martes, 17 de marzo de 2020

No hay problema, ninguno. No existe razón para retirarse del juego.


“Todos tenemos el alma rota. Todos hemos enfrentado una situación dolorosa producida por el rechazo de alguien o, peor aún, por haber visto partir a alguien a quien amamos. Pero esas roturas han sabido ser menguadas en el dolor por la misma rutina del día a día y porque hemos tenido gente maravillosa a nuestro alrededor. Gente a quien querer, las cuales también nos quieren. El tiempo casi siempre no ha sido complaciente con uno. Este ha corrido de manera maratónica y hoy amenaza con llevarse a esos seres queridos que supieron y aún saben amarnos, muchos más en nuestros momentos más difíciles. Quizá hoy es momento de establecer nuevos vínculos, de buscar personas que nos quieren y a quien nosotros también queramos. Hoy creo con mucha seguridad que es el momento de entender la vida, de saber negociar, de no ponernos en una situación difícil porque simplemente podemos terminar con las manos vacías; y así regresar al mismo punto de partida, pero con más años de edad. Falta un grito de alegría, ya es hora de hacerlo. El tiempo ahora se muestra nada bueno, parece que es un atardecer de invierno, esos en que rápidamente se oscurece el cielo y llega la noche. No me doy por vencido, parece todo lo voy a alcanzar, e inclusive más de lo que creo. Voy a agradecer a Dios y al destino que de una vez por todas me muestren mi futuro. Los días son más cortos y poco a poco quedaremos pocos, y ahí estaremos los dos y algunos más iniciando una nueva vida y rogando que esta nos dé más vida para seguir luchando por quienes para ese entonces estarán bajo nuestra responsabilidad. Hoy acepto, a puertas de una nueva etapa en mi ser, que existen los ciclos en la vida, por tanto es casi seguro que en un abrir y cerrar de ojos seré yo quien sepa consolar a los míos por fracasos académicos o decepciones amorosas”

Hoy la tarde se oscureció: eran las 14 horas y 30 minutos y parecía que estábamos cerca del anochecer. Era un lindo día, viernes 13. No soy supersticioso, ¿pero que dicen ustedes?, mucha coincidencia, ¿verdad? Hoy las cosas no parecían como antes: ella ya no se comunicaba conmigo y en la mesa, a la hora de almuerzo, con papa y mama ya no sonreíamos. La vida ya no se veía como antes, temíamos de la rapidez con que se pasan los días, meses y años. Por ahí, alguien, según informaciones, había pronosticado que era el último día del mundo. No sé de donde salió esa locura, pero nos tocó vivir el día con esa idea. Esa tarde, con apariencia de noche, me regresaban a hace algunos años atrás en la misma ciudad, mi ciudad, y en mi misma casa, cuando pensaba que el mundo se me venía encima porque no encontraba empleo, además que no encontraba la forma de conquistar a esa linda chica que veía todas las mañanas muy temprano, y con quien cruzábamos algunas sonrisas, que para mí eran alentadoras. Cuando pensaba que las cosas no andaban bien, como yo quería, aparecían frente a mí los rostros de papa y mama, y yo comprobaba que todo andaba bien, que ellos aún estaban a mi lado para contrarrestar los malos momentos. Hoy vi sus rostros, después de tomarnos él té, y sentí que los tres estábamos parados sobre la misma línea para luchar contra todo lo malo que se presente. Luego, mientras mama traía la fruta y mi papa me comentaba de la política del país, pude saber que no estaba solo en la vida, los tenía a ellos. Es que los tres supimos caminar juntos, sin el mayor temor de caernos, desde el día en que nací. En ese momento mama me llevaba en los brazos y otras veces papa lo hacía también. Cuando fueron pasando los años, seguíamos andando los tres: ellos llevándome de la mano y con los años yo llevándolos también. Fue en el almuerzo que los miré y me di cuenta que aún estaban ellos para darme fuerzas y buenas vibras. Tengo la suerte que ellos ya estén mejor de salud, ya que a fines del año que pasó Mama se cayó de la silla, cuando se paraba de la mesa, luego de cenar; y Papa, por hacer un esfuerzo de agacharse a recoger un objeto que cayo debajo de la cama, se lesiono la columna. Lo que vino después fueron una serie de chequeos médicos  y descubrimos que  algunos males propios de la edad se quedarían con ellos y se incrementarían. No se por cuánto tiempo más, pero   pasaron las horas y el mundo no se acabó, solo el día. Quizá esos pronósticos estaban equivocados y el mundo continuaría hasta no sé qué fecha. Ya echado sobre la cama y mirando el techo de mi habitación- como casi siempre lo hago- pensaba en cuantas tardes ya había experimentado algo de depresión, pero al final de cada día terminaba vivo. Hay retos muy grandes porque luchar aun. No sé a quién me enfrentare a lo largo de lo que me queda en la vida, pero por lo pronto empezare a hacerlo con buen estado de ánimo. La chica que conocí hace 5 años, de la cual hablaba, no fue un amor a primera vista, lo tengo claro, pues no creo nadie   se enamore tan rápido, pero me obsesione con ella y en las noches que pase pensando en todo eso origino que escriba algunos ensayos que hice para mí mismo. Eran declaraciones de amor, no valían de mucho, no pensaba mostrárselas a ella ni a nadie. Una tarde, después de ya estar conversando regularmente con ella, me contó que estaba a punto de casarse, fue como un bandazo de agua fría escuchar eso de ella. Cuando volví a casa me dirigí, una vez más, al baúl de los recuerdo de mi mente y analice la situación. Hay posibilidades de no salir perdedor del todo en cada día de la vida, pero tampoco siempre no se es ganador. Si no es ella, de seguro ya se presentaran otras oportunidades, a pesar que el tiempo me está llevando ventaja en la carrera de la vida. Pronto me encontrare con ese alguien que se sentara junto a papa, mama y yo en la mesa para intercambiar sonrisas, anécdotas y, sobre todo, para iniciar su participación en lo que resta de mi vida.


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viernes, 14 de febrero de 2020

Lineas o cartas de amor. ¡Que sé yo!


“Había pensado para estas fechas ir a pasear a la ciudad. Sabes que podemos caminar por debajo de chorros del agua que solo nos salpicaran, pero no nos mojaran. No sé cuántos chocolates te he comprado, pero ya son bastantes los que tengo guardados para ti. No puedo esperar un día más para empezar a vivir esta historia de amor. Es mi turno, supe esperar en esta vida y ahora es el momento de empezar todo esto contigo. Soñé tantas veces con este día, que al parecer  ya llego. Salir a caminar al atardecer y ver el anochecer, y si el frió se apodera del ambiente, yo quiero abrazarte y abrigarte lo más que se pueda. Tú me escogiste y yo te escogí. Quizá ese sea el orden, pero lo importante es que ambos nos gustamos. Hay amor, eso creo ver; y si no fuera, que difícil se me haría amanecer la mañana siguiente a la celebración y encontrarme con la soledad. De seguro te buscare y no te podre encontrar. Ni que decir de llamarte, seguro no contestaras el teléfono, porque sabes que te llamo para cortejarte, para buscar una oportunidad. Lo mejor es vivir una fantasía,esta fantasía. Vamos a bailar mi almohada y yo, como baile  ayer contigo, y sentiré mi corazón alborotado por bailar contigo. Escuchare el sonido del despertador, que sabe ponerlo todo en orden, y yo volviendo en si para recordar que siempre estuve aquí y todo fue parte de un sueño”

“No he creído en los 14 de febrero como una fecha especial para celebrar el amor, siempre me pareció cursi todo eso. Yo ni vivía enterado de esa fecha hasta cuando tenía 13 años y  en la radio hicieron una programación especial de canciones; eso si me gusto, muy buenas baladas que  para grabar en casete. Siempre creí que no debe existir una sola fecha para los enamorados, además que para mí siempre esta fecha no ha sido para celebrar el amor, sino el desamor. Desde que te vi creo en esta fecha y me he aferrado a la ilusión de celebrarlo contigo. Me están pasando cosas por la mente, estoy perdiendo la razón, quiero comprar para ti  más de mil chocolates y regalarte todas las rosas que están en venta. Estoy enamorado y no me importa demostrarlo, pues estoy seguro que te quiero. Hoy creo en San Valentín y también en todos los santos que me hagan el milagro de estar a tu lado para siempre. Hoy, mañana y el resto de mi vida perderé el control por ti”


El edificio ubicado en aquella avenida se apagó, ya no alumbra más. Si, ese mismo edificio que se ubica frente a la Plaza principal del lugar, donde tu convenientemente buscabas una banca para observarlo y ahí recordar a aquella chica que era tu última esperanza. Ni idea del por qué cada vez que contemplas ese edificio la recuerdas, pero era así o lo es hasta hoy. Esa construcción de 8 pisos no está abandonada, pero quien lo resguarda de noche no tiene las ganas de prender las luces. Hoy parece inexistente junto a otras edificaciones que están iluminadas, y ellas iluminando también. Sabes que de tanto hacerte un asiduo visitante a ese lugar no faltó que un esposo celoso vaya ahí todos los días pensando en encontrarte con su mujer. Esos 4 años que asististe ahí fueron de locura, no lograste nada, salvo encontrar al final una esperanza mirando aquel edificio. Caramba, nunca vamos a comprender cuál es la relación de aquello con ella. Misterios de la vida. Hoy, has regresado ahí para comprobar lo que te conté de aquel edificio y de coincidencia viste al esposo celoso. No vino por ti, tenlo por seguro. Sé que tenías una esperanza de encontrar el edificio iluminado, pero ya no lo veras así. Eres uno más de los miles que llegan a la Plaza, recuerda que vuelve  después de tiempo, nadie de quienes venían en tu época vienen ya  aquí. Todos hoy están en otra cosa, ya tienen obligaciones y están contentos porque es parte de una nueva etapa en su vida. Sé que estás pensando pasar el 14 de febrero en ese lugar, mirando de seguro a las parejas de enamorados, a las chicas lindas y preguntándote por que en tu época no pudiste conquistar una y llevarla a pasear ahí. Pasar ese día, ahí sentado, te llevará al mismo punto de siempre, no te hará bien, no avanzaras en tu recuperación, volverás a lo mismo. Piensa fríamente como estas actuando, vas a carcajearte de ti mismo. Que haces ahí, ten dignidad, no te exhibas, nadie está loco para andar por las calles sólo en esta fecha, ni menos en un parque tan concurrido. No entiendes que hasta ese edificio apagó sus luces, pues debía terminar con tus ilusiones, ya que nunca se iban a hacer realidad y te hacían daño. Estas ahí, después de mucho tiempo, contemplando la felicidad de otros, como lo hacías siempre, en vez de estar pensando en buscar tu felicidad. Es bueno el tomar el aire fresco, eso te hace bien, te relaja, pero el mirar el panorama y, lejos de celebrar el amor, sufrir porque no celebras el amor, como los que están ahí, es dañino. Márchate!, fue suficiente el tiempo que tuviste ahí para distraer la mente. Ahora piensa en tu proyecto de vida, el ómnibus espera por ti, abordarlo, vete a otro lugar. Quizá sea el último 14 de febrero que lo pases así: solo,aun que con algo de compañía. Unas luces se apagaron, es hora que se enciendan las definitivas para tu vida. Este año te liberan, debes de estar cansado de estar secuestrado por la soledad. En esta vida toca ganar y perder, pero no pierdas por tonto. ¡QUE VIVA EL DÍA DEL AMOR!”

Me acosté, no podía dormir, era tarde, estuve leyendo y viendo la televisión, además estaba con el estómago pesado, había comido un montón. Llegue a quedarme dormido, al menos eso creo, mirando el techo de la habitación y pensando en ella, el amor imposible. En mis sueños me encontraban en el paradero de ómnibus para volver a casa luego de haber estado con ella y confesarle el gran amor que hay en mí , ese que había nacido y por el cual creía en El Día de San Valentín y en todos esos ritos que hacen los hombres enamorados. Enseguida me dirigí a la plaza principal del distrito, donde vivo, para comprobar lo que me contó un amigo: aquel edificio, en el cual yo me recordaba de ella, ya no encendía las luces y era    inexistente en medio de tantas edificaciones iluminadas. Esperando el ómnibus, vi a los lejos un auto que venía, no sé por qué y se descarrilo metiéndose a la vereda donde yo estaba.No pude huir y sentí que este me alcanzo. Desperté antes del sentir el dolor del atropello o quizás mi alma después de la muerte.


pAnChItO.



miércoles, 22 de enero de 2020

DEBE DE SER ASÍ O MAS SEGURO QUE LO ES


“Dependo de su sonrisa, de su mirada, de un saludo y de alguna carcajada que le pueda arrancar. Si no consigo al menos una de esas cosas, me siento mal, decaído de ánimos y con todas las ganas de no querer saber nada del mundo. Si espero por una respuesta de ella para cualquier invitación que le hago, mientras se demora en hacerlo, sufro, me sudan las manos y siento como si pasa una corriente por todo mi cuerpo. Pareciera que se viene un cataclismo en mi vida. Si sonríe para mí o me saluda, soy el hombre más feliz del mundo. Creo que de otra manera no podría ser más feliz, pues quiero brincar de alegría. En ese estado de alegría me topo con conocidos, amigos y hasta enemigos, y a todos los saludos con un grito de cordialidad, muy sorprendente para ellos. El mundo es mío si sé que ella piensa en mí o le interesa aun estar en contacto conmigo. Es mágica la ciudad si ella anda  conmigo, esa es la conclusión de todo. De seguro toda esta situación es resultado de las múltiples decepciones amorosas que he vivido en toda mi vida. Hoy al fin he encontrado un corazón que, aunque puede que sea solo por amistad, me quiere”
Era una mañana de un día soleado y de fuerte calor en mi ciudad, yo andaba buscando unos cables de electricidad para una máquina aspiradora de polvo para muebles  que había mandado a reparar.  Busque en varias ferreterías y no encontré ese producto. Entre a la tienda ferretería de la avenida principal y si vendían lo que quería comprar. Mientras esperaba me despachen esos rollos de cable, entro ella: era linda, joven, parecía andaba en sus 20 y algo de años de edad. Rápidamente me sentí atraído por ella.No era simplemente una linda chica, de las muchas que hay en la ciudad, sino que tenía una gracia que me enloquecía y me convencía que era a quien yo que estaba esperando desde hace mucho tiempo. Hice tiempo en la puerta del establecimiento y espere que termine de comprar. Cuándo salió, le dije hola. Me miro con seriedad y me devolvió el saludo. No cómo hice, pero nos despedimos y sentí que la realidad supera a los sueños, e inclusive a los mejores.
Quizá es la persona que falta en  el cuadro de mi vida. De seguro su imagen es la pieza que falta en el rompecabezas de mi existencia. Es verdad que en ella he depositado todas mis ilusiones y esperanzas sin recordar que nadie es perfecto, además que entre ella y yo solo hay una relación cordial de amistad, que algunas veces pasa la delgada línea que divide con el campo del  enamoramiento.Pero nada mas hay entre los dos. Podría ser que no lleguemos a ser algo más que amigos y con muchas probabilidades que cada uno tome su camino cuando llegue el momento. Ese es el problema que surge en alguien que toda la vida busco el amor y cree que por fin lo encontró, aunque en el fondo lo más probable es que no sea así y otra vez este destinado al fracaso. Aquí no hay culpables, sólo dos personas con diferentes percepciones de lo que es una amistad, que pareciera no da para mas. El tiempo se encarga de hacer lo suyo y uno hace también lo que le toca, aunque muchas veces la paga caro por haberlo hecho mal o dejado de hacer. La sonrisa más linda de todas, la cual veo en su rostro o la idea que se me metió a la mente, hace que sienta en mi corazón por ella algo que por momentos me confunde y en otros me hace sentir seguro de que ella es la persona por quien espere hace mucho tiempo. No fue una casualidad el habernos conocido, lo tengo claro. Lo que no sé aún si es esa la misma casualidad de las que todos hablan cuando cuentan cómo empezó su historia de amor; esa que en la mayoría de casos tuvo final feliz el estar juntos para siempre. Si el deseo o interés por alguien anda de la mano con encuentros que todo experimentamos con personas que vamos conociendo en la vida, de seguro terminaremos pensando que son el amor de nuestras vidas. Si somos sensatos, no perderemos esas amistades y dejaremos que el destino haga su parte si es que lo decide así. Ahora recién  como son las cosas . Pero cuando me gana la ilusión y el entusiasmo me olvidó de todo y dejo la razón de lado y me enamoro como nunca. Tarea para mí: “lograr pensar con la cabeza fría para esos momentos en que creo haber encontrado el amor que siempre busque y no encontré”. Evidenciar cierto interés sin comprometer mi vida a alguna posibilidad que podría no ser, y priorizar sobre todo esa amistad que, aunque pasen los años se mantendrá, a pesar de los coqueteos que existieron por una u otra parte, o quizá por ambas, es lo que debo de conseguir para este momento y para el futuro. Y también  el no supeditar mi felicidad al comportamiento para conmigo de otra persona.
¡Así es!

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martes, 31 de diciembre de 2019

FELIZ AÑO PARA MI,PARA TI Y PARA TODOS LOS DEMÁS


Se escuchan gritos poniendo de punta los nervios de los vecinos que viven por ahí, y los míos también. Pareciera que están matando a alguien o que están perpetrando un robo a mano armada. Los primeros gritos que escuche fueron dirigiéndome a la avenida principal, cerca de casa. Después descubrí que las señoras que gritaban lo hacían a un niño –de seguro su sobrino o nieto de alguna de ellas- que montaba una nueva y pequeña bicicleta en medio de la pista, por donde a esas horas de la tarde los autos voltean a gran velocidad, pues quieren volver rápido a casa. Caminando unas cuadras más volví ser parte del pánico: otros gritos venían de un lado de la avenida. No era del motor de los autos, que pasaban por ahí, era de los dueños de un can que salía a embestir a una pareja que caminaba por el lugar. Ellos eran conscientes que su mascota tenía un buen peso, además de provenir de una raza de respeto, por lo cual gritándolo y a empujones lograban meterlo a su casa. Que tonto es asustarse por eso-pensé- Pero que mal es andar asustando a la gente con tremendo escándalo que se arma por cosas que pueden decirse en voz baja. Como no buscar una forma de sancionarlos. Todo eso me decía a mí mismo mientras seguía caminando hacia mi destino. Esos escandalosos gritos me asustaron, así como también a otros que caminaban por el lugar. Pero   pensándolo con más tranquilidad, ¿qué hubiera sucedido si aquéllas señoras no lo recordaban a ese niño que debían manejar con cuidado?...seguro ahora estaría mal herido o muerto. Era casi un hecho que un auto que volteaba a toda velocidad lo hubiera atropellado. En el otro caso, ¿si esos señores no hubieran llamado en voz alta a su can para luego meterlo a empujones?...posiblemente el can hubiera embestido y mordido a esa pareja. Pensando en lo que hubiera sucedido con altas posibilidades, no era sorprendente que esas personas actúen así. Y si yo, como otras personas, deseo caminar por las calles de la tranquilidad, mejor me debo de quedar en casa   viendo la televisión. ¿Pero quién hubiera comprado lo que necesitaba comprar? ¿Por cuantos días podría estar enclaustrado evitando escuchar todo ese escándalo? La única ruta a tomar es el enfrentar a la vida y comprender a los demás, pues yo en su lugar también hubieran hecho lo mismo. Es la mejor y rápida decisión que puede tomar cualquiera ante un peligro inminente, pues otra advertencia ya no habrá. Concluyendo: “no tendría sentido juzgar a los demás ni discutir con ellos por actitudes que todos cometeríamos cuando estemos en esa situación y es necesario hacerlo, porque está en juego la vida o integridad de alguien” Dividirnos entre vecinos o con quienes están a la vuelta de la esquina, por cosas que se hacen con una justificada explicación, esta demás. Hay batallas que no valen la pena empezar, pues son inútiles, no habrá ganadores y si muchos perdedores. Estoy seguro que si le pido a cualquiera que con sensatez me diga si es necesario imponer la tranquilidad de uno a costas de que otros no hagan ruido y eso implique que sucedan tragedias que se podrían evitar, me dirían que no. Que cada uno grite cuando tenga que gritar, no tendríamos por qué molestarnos. Tengo temor que la vida se termine con los mismos conflictos en mi mente. También temor y preocupación que aún le siga dando vueltas a lo que tiene una explicación simple. Desde ahora debo de entender que esto lo voy a ver una y mil veces y otras muchas; y un día, por no decir mañana o más tarde, yo seré quien rompa la calma de los demás, pues estará la integridad y la vida de alguien en juego. Y todo va a estar bien, nadie se tendrá que molestar; y si lo hacen, después comprenderán del porqué de mis gritos.
En este año que ya se está terminando todo hemos cometido errores, pero también hemos tenido aciertos en lo personal, laboral y en general en todo aspecto. ¡Feliz nuevo año 2020 para todos!


pAnChItO.


sábado, 30 de noviembre de 2019

Celeste era el Cielo


La nostalgia del ayer propicia cierto estado de ánimo, cierta preocupación. Una disconformidad y posible frustración salta por ahí entre tantas cosas por vivir en la actualidad. Siempre me recuerdo de todo, no olvido nada, sobre todo si eso pudo tener un final feliz. El Cielo era celeste y el fuerte invierno había desaparecido, parecía que venían cosas mejores. Pero parecía que yo no quería esperar por ese momento, me aleje, quise esperar otras oportunidades nunca llegaron. Jamás volví a ver tan lindo paisaje a mi alrededor’
Me había saludado de una manera muy fría cuando nos cruzamos por la
Plaza principal de la ciudad. Cuando regresaba de hacer sus compras en el supermercado no volvimos cruzar y me ofrecí a ayudarla con los paquetes de los víveres, que traía en ambas manos, a lo que ella se negó de una manera poco amistosa. Era definitivo que no quería nada conmigo, que estaba cansada de que este detrás de ella por una oportunidad o por lo que Dios decida.  Quería darle un beso de despedida- a pesar que odio las despedidas-, sentía que solo despidiéndome de ella podría dejar atrás esa historia de amor, aunque de amor no correspondido. Cuando le conté que por la tarde me iba a Lima, me miro y trato de descifrar si en mi mirada encontraba sinceridad, si en verdad era así o lo decía para poder estamparle un beso en la mejilla. No sé por qué, pero ella concluyo que yo partiría, era seguro ya no nos volveríamos a ver, entonces olvido toda la frialdad, que me mostró hasta ese momento, y dejo los paquetes que llevaba en cada brazo para abrazarme. Se cumplían mis deseos, me dio beso en la mejilla. Se llama Celeste y aunque me cueste, debo de aceptar que aun cuando la recuerdo me dan ganas de volver a viajar hacia donde ella esta. La conocí la primera tarde que salí a pasear por la Plaza Central de la ciudad donde nació mi abuela, y en la cual estaba yo trabajando por esos días. Era una mañana soleada, el clima muy bonito, más aún fue cuando ella paso por delante de la banca donde estaba yo sentado. Me impresiono, era muy guapa, la seguí, se dirigía al supermercado, la espere afuera, un par de policías, que cuidaban las agencias bancarias del lugar, se alertaron de mí, pero luego comprobaron que solo quería conocer a la chica más linda de la ciudad. La aborde, le pregunte como se llama y lejos de ser mal educada conmigo- cosa que hubiera estado justificada-, me respondió de una manera amable: me llamo Celeste. Quería llegar a ser su amigo, pues todo lo demás caería por su propio peso. Esa noche salí a pasear por la ciudad, presentí que la volvería a ver, busque un lugar donde cenar, me moría de hambre, entre a un restaurante donde  sonaba una canción de “The Corrs” .Fue impresionante cuando llego, me observo de lejos, no oculto que me había visto, dejo que la abordara. Parecía que nos comunicábamos mentalmente, seguro había afinidad entre nosotros, ¿por qué llego al mismo lugar donde yo fui? Le invite un café, se rehusó al principio, pero parece que le caí bien, que mi insistencia sana reflejaba que solo quería ser su amigo, así que nos tomamos un par de tazas de café con sus respectivos pasteles, luego nos despedimos. La acompañe hasta la esquina de su casa, vivía cerca a el hotel de mi tía, donde yo me hospedaba. Me eche a dormir pensando que la chica más linda acababa de compartir mesa conmigo. Amanecí y sentí que tenía suerte por haberla podido conocer, por conversar con ella. Pero las cosas empezaron a cambiar, así como el clima de la ciudad, que de un cielo de Sol radiante empezó a transformarse en un frío día nublado y luego lluvioso. Iba a  salir de esa ciudad, entonces concluí que no valía la pena seguir pensando en ella, sin embargo no quería quedar como una un hombre rencoroso;sentí que debía decirle verdad: "mi contrato de trabajo acababa de vencer, mis prácticas profesionales habían culminado" .Ya no había nada por hacer ahí, lo mejor sería volver a casa después de mucho tiempo. Faltaban un par de horas para salir de viaje, preferí estar en mi habitación para terminar de preparar mis cosas. A punto de partir, nos encontramos, me dijo que no me olvide de llamarla. Sabía que todo era un gesto diplomático, que ella al igual que yo sabiamos que perderíamos todo contacto. Me despedí de mi tía, primos y demás familia. Camino al terminal de buses observe la cuidad, recordé de lo lindo que hablaba mi abuela de ahí, algo que estaba comprobando por mi mismo. Ya viajando en el ómnibus hacia Lima, quise buscar en mi agenda el nombre de una canción que apunte ahí un día mientras trabajaba y uno de mis colegas me dijo como se llamaba esa melodía. Al buscar la bendita agenda no la encontré en mi maleta, la había olvidado en la mesa de noche de mi habitación. En realidad no tenía cosas muy importantes ahí, además de que mi tía la guardaría hasta cuando yo vuelva a ir por allá. Pero recordé que ahí estaban los números telefónicos de Celeste, pero pensé que en realidad   por dignidad nunca la pensaba llamar. Antes de abrigarme dentro del ómnibus y acomodar mi cabeza sobre la almohada,   sentí que era muy buen idea la del destino de haber hecho que me olvide dicha agenda en esa ciudad. No tenía caso seguir en contacto, algo nos distanciaba. Vi cierta tranquilidad en su rostro cuando me despedí de ella. Supe que a veces el cielo brilla, se tiñe de celeste, es un disfrute para la vista y una esperanza para la vida. Pero muchas veces tanta maravilla no nos pertenece. Han pasado ya 11 años de eso y aun no he vuelto a esa ciudad, no he sabido nada de mi agenda ,menos de ella.



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martes, 22 de octubre de 2019

Loco, descorazonado,pero con un alfajor.


“Todos estamos abordando ese vehículo que es el planeta tierra. Algunos vivimos el viaje con entusiasmo, otros con cierta incertidumbre y algunos convencidos que las cosas no pueden estar peor”
"Cada historia es única. Algunos dicen que cada historia es de exportación porque puede ser de lección para quienes aún tienen mucho por vivir. Si es así, cada experiencia personal podría servir  para nuevas generaciones, solo si sabemos como transmitirlas"
Estoy a punto de cumplir un sueño, siempre he querido correr en una Maratón, no sé si haré un digno papel, si siquiera llegare entre los del grupo de la mitad, pero quiero correr ese número de kilómetros y comprobar que todo lo que me motivo a cumplir mi sueño por fin encontró respuesta en mí. Mis padres me aconsejan que no participe en esa carrera, porque estoy un poco subido de peso, además que no soy ya un jovencito. También me recuerdan que aún no ha pasado ni 5 meses de mi recuperación de un accidente en el hombro que sufrí a fines del año pasado. Clínicamente ya estoy hace tiempo apto para seguir con mi vida, y lo siento así, por eso ya llevo casi 3 meses saliendo regularmente a parque a trotar y luego a correr, me siento bien. Claro que debo de cuidarme en medio de todas mis ganas por hacer toda clase de ejercicios, hago de todo un poco y de acuerdo a mi edad. Recuerdo que cuando estaba en el colegio jamás corrí siquiera 20 metros, hoy estoy a pocas horas de concursar y ya llevo más de 15 kilómetros de longitud recorrida en estos 7 días de preparación. Estoy seguro será una gran experiencia. Además, no voy a correr solo, un amigo de muchos años también lo hará, ambos nos inscribimos para esta aventura y hemos prometido cuidarnos el uno al otro y dar aviso a la familia en caso salgamos afectados en medio del reto. Pero es difícil que suceda lo peor, estamos bien físicamente y yo después del accidente que sufrí me he vuelto más mesurado y jamás exigiría a mi cuerpo a algo que no pueda resistir.
Mi amigo me lleva diez años de edad, pero corre muchos años más que yo y no representa la edad que tiene. Él se aferra a la vida y la vida se aferra a ponerle las cosas difíciles. Estuve entrenando solo, pero era hora de hacerlo con mi compañero. En verdad, ya había corrido mucho por la mañana, pero igual nos encontraríamos y era  casi seguro que yo no correría, pero era bueno reunirnos  en el centro comercial y antes de todo, como siempre, empezar a mirar a las chicas lindas que caminan por ahí   y sonreírles. Aunque una vez mas no tuvimos suerte, algún día será que nos liguen, siempre la vida te da sorpresas, como canta el maestro Blades. Disfrutamos del momento mientras planeábamos los últimos detalles de la carrera.

Volviendo a casa, dentro del ómnibus, sabía que tenía poderosas razones para escribirle a ella, para contarle de mi historia de kilómetros recorridos. Ella era mi inspiración, la chica que me gustaba aunque yo no estaba seguro si le gustaba a ella. No tenía duda que yo calmaría la desesperación del tráfico, a esas horas de Lima, leyendo las líneas que me escribiría como respuesta a alguna broma u ocurrencia mía. Pero esa noche estaba destinada para que sucedan muchas cosas, pero como siempre mi mente estaba preparada para que de 3 de ellas, 3 acaben conmigo. Al final esa conversación no fue buena, yo tuve que sacarle palabras con cuchara de la boca o mejor dicho ganas a sus dedos para que teclee el teléfono de donde escribía. En esa conversación a veces yo me sentía un verdadero desconocido para ella, pues demoraba en contestarme o no lo hacía. Prácticamente al no estar conversando con nadie y sospechar que no era el momento ni jamás seria de contarle lo mío, pues no le importaría, le escribí que le deseaba suerte, una buena noche de viernes y le mentí que ya me estaba llamando para cenar. Me contesto con dos palabra: “ciao, cuídate” ¿Fue un error escribirle? No me dijo nada, pero me sentí humillado, pero me lo busque, no escribiré absolutamente nada. Yo mismo siempre escojo o busco cargar la cruz más pesada.
En aquel centro comercial con mi amigo de muchos años y ahora compañero de maratones, en medio de todas esas averiguaciones por esas coloridas y costosas zapatillas, supe recordar un lugar donde preparan muy buenos alfajores, aquella pastelería donde mama a mi hermana y a mí nos compraba tantos dulces de harina. Salí inmediatamente a comprar alfajores, olvidando que en casa todos estaban a dieta, incluyéndome yo, sobre todo por la maratón que estaba  a punto de correr.Pague por tres, lucían muy bien, era las mejores, de gran calidad. Como un tesoro hice que me lo envuelvan y en una bolsa lo lleve camino a casa. Fue así  que el alfajor hizo su aparición ante el fracaso de esa conversación con aquella chica y además ante la preocupación  que no tenía los kilos apropiados  como para correr  aquella Maratón ,pero igual lo iba a hacer porque me hacía feliz. Como en una obra de teatro, el héroe tenía que cobrar vida; y ese era el alfajor que se convirtió en el protagonista y me hizo feliz mientras lo disgustaba junto a mis padres en casa, en aquella noche, donde ya no había ninguna evidencia de que la había pasado mal unas horas antes.
Después de todo, era un loco al querer correr esa maratón y pensar en ganarla. Pero hacer lo que me gusta hace tiempo no iba a ser dañino porque yo sabía que en el momento de la verdad correría de acuerdo a lo que mi físico me permitiera, cuidando mi corazón que si lo tenía conmigo, a pesar que por unas horas anduve descorazonado.


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domingo, 15 de septiembre de 2019

Cachanga,matanga


En esta ciudad, donde vivo, una de las bondades que he descubierto es que todas las noches, fuera de la cancha de fútbol, dos hermosas chicas montan un puesto de venta de ‘cachanga’; este delicioso postre que es una suerte de tortilla hecha a base de harina con un poquito de azúcar, un gusto al paladar, y que estoy seguro que quien la prueba no podrá dejar de hacerlo jamás. Aquí por estas fechas llegamos a una temperatura que desciende algo menos de los ‘0’ grados y es habitual que este postre sea acompañado con una taza bien caliente de café, que también es vendido por estas guapas chicas de manos privilegiadas. No solo es el público masculino quien consume estas, también son muchas las muchachas que llegan para disfrutar de la cachanga. Muchas noches ya que salgo bien abrigado y con bufanda para consumir una cachanga con su respectivo café. Llevo viviendo ya varios meses en un hotel de la ciudad, aún no he conseguido una casa, y como la empresa- donde trabajo- me paga la mensualidad, no me he apresurado en conseguir otro sitio, además que este es un lugar acogedor, ubicado sobre una pequeña colina, lo que me permite en algunas noches salir a fumar un cigarrillo mientras contemplo las estrellas y aspiro el aire fresco de aquí, a veces o muchas veces encontrando la inspiración para escribir. A ese hotel llegan personas de diferentes ciudades, generalmente a pasar una o dos noches, lo que dure algún trámite por hacer, una conferencia pactada por realizar o un amorío fugaz por concretar. Somos pocos los que vivimos aquí. Los fines de semana llegan parejas a pasar la noche del sábado o domingo, ya que esta ciudad es apacible y todos los secretos se pierden en las sus frías noches. La noche de ayer sábado, cuando estaba tomando aire fresco en el balcón, del último piso, contemplando la Luna, mientras fumaba un cigarro, una moderna camioneta hizo la parada aquí; imagine que de seguro eran uno de esos empresarios millonarios que llegan con algún ingeniero para evaluar la posibilidad de invertir aquí, pues también es una zona rica en minerales sulfurosos. Pero no fue así, era una pareja aparentemente de novios. La chica era muy agraciada y por su rostro parecía que le había chocado el frío y altura de esta ciudad. El varón parecía un exitoso empresario, ambos entraron juntos al hotel. No pude con mi genio y corrí hacia la recepción y con cualquier pretexto me quede ahí para observar bien a la chica, a la luz de las lámparas; era muy bella, toda una tentación, pero una mujer prohibida. Fui a mi habitación a recostarme un rato, unas horas después salí hacia el puesto donde venden cachangas o donde las cachangueras, como lo llamamos aquí. Llegando ahí me encontré con esta pareja, cada uno con su cachanga  y  café en mano ya se retiraban e inmediatamente gire mi cuello y mire de espaldas a esa bella mujer que estoy seguro no dejara de probar este postre los días que este aquí ,mandando  al diablo esa dieta que con seguridad la hace tan apetecible a mis ojos y los de muchos. Ellos se fueron hacia la plaza principal y yo me fui en sentido contrario para ver si me encontraba con algún compañero de trabajo para conversar. No encontré a nadie y decidí volver a mi habitación. Note que un par de perros me seguían, era lógico, habían sentido el irresistible olor a la cachanga .No podía comer mientras esos canes me miraban con cara de pena, por lo que les lance dos trozos de cahcnaga, uno para cada uno. Rápidamente se lo comieron y fueron a darme el alcance y tuve que tirarles dos trozos más, y así hasta quedarme sin un solo pedazo para mí. Esas mascotas gozaron del dulce más que yo. Llegué al hotel, entre a mi habitación y encendí la televisión: estaban pasando un programa de baile, nada gracioso para mí, ya había visto algunas temporadas pasadas y me era aburrido; pero esta vez vi a una bella bailarina de cabellos largos que se movía como ninguna, tenía un rostro angelical y me hizo alucinar una de las mejores escenas de una película prohibida siendo junto a ella los protagonistas. Yo estaba detrás de la pantalla y yo no podía hacer nada, solo ilusionarme con ella y ver la forma de desfogar tanta pasión que se encendió en mi como una llama de fuego que tendía a subir de intensidad. Me dije a mi mismo: “cierra tus ojitos, dame tu manita y ya sabemos cómo será el final” Luego salí a tomar un poco de aire para refrescarme, ya que adentro la hoguera se encendió por ese bello e inalcanzable cuerpo de la televisión. Note que la puerta de la habitación junto a la mía estaba abierta; ahí dentro estaba esa pareja, estaban desempacando. Yo seguí de frente hacia el balcón.
Regrese a mi habitación, me abrigue muy bien y me eche a dormir. No lograba cerrar los ojos del todo, escuchaba quejidos, parecía que estaban golpeando a alguien; note que esos sonidos venían de algún lugar cercano. Salí hacia el pasadizo y descubrí que eran la habitación contigua a la mía y concluí que esos quejidos eran de felicidad. Aquella pareja estaba haciendo el amor muy cerca de mí, podía escuchar la voz agitada de la chica en éxtasis total. Envidiaba a ese empresario por la faena que estaba realizando y más por con quien lo hacía. Trataba de dormir, pero esos gritos y movimientos de catre no me dejaban hacerlo, me inquietaban, me animaban a hacer eso también. Llame por teléfono a una amiga, quien vivía cerca de la ciudad, sonaba ocupado, insistí, quería encontrarme con ella para también gritar de placer como esos vecinos eventuales. Me resigne a dormir y volver a repetirme a mí mismo aquella frase salvadora que una y mil veces he invocado en mi vida. En medio de del frío subía en mi  la temperatura pensando en esa bella bailarina de tv, en la chica que no podía ubicar por teléfono y en aquella bella muchacha que hacia el amor cerca de mí. Dormí un poco, los ruidos volvieron a despertarme, prendí la luz y con mi cajetilla de cigarrillos en mano salí al balcón. Bien abrigado empecé a fumar y contemplar la madrugada silenciosa y las estrella alumbrado la soledad de la calle y la mía también. Vi a los perros que terminaron con mi cachcanga, uno macho y una hembra, se apareaban, hacían el amor en plena soledad de la calle y a bajas temperaturas .Pude de divisar en el macho su cara de júbilo y entendí que con barriga llena todo lo demás se podía realizar. La intensidad de los gemidos aumentaba en aquella habitación. Estoy prendiendo mi segundo cigarro mientras veo en plena faena a esos perros y escucho a esa pareja hacer el amor e imagino la escena, y digo en voz baja que primero es la cachanga y luego la matanga. Lo segundo me falto a mí, por eso quizá y no podía dormir.




pAnChItO.