miércoles, 22 de enero de 2020

DEBE DE SER ASÍ O MAS SEGURO QUE LO ES


“Dependo de su sonrisa, de su mirada, de un saludo y de alguna carcajada que le pueda arrancar. Si no consigo al menos una de esas cosas, me siento mal, decaído de ánimos y con todas las ganas de no querer saber nada del mundo. Si espero por una respuesta de ella para cualquier invitación que le hago, mientras se demora en hacerlo, sufro, me sudan las manos y siento como si pasa una corriente por todo mi cuerpo. Pareciera que se viene un cataclismo en mi vida. Si sonríe para mí o me saluda, soy el hombre más feliz del mundo. Creo que de otra manera no podría ser más feliz, pues quiero brincar de alegría. En ese estado de alegría me topo con conocidos, amigos y hasta enemigos, y a todos los saludos con un grito de cordialidad, muy sorprendente para ellos. El mundo es mío si sé que ella piensa en mí o le interesa aun estar en contacto conmigo. Es mágica la ciudad si ella anda  conmigo, esa es la conclusión de todo. De seguro toda esta situación es resultado de las múltiples decepciones amorosas que he vivido en toda mi vida. Hoy al fin he encontrado un corazón que, aunque puede que sea solo por amistad, me quiere”
Era una mañana de un día soleado y de fuerte calor en mi ciudad, yo andaba buscando unos cables de electricidad para una máquina aspiradora de polvo para muebles  que había mandado a reparar.  Busque en varias ferreterías y no encontré ese producto. Entre a la tienda ferretería de la avenida principal y si vendían lo que quería comprar. Mientras esperaba me despachen esos rollos de cable, entro ella: era linda, joven, parecía andaba en sus 20 y algo de años de edad. Rápidamente me sentí atraído por ella.No era simplemente una linda chica, de las muchas que hay en la ciudad, sino que tenía una gracia que me enloquecía y me convencía que era a quien yo que estaba esperando desde hace mucho tiempo. Hice tiempo en la puerta del establecimiento y espere que termine de comprar. Cuándo salió, le dije hola. Me miro con seriedad y me devolvió el saludo. No cómo hice, pero nos despedimos y sentí que la realidad supera a los sueños, e inclusive a los mejores.
Quizá es la persona que falta en  el cuadro de mi vida. De seguro su imagen es la pieza que falta en el rompecabezas de mi existencia. Es verdad que en ella he depositado todas mis ilusiones y esperanzas sin recordar que nadie es perfecto, además que entre ella y yo solo hay una relación cordial de amistad, que algunas veces pasa la delgada línea que divide con el campo del  enamoramiento.Pero nada mas hay entre los dos. Podría ser que no lleguemos a ser algo más que amigos y con muchas probabilidades que cada uno tome su camino cuando llegue el momento. Ese es el problema que surge en alguien que toda la vida busco el amor y cree que por fin lo encontró, aunque en el fondo lo más probable es que no sea así y otra vez este destinado al fracaso. Aquí no hay culpables, sólo dos personas con diferentes percepciones de lo que es una amistad, que pareciera no da para mas. El tiempo se encarga de hacer lo suyo y uno hace también lo que le toca, aunque muchas veces la paga caro por haberlo hecho mal o dejado de hacer. La sonrisa más linda de todas, la cual veo en su rostro o la idea que se me metió a la mente, hace que sienta en mi corazón por ella algo que por momentos me confunde y en otros me hace sentir seguro de que ella es la persona por quien espere hace mucho tiempo. No fue una casualidad el habernos conocido, lo tengo claro. Lo que no sé aún si es esa la misma casualidad de las que todos hablan cuando cuentan cómo empezó su historia de amor; esa que en la mayoría de casos tuvo final feliz el estar juntos para siempre. Si el deseo o interés por alguien anda de la mano con encuentros que todo experimentamos con personas que vamos conociendo en la vida, de seguro terminaremos pensando que son el amor de nuestras vidas. Si somos sensatos, no perderemos esas amistades y dejaremos que el destino haga su parte si es que lo decide así. Ahora recién  como son las cosas . Pero cuando me gana la ilusión y el entusiasmo me olvidó de todo y dejo la razón de lado y me enamoro como nunca. Tarea para mí: “lograr pensar con la cabeza fría para esos momentos en que creo haber encontrado el amor que siempre busque y no encontré”. Evidenciar cierto interés sin comprometer mi vida a alguna posibilidad que podría no ser, y priorizar sobre todo esa amistad que, aunque pasen los años se mantendrá, a pesar de los coqueteos que existieron por una u otra parte, o quizá por ambas, es lo que debo de conseguir para este momento y para el futuro. Y también  el no supeditar mi felicidad al comportamiento para conmigo de otra persona.
¡Así es!

pAnChItO





martes, 31 de diciembre de 2019

FELIZ AÑO PARA MI,PARA TI Y PARA TODOS LOS DEMÁS


Se escuchan gritos poniendo de punta los nervios de los vecinos que viven por ahí, y los míos también. Pareciera que están matando a alguien o que están perpetrando un robo a mano armada. Los primeros gritos que escuche fueron dirigiéndome a la avenida principal, cerca de casa. Después descubrí que las señoras que gritaban lo hacían a un niño –de seguro su sobrino o nieto de alguna de ellas- que montaba una nueva y pequeña bicicleta en medio de la pista, por donde a esas horas de la tarde los autos voltean a gran velocidad, pues quieren volver rápido a casa. Caminando unas cuadras más volví ser parte del pánico: otros gritos venían de un lado de la avenida. No era del motor de los autos, que pasaban por ahí, era de los dueños de un can que salía a embestir a una pareja que caminaba por el lugar. Ellos eran conscientes que su mascota tenía un buen peso, además de provenir de una raza de respeto, por lo cual gritándolo y a empujones lograban meterlo a su casa. Que tonto es asustarse por eso-pensé- Pero que mal es andar asustando a la gente con tremendo escándalo que se arma por cosas que pueden decirse en voz baja. Como no buscar una forma de sancionarlos. Todo eso me decía a mí mismo mientras seguía caminando hacia mi destino. Esos escandalosos gritos me asustaron, así como también a otros que caminaban por el lugar. Pero   pensándolo con más tranquilidad, ¿qué hubiera sucedido si aquéllas señoras no lo recordaban a ese niño que debían manejar con cuidado?...seguro ahora estaría mal herido o muerto. Era casi un hecho que un auto que volteaba a toda velocidad lo hubiera atropellado. En el otro caso, ¿si esos señores no hubieran llamado en voz alta a su can para luego meterlo a empujones?...posiblemente el can hubiera embestido y mordido a esa pareja. Pensando en lo que hubiera sucedido con altas posibilidades, no era sorprendente que esas personas actúen así. Y si yo, como otras personas, deseo caminar por las calles de la tranquilidad, mejor me debo de quedar en casa   viendo la televisión. ¿Pero quién hubiera comprado lo que necesitaba comprar? ¿Por cuantos días podría estar enclaustrado evitando escuchar todo ese escándalo? La única ruta a tomar es el enfrentar a la vida y comprender a los demás, pues yo en su lugar también hubieran hecho lo mismo. Es la mejor y rápida decisión que puede tomar cualquiera ante un peligro inminente, pues otra advertencia ya no habrá. Concluyendo: “no tendría sentido juzgar a los demás ni discutir con ellos por actitudes que todos cometeríamos cuando estemos en esa situación y es necesario hacerlo, porque está en juego la vida o integridad de alguien” Dividirnos entre vecinos o con quienes están a la vuelta de la esquina, por cosas que se hacen con una justificada explicación, esta demás. Hay batallas que no valen la pena empezar, pues son inútiles, no habrá ganadores y si muchos perdedores. Estoy seguro que si le pido a cualquiera que con sensatez me diga si es necesario imponer la tranquilidad de uno a costas de que otros no hagan ruido y eso implique que sucedan tragedias que se podrían evitar, me dirían que no. Que cada uno grite cuando tenga que gritar, no tendríamos por qué molestarnos. Tengo temor que la vida se termine con los mismos conflictos en mi mente. También temor y preocupación que aún le siga dando vueltas a lo que tiene una explicación simple. Desde ahora debo de entender que esto lo voy a ver una y mil veces y otras muchas; y un día, por no decir mañana o más tarde, yo seré quien rompa la calma de los demás, pues estará la integridad y la vida de alguien en juego. Y todo va a estar bien, nadie se tendrá que molestar; y si lo hacen, después comprenderán del porqué de mis gritos.
En este año que ya se está terminando todo hemos cometido errores, pero también hemos tenido aciertos en lo personal, laboral y en general en todo aspecto. ¡Feliz nuevo año 2020 para todos!


pAnChItO.


sábado, 30 de noviembre de 2019

Celeste era el Cielo


La nostalgia del ayer propicia cierto estado de ánimo, cierta preocupación. Una disconformidad y posible frustración salta por ahí entre tantas cosas por vivir en la actualidad. Siempre me recuerdo de todo, no olvido nada, sobre todo si eso pudo tener un final feliz. El Cielo era celeste y el fuerte invierno había desaparecido, parecía que venían cosas mejores. Pero parecía que yo no quería esperar por ese momento, me aleje, quise esperar otras oportunidades nunca llegaron. Jamás volví a ver tan lindo paisaje a mi alrededor’
Me había saludado de una manera muy fría cuando nos cruzamos por la
Plaza principal de la ciudad. Cuando regresaba de hacer sus compras en el supermercado no volvimos cruzar y me ofrecí a ayudarla con los paquetes de los víveres, que traía en ambas manos, a lo que ella se negó de una manera poco amistosa. Era definitivo que no quería nada conmigo, que estaba cansada de que este detrás de ella por una oportunidad o por lo que Dios decida.  Quería darle un beso de despedida- a pesar que odio las despedidas-, sentía que solo despidiéndome de ella podría dejar atrás esa historia de amor, aunque de amor no correspondido. Cuando le conté que por la tarde me iba a Lima, me miro y trato de descifrar si en mi mirada encontraba sinceridad, si en verdad era así o lo decía para poder estamparle un beso en la mejilla. No sé por qué, pero ella concluyo que yo partiría, era seguro ya no nos volveríamos a ver, entonces olvido toda la frialdad, que me mostró hasta ese momento, y dejo los paquetes que llevaba en cada brazo para abrazarme. Se cumplían mis deseos, me dio beso en la mejilla. Se llama Celeste y aunque me cueste, debo de aceptar que aun cuando la recuerdo me dan ganas de volver a viajar hacia donde ella esta. La conocí la primera tarde que salí a pasear por la Plaza Central de la ciudad donde nació mi abuela, y en la cual estaba yo trabajando por esos días. Era una mañana soleada, el clima muy bonito, más aún fue cuando ella paso por delante de la banca donde estaba yo sentado. Me impresiono, era muy guapa, la seguí, se dirigía al supermercado, la espere afuera, un par de policías, que cuidaban las agencias bancarias del lugar, se alertaron de mí, pero luego comprobaron que solo quería conocer a la chica más linda de la ciudad. La aborde, le pregunte como se llama y lejos de ser mal educada conmigo- cosa que hubiera estado justificada-, me respondió de una manera amable: me llamo Celeste. Quería llegar a ser su amigo, pues todo lo demás caería por su propio peso. Esa noche salí a pasear por la ciudad, presentí que la volvería a ver, busque un lugar donde cenar, me moría de hambre, entre a un restaurante donde  sonaba una canción de “The Corrs” .Fue impresionante cuando llego, me observo de lejos, no oculto que me había visto, dejo que la abordara. Parecía que nos comunicábamos mentalmente, seguro había afinidad entre nosotros, ¿por qué llego al mismo lugar donde yo fui? Le invite un café, se rehusó al principio, pero parece que le caí bien, que mi insistencia sana reflejaba que solo quería ser su amigo, así que nos tomamos un par de tazas de café con sus respectivos pasteles, luego nos despedimos. La acompañe hasta la esquina de su casa, vivía cerca a el hotel de mi tía, donde yo me hospedaba. Me eche a dormir pensando que la chica más linda acababa de compartir mesa conmigo. Amanecí y sentí que tenía suerte por haberla podido conocer, por conversar con ella. Pero las cosas empezaron a cambiar, así como el clima de la ciudad, que de un cielo de Sol radiante empezó a transformarse en un frío día nublado y luego lluvioso. Iba a  salir de esa ciudad, entonces concluí que no valía la pena seguir pensando en ella, sin embargo no quería quedar como una un hombre rencoroso;sentí que debía decirle verdad: "mi contrato de trabajo acababa de vencer, mis prácticas profesionales habían culminado" .Ya no había nada por hacer ahí, lo mejor sería volver a casa después de mucho tiempo. Faltaban un par de horas para salir de viaje, preferí estar en mi habitación para terminar de preparar mis cosas. A punto de partir, nos encontramos, me dijo que no me olvide de llamarla. Sabía que todo era un gesto diplomático, que ella al igual que yo sabiamos que perderíamos todo contacto. Me despedí de mi tía, primos y demás familia. Camino al terminal de buses observe la cuidad, recordé de lo lindo que hablaba mi abuela de ahí, algo que estaba comprobando por mi mismo. Ya viajando en el ómnibus hacia Lima, quise buscar en mi agenda el nombre de una canción que apunte ahí un día mientras trabajaba y uno de mis colegas me dijo como se llamaba esa melodía. Al buscar la bendita agenda no la encontré en mi maleta, la había olvidado en la mesa de noche de mi habitación. En realidad no tenía cosas muy importantes ahí, además de que mi tía la guardaría hasta cuando yo vuelva a ir por allá. Pero recordé que ahí estaban los números telefónicos de Celeste, pero pensé que en realidad   por dignidad nunca la pensaba llamar. Antes de abrigarme dentro del ómnibus y acomodar mi cabeza sobre la almohada,   sentí que era muy buen idea la del destino de haber hecho que me olvide dicha agenda en esa ciudad. No tenía caso seguir en contacto, algo nos distanciaba. Vi cierta tranquilidad en su rostro cuando me despedí de ella. Supe que a veces el cielo brilla, se tiñe de celeste, es un disfrute para la vista y una esperanza para la vida. Pero muchas veces tanta maravilla no nos pertenece. Han pasado ya 11 años de eso y aun no he vuelto a esa ciudad, no he sabido nada de mi agenda ,menos de ella.



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martes, 22 de octubre de 2019

Loco, descorazonado,pero con un alfajor.


“Todos estamos abordando ese vehículo que es el planeta tierra. Algunos vivimos el viaje con entusiasmo, otros con cierta incertidumbre y algunos convencidos que las cosas no pueden estar peor”
"Cada historia es única. Algunos dicen que cada historia es de exportación porque puede ser de lección para quienes aún tienen mucho por vivir. Si es así, cada experiencia personal podría servir  para nuevas generaciones, solo si sabemos como transmitirlas"
Estoy a punto de cumplir un sueño, siempre he querido correr en una Maratón, no sé si haré un digno papel, si siquiera llegare entre los del grupo de la mitad, pero quiero correr ese número de kilómetros y comprobar que todo lo que me motivo a cumplir mi sueño por fin encontró respuesta en mí. Mis padres me aconsejan que no participe en esa carrera, porque estoy un poco subido de peso, además que no soy ya un jovencito. También me recuerdan que aún no ha pasado ni 5 meses de mi recuperación de un accidente en el hombro que sufrí a fines del año pasado. Clínicamente ya estoy hace tiempo apto para seguir con mi vida, y lo siento así, por eso ya llevo casi 3 meses saliendo regularmente a parque a trotar y luego a correr, me siento bien. Claro que debo de cuidarme en medio de todas mis ganas por hacer toda clase de ejercicios, hago de todo un poco y de acuerdo a mi edad. Recuerdo que cuando estaba en el colegio jamás corrí siquiera 20 metros, hoy estoy a pocas horas de concursar y ya llevo más de 15 kilómetros de longitud recorrida en estos 7 días de preparación. Estoy seguro será una gran experiencia. Además, no voy a correr solo, un amigo de muchos años también lo hará, ambos nos inscribimos para esta aventura y hemos prometido cuidarnos el uno al otro y dar aviso a la familia en caso salgamos afectados en medio del reto. Pero es difícil que suceda lo peor, estamos bien físicamente y yo después del accidente que sufrí me he vuelto más mesurado y jamás exigiría a mi cuerpo a algo que no pueda resistir.
Mi amigo me lleva diez años de edad, pero corre muchos años más que yo y no representa la edad que tiene. Él se aferra a la vida y la vida se aferra a ponerle las cosas difíciles. Estuve entrenando solo, pero era hora de hacerlo con mi compañero. En verdad, ya había corrido mucho por la mañana, pero igual nos encontraríamos y era  casi seguro que yo no correría, pero era bueno reunirnos  en el centro comercial y antes de todo, como siempre, empezar a mirar a las chicas lindas que caminan por ahí   y sonreírles. Aunque una vez mas no tuvimos suerte, algún día será que nos liguen, siempre la vida te da sorpresas, como canta el maestro Blades. Disfrutamos del momento mientras planeábamos los últimos detalles de la carrera.

Volviendo a casa, dentro del ómnibus, sabía que tenía poderosas razones para escribirle a ella, para contarle de mi historia de kilómetros recorridos. Ella era mi inspiración, la chica que me gustaba aunque yo no estaba seguro si le gustaba a ella. No tenía duda que yo calmaría la desesperación del tráfico, a esas horas de Lima, leyendo las líneas que me escribiría como respuesta a alguna broma u ocurrencia mía. Pero esa noche estaba destinada para que sucedan muchas cosas, pero como siempre mi mente estaba preparada para que de 3 de ellas, 3 acaben conmigo. Al final esa conversación no fue buena, yo tuve que sacarle palabras con cuchara de la boca o mejor dicho ganas a sus dedos para que teclee el teléfono de donde escribía. En esa conversación a veces yo me sentía un verdadero desconocido para ella, pues demoraba en contestarme o no lo hacía. Prácticamente al no estar conversando con nadie y sospechar que no era el momento ni jamás seria de contarle lo mío, pues no le importaría, le escribí que le deseaba suerte, una buena noche de viernes y le mentí que ya me estaba llamando para cenar. Me contesto con dos palabra: “ciao, cuídate” ¿Fue un error escribirle? No me dijo nada, pero me sentí humillado, pero me lo busque, no escribiré absolutamente nada. Yo mismo siempre escojo o busco cargar la cruz más pesada.
En aquel centro comercial con mi amigo de muchos años y ahora compañero de maratones, en medio de todas esas averiguaciones por esas coloridas y costosas zapatillas, supe recordar un lugar donde preparan muy buenos alfajores, aquella pastelería donde mama a mi hermana y a mí nos compraba tantos dulces de harina. Salí inmediatamente a comprar alfajores, olvidando que en casa todos estaban a dieta, incluyéndome yo, sobre todo por la maratón que estaba  a punto de correr.Pague por tres, lucían muy bien, era las mejores, de gran calidad. Como un tesoro hice que me lo envuelvan y en una bolsa lo lleve camino a casa. Fue así  que el alfajor hizo su aparición ante el fracaso de esa conversación con aquella chica y además ante la preocupación  que no tenía los kilos apropiados  como para correr  aquella Maratón ,pero igual lo iba a hacer porque me hacía feliz. Como en una obra de teatro, el héroe tenía que cobrar vida; y ese era el alfajor que se convirtió en el protagonista y me hizo feliz mientras lo disgustaba junto a mis padres en casa, en aquella noche, donde ya no había ninguna evidencia de que la había pasado mal unas horas antes.
Después de todo, era un loco al querer correr esa maratón y pensar en ganarla. Pero hacer lo que me gusta hace tiempo no iba a ser dañino porque yo sabía que en el momento de la verdad correría de acuerdo a lo que mi físico me permitiera, cuidando mi corazón que si lo tenía conmigo, a pesar que por unas horas anduve descorazonado.


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domingo, 15 de septiembre de 2019

Cachanga,matanga


En esta ciudad, donde vivo, una de las bondades que he descubierto es que todas las noches, fuera de la cancha de fútbol, dos hermosas chicas montan un puesto de venta de ‘cachanga’; este delicioso postre que es una suerte de tortilla hecha a base de harina con un poquito de azúcar, un gusto al paladar, y que estoy seguro que quien la prueba no podrá dejar de hacerlo jamás. Aquí por estas fechas llegamos a una temperatura que desciende algo menos de los ‘0’ grados y es habitual que este postre sea acompañado con una taza bien caliente de café, que también es vendido por estas guapas chicas de manos privilegiadas. No solo es el público masculino quien consume estas, también son muchas las muchachas que llegan para disfrutar de la cachanga. Muchas noches ya que salgo bien abrigado y con bufanda para consumir una cachanga con su respectivo café. Llevo viviendo ya varios meses en un hotel de la ciudad, aún no he conseguido una casa, y como la empresa- donde trabajo- me paga la mensualidad, no me he apresurado en conseguir otro sitio, además que este es un lugar acogedor, ubicado sobre una pequeña colina, lo que me permite en algunas noches salir a fumar un cigarrillo mientras contemplo las estrellas y aspiro el aire fresco de aquí, a veces o muchas veces encontrando la inspiración para escribir. A ese hotel llegan personas de diferentes ciudades, generalmente a pasar una o dos noches, lo que dure algún trámite por hacer, una conferencia pactada por realizar o un amorío fugaz por concretar. Somos pocos los que vivimos aquí. Los fines de semana llegan parejas a pasar la noche del sábado o domingo, ya que esta ciudad es apacible y todos los secretos se pierden en las sus frías noches. La noche de ayer sábado, cuando estaba tomando aire fresco en el balcón, del último piso, contemplando la Luna, mientras fumaba un cigarro, una moderna camioneta hizo la parada aquí; imagine que de seguro eran uno de esos empresarios millonarios que llegan con algún ingeniero para evaluar la posibilidad de invertir aquí, pues también es una zona rica en minerales sulfurosos. Pero no fue así, era una pareja aparentemente de novios. La chica era muy agraciada y por su rostro parecía que le había chocado el frío y altura de esta ciudad. El varón parecía un exitoso empresario, ambos entraron juntos al hotel. No pude con mi genio y corrí hacia la recepción y con cualquier pretexto me quede ahí para observar bien a la chica, a la luz de las lámparas; era muy bella, toda una tentación, pero una mujer prohibida. Fui a mi habitación a recostarme un rato, unas horas después salí hacia el puesto donde venden cachangas o donde las cachangueras, como lo llamamos aquí. Llegando ahí me encontré con esta pareja, cada uno con su cachanga  y  café en mano ya se retiraban e inmediatamente gire mi cuello y mire de espaldas a esa bella mujer que estoy seguro no dejara de probar este postre los días que este aquí ,mandando  al diablo esa dieta que con seguridad la hace tan apetecible a mis ojos y los de muchos. Ellos se fueron hacia la plaza principal y yo me fui en sentido contrario para ver si me encontraba con algún compañero de trabajo para conversar. No encontré a nadie y decidí volver a mi habitación. Note que un par de perros me seguían, era lógico, habían sentido el irresistible olor a la cachanga .No podía comer mientras esos canes me miraban con cara de pena, por lo que les lance dos trozos de cahcnaga, uno para cada uno. Rápidamente se lo comieron y fueron a darme el alcance y tuve que tirarles dos trozos más, y así hasta quedarme sin un solo pedazo para mí. Esas mascotas gozaron del dulce más que yo. Llegué al hotel, entre a mi habitación y encendí la televisión: estaban pasando un programa de baile, nada gracioso para mí, ya había visto algunas temporadas pasadas y me era aburrido; pero esta vez vi a una bella bailarina de cabellos largos que se movía como ninguna, tenía un rostro angelical y me hizo alucinar una de las mejores escenas de una película prohibida siendo junto a ella los protagonistas. Yo estaba detrás de la pantalla y yo no podía hacer nada, solo ilusionarme con ella y ver la forma de desfogar tanta pasión que se encendió en mi como una llama de fuego que tendía a subir de intensidad. Me dije a mi mismo: “cierra tus ojitos, dame tu manita y ya sabemos cómo será el final” Luego salí a tomar un poco de aire para refrescarme, ya que adentro la hoguera se encendió por ese bello e inalcanzable cuerpo de la televisión. Note que la puerta de la habitación junto a la mía estaba abierta; ahí dentro estaba esa pareja, estaban desempacando. Yo seguí de frente hacia el balcón.
Regrese a mi habitación, me abrigue muy bien y me eche a dormir. No lograba cerrar los ojos del todo, escuchaba quejidos, parecía que estaban golpeando a alguien; note que esos sonidos venían de algún lugar cercano. Salí hacia el pasadizo y descubrí que eran la habitación contigua a la mía y concluí que esos quejidos eran de felicidad. Aquella pareja estaba haciendo el amor muy cerca de mí, podía escuchar la voz agitada de la chica en éxtasis total. Envidiaba a ese empresario por la faena que estaba realizando y más por con quien lo hacía. Trataba de dormir, pero esos gritos y movimientos de catre no me dejaban hacerlo, me inquietaban, me animaban a hacer eso también. Llame por teléfono a una amiga, quien vivía cerca de la ciudad, sonaba ocupado, insistí, quería encontrarme con ella para también gritar de placer como esos vecinos eventuales. Me resigne a dormir y volver a repetirme a mí mismo aquella frase salvadora que una y mil veces he invocado en mi vida. En medio de del frío subía en mi  la temperatura pensando en esa bella bailarina de tv, en la chica que no podía ubicar por teléfono y en aquella bella muchacha que hacia el amor cerca de mí. Dormí un poco, los ruidos volvieron a despertarme, prendí la luz y con mi cajetilla de cigarrillos en mano salí al balcón. Bien abrigado empecé a fumar y contemplar la madrugada silenciosa y las estrella alumbrado la soledad de la calle y la mía también. Vi a los perros que terminaron con mi cachcanga, uno macho y una hembra, se apareaban, hacían el amor en plena soledad de la calle y a bajas temperaturas .Pude de divisar en el macho su cara de júbilo y entendí que con barriga llena todo lo demás se podía realizar. La intensidad de los gemidos aumentaba en aquella habitación. Estoy prendiendo mi segundo cigarro mientras veo en plena faena a esos perros y escucho a esa pareja hacer el amor e imagino la escena, y digo en voz baja que primero es la cachanga y luego la matanga. Lo segundo me falto a mí, por eso quizá y no podía dormir.




pAnChItO.



domingo, 11 de agosto de 2019

CASI UN ESCRITOR


Hace casi 1 mes, a raíz que estaba por empezar la Feria del Libro en Lima, un grupo de estudiantes de literatura, de una Universidad particular, me contactaron para hacerme algunas preguntas como parte de un trabajo sobre este evento. Debo de reconocer que me entusiasmo la idea y me alegro que jóvenes estudiantes en letras se interesan en lo que escribo y sobretodo me vean como un escritor, pues así me llamaron. “Pronto lo seré” –les respondí a manera de no afirmar aun que lo soy y dentro de mi saber que puede o no que lo sea.  Accedí a reunirme con ellos y me dije a mi mismo que sería lo más sincero posible en mis respuestas. Llegando al restaurante, donde me citaron para la entrevista, los encontré con una grabadora de voz y todos con sus libretas de apuntes. Yo estaba algo nervioso, pero dispuesto a empezar la entrevista. Pensé que serían muchas las preguntas que me harían, que sería un cuestionario que pondría a prueba toda la experiencia de mi vida profesional. No estaba muy seguro de ser un gran periodista o escritor, pero si estaba seguro que podría decirles algo o muchas cosas de utilidad. Eran 2 chicas y 3 chicos, muy jóvenes todos, pero con mucho interés en su profesión y por ende en lo que podían aprender de mí. Sonaba bien eso. Eran tan aplicados que me intimidaban de solo ver como preparaban esa entrevista delante de mí. Yo estaba aprendiendo mucho de ellos y a cambio debía de darles las mejores respuestas a aquellos jóvenes ávidos de conocimientos. Yo quería contribuir en algo a su trabajo de investigación, a su vida profesional y quizá a ellos como personas. Como decía líneas arriba, debía de contestarle todos sus preguntas con sinceridad- eso incluye decirle que no sé cuándo sea así y  averiguarlo, investigarlo y ponerme en contacto con ellos cuando tenga la respuesta; quizá para discutirlo, porque de seguro ellos ya tendrían la respuesta para ese entonces-. Sin más preámbulo empezó la entrevista y de las pocas preguntas que me hicieron, definitivamente esta fue la mejor: ¿A un escritor lo podemos conocer como persona por lo que escribe? Mientras miraba si ya llegaban las empanadas y los jugos surtidos de frutas, que habíamos pedido, les dije que era una excelente pregunta y aunque nunca me la habían hecho anteriormente, tenía el 99% de la respuesta conmigo. Ya con los pedidos en la mesa y luego de darle el primer sorbo al jugo de papaya y naranja, mientras también exprimía el limón sobre mi empanada de carne, les dije que creía que un futuro escritor empieza a escribir por el gusto de hacerlo, por el gusto de expresar algo que nos molesta, que nos duele en el alma o nos enfurece, y también por lo que nos pone contentos. Paralelamente, un escritor también es un lector empedernido que anda detrás de información, del entretenimiento, además que su cerebro se vuelve una esponja que absorbe todo vocabulario, técnica y demás de como escriben los autores que está leyendo. El escritor es consciente de que mucho de lo que calla, o mejor dicho lo que no escribe, le seguirá dando vueltas a la cabeza, persiguiéndolo constantemente hasta que sentirá que no puede   ir en contra de sus   principios al querer escaparse de la realidad en sus escrituras y termina contándolo en muchas líneas . Muchos soñamos con ser escritores y siempre en nuestro día a día encontramos la materia prima para seguir con este oficio. Podemos escribir sobre lo que nos sucede o sucede a nuestro alrededor, algún acontecimiento sorprendente o extraño y  siempre expresamos ,muchas veces, inconscientemente lo que pensamos; siempre  tratando de no manchar honras, ni dejar heridos con ese lápiz que muchas veces puede ser más peligroso que un puñal. Eso sí, para escribir algo o llegar a ser escritores debemos de ser lo más exigentes que podamos con nosotros mismos a la hora de escribir, porque puede que muchos que se estén iniciando en la lectura al leernos toman nuestro modelo de escribir como referencia para crear su propio estilo. Las empanadas y los jugos ya estaban por la mitad y pensé que había tardado mucho en darles una clara respuesta. Concluí que a un escritor se le podía conocer en gran parte por lo que escribe, porque quien escribe cuentos, novelas o columnas de opinión no puede escapar de sí mismo, inclusive aquellos que siempre cuentan algo que alguien les contó o le dijo que cuenten. Algo así como un cocinero que por más que vea una receta y diga que la puede hacer al pie de la letra, siempre dejara algo de si, su propia sazón, su característica; lo que de seguro será del gusto del comensal, la razón que los harán volver a ese lugar para seguir consumiendo ese plato. Cuando termine de hablar, no sabía si había dejado satisfechos a los 5 estudiantes que estaban enfrente de mí. Ya no había más preguntas, la entrevista había terminado. En sus rostros note que deje el mensaje, que me pude expresar de la manera más correcta. Estábamos a punto de despedirnos cuando una de las chicas abrió su computadora portátil y en unos segundos me mostró en la pantalla una de mis últimas columnas que había escrito y me dijo, con una sonrisa: “ya sé quién es el protagonista de estas líneas”. Me puse colorado, les dije que ya conocían al personaje. Entre todas nuestras carcajadas, yo sentía que había contribuido mucho con ellos al aceptar que me entrevisten. Llego el momento de la foto, todos sonrientes, casi como lo que ya éramos: amigos. Les pedí me hagan llegar una copia del trabajo para tenerla de recuerdo y me retire diciéndoles, con una pícara sonrisa, que si en una de mis próximas columnas creían aparecer uno de ellos o todos, era pura coincidencia. El solo pensar que esta experiencia me había dejado mucho de que escribir me llenaba de adrenalina. Felizmente siempre llevaba conmigo mi libreta de apuntes. Saliendo del restaurante ellos se iban hacia su facultad universitaria y yo a mi hogar para seguir escribiendo. Mientras iba camino al paradero, para tomar el bus, sentí que no era descabellado empezar a ser un escritor en todo el sentido de la palabra. Sabía que tomando ese bus llegaría a casa para ponerme a escribir. Ya estaba en camino a ser un escritor.



pAnChIto

domingo, 14 de julio de 2019

HISTORIA REPETIDA


“Hay amores que son verdaderos, más bien dicho, sentimientos que salen desde muy adentro del corazón. Quizá pueden llegar a ser obsesiones, pero son sentimientos al fin y al cabo. Y cuando no eres correspondido te duele tanto que demoras en recuperarte de ese rechazo, ya no vuelves a ser tú mismo. Pero llega un día en que vuelves a ver a esa persona y ese amor frustrado que no fue, que no es correspondido, ni será, y que  parecía ya superado, te vuelve a doler; y  más que antes. Todo se convierte en una confusión otra vez en tu vida, lo único que sabes es que aun esta en ti ese maldito amor que sientes por esa persona. Te duele el verla y saber que nunca será tuya”

Más de lo que uno puede hacer, lo más lógico es que no pueda hacerlo. Pero a veces es necesario hacer menos de lo que se puede porque en caso de hacerlo esto podría terminar siendo innecesario y más que solucionar algo, empeoraría las cosas o abriría un abismo que jamás podremos cruzar; y en caso que nos animáramos a hacerlo, moriríamos en el intento. Yo decidí contarle la verdad, como lo hice en otras ocasiones con otras chicas que también me interesaban. Parece nunca aprendí la lección. Ella era mi salvación, pues empecé a temerle a la soledad,además que me interesa un montón y valía correr el riesgo. Quizá ahí estaba el error. No me sorprendió su amabilidad para responderme de una manera muy elegante y sutil que por el momento, por motivos de desarrollo profesional, prefería estar sola. Acepte eso, no podía hacer otra cosa, a pesar que ella me movía la mente y el corazón y yo quería de una vez estar con ella en una relación. No era un novato en esto, pero termine concluyendo que me apresure mucho en hacerle aquella confesión. Los días fueron pasando y por la gracia del Señor no nos vimos, no nos tocó trabajar juntos, aunque si conversábamos vía telefónica. Las cosas estaban bien-eso aparentaban-, nadie estaba incomodo por nada. Cuando se iba acercando la fecha de volver trabajar juntos, era obligatorio tocar ese tema y llego el momento, al menos yo no podía evitar hacerlo. Después de contarle  mi temor por volverla a ver, de mi vergüenza de con qué cara mirarle a los ojos, obtuve de ella una gran respuesta: “me miraras con la misma cara que tienes y deseo que todo sea de lo más normal entre nosotros” Parecía que eso sucedería y  me sentí más tranquilo. Esa noche al echarme a dormir, primero mirando el techo como si miraría las estrellas, recordé tantas cosas entre los dos y a pesar de mi tranquilidad y resignación por lo que no seria, creí que merecía estar con ella. Llego el día del encuentro, entre a la sala de embarques, de donde despegaríamos a esa ciudad donde seriamos otra vez compañeros de trabajo y donde posiblemente ella me esquivaría si yo tratara conquistarla. Me sentí nervioso, más cuando la vi a lo lejos. Estaba junto a otros compañeros de trabajo, tome valor y me acerque; salude a todos y le estampe un beso en la mejilla. Estaba preciosa, pero sabía que no era el lugar ni el momento para piropearla. Trate de sentarme junto a ella en el viaje, pero los tickets de embarque nos distanciaron, aunque no tanto, y de reojo la miraba y podía ver que ella a mi también. Los días de trabajo fueron de los más tranquilos, ella me esperaba, cada vez que podía, para ir a almorzar y   por las noches para abordar el ómnibus que nos llevaría al campamento donde cenábamos y dormíamos. Éramos amigos, eso parecía, aunque no podíamos mirarnos por mucho tiempo a los ojos. Algo me inquietaban, pero como llegaba cansado al cuarto, rápidamente conciliaba el sueño y me olvidaba del todo. Los días de trabajo se pasaron y llego el momento de partir. Volvimos a embarcarnos y todo parecía seguir bien. No supe más de ella hasta unos días después que regresamos de viaje y ambos nos encontramos en la oficina para entregar algunos documentos. Esa vez sentí que algo ya no era igual entre nosotros. ¿Qué había sucedido si nos tratamos con mucho respeto los días de trabajo y nunca hablamos del tema? Quizá la explicación era que yo había observado que cuando algún colega la cortejaba, le gastaba bromas y la piropeaba disimuladamente, ella simpatizaba y le daba la confianza para que siga en su plan de conquista; algo que no sucedía para conmigo. Estaba claro que no le gustaba. Terminando la reunión, salí rápidamente para no incomodarla, pues muchas veces les decía para acompañarla a su casa. Después de ese día cada uno tomaría su rumbo, ella volvía a su ciudad y luego saldría a otro lugar por trabajo; yo estaba en Lima, pero ya tenía planes para viajar por trabajo. Volví a escribirle para su cumpleaños, la felicite   y le dije que aunque estaba lejos me imaginaba con ella bailando y comiendo torta. Creo no le gustó mucho eso que le dije. Estaba claro que no sentía nada por mí y no quería que me haga ilusiones de que un día seriamos verdaderamente amigos, ya que algo más nunca seriamos. Me decidí y le pregunte, siempre disimuladamente, si ‘La Princesa’ tiene ya su ‘Príncipe Azul’. A lo que ella me respondió con un contundente ‘Sí’. Me sorprendió eso porque hasta hace un mes me dijo que no tenía a nadie y que Dios ya le enviaría una pareja en el momento preciso, mientras tanto ella dedicaba ese tiempo a trabajar y terminar sus estudios de postgrado. Podía ser cierto lo que me contó, pues ella es guapa, inteligente y una excelente persona. Decidí tomar esa respuesta como cierta, quizá por no tomarla como una forma de ahuyentar a mi persona. Como era de noche, le escribí que ya me iba a cenar. Le desee buenas noches y ella me deseo lo mismo. Esa vez sentí que lo nuestro en verdad nunca seria y que por desgracia la volvería a ver y seguiría comprobando que aún estoy enamorado de ella. Historia conocida.
Capaz todo sería distinto y cambiaría el guion de esta historia si decidiera ir a otro Reino y encontrar a mi Princesa y tratar de ser -aunque de una forma muy particular- su ‘Príncipe Azul’.


pAnChItO.