viernes, 30 de mayo de 2025

Limpieza general

 

Algo tenía que unirnos, para entender mucho de lo que nos enseñaste y también de lo mucho que nos queremos entre todos los de la familia. Tarde o temprano tenia que llegar ese momento de reemplazarte y hacerlo bien en tu nombre y en el nuestro también. La casa donde hemos vivido toda la vida, esa que tú y mamá  construyeron cuando mi hermana y yo  aun no habíamos nacido ,necesitaba de una limpieza general, de esas de que mi abuela junto a la joven que ayudaba en casa realizaban una vez al mes ,hace ya casi 40 años, cuando éramos niños y que significaban para nosotros un día de campo o una jornada de retiro pues mi abuela nos subía a mi hermana y a mí  al segundo piso para poder cuidarnos, llevando en una bolsa de tela  frutas, panes y caramelos para nosotros,  mientras ella dirigía y a veces hasta daba los últimos toques de limpieza. Pues era el día de nosotros, el de dirigir y hacer la limpieza general. Ese día llego. Teníamos que hacer una limpieza general, estábamos contra el tiempo, urgía ordenar y limpiar la casa, no había otra alternativa. Una visita inesperada de familiares nos obligaba a tener la casa presentable y dispuesta. Llegue de viaje de trabajo con esa consigna, el de hacer una limpieza general de la casa; se unió a esta labor mi hermana y también su esposo: teníamos un refuerzo. Desde el primer instante que empecé a hacer el orden y la limpieza sentí que toda esa dificultad para empezar con ese interminable desorden y polvo que se encontraba por todos lados sería un reto y una segura batalla vencida pues recordé inmediatamente todo lo que papa me había enseñado y también que en la práctica había yo aprendido. Mientras sacudía las ventanas, enceraba los pisos y raspaba con la esponja metálica la grasa en las paredes, sentí que papá estaba mirándome y dispuesto a corregirme o re -inducirme en la limpieza. La música de fondo de alguna construcción cercana y el bullicio de los niños que jugaban en la pista me desconcentraban y atenuaban algunas lagrimas que empezaban a salir de mis ojos, porque nunca me imaginé que un día emprendería yo la limpieza de casa sin ya tener la dirección y batuta de mi padre, quien amorosamente siempre sabia como indicarme, enseñarme y corregirme. Quizá muchas cosas ya emprendí y seguiré emprendiendo como jefe de familia pues papa no volverá. Una simple labor a primera vista, pero que demanda de vitalidad, organización, entusiasmo y dedicación era el motivo para recordar y homenajear a papa, además de mantenernos unidos, como toda familia, tras un objetivo. De seguro que las energías ya no eran las mismas de la juventud, pero allí estábamos nosotros haciendo frente al desorden y la suciedad, con aplomo y experiencia. En esa jornada papá me escondió la escobilla para raspar la grasa de piso, de seguro como una llamada de atención, como siempre lo hacía para conmigo por usar ese utensilio ya desgastado. “Cambia ya esa escobilla, tírala a la basura y utiliza otra, por gusto te estas esforzando más, además de limpiar a medias”, imagine escuchar a papa decirme. La busque, pero la escobilla no aprecio, y me encontré esa misma tarde comprando otra e inmediatamente raspando ahora si con facilidad y rapidez que se necesita para desaparecer la grasa del piso. Dicen que nadie es imprescindible ni mucho menos indispensable; pero siento que a pesar que realizamos un excelente trabajo, porque la casa quedo limpia, ordenada y presentable, falto su parte de papá, esa que solo él sabía darle a la casa, a esa edificación que más que cemento y concreto: estaba hecha de amor.

Ni esas mañanas frías propias del mes de mayo en Lima, ni mucho menos el cansancio que deja en nosotros nuestras  actividades laborales pudieron desalentar nuestro propósito de limpiar la casa y dejarla tan limpia como a papa le gustaba; quizá también con alguna esperanza que su espíritu asome por allí para verificar  que todo había quedado muy bien y sentirse orgulloso de nosotros no solo por tanta limpieza y pulcritud en cada espacio del inmueble, sino porque habíamos entendido su mensaje y lo estábamos aplicando: solo unidos como la familia maravillosa que somos podemos lograr resolver cualquier problema ,dificultad o pendiente que se nos presente en la vida.


pAnChIto.

 


   

 

 

 

 

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