lo vi por última vez, pero estaba más contento que nunca: pues acababa de nacer su segundo hijo, era varón, y como ya tenía una hija mujer, tenía la pareja; algo que muchas veces las abuelas y madres siempre decían que era la  bendición para un matrimonio. Me presento a su esposa y sus dos hijos. Los felicite, vi en ellos una familia que estaba feliz. Fue cuando pensé que al igual que él, muchos de  mis ex-compañeros de estudios ya eran padres de familia, e incluso, muchos de ellos tenían hijos ya terminando la primaria, y yo aun nada. Entonces, volvían a mí  las  ganas de buscar a la chica que me gusta, y de  volver a  tratar de conquistarla y pedirle matrimonio para así  ser felices y tener hijos.
De seguro y todo era  producto, una vez más, de mi imaginación, pero  era una locura que nacía en mí y me desnudaba por completo ante mí mismo, demostrándome que yo si quería tener una familia, que no quería andar solo por el mundo y que, sobre todo, tenía ganas de tener criaturas junto a mí y verlos crecer y guiarlos equivocándome  en el camino de la vida y  junto a ellos el  aprender a rectificar los errores. La chica ideal, con la que siempre había soñado, apareció en mi vida  hace un par de meses, y ya  da vueltas por mi mente, algo que también sucedió con otras. Desde que la vi por primera vez, me quede impresionado y -aunque parezca algo que lo he dicho tantas veces- vi en sus ojos que era la persona con quien quería estar toda mi vida y formar una familia; aunque dicha Srta. no me hace caso, y me vuelvo a encontrar en aquel pasillo de espera, de incertidumbre, en aquel lugar conocido, donde he perdido tanto tiempo, y esta vez debo de poner toda mi fuerza de voluntad por no estar más ahí. No se trata de huir, de no querer luchar por el amor; se trata de ser realistas, de aceptar las cosas como son y no envejecer esperando a que alguien se convenza de algo de  que nunca se  convencerá. Quiero ser joven, y la juventud se basa en hacer cosas nuevas, en no vivir del pasado ni esperar a alguien, para poder construir momentos  que te hagan sentirte feliz. Saldré en este mismo instante de aquel pasillo, ya no esperare por nadie. Que aparezcan nuevas personas en mi vida, que por ahí haya alguien que el destino y los designios de Dios hagan que se pegue a mí y yo a ella para pasearnos juntos y así el descubrir  que debemos escribir nuestra propia historia. El día a día trae consigo nuevos retos: esta vez me toca escapar de aquel lugar de los  esperanzados, para  llegar al lugar de las realidades pero de libertades, también; porque solo eres libre cuando no vives esperanzado a alguien, y cuando compruebas que con quienes están a tu lados en el momento es que  puedes sentirte feliz y puedes ingeniártelas para que esos momentos se alarguen por toda muchos días más. Nunca puedes planear el estar feliz, ni menos con personas que aún no están a tu lado y posiblemente no lo estén.
Esta columna la escribí pensando en mí, luego decidí que podría quedar en el archivo, pero al final sentí que esta historia podían estar viviéndola muchas personas, y decidí publicarla.
En conclusión: “nos merecemos estar felices”


pAnChItO.



miércoles, 10 de agosto de 2016

REFLEXIONES DE ALGO DE MAS DE MITAD DE AÑO

Me he preparado toda la vida para ser la luz del Sol, para cuando este no aparezca. Para ser la luz de la Luna, para cuando esta nos abandone alguna noche. He ensayado ya miles de veces, en tantos años, para llevar un día en mi hombro su maleta o bolso, mientras paseamos o la acompaño  de regreso a su casa. He escrito tantas frases que ya llegan a estar escritas  en un  millar de papel, expresándole la felicidad que tengo al saber que existe y que nos estamos conociendo. He guardado tantas monedas en mi alcancía, como para comprarle un regalo especial  para el día en que  le pida que sea mi esposa. No he dormido un solo instante, la noche anterior en que hemos quedado en salir al cine, luego a comer y a pasear. He preparado el discurso que le daré a papa y a mama para presentarla a ella  como el amor de mi vida. También, he llorado muchas veces al saber que quien pensaba que era la persona que estaba esperando, ya tenía pareja y a lo mucho me veía como un amigo. Cuanta decepción me ha cubierto cuando comprobaba que confundía entre tantos bellos rostro su imagen, que nunca la he visto, pero que creo podre reconocerla, así siempre ella sea la chica invisible, la del sueño que soñé.

Me he envejecido pensando que la chica ideal ya está aquí o está cerca de este lugar. No sé a dónde mirar  más, ya vi hacia adelante, hacia atrás y a ambos costado, e incluso arriba y hacia abajo. Algunas veces la desesperación me ha hecho ver al mismo lugar hasta en tres oportunidades. He perdido años de mi vida, he perdido algo de mi dignidad, pero lo que más me duele y me da coraje es  que también he perdido oportunidades con otras chicas que no tenían el rostro de ‘la ideal’. A quien puedo reprocharle algo. Si, para ser sincero sí creo haberme cruzado con mi media naranja, mi  media toronja o media papaya. Y no sé por qué creo que a ella poco le importo si yo era el prototipo del chico ideal, quien sabe Dios qué pasaba por mi mente en ese momento para no haberla tomado de la mano y haberme dirigido hacia lo más cercano que es la felicidad. Bien dice aquel sabio dicho:” En una fiesta nadie se queda sin bailar; y si es as,í es porque alguien no supo  como decir, ¿quieres bailar conmigo?




pAnChItO.

viernes, 3 de junio de 2016

NO ENCONTRÉ LO QUE BUSCABA

Llegué a Lima en un amanecer, de día domingo, de un mes del año que paso. El  cielo todavía  lucia oscuro cuando recogía mis maletas y me apuraba por salir  y coger el primer taxi que me lleve a casa. Tenía la alegría de volver a ver a mis padres, del saber que volvería a estar con ellos por una buena temporada y, al fin, del poder hacer muchas cosas que estaban pendientes en casa y en mi ciudad. Estaba contento de volver a casa, eso era lo importante, lo que le daba sentido a esa llegada. Por Fenómenos Naturales, el verano, en Lima, se había prolongado y cuando llegue, aun pude  gozar del Sol, el cual siempre fue la inspiración para crear, para hacer arte y para pensar que conocería a alguien muy especial. Fue así que  en esos días me invadió un presentimiento, que en mi ciudad, Lima, conocería a quien había buscado por tanto tiempo. Seria por fin  ‘La Mujer de mi Vida’. El hallazgo de aquella desconocida persona  me había sido esquiva aquí, en mi ciudad, y  en todas las ciudades en  donde viví en los últimos 5 años. Pero un día  sucedió lo inesperado  para mí: en una situación bastante inusual y rara, conocí a una chica espectacular; no solo lo digo solo por su aspecto físico, sino por quién es y  por lo que demostraba que llevaba en su corazón, con solo el hablar y sonreír. Al verla, la identifique como aquella persona que hace mucho tiempo aparecía en mis sueños y en mis mejores fantasías. En ese momento  reflexione del por qué Dios hace las cosas, y de  su confabulación con el destino para que  yo este de vuelta  en mi ciudad de origen; por lo que  concluí que esa indefinida visita a Lima era para conocerla, para verla por fin, y  para pensar en hacer todo lo posible por  tenerla por siempre conmigo. Desde ese momento los  días ya no fueron los mismos, cada uno de ellos empezaba con un motivo para sonreír y terminaban con un verdadero motivo para echarse a dormir tranquilo y pensando que ya todo estaba por resolverse. Hace tiempo no había sentido por nadie lo que sentía por aquella muchacha. Tampoco me importaba si yo para ella era el ideal, solo me bastaba con decirme que con lo que a mí respecta: yo era para ella. Hace mucho tiempo que  no veía a alguien con quien deseaba pasar todo el resto de mi vida y dejar de lado a la Soledad, que muchas veces me pareció ser  la perfecta compañía. Los nervios que tuve en mis días  de adolescente, cuando conocía a una nueva chica y temblaba por conquistarla y declararle mi amor, habían regresado con fuerza. No quería quedarme sin ella, ni quería luchar por su amor y al final fracasar en el intento.  Recuerdo que en una noche, en medio del parque, por los ánimos  por el creer que podría conquistarla, grite: ¡Que me importa el mundo si ella al final será mía! Fui optimista, algo raro e mí, pero el amor hacia milagros y me había hecho cambiar de parecer en cuanto a eso. Había pasado muchas veces por esta situación, en donde creí haber encontrado la mujer ideal, pero  nunca se concretaban las cosas, y debo de reconocer que todo ha sido  por mi responsabilidad. Se dice que  uno siempre aprende de las malas experiencias, pero yo no aprendí de ellas. Hoy, después de todos estos meses de haber batallado en una lucha ya perdida y, por ende, mi desgaste en vano, creo que perdí la tranquilidad que poseía antes de conocerla. Ahora sé que existe una mujer diferente a las demás, la cual no será para mí; lo cual me hace daño, una vez más.
Paralelamente a esta situación, durante todo este tiempo, aparecieron otras chicas  que me ilusionaban y me indicaban  que aquí, en Lima, de todas maneras, conocería a la persona que siempre anduve buscando.
En estos meses en casa: los almuerzos y cenas junto a mis padres fueron los  mejores momentos que he pasado; ya que siempre sospechaba que en poco tiempo, en esa misma  mesa, también nos acompañaría esa persona que ya estaba rondando por mi vida, y que tenía que estar junto a mí.
Entre tantas cosas que pensaba,  al fin creía que vería esa  sonrisa de tranquilidad en el rostro de papa; ya que por muchos años él  espera que mi situación se resuelve en ese aspecto de la vida. No había tiempo para más, los días corrían y yo sabía que esto se acababa y  todo debería de  definirse en un abrir  y cerrar de ojos. Pero un día  el sol se apagó y los días y noches se volvieron más frías. El invierno había llegado, y con ello aparecían las primeras dudas de  que si todo se cumpliría, tal como lo había pensado cuando llegue a esta ciudad, mi cuidad. No estaba autorizado por mi conciencia para el  rendirme tan pronto. Entonces, decidí que el clima de invierno  no terminaría con mi ilusión; por lo que yo  continuaría de pie en esta batalla que no la veía del todo favorable para mí. La chica a quien había conocido, solo una semana luego de haber llegado a la ciudad, aún mantenía contacto conmigo, pero esto no me indicaba que ella también tenía cierto interés por mí. La poca  simpatía que  ella tenía hacia mí parecía desaparecer con el correr de los días. Yo había puesto  todas las cartas sobre la mesa y seguí insistiendo hasta que llegó el momento más difícil de todo esto: ella me empezó a evitar y  ya  no contestaba a mis llamadas. Parecía que el castillo que construí de puras ilusiones se empezaba a derrumbar.
El día de mi cumpleaños, a pesar que perdiendo la dignidad le comunique cuando era la fecha, no recibí ninguna llamada o un mensaje de saludo por parte de ella. En ese momento y después de tantas cosas, pocas felices, que habían sucedido entre nosotros,  comprendí que esa batalla ya estaba perdida y que, aunque me cueste, debía iniciar el retiro; pues tarde o temprano terminaría del todo derrotado y con el ánimo y las fuerzas por los  suelos. Las otras chicas, a quienes conocí durante este tiempo, también  mostraron un comportamiento evasivo hacia mí. Ellas no querían ya seguir en contacto conmigo, inventaban miles de pretextos para evitar el salir juntos. Debí  de comprender que por aquí no estaba la persona  con quien siempre he soñado. Estaba  más confundido que nunca. Si no son ellas las chicas que podrían corresponderme, ya que en algún momento de mi vida me sonrieron, aceptaron mis piropos y me siguieron la corriente a mis intentos poco disimulados de tener algún tipo de relación con ella, ¿Quién podrían ser? Desanimado del todo y consciente que me traicionaron tantas falsas esperanzas, que yo mismo deje crecer en mí, decidí descansar por un buen tiempo y ya no molestarlas. Hoy por la mañana, recibí la llamada de un directivo de una de las empresas, en donde labore hace algunos años. Se  había recordado  de mí y me dijo que mi perfil encajaba para un nuevo proyecto que tenía en la puerta del horno. Para esto debía volver a mudarme a aquella ciudad, en donde radique por casi 2 años. No la pase mal ahí: me fue bien en el trabajo, en  la comida y en  el costo de vida; aunque tampoco ahí pude encontrar a quien buscaba. Lima siempre será una ciudad especial para mí, una de mis predilectas para vivir; aquí nací y  pase la mayoría de años de mi vida, pero es hora de empacar maletas: “hay  trabajo allá afuera”. Debo de ser sincero, estaba   a  la espera de un nuevo empleo con la misma remuneración, que me pagaran allá afuera,  pero con  el plus de que será aquí, en mi ciudad .Pero dado todo lo que me ha  sucedido con todas esas desilusiones y principalmente con aquella chica que conocí apenas llegue a Lima, y  de la cual me enamore perdidamente, he aceptado volver a instalarme muy lejos de aquí. Quizá es una oportunidad que me da el destino para alejarme de ella, porque al estar  yo en Lima y el saber que nunca será mía, me entristece. Amo a mis padres y no olvidare esta temporada que he pasado con ellos. Felizmente ambos siempre apoyaron la carrera que elegí, y lo que implica del trabajar lejos de aquí. Hoy debo de salir de nuevo. Por más que quiera mentir y me diga una y otra vez que estoy contento de volver a salir a trabajar fuera, sé que ella aún se aloja en mi mente, y desde ahora ya  siento la  tristeza por estar lejos de esta ciudad, donde ella vive. Aun no entiendo al destino: me trajo aquí para encontrar al amor de mi vida-según yo- ,  y hoy  me vuelve a dar la señal que debo de irme porque  sufro por aquella chica que vive aquí y nunca será mía. De repente a quien yo  no entiendo es a mí mismo. No sé por qué motivo siempre me suceden estas cosas. Lo único que sé es que  esta vez  me voy por un solo motivo: “Aquí  no encontré lo que buscaba”


pAnChItO.


jueves, 5 de mayo de 2016

SRTA.PERIODISTA

Parecía que sería una tarde  tranquila, sin ninguna novedad, y de mucho provecho, pues yo había decidido salir a  pasear por el centro de la ciudad a comprar unos libros  y unos CDs de música. Me embarque en ese proyecto, aferrándome a la alegría que me provocaba todo esto. Quería vivir el día a día de la mejor manera, sin preocupaciones.
Bajando del ómnibus, empecé el recorrido y sentí ese placer, que siempre siento, de caminar por aquellas antiguas y tradicionales calles del Centro de Lima, mientras  doy vistazos, de lejos, a las tiendas que están alrededor y también  a las lindas chicas que salen de estudiar o trabajar a esas horas de la tarde. Llegue a aquel  bulevar, donde se pueden encontrar todo tipo de novelas, obras literarias  y demás  libros. Entre a todas las tiendas, siempre es una alegría que ahí puedo encontrar  todos los libros que busco, y otros más. Sin embargo, esa vez solo compre lo que buscaba. Para terminar esa aventura, de tarde de compras por el Centro de Lima, me dirigí la tienda de CD’s , y al pasar por la tienda de dulces no pude el evitar hacer una parada y entrar a  ver las deliciosas bolsas de galletas de 'animalitos', las pequeñas cajas de chocolates en forma de moneda  y muchas delicias más. Tuve que vencer a la tentación de romper la dieta-que me  la habían impuesto por motivos de salud- y decidí solo comprar una bolsa de caramelos de limón, como endulzando la vida y haciéndole un bien  a mi  hígado, según algunos me lo han recomendado. Llegue al centro comercial, donde había muchos  puestos que venden discos originales y  también discos piratas. Cuando observaba los discos piratas con mucha atención a cada canción, note que le  faltaban algunas canciones que deseaba escuchar. Al consultarles a los vendedores por aquellas canciones, me dijeron que no tenían otros CDs, pero me recomendaban el  entrar a la tienda  de discos originales que estaba enfrente. No tenía pensado, en ese momento, el comprar un  disco original, que tenían un costo de casi  6 veces de lo que cuesta uno pirata, pero agradecí la amabilidad del vendedor y decidí el entrar por curiosidad a aquella tienda, donde si tenían el disco que buscaba. Al ver los precios, disimule mi rostro de sorpresa  y me prometí a mí mismo el  volver pronto. Cuando salía y observaba a los lejos  la vitrina de los vinilos, vi de espaldas a una mujer muy elegante. Ella miraba con detenimiento todos los discos de la gaveta. Me llamaba la atención, sobre todo por sus largos y dorados cabellos. No imaginaba quien era hasta que  por esas casualidades  de la vida, ella volteo y  ambos nos sorprendimos al mirarnos: era ella, aquella bella periodista, quien hoy  es muy conocida en la televisión de mi país porque a diario lee las noticias por las noches. Ambos habíamos sido compañeros de  trabajo, en una pequeño Diario en que yo practicaba y ella ya trabajaba, hace muchos años; por lo cual  ella ni yo podíamos dejar de saludarnos. Ella en la mano con un  LP de  Cold Play y en la otra de libros, y yo con mi bolsa de caramelos, libros y CDs nos llamamos por nuestros nombres. Parecía que  cualquier  mal entendido del pasado  entre nosotros estaba olvidado. La última vez que nos vimos en aquel semanario capitalino, cuando yo estaba de salida  y me organizaron una pequeña despedida, casi ni nos despedimos. Yo muchas veces, cuando  editábamos juntos las noticias, la invite a salir, y ella inventaba miles de pretextos para no hacerlo y yo insistía sin comprender que ella  no tenía ganas de hacerlo conmigo. Un día ella pidió ya no estar más en la sección de edición de noticias cortas, pues no quería verme. Era seguro que le  había caído muy  mal por mi absurda insistencia. Hoy le doy la razón de su hartazgo hacia mí. Lo que me quedo  fue el inventarle  un buen pretexto al director del Diario para dejar de laborar ahí. Pero esa tarde en la tienda de discos todos era ya parte del pasado y yo  me acerque y  le di un beso en la mejilla. Ella dejo a un costado lo que tenía en las manos y me abrazo y sonreímos por el reencuentro, ese que nos traía a la mente aquellos casi 5 meses en que trabajamos juntos, yo como practicante y ella como ya toda una redactora y columnista, pues era periodista de profesión y egresada con buenas calificaciones de una prestigiosa Universidad de la ciudad. Había mucho que conversar entre nosotros. En realidad, a mí me interesaba poco lo de ella y creo que a ella no le interesaba nada de mí. Sin embargo, por esa emoción de encontrarnos, después de tanto tiempo, y la cortesía de mi parte, le pregunte si  tenía tiempo para tomarnos una taza de café, pues el invierno en Lima ya empezaba con fuerza. ¡Buen pretexto!
Sorprendente para mi , encontré ella una respuesta positiva. Me dijo que era oportuno  una taza  caliente de café. Ella lucia bella y ya  era muy conocida en toda la ciudad por su trabajo en la televisión local. Como si  fuera un sueño, estábamos caminado juntos hacia la cafetería, mientras muchos la  saludaban y yo me sentía un hombre envidiado. Llegamos a un conocido centro comercial cera de ahí,  entramos a la cafetería y yo  tome la iniciativa de coger una mesa  lejos de la puertas de entrada, para que así ella no se sienta incomoda de tanta persona que la venga a saludar  y yo el   asegurar  que la  conversación entre los dos no sea interrumpida. Yo era consiente que  ya no tendría sentido el volver a intentar algo con ella, pero me sentía entusiasmado al empezar a conversar con ella. Le conté que  en los últimos 4 años estuve viviendo fuera de Lima, que me adapte a otras ciudades donde me tocó vivir por trabajo, pero que estaba otra vez en la ciudad, por una temporada. Ella me contó de lo mucho que le gustaba su trabajo. En realidad, no había mucho que contarme, pues yo  sabía que también trabajaba en una Radioemisora y escribía una columna política en un  conocido Diario de la capital. Lo demás sobre mí, no me lo pregunto, por lo cual yo me sentí corto en hacerle preguntas personales. Comprendí  que debería de disfrutar ese momento, de cruzar sonrisas con ella  y de comprometernos-aunque ambos supiéramos que era mentira- a encontrarnos de nuevo. Yo sabía que una taza  café y una donas no eran suficiente para alargar una conversación, pero ella me recalco que no contaba con mucho  tiempo para disgustar algo más en aquel lugar, además que me hablo de la dieta que realizaba,de  la cual puedo dar fe que le  funcionaba muy bien. Era el momento de salir y discutimos por pagar la cuenta. Yo me impuse y afirme que yo la había invitado y yo debía pagarla. Mientras aceptaba a regañadientes  que yo sea quien pague, le recordé  de todas esas veces que  ella me invitaba alfajores y  empanadas que traía de una conocida panadería que quedaba cerca de su casa. Luego la acompañe hasta el estacionamiento del centro comercial, donde había estacionado su auto,e  intercambiamos números telefónicos y correos electrónicos. En realidad, no sé si contestaría a mis mensajes si me decidía a escribirle-algo que dudaba de hacerlo por el hecho de no volver a caerle mal por insistente-, pero era bueno el  saber que hacíamos algo para evitar el olvido. La despedía perecía ser  bastante fría, sobre todo más de su parte, pues creo que en ese momento ella recordó  mi casi declaración de amor  y trato de no mirarme a los ojos. Antes de subir a su auto, dejo  de lado su  frialdad y extendió sus brazos para abrazarme, y yo también hice lo mismo. Nos abrazamos  fuerte, como si sabríamos que no volveríamos a vernos o que inconscientemente evitaríamos el hacerlo. Luego espere que subiera a su auto, que se siente, lo encienda y salga con dirección a su destino. Alce  mi brazo en seña de despedida, mientras ella salía manejando, y  al ver su sonrisa detrás de la luna, me embargo una alegría, algo así como cuando a veces salíamos juntos del trabajo  y la embarcaba en un ómnibus hacia su  casa. A pesar que  con ella hace mucho tiempo había perdido las esperanzas, debía de aceptar que esa tarde no había sido una tarde cualquiera ,pues no siempre uno se rencuentra y comparte un café con una chica como ella. Mientras viajaba en el ómnibus de vuelta a casa, recibí la llamada de mama, donde  me decía que bajando de la movilidad vaya  a la Botica y le compre una pastilla para el dolor de estómago a papa. Estando ahí, no se el por qué me provoco el preguntar si tenían una pastilla para el dolor del corazón.

Por la noche, mis padres sintonizaron el canal de televisión, donde ella trabajaba. Esa noche apareció más hermosa que nunca y  en su rostro se reflejaba  una sonrisa única, que por unos minutos pensé era por el re-encuentro que habíamos tenido. Volviendo a la realidad, tuve que aceptar que de repente para ella nuestro re-encuentro  ya era  pasado, y que  yo debería de hacer lo mismo. Entonces, entendí que los buenos momentos pasan y se vuelven  recuerdos. Yo creía que esa tarde iba a ser muy buena por el hecho de comprar  libros y  CDs, pero fue mejor por el hecho de encontrarla. Al acostarme la recordé  frente a mí tomando el café y dejando que la observe, como si aún era la primera vez que nos conocíamos. Al siguiente día, desperté y ya todo era pasado. Salí a trotar al parque, como casi todas las mañanas,  y salude a las chicas que también practicaban deportes ahí. Sabía que la felicidad es el presente, no lo que ya paso y nunca lo tuviste.


pAnChItO.