La libertad del ser humano -en todos los aspectos de la vida -es una
lucha constante: no basta solo con dar esto por sentado por una solo vez; la libertad
es una lucha del día a día, sin fatigar en ello ni creer que es suficiente
poseerla a medias o con restricciones. Existe la admiración por aquel hombre
que defiende su libertad, no renunciando a sus convicciones; pero la admiración
es aún mayor y más duradera por aquel que la propone día a día y con ello
conlleva a que muchos individuos se contagien de ese deseo, y así está
asegurada la libertad de pensamiento y de protesta de toda una nación ante
cualquier acción autoritaria. La libertad se conquista con sólidos argumentos,
desde la elocuencia y respeto hacia los otros pensamientos. Solo así, no
rehuyendo al debate y al opinar hasta el opresor más tirano y sanguinario a la
larga es vencido. Nuestra libertad de expresión y de pensamiento está en constante
riesgo, desde que nacemos, en todos los ámbitos de nuestras vidas, por lo cual
debemos luchar por defenderla. Nuestra libertad y su defensa deber ser ejercida
con las más letales armas, esas que nos abastecen el leer e informarse, para
crear un criterio que nos permita rechazar toda práctica del romper el sistema democrático que, aunque, muchas veces nos han hecho creer y a veces comprobar,
por este y por muchos lares, no es del todo bueno; sin embargo, es la mejor
alternativa para cualquier nación.
Las grandes dictaduras no solo en esta parte de continente americano,
sino más allá en otras latitudes, han parecido representar un remedio para una sociedad en caos , sin
rumbo y con un alto grado de corrupción;
pero siempre este tipo de gobiernos que prometen prosperidad y mejora no conocen de límites al llegar al poder y terminan por romper el orden democrático de
un país a tal punto que siempre pasan inmediatamente de héroes a villanos, embarrándose de esa corrupción que prometieron combatir; además agregándole ingredientes aún más
feroces y más horrendos de las prácticas
de los que lo precedieron, con tal de perpetuarse en el poder.
Hay que detectar desde el primer instante cuando un proyecto político o
gobierno intenta capturar nuestra libertad de pensamiento, para así ejercer
inmediatamente nuestro deber y libertad de expresión: ese mismo poder que nos
lleva a protestar contra aquellos gobiernos
ineficientes, sospechoso de corrupción, pero también con aquellos que buscan
consolidarse en el poder, para así iniciar un largo camino de corrupción,
represión y hasta matanzas a quienes se oponen al régimen. Debemos ejercer desde
el primer instante la defensa de nuestra libertad, sin ningún tipo de duda,
concesión ni vacilación.
El liberalismo clásico es hasta hoy la mejor doctrina para no solo abrir
mentes hacia la libertad, basados en el progreso económico y con ello el acceso
a la más alta educación, sino también es el eje de oportunidades laborales que
se reflejaran en una mejor calidad de vida para el individuo. Este síntoma de bienestar
crea un buen ambiente de legitima convivencia, donde quienes tienen empleos
dignos suelen consumir los productos de los negocios que se emprenden cada día,
moviendo así la economía de toda una nación y generando un eficiente ciclo económico.
Ni grupos de izquierdas ni de derechas garantizan una verdadera,
sostenida y duradera libertad; por eso debemos rechazar cualquier proyecto
extremista, así este disfrazado de aliado de la lucha contra la corrupción y
todo lo demás. El bienestar económico de un país se alcanza bajo gobiernos
democráticos que priorizan la inversión privada como elemento fundamental para
mejorar la vida de los ciudadanos, por supuesto este ejerciendo su función de regulador,
árbitro y hasta sancionador entre la relación del empleador y empleado. La
libertad de expresión y su defensa nos permitirá siempre el acceso todo el
bosque de oportunidades y mejoras económicas que solo nos puede otorgar un país
democrático y abierto al libre mercado, sin una pizca de intención estatista.
La buena educación debe ser alcanzable para todo ser humano, sin ninguna
restricción; porque el educarse es un derecho que conlleva consigo a personas
mejor preparadas, que exigirán y buscarán estar más informadas para así hacer
uso de la palabra y defensa de su libertad de expresión en la nación. Solo así se
consolidará la libertad de pensamiento.
El andar seriamente informado, es parte de la libertad, esa que interrumpirá
el libre acceso para aquellos dictadores o ladrones que buscan llegar al poder
para crear un sistema anti-democrático, junto a uno que otro cortesano que
fungirá de topo.
Sin excesos ni fanatismos, podemos tomar una posición en la sociedad, una
que no sea negociable, más bien respetable por todos.
Muchas veces el pueblo no tiene la culpa de su incultura, por eso es
importante ayudar a desarrollar el pensamiento de la sociedad, para no creer
que unos cuantos pueden guiar nuestros destinos y reprimirnos cuando pensamos
que algo no está bien de lo que están haciendo.
Es cierto que existe una realidad distinta en cada país, pero el
problema en muchos o en casi todos ,a veces en menor o mayor intensidad , es el
mismo : gobiernos que toman el poder y ejercen el autoritarismo, coludidos con
un ‘grupete’ de políticos o funcionarios que venden su libertad por alguna
mejora económica personal o familiar, para así hacernos creer que estamos yendo
por la senda de la democracia y la prosperidad .Apostar por la inversión pura y
no rehuir al debate de la opinión son obligaciones de todo ciudadano, así como
rechazar todo populismo que nos emociona y captura de la manera absurda, sencilla y
fácil nuestra libertad. Como ya se ha
comentado muchas veces: la cultura ayuda a tomar conciencia a los ciudadanos para
que así sea más difícil el ser manipularlos, y el estado de derecho se haga
respetar en el derecho de las armas de la ley; por tanto, cualquier movimiento
artístico cultural tiene la función no solo de entretener al individuo sino
también el alentar a su libre pensamiento y el defender este.
pAnChItO

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